Un valor fijo en mi compra de títulos es Patricia Highsmith. Los habituales ya lo sabéis. El pasado martes entramos en un centro de libros de lance y encontré esta edición roja de "El Cuchillo". Creí que había leído todos los libros de la Highsmith que tengo en casa y lo compré, aunque luego verifiqué que ya lo tenía, lo cual supuso un pequeño chasco. Es exactamente la misma traducción, pero este tiene la letra un poco más grande, que es una ventaja para leerla.
Me he "puesto" con él y me reafirmo en que esta mujer, que parece que no tuvo parejas masculinas, y tampoco ninguna femenina que le llegara a durar dos años, conocía el mundo de estas relaciones tan bien como nadie que yo haya leído. Neurosis, complejos, cortes y recortes, aparecen magistralmente plasmados en los tres primeros capítulos que llevo leyendo, y necesito parar para gritarlo aquí.
Se afirma que era misógina, una lesbiana misógina. Su vida es tan grotesca, tan cacofónica como lo que expresa en su obra. Es la reina del "malismo" (no sé si alguien habrá escrito esta palabra como opuesta al buenismo) el malismo, el retorcimiento, la misantropía y la mala baba dominan nuestra inconfesable vida, es un sentimiento "transversal" y la Highsmth se atreve con ello. En el fondo, fondo de nosotros mismos solo queremos de los demás la sumisión perruna, cuando alguien nos da un poco de lado pasamos del amor al odio. Por supuesto que hay en el mundo amores felices, y amistades sinceramente puras, pero no tanto, no buenismo estúpido: todos sabemos que hay que "tragar" un poco porque es mejor tener que desear relaciones sociales. Como la cerveza, que no es algo que sepa siempre rico como la naranjada, pero nada es mejor que una cerveza fría cuando se tiene mucha sed, la cerveza no decepciona nunca porque ya sabemos cómo es.
Ignoro por qué a esta mujer no le dieron el premio Nobel. Sin duda debió vender muchos libros, que además tuvieron la repercusión de ser llevados al cine, y la fue a descubrir nada menos que el gran genio Hichcook.
Este libro "El Cuchillo" fue adaptado al cine en Francia en 1963 por un director que hasta ahora no he conocido, que vivió 99 años y que terminó de eurodiputado ultraderechista. Me gustaría ver la película, pero antes voy a continuar con el libro que me ha motivado a escribiros. "Es muy fuerte".










































