lunes, 13 de julio de 2026

El tour de nuestros recuerdos

 Anteayer sábado hubo una hermosa etapa ciclista por la Dordoña. La salida fue desde Perigueux, donde hemos dormido dos veces (en el 19 y en el 25), y llegada en Bergerac (donde estuvimos en el 24, nuestro año más dordoñés).

Los comentaristas, que son más de ciclismo que de cultura, lamentaban una etapa tan "bonita" en la que las cámaras se recreaban tanto en Domme, La Roche Gageac, Sarlat, y una decena de castillos en perfecto estado de seducción, en la que no pasaba nada ciclistamente reseñable, tan solo una escapada de varios ciclistas de la cual quedó un superviviente, tan obcecado como desesperado, absorbido en los últimos kilómetros por el pelotón.

Para quien no lo conozcáis esto es en dos minutos lo que se corrió etapa Perigueux-Bergerac

Y llegamos a Bergerac, y no nos mostraron ninguna estatua de Cyrano. Confieso que desconecté cuando entrevistaban a un ciclista (todos contestan en inglés) y supuse que ya no iban a mostrar más imágenes cenitales o con drones, que es lo que suelen hacer últimamente.

Es un placer, ver el mapa del lugar donde uno trata de situar donde dejó el coche, adónde estaba el hotel, el puente que cruzamos hasta ver el barrio del otro lado del río... el barrio donde hablamos con un francés-salmantino que nos recomendó que fuéramos a Sarlat, que era mucho más bonito que su pueblo.

Ha sido mi etapa favorita del Tour, circulando por mi lugar favorito de Francia, con esos campos y árboles, con esos ríos, con esos castillos y conjuntos urbanos. Supongo que esos municipios habrán pagado por la promoción mundial de los encantos con los que las cámaras se recrearon.

                                                                             ***

Pienso ahora en lo que sería de un viaje de antes de las cámaras digitales, lo poco que quedaría en nuestra memoria de lo visto de no hacer tantas fotos como hacemos hoy. Un viaje típico en los años 90 con un presupuesto de seis o siete carretes de 36 fotos o diapositivas (que era más barato) haría que nuestros recuerdos fueran una selección de 200 postales, muy postaleras, que al final se convertirían en "el" recuerdo. Gracias a poder hacer miles, y a mi deseo de emularme, de derramarme, de presumir de buen gusto y observación, sigo viajando nueve meses después, mirando las fotos que me hacen recordar hasta cosas que no vi, porque centré mi atención en otra cosa.

Doy gracias también, porque supongo que es el atractivo de mis fotografías lo que hace que tenga un importantísimo público internacional fiel a la curiosidad que consigo despertarle y todo me retroalimenta en conocimientos, en afanes, y en deseos de volver a coger el coche rumbo a la aventura.

Porque ahora vivo andando seis kilómetros de mañana con mi mujer, subiendo a regar, recolectar y escardar en el huerto; otra vez andando hacia la piscina de mis largos de mi "aquafitness" y vuelta a casa entrando a comprar y luego otra vez el huerto, que siempre hay algo que repasar, y de vez en cuando reviajando y reviviendo en esta pantalla mis archivos fotográficos que desembocan en el blog.

domingo, 12 de julio de 2026

La tarde en que la ETA se suicidó reventando la cabeza de Miguel Ángel Blanco

 Estos días se recuerdan los veintinueve años. Mi novia obtuvo un trabajo por un mes en Salamanca y creo que cuando llegamos a arrendar una habitación la Guardia Civil liberaba al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, capturando a sus secuestradores. Pocos días después, enrabietados, los terroristas secuestraron a este pobre chico y dieron un plazo de tres días para que el gobierno acercara a todos los presos a las cárceles vascongadas.

Era tal la injusticia del órdago que la sociedad, imagino que conducida por los medios de comunicación, (yo por entonces oía la SER y compraba El País) originó una catarsis de emociones y un deseo de esta vez "hacer algo". Estoy casi seguro de que era sábado. No nos podíamos quedar en el piso y por la mañana fuimos a la Plaza Mayor, no sé cuánto tiempo estuvimos ahí quietos, religiosamente, pero sentimos que era importante estar haciéndolo.


Nos he buscado en la foto pero no nos encuentro. En algún momento fuimos parte en esa hermosa plaza, de ese corazón que latía generosamente, esperanzados, echando un pulso.

Después de comer volvimos allí. No estábamos a gusto en ningún otro lugar. Además, el plazo iba a vencer. Creo que el plazo venció y no había noticias de que lo hubieran matado, porque había gente con transistores y audífonos, creímos que habíamos ganado, que ya no lo iban a matar, que no podían ser tan inhumanos, pero quizá media hora después alguien comunicó la noticia de que había aparecido con un tiro en la cabeza, (y también de que aún vivía), pero murió.

Después vendría el atentado de las Torres Gemelas, el terrorismo en su máxima expresión, suicidas, verdaderamente aterradores, consigo y con todos los demás: esos que han conseguido que en el mundo tengamos que perder mucho más tiempo en esperar a tomar un avión para que nos revisen bien. 

El terrorismo de ETA se convirtió en una cosa gili, de juguete; siguieron matando, rompiendo treguas, pero desde aquella tarde estaban muertos, eran zombis, habían perdido. La cabeza reventada de un joven que decidió dar un paso contra ellos apuntándose de concejal con el PP los salpicó definitivamente y los corroyó. 

Aquella familia perdió a un hijo y a un hermano, la novia que tenía habrá rehecho su vida y puede que tenga hijos que no hubieran nacido sin ese crimen. Pero los hijos de ese muchacho tampoco nacieron nunca.

Lo enterraron en Ermua y los filoetarras se iban a cagar a su tumba; les estorbaba ese símbolo que tenían tan a mano. Al final la familia se tuvo que llevar los restos del muchacho a enterrar definitivamente en paz al pueblo gallego de sus padres. 

¡Vergüenza! 

Vergüenza que el gobierno de España se apoye en esta gentuza que asesinó. Recuerdo el apoyo incondicional de Otegui la noche de las últimas elecciones.


¡Vergüenza! Menos mal que existe el recuerdo, la memoria democrática.

Montauban de Azaña

 Manuel Azaña murió en noviembre 1940. Francia estaba ya rendida a los alemanes. Montauban quedó en la Francia teóricamente no ocupada: la colaboracionista con capital en Vichy. Dicen que la Gestapo no dio con el expresidente de la República, pero más bien creo que no quiso dar: Azaña estaba moribundo, tan harto hace años de la república en guerra y sus disensiones, que cuando se ocupó Cataluña salió a Francia y dimitió de presidente (Los gobiernos de Francia y Gran Bretaña ya habían reconocido a la España de Franco). Si hubiera estado en vigor político como Companys ya se hubieran cuidado de capturárselo a Franco para que hubiera hecho lo que hizo con este último. (fusilado en el Castillo de Montjuic).

Dicen que en el Hotel du Midi, entre el obispo y su mujer consiguieron que volviera al redil católico confesándose y recibiendo la extrema unción. El alojamiento, en el hoy hotel Mercure, se lo pagó el embajador de México, país que envolvió con su bandera el féretro, ya que las autoridades francesas no consintieron que se le enterrara envuelto con la bandera tricolor republicana.

No encontramos en cementerio, si no hubiéramos buscado su lápida: fue un gran escritor. Le agradecemos que muriera aquí, porque de esta manera hicimos un esfuerzo por ver esta ciudad y así disfrutamos de estos ladrillos incandescentes de atardecer





Museo dedicado al pintor Ingres.


Sí, es él. No recuerdo la razón pero alguna había escrita.


sábado, 11 de julio de 2026

Montauban el lugar donde murió Manuel Azaña

 Íbamos a Toulouse, por recordar esa magnífica ciudad y su ribera del Garona donde vimos las primeras exhibiciones populares de bailes por parejas. Seguramente ese espectáculo lo inició una academia de baile -nosotros lo descubrimos en 2018- y los participantes de otras academias se lucen los veranos, al año siguiente ya se nos apareció en Burdeos y en Vannes.

Pero al final no fuimos a Toulouse. Al acercarnos a Montauban observamos que había muchas empresas de automóviles de segunda mano: una desmesura, o una casualidad concentrada al norte de la ciudad. En el Sur de esta localidad hay muchas hectáreas de manzanos, cubiertas la mayoría de plástico para que no piquen la fruta los pájaros.

Ya os he contado que los recuadros verdes de nuestro Mapa Michelín, cuya edición es de 2017, nos condicionan; pero esa misma mañana habíamos visto de su injusticia con Brive La Gaillarde, y decidimos darle una oportunidad a Montauban que tampoco tiene recuadro de antología. La oportunidad sería entrar con el coche hasta el centro, tomar un tique (HE DESCUBIERTO AHORA QUE TIKET NO PUEDE ESCRIBIRSE PORQUE ME LO SUBRAYA EL CORRECTOR, PERO TIQUE SÍ) de una hora de aparcamiento  y a ver corriendo.

Entonces nos enamoró y tuvimos que volver corriendo más todavía antes de que venciera la hora para cambiar el coche de sitio y que nos multaran. Habíamos decidido hacer noche para disfrutar de esta preciosidad.

Al igual que su vecina Toulouse, es una ciudad roja, -de ladrillo-


Una ciclista pedaleando en un puente sobre el río Tarn.

Un viaducto macizo de ladrillo
Ladrillo sobre ladrillo a plomada.
En la catedral invirtieron en piedra caliza. A la izquierda hay un palacete, que hoy es un hotel Mercure (la gama alta de los Ibis) donde murió Manuel Azaña.

Las simpáticas recepcionistas del hotel Mercure que no tenían ninguna habitación libre esa noche aceptaron salir en la foto.




Ya veréis qué plaza más bonita tienen. Aquí con pixelado impresionista.



viernes, 10 de julio de 2026

Callejeando Brive con fotos curiosas de mi mujer

 

Esto es un dulce que se amasa en una pequeña volteadora de cemento como esa.

 

Según recuerdo ese es Jacques Chirac, presidente de derechas que hizo el último ensayo nuclear en Muroroa, de quien venden camisetas. Correze es el departamento donde estábamos.


Una sotana andante, difícil de ver aquí en España.
Esto sí que parece el cuerpo de Cristo hecho pan, de la eucaristía, (está debajo de un altar donde se celebrará)
Estas estatuas  con ventanita acristalada en la base son relicarios, normalmente guardan un hueso del santo que se trate.


Una cripta debajo de la iglesia. Somos entrometidos, especialmente mi mujer que no quiere perderse nada.
¡Ah! las francesas, ¡qué piernas!
 


Obreros trabajando en una rotonda. No sé si habría habido un accidente y estuvieran echando productos para que no se produjeran resbalones con los aceites derramados.
Iglesia futurista, que parece que en Francia aún se construyen.
Hay gente que se juega la vida por un grafiti: todos queremos "quedar" en alguna parte.

jueves, 9 de julio de 2026

Un poco más de Brive la Gaillarde

 Yo no he sido ligón, pero hubiera querido conocer a muchas mujeres, somera o intensamente, penetrando o simplemente acariciando. Mujeres que estuvieron cerca de mis pasos. Desde hace más de cuarenta años una tiene la exclusiva, y con ella entramos a descubrir ciudades, todas las que creemos que merecen la pena, y casi siempre nos satisfacen. Por eso somos viajeros, desnudar, ir buscando el centro y las mejores bellezas, palpar sus entrañas y ... contarlo, que quizá fuera la mayor gracia de ligar, aunque yo no lo sé bien porque ni casi se me dio. Pero sí sé que me gusta descubrir ciudades, no solo profundizar en ellas, sino a veces repetir.

Y vanagloriarme.


Un baptisterio. 

El órgano, en buen estado de conservación.
Una mujer piadosa con su muleta a la diestra.





miércoles, 8 de julio de 2026

"A los pies de Venus"


 

Es un libro muy entretenido como todo de Vicente Blasco Ibáñez y lo es porque está muy bien escrito, mezclando la historia de la famosa familia, tan importante en Europa, que era la cabeza del mundo entonces, con los descubrimientos náuticos y el tratado de Tordesillas, y todo el juego de poderes en Italia de Francia y España: verdaderamente apasionante. Sexo y familia, deseo de copar puestos y perpetuarse, aparte del deseo animal de copular.

Blasco Ibáñez es valenciano y batalla por blanquear o desennegrecer la historia álgida de esta familia valenciana. Resulta que, según este libro, hubo una tremenda leyenda negra alentada por el siguiente papa, Julio II, para salir mejor parado a costa de aumentar la basura de su antecesor.

El papado entonces era un puro teatro de guerrillas, influencias, derroches, placeres, asesinatos. No es extraño que surgiera con tanta fuerza el luteranismo en media Europa y se mantuviera a pesar de los ejércitos de Carlos I de España como rey católico adalid de Roma.

Blasco Ibáñez se une a una defensa anterior de Lucrecia Borgia, una gran mujer que murió de parto a los 39 años, y no ese pendón "desorejao" esa envenenadora que se acostaba hasta con el Papa, que era su padre. Blasco dice que la ninfómana era una cuñada suya llamada Sancha.

El libro se hace ameno porque está muy bien mezclado con la historia de un descendiente de los Borgia contemporáneo de la novela (hace poco más de un siglo) que lo va descubriendo a través de un tío cura investigador; hay amores románticos y hasta un duelo.

Hice bien, cuando era ávido comprador de libros, en tomar todos los que este autor me aparecieron.