jueves, 23 de abril de 2026

RELEYENDO "CIEN AÑOS DE SOLEDAD"

 Creo que es el libro favorito de mi generación de españoles, y supongo que igual o más para los hispanoleyentes. Yo lo leí, sin que me lo mandaran, a los 16 años, y he decidido releerlo a los 61, aunque no me había dado cuenta de lo capicúa hasta que lo vi escrito en un correo electrónico que mandé a un amigo colombiano.

La forma de escribirlo de Gabriel García Márquez es pluscuamperfecta, cada palabra es la más adecuada, y hay cientos de descubrimientos geniales, de asociaciones de significados y de imágenes originales, todo es rotundamente natural, discurre como el agua de un río de montaña, con un detalle y un colorido dignos de El Jardín de las Delicias de El Bosco; igual que con ese cuadro uno tiene que detenerse y paladear cada giro, cada hallazgo. Y le entran ganas de escribir algo parecido (creo que ya me entraron a los dieciséis años).

Pero pienso también que el libro ya no será tan apto para los adolescentes del siglo XXI. No dudo que han de admirarlo literariamente, por el virtuoso uso del idioma, pero el problema son los valores, sobre todo, la testosterona machista y rural que es "transversal" en toda la obra.

Veréis: yo soy de pueblo, de un pueblo muy viril: éramos agricultores o ganaderos y, sobre todo, canteros. Fuerza, tesón, agallas, competición, alardes machistas que actualmente solo se dan en el deporte, y esos alardes de ahora todos los vemos recogidos por múltiples cámaras. No hay lugar para la mixtificación ni para la épica sobrehumana. Hace poco más de una semana que vi en Youtube un resumen del partido entre Sinner y Alcaraz en la final de Montecarlo: ¡menudos raquetazos soltaban! se podría contar de una manera mítica, pero siempre cabe verlo, lo que superará cualquier narración, y además será más veraz. 

Los cuentos de viejas, las batallitas del abuelo, las exageraciones, las licencias poéticas, las mentiras sublimes, las cabezonerías, (además del realismo mágico) no son verdad ni han podido serlo nunca en esa abundancia de Cien Años de Soledad: son brutales y nosotros, los de pueblo que hemos podido escuchar en narraciones a la lumbre o al fresco, o comiendo una "tajá" en el campo en un descanso de la siega, esa brava literatura oral que siempre alaba la gallardía, los desplantes, las venganzas, los derroches, la locura...  ya no cabe en este siglo en el que la gente es cómoda, ergonómica, motorizada, con suplementos energéticos generando músculos anabolizantes; además todo se ve en pantallas, las películas de acción son exageradísimas y últimamente hasta se crean mentiras a la carta con los famosos programas gráficos de  inteligencia artificial.


Gabriel García Márquez confiesa que se inspiró en la forma de narrar de su abuela y de sus tías, que hicieran a un niño consentido y crédulo que quería seguir imaginando esas barbaridades populares que le contaban, más interesantes cuanto más furia machista contuvieran. En la novela hay arrancadas violentas de la madre Úrsula, que son también "de cojones" Perdón por el taco pero no me apetecía escribir testosterona, ni gónadas, ni ovarios.

Vivimos otro mundo diferente del que nos enamoró, hubo otra ética, otra estética y otros valores que no volverán; caducaron. El pasado lunes me enganché a volver a ver "Rebelión en las Aulas", la emocionante película protagonizada por Sidney Poitier. Muchos planteamientos que se expresan en ella son impronunciables en la actualidad. Sin embargo, como Cien Años de Soledad, es lo que nos gustaba.

El cine clásico y la literatura clásica es donde he sido más feliz. No va a suceder, pero supongo que si en 2026 yo ligara y desnudara a una chica, me encontraría tatuajes, piercings y a lo mejor el coño rapado; creo que me cortaría el rollo.  

miércoles, 22 de abril de 2026

Vendôme, donde también vivió Balzac

 No sé si a todos los españoles les pasa. Pero yo muchas veces voy como de puntillas, para no pisar nada, para no estropearlo, para no dejar huella. Me parece que aún pago poco por los hoteles, las gasolinas, los desayunos, las entradas a castillos, y las compras en los supermercados, como para que me dejen estar en sitios tan bonitos y bien mantenidos. Pero nos vamos acostumbrando.























martes, 21 de abril de 2026

Interior de la "catedral" de Vendôme

 

Yo cuando estuve en mi pueblo, era obediente al mando de mi madre de que fuera al Vía Crucis que se celebraba en la iglesia de mi pueblo, aún me acuerdo aproximadamente que se recitaba ante cada "estación":"adoramus te Cristo, bendecimos te, que por tu pasión redimiste al mundo y a mí pecador amén". Creo que una vez, sin serlo hice de monaguillo, porque íbamos tres, dando la vuelta a la iglesia. Mientras el cura leía lo que fuera propio de cada estación. En todas las iglesias que he visto me llaman la atención, y también que en cada lugar nunca haya encontrado ningún modelo repetido. Por aquí parece aparecer Pilatos, que clavó o mandó clavar un pergamino diciendo en tres idiomas. Eso de Iesuscristo Nazareno Rey de los Judíos, que en latín da la famosa sigla INRI.


También me llamó la atención San Juan el jovencísimo (y favorito según tengo entendido yo que me llamo Juan) discípulo de Jesucristo que se acurruca en él. No sé qué interpretación tendría esa imagen ahora, que la vida nos ha enseñado a ser tan malpensados.


Aquí hay una frase de San Agusín relativa al silencio, pero rodeada de inscripciones rayadas gamberramente en la caliza, que no son tan santas.


Supongo que debajo de este cuadro estará la pila bautismal. En el cuadro Padre, paloma Espíritu Santo e hijo, que es bautizado por su primo Juan (Bautista) con ángeles de testigos, y el río Jordán de emplazamiento geográfico. A los reyes de España se les bautiza con agua traída del río Jordán. (Estoy muy didáctico esta mañana) 

Nunca he conocido a nadie llamado Espíritu Santo, ni sé qué papel tenga salvo aparecer en este bautizo. La verdad es que hoy la teología me da bastante risa, ¿por qué tres?, por un triángulo ¿Para que no pareciera que se lo guisan y lo comen todo un padre y un hijo de la misma familia? porque el Espíritu Santo parece de otra diferente, aunque pueda estar más implicado en la encarnación de Cristo.


Una capilla recordando a les enfants de la patríe de la localidad 


Un hermoso descendimiento, mi preferido sobre este tema es el de Rogier Van der Weyden que está en el Prado y una copia en el Escorial y otra en la Capilla Real de Granada. 
Una piedad más


Y a mí que esto de las sillas en lugar de bancos corridos me parece un poco como de baja categoría...

domingo, 19 de abril de 2026

Balance

No sé cuántas veces habré hecho balances o reflexiones sobre mí mismo en este blog. Pues ahí va una más, que puede que sea la misma, pero cuando me he arrancado de la lectura para escribir me parecía distinta.

En el potaje, en el pisto, en la macedonia de mi vida muchas veces me puedo sentir desgraciado: no nací en un ambiente culto, ni viajado, ni musical que es lo que más me hubiera gustado ser. Crecí sin idiomas extranjeros y no los tengo, porque chapurreo someramente el francés. No he sido rico, mis padres han sido hormigas económicas que supieron ahorrar y nunca gastar, sino invertir. Yo soy más rumboso y vividor porque solo tuve una hija; considero mi mayor error no haber tenido dos.

Viví en un país libre que prosperaba en el ahorro de la posguerra, que está bien situado al sur de Europa, y con espacio de sobra por lo accidentado; creo no sería capaz de respirar a mis anchas en Holanda ni en Singapur o sitios así. He podido comprarme tierra para cultivarla, plantar y cortar árboles; después he heredado tierras de mi padre, y heredaré más. Como en mi torpeza musical, me gustaría saber nadar bien y no dar pena en la piscina, pero tengo la suerte -inmensa- de que en mi pueblo-ciudad, en Béjar, hay una piscina olímpica que no termina de calentarse placenteramente salvo las cinco o seis tardes más calurosas del verano y puedo nadar a mi manera con una calle de cincuenta metros casi siempre entera para mí.

Mi padre era del Atlético de Madrid y me "hice" de ese equipo, capaz de llegar a casi lo mejor y de hundirse en lo peor. Creo que estuvo dos temporadas en segunda división allá por los años noventa, casi siempre me termino enterando de sus resultados y me da disgustos que ni deseo ni merezco: es una estúpida e irracional compasión. Hace dos días volvieron a perder en los penaltis una final. Me pasa con él resultado lo mismo que cuando tengo chocolate en casa, que no puedo abstenerme de ir a por un poquito, ni tampoco de enterarme de los resultados del Atleti. Envidio a mi mujer, que pasa olímpicamente de ver deporte, y envidio a mi hermano, que no sé de qué equipo es, si es que es de alguno.

Lo más tonto es que cuando gana me alegro un poco también.

Yo no triunfaré en nada, como el Altlético aunque está en semifinales de la Copa de Europa pues es el equipo más flojo de los que quedan. Y si lo hiciera sería de chiripa como el mundial que consiguió España en 2010.

En España de mi quinta del 64 habrán triunfado quince o veinte personas; uno lleva ya una década criando malvas y se llamó Carlos Ruiz Zafón que nació exactamente el mismo día que yo, sé que también es del 64 Jordi Villacampa que también triunfó, habrá otros que llegaron a ser futbolistas o atletas o empresarios o jueces o escritores, pero no han conseguido que yo sepa quiénes son, que eso sería el triunfo, les doy un margen.

Me conformo con haber disfrutado de la niñez de mi hija, con el huerto, con lo que he aprendido y sigo aprendiendo de la vida, con la ausencia de penurias económicas, y con los modestos viajes que hago con mi mujer, 

y también con las satisfacciones que me da este blog.

Blasco Ibáñez "El paraíso de las Mujeres"


 Me gusta mucho Blasco Ibáñez, no sé por qué no le tienen a la altura de Unamuno o Baroja en los manuales de literatura. Es un escritor que triunfó y sus obras se llevaron al cine en vida, triunfó en Estados Unidos lo que equivalió a triunfar en el mundo entero, que, por cierto, recorrió provechosamente.

Esta obra distópica, él se molesta en comentarlo en el prólogo: se hizo para el cine y después se escribió como novela. No tengo noticias de que se llevara a la pantalla grande como la estoy llevando yo al leerla. Sí, porque me está influyendo: tengo mucha capacidad de compadecer y estos días me siento un gigante aparatoso que podría tropezar con todo, también me duelen unos cables metálicos que me tienen atenazado, hay aviones a mi alrededor como moscardones que pueden apretar sus lazos corredizos hasta matarme para que esté bien controladito.

Es difícil llevar a la pantalla esta obra de 1920. Ahora podría hacerse con animación artificial, pero en su tiempo no se hizo, luego luego fue imposible. Aunque hay algo de esta historia en la película del Planeta de los Simios.

Es una continuación de Liliput, otro Gulliver que llega a esa isla, cuando después ha habido una revolución feminista que oprime a los hombres (los tiene recluidos en casa con obligación de llevar falda), además de llamarlos con nombres femeninos, ya que las mujeres se han quedado con el género gramatical masculino -lo que confunde un tanto al leer- que tiene mucho miedo a una contrarrevolución en la que se ve implicado el protagonista, un norteamericano llamado Edwin Gillespie, que ha naufragado en esta extraña isla camino de Australia donde necesitaba hacerse rico, para merecer a la novia que estaba también enamorada de él pero estaba sometida a su madre de alta alcurnia.

352 páginas que me han atrapado, lo cual es un mérito en estos tiempos. Recuerdo que cuando leía las tiras de Rompetechos también me sentía cegato, y no sé si hay algún otro comic de sordos, porque también lo habría sentido antes de sentirlo en realidad como lo siento ahora con los sonidos agudos. Suelo usar el teletexto en la televisión.

El libro está para recomendarlo. En este siglo me he leído las aventuras de Gulliver y no atrapaban tanto. 

sábado, 18 de abril de 2026

Vendôme, un sitio de lujo

 Once años antes de conocer Vendôme conocí la plaza de ese mismo nombre, uno de los lugares más visitados de París. En el centro de la plaza hay una columna historiada, pero en 2015 estaba andamiada por restauración. Creo que en alguna revolución 1848, o la Comuna de París la demolieron, también creo que tiene arriba a Napoleón. 

No podíamos prescindir de visitar una localidad de ese nombre (aunque sea más famosa la plaza parisina, que tiene todos los comercios de lujos lujérrimos y mi pequeña familia estuvo mirando boquiabierta escaparates  para asombrarnos del precio de las joyas. En esa plaza también está el Hotel Ritz, seguro que en el Monopoly de París también es lo más caro, como en el Monopoly de Madrid el Paseo del Prado, donde también está el Ritz). Tampoco, y lo veremos en los próximos meses, podíamos prescindir de visitar Orleans, aunque también sea más famosa Nueva Orleans.

Nuestro humilde coche entró por esta puerta (uno se pregunta al entrar si se sentirá incómodo pobre o mal vestido como yo si entrara el un Ritz, que no he entrado nunca, ni espero tener que hacerlo, pues el lujo me abrumaría). Además tiene una flecha roja para los que entramos.



Hay gárgolas y parece que también huellas de tiros en esta francesísima portada.

Llegamos pronto, a tiempo de desayunar
Esta es la foto que mandamos a mi madre para que vea que nos damos buena vida, ella sabe lo tacaño que soy y siempre me dice que comamos bien. Y esta foto es para que esté tranquila.

Se me olvidó fotografiar el servicio de este lugar del desayuno (quise hacer una colección de sitios donde meé, y se lo encomendé a mi mujer que entró después, pero a ella no le va mi estética mingitoria)






Cómo no fotografiar esta torre exenta, (o que se quedó allí después de alguna revolución iconoclasta que se cargara la iglesia de la que fuera campanario).

Afortunadamente no se cargaron esta filigramisima iglesia o catedral, gótica.

Supongo que son los cuatro evangelistas y en el centro el protagonista de su relato.

esta torre de esta iglesia, la hemos visto ya a contraluz, también está un poco separada del templo.
que afortunadamente estaba abierto, otro día os lo enseño. 




viernes, 17 de abril de 2026

Atardeciendo en Blois

 Después de regresar de Chambord, teníamos tiempo de repasar esta hermosa ciudad y volver a entrar en su catedral abierta y gratuita como todas las francesas.





Y aquí se vino a tocar el mismo pianista que lo hacía en Tours. Era muy bueno, con música que parecía original. Le deposité cincuenta céntimos, y alguien había dejado antes un billete de 5 €.


La imprescindible Juana de Arco, que veremos ampliamente en Orleans




Aquí paso ante una librería, que en Francia todavía quedan. Estaba muy presente en los escaparates que curioseamos un libro de Javier Cercas, a quien también vimos hablando por la televisión. Es francoparlante.

El encantador recibidor de nuestro Hotel de France, con un grueso libro de Castillos del Loira. Ya estaba cerrado, nosotros entramos con código, como en todos los hoteles que no son grandes. Se ve arriba, a la izquierda, una cámara de vigilancia, no me había dado cuenta de ella hasta ahora.
Pero nosotros estamos para aprovechar, y volvimos a salir.

Porque cuando cae la noche no nos da miedo cruzar por sitos así


El palacio de Blois estaba enfrente de nuestro hotel.