domingo, 7 de julio de 2024

Otra vez que estoy dejando el chocolate

 Ya llevo quizá un mes, salvo un helado que me tomé en Granada por pura necesidad, pero me acuerdo mucho de él (olvidaré todo en la vida salvo mi deseo de chocolate). Escribo ahora porque algún arroyuelo de saliva se me desploma garganta abajo de deseo. 

Lo he dejado muchas veces. Pero si ahora lo tuviera en casa no habría quién me sujetara. Me han apercibido de insulina y no me vale abstenerme un par de semanas antes de la próxima cita; existe una medición en mis análisis que se llama "glucosilada", que revela si durante los tres últimos meses se ha pasado uno.

Afortunadamente han vuelto a subir el precio que tomaba yo "chocolate negro al 55% " del Mercadona, fabricado en Portugal. Hace un año puede que costara 85 céntimos, después pasó a 1,05 € y ahora está en 1,20. Doscientas pesetas de las de antes. Demasiado para un capricho que no aporta sino maldades a mi páncreas.

Suelo decir que dejé el tabaco, fumaba Ducados, cuando costaba 71 pesetas, en 1989. Ahora puede que esté a 500 al cambio: se ha multiplicado por siete en 35 años. Es una satisfacción para un hombre ahorrador como yo el saber, incluso podría calcular, cuánto me he ahorrado. Por supuesto mi salud es más importante, cuando me entrevista un médico o una enfermera tienen algo menos que reprocharme, y yo saco pecho por esto mismo.

Pero es una droga, siento ahora en el paladar y en el cerebro los sabores ascendiendo, y mucho más si es combinado con un buen trozo de mis hidratos de carbono favoritos, el pan. Después solía entrarme un poco de sed, y aquel agua minutos después también poseía un sabor especial (a pesar de ser insípida).

Voy a beber un poco de agua fresca, que es lo único que debo permitirme a estas horas.

Va a ser un verano duro sin helados.

sábado, 6 de julio de 2024

Dos paradas de autoestop

 Mi mujer no quiere que coja gente en autoestop, pero yo, que lo he practicado algunas veces en mi vida, sé lo que es esperar, lo hice la última vez en 2020 cuando no había algunos transportes públicos por el covid, después de la primera avería seria de mi coche. No sé si lo conté aquí: alguien me llevó desde Ávila a Piedrahíta, en Piedrahita alguien me llevó a Guijuelo, y desde Guijuelo un matrimonio  me trajo a Béjar. Me sentí bien, y seguro que ellos también.

A pesar de todo, mi mujer es muy simpática y atenta con los autoestopistas que recojo una vez están dentro de nuestro coche.

A la salida de Órgiva, pueblo alpujarreño de los jipis, una mujer delgada nos hizo la señal. Inmediatamente paré. Resultó ser una polaca de, más o menos, nuestra edad, muy delgada y curtida por el sol, con un excelente vocabulario pero un acentazo tremebundo. Así se lo alabé: resulta curioso escuchar hablar tan bien con un acento tan extranjero. Llevaba veinte años en España, enamorada de la luz: aborreciendo el frío y la lluvia de su país natal,  y vive aquí prácticamente en medio del campo, pero no nos acercamos a su casa porque era por un camino bastante pedregoso.

El encuentro nos descentró: primero nos pasamos del sitio de pararla y regresamos, luego continuamos por donde la habíamos parado hasta un pueblo muy alto donde según el hombre con el que hablamos, solo llegan los que se pierden y los que tienen casa allí, porque la carretera no sigue más.



fotografié su iglesia, no obstante.
En la base de la mentada iglesia hay una enigmática imagen que no dejé de fotografiar, más adelante sabremos lo que es.
Desde un mirador de ese pueblo se ve el hermoso azul de un pantano que también veremos en otro artículo más adelante.


Ya que estábamos en un lugar donde no volveremos, paré a hacer fotos de los paisajes. Llegó a pasar un avión por este valle, por debajo de la altura donde estábamos.


Y volvimos atrás. Retomando el camino hubo un momento en el que al pasar por otro pueblo de los que no íbamos a parar, un hombre volvió a poner la mano, y paré. Se subió también su compañera. Esta vez era una pareja de alto nivel económico. La noche anterior habían salido a cenar nos comentaron, nosotros solemos comer, pero cenar nunca: es más burgués, más "von vivant", más de ligoteo , luz de las velas, vino a elegir, y más caro (vaya, que no hay "menú del día"). Siempre tiramos de las provisiones. Pero esta pareja, que eran de Vélez Málaga, salían a cenar. Él nos habló de un sitio para bucear en la costa, y se subían a la montaña granadina por desconectar, por variar. Esa mañana habían bajado por un sendero desde Pampaneira y el calor y el cansancio los había sorprendido y prefirieron poner el dedo (aunque decían esperar un autobús que no llegaba) para no darse más paliza-palizón al sol.

Íbamos a ver Pampaneira, Bubión y Capileira, pero mañana os lo explico. A esta parejita solo la subimos a Pampaneira. Nunca habían montado en un Dacia Sandero.

Este rincón es de Pampaneira (no sé si aludirá a los pámpanos de la vid que aquí cuelga) pero ahí solventamos el enigma del icono de aquel pueblo perdido. Son las chimeneas típicas de la zona. Os hartaréis de verlas en próximas entregas.


viernes, 5 de julio de 2024

Desvío a las Alpujarras

 Al Sur de Granada están, como escribió Gerald Brenan, patriarca propagandista de este lugar, aunque mucho antes lo fuera Pedro Antonio de Alarcón. Merece mucho la pena subir a verlas, aunque se tenga una compañera a quien dan miedo estas carreteras de montaña.

Tomamos la autovía que baja a Motril, y llegado un momento hay que desviarse y comenzar a subir.

¿Cómo no parar a ver (y escuchar el molesto ruido) de los aerogeneradores, cuando  los vas dejando abajo, al alcance de la mano, y después mirándolos por encima del hombro?
Aquí también paró un ciclista asturiano que pedalea feliz sin lluvia y pasa aquí sus vacaciones, me pidió que le hiciera una foto con su cámara. Seguimos comiendo nuestro tentempié mañanero y pararon tres chicas que venían en una furgoneta. Dos empezaron a achucharse y morrearse y la tercera un poco molesta con su exhibicionismo se vio obligada a comentarnos que tenía novio y que además era cineasta, que le habían premiado un corto. Apuntamos su nombre por si algún día lo escuchamos en los premios Goya. Pero lo que más apunto es que ella que viajaba con las otras dos se viera obligada a darnos la información no pedida de que no solo no iban a las Alpujarras a hacer un trío, sino que era heterosexual. Si alguien saca el sexo tan evidente a pasear, motiva incomodidades y tomas de postura innecesarias si no hubiera ese exhibicionismo. Eran jovenzuelas las tres.

A pesar de que nos acercamos a Lanjarón que es la mayor embotelladora de aguas de Andalucía, el terreno es bastante seco: el agua viene de arriba.



Antes de llegar a Lanjarón un recuerdo de la guerra de la independencia narrando algún hecho artillero en el que tomaran parte los paisanos.
Este es el famoso pueblo y capital de la Alpujarra. Muy moderno, lo atravesamos sin parar.


Creo que sigue siendo parte de Lanjarón, pueblo donde envasan el agua. Nos acercábamos y teníamos el conocimiento de que hay un pueblo de las brujas, y otro de los hipys (me lo subraya el corrector), o se escribe jipis (esta es la buena)

Nos conformamos con lo que veréis más adelante. 

jueves, 4 de julio de 2024

"La Biblia en España", un clásico de aventuras.

 No tiene ni pies ni cabeza; es un diario, como tal  un desahogo. No está premeditado ni tampoco editado, por eso mismo ofrece la frescura de la autenticidad. La verdad de un misionero evangélico en la España de 1830, con su posguerra napoleónica y sus guerras carlistas mezcladas con el bandolerismo y todo lo demás.

Repite muchas veces, algunas sin venir a cuento, su odio al papa y a todo el clero asentado en el poder de dominar a los católicos con su sola palabra, siendo los intermediarios de un dios que está escrito en los evangelios, pero a quien no permiten llegar directamente a la gente que quiera tratar con él, leyéndolo. Justamente lo que está haciendo el protagonista es traer biblias traducidas al español. Pero no se permiten traducciones si no van anotadas (es decir interpretadas, por la jerarquía católica) y la propuesta de los protestantes es la biblia sin intermediarios.

Yo estaría siempre de acuerdo con eso, pero lo mío no es el evangelio.

Para mí, como para los padres primerizos, o como a los hortelanos, es un alimento intelectual el escuchar sobre mi tema. Y mi tema son los viajes, qué os voy a decir. Quiero contrastar mis opiniones, saber más, redescubrir los paisajes, las calles, los monumentos.

George Borrow nos lo presenta, estoy persuadido de que es un hombre que, como yo, sabe que va a ser leído: tiene esa autoestima para valorar con palabras lo que vive, y también lo que piensa para sus adentros; se gusta, como me gusto yo. Y desde su alma espectacular escribe sus andanzas y describe los personajes paisajes y monumentos de la España que se encontró.

"Salen" un montón de lugares que se pueden haber visto en este blog, Salamanca León Astorga, Lugo, Pontevedra, Vigo, La Coruña, Madrid Andalucía..., hasta Gibraltar. Resuenan simpáticamente, como dos notas de diferentes cuerdas de guitarra, nuestras visiones de ciento ochenta y tantos años de diferencia. Me reconforta, porque me gustan los viajes de otros para subrayar los míos. 

No sé si se nota que me enamoro de los sitios y, como del amor, quiero saber más, quiero que me hablen de ella.

España sale bien parada, la mitad de los españoles también; los otros: los curas, los abusones, los estafadores y defraudadores de su confianza, las autoridades que no quieren contrariar a la iglesia papista, aunque ellos tengan interés personal bajo cuerda en el conocimiento directo de las escrituras.

Borrow es un hombre listo y culto, nos llama la atención con multitud de comparaciones con otros lugares del mundo; porque él es un hombre viajado y políglota, tiene verdadera pasión por el lenguaje, el de los gitanos, y por todos los lenguajes, incluida la jerga carcelaria a la que también quiere traducir el nuevo testamento, tiene casi tanta pasión por las lenguas como por la "palabra de dios". A veces se suelta inopinadamente con citas bíblicas, y yo creo que lo hace para presentarse ante los lectores como lo que es: un misionero piadoso derramando sus perlas.

Es curioso que los evangelistas desde 1830 estén cultivando con éxito la etnia gitana. Hoy los gitanos suelen ser evangelistas, yo pensaba que era por la importancia que dan en sus ceremonias al cantar. Según este libro sería una semilla que viene de lejos, aunque vete tú a saber. 

Muy interesante este libro viajero. Aunque los editores han cometido un error: tomar la estampa romántica de la acera del Darro, cuando no llega a ir Granada. 

Y yo que quería utilizarlo para airear un poco mi periplo andaluz...



miércoles, 3 de julio de 2024

Encuentro inesperado


 

En el viaje del pasado enero había descubierto en Algeciras, pidiendo permiso a unas funcionarias que salían de un edificio público universitario, el sabor de las naranjas amargas que brotan de los ornamentales naranjos que pueblan la mitad de las calles y jardines públicos de Andalucía, me animaron a coger todas las que pudiera. Acopié unas cuantas ante la mirada estupefacta de otros lugareños que desprecian su sabor (o no han tenido la ocasión de comprobarlo). Las cojo sin ninguna mala conciencia, porque veo que acaban en el suelo convertidas en basura. En el segundo viaje también hice acopio de varios kilos en Cabra o en Medina Sidonia.

No sabía que en este viaje de junio todavía quedarían naranjas en Granada, pero en cuanto las vi recolecté, y seguí acopiando al día siguiente, alrededor de la estación de trenes donde tenía aparcado el coche. Las cojo cerca de donde está el coche: teniendo donde elegir, ¿para qué cargar?.

Parece uno un poco pobretón, o sintecho, o loco, porque a nadie más lo he visto hacer; pero, como con los libros en los contenedores de papel, soy un desvergonzado y estoy dispuesto a darle explicaciones a quien me las pida. 

Dos hombres de mediana edad calvos y de atlética complexión se me quedaron mirando. Yo conocía a uno, aunque él a mí no: fue un sujeto muy famoso hace unos meses, y le dediqué un par de artículos, (pensaba que solo eran un par y resulta fueron cuatro en agosto del 23) mirad  https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2023/08/. Ese calvo fue presidente de la federación española de fútbol y en un arranque de testosterona cañí se agarró los güevos en el palco, además de plantarle un beso en la boca a una jugadora de las que acababan de ganar el mundial.

Le echaron.

Él supo que le reconocí, lo sabrá bastantes veces al cabo del día, algunos reconocedores se sentirán felices de encontrar un famoso y le pedirán una foto, otros le felicitarán o le apoyarán diciéndole "qué gran injusticia han cometido contigo, Rubiales" . Sí, me encontré con Luis Rubiales y no quise reaccionar. Supo que soy uno de tantos que desprecia su forma de ser, su chulería, sus chanchullos. Desde la dignidad de un aprovechado de las naranjas públicas, seguí a mi tarea. 

Aún no me he comido todas las naranjas granadinas, que tienen, como todas las demás, abundantes pepitas, una de las cuales ya ha germinado en un tiesto que tengo en mi terraza. A lo mejor el cambio climático consigue que un día me dé frutos en una parte resguardada de mi huerto de Béjar.

Pero, entretanto, seguiré recogiéndolas de los árboles, aunque hay que hacerlo con cuidado, preferentemente con guantes, porque las ramas tienen espinas. En este último viaje también acopié limones públicos en Espejo (Córdoba) lugar que conoceréis en unos cuantos días.

aquí en este lugar tan hermoso e imprescindible de visitar hay naranjas para aburrir, antes de que se caigan y las barran.



martes, 2 de julio de 2024

El vino amontillado.

En Montilla hace unas décadas se producían 40.000 toneladas de uva, nos contó un bodeguero con nostalgia. Pero con el mismo pesar nos dijo que solo la cuarta parte se vendía como buen vino, el resto era vino peleón y eso no interesa, ni tampoco se consume ya como se consumía. La producción se ha reducido y los olivos, que  pueden recogerse con más mecanización y no requieren tantos cuidados, son la opción que domina en sus campos.
Claro, que pocas denominaciones de origen pueden tener como propagandista a Edgar Alan Poe. El barril de amontillado, así ha de leerse en inglés y en todos los idiomas a los que se traduzca. Las bodegas de Montilla son enormes y la mayoría no están excavadas en la tierra, sino que son grandes edificios.

Me he leído el cuento del barril de vino amontillado de Poe, y es, como esperando a Godot, el motivo que nunca termina de aparecer: un cebo de ambrosía en el que cae un sujeto que desea catarlo y para ello se introduce en una bodega en carnavales.

También a Montilla le adorna la fama de ser lugar de una de las novelas ejemplares de Cervantes, "El Coloquio de los perros" como celebra este mural.

No bebimos vino ni compramos vino, y ahora creo que, como todas las experiencias que dejamos de tener y lugares que dejamos de ver, me deja una incompleta sensación.



 

lunes, 1 de julio de 2024

Montilla (Cordoba) cuna de mucho vino y del Gran Capitán.

 

                        Detalle del retablo de la iglesia del Convento de Santa Ana

                                                   Ahí arriba lo tenemos

Montilla en lo alto de un monte está; lo vimos hace unos días en su puesta de sol. Antaño rodeada de vides, un empleado de la unión de cooperativas nos confirmó que el vino hoy es más costoso, por lo delicado que es y por la mano de obra que requiere por lo que los olivos conquistan los alrededores de la famosa denominación de origen, Moriles y Montilla. Sigue habiendo bodegas pero se reducen, como las fábricas textiles en Béjar, por ejemplo los supermercados DIA de allí ocupan el edificio de una antigua bodega; en Béjar pasa lo mismo con una antigua fábrica textil.
El Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba nació en esta localidad. Hay calle y estatuas. Los Fernández de Córdoba ya tenían historia antes y la siguieron teniendo después de él. Lo que era su antiguo castillo fue desmontado por algún rey por alguna desavenencia con los Fernández de Córdoba, y sobre sus paredes se techó para construir un equipamiento necesario como alhóndiga, silo o almacén de cereales, aunque se siga llamando "El Castillo".








La torre llama la atención desde muy lejos y desde muy cerca. Ni por la tarde, ni a la mañana siguiente, encontramos abierta la iglesia para visitar u orar.




                                           Edificios de la plaza de la Rosa
                           Pasadizo aéreo (se agradece la sombra que proporciona)


La iglesia de un santo patrón que murió en Perú,
Plateresco convento de Santa Ana, donde está el retablo del inicio de este artículo.