viernes, 13 de marzo de 2026

Llovía y no encontrábamos hotel en Blois.

 Y en alguno de los que preguntamos miraron en su ordenador y nos dijeron que no había habitación en todo Blois. Era viernes por la tarde. Ya era mucho pasarse de cronopios dormir por tercera vez en el coche en una semana. Porque además si seguía lloviendo fuerte nos molestaría la percusión de la lluvia en la chapa del coche.

Entramos en un hotel de cuatro estrellas de marca Novotel. Y tuvimos suerte porque acababan de dejar una habitación libre, a las seis de la tarde. Ciento treinta y cinco euros, pero bueno, nos los habíamos ahorrado las otras dos noches. La habitación era así:

Había una segunda cama. Era una habitación triple.
Esta es la foto que mandamos a mi madre. En ella no sale la espectacular televisión que había ocupando media pared, puse un partido de fútbol y los futbolistas  que llegaban a la línea de fondo parecía que podían venir a centrar desde mis pies. Tuve esa sensación de que yo podía pegar al balón también, creo que  también llegué a centrar: nunca he visto una televisión así de grande (quizá en el Mediamarkt), pero no habíamos venido a eso a Blois.

Decoración del recibidor del hotel. No me gustan cosas tan lujosas, no son para mí. Soy "mu" de pueblo. Me parece que yo debería tener más clase y vestir mejor para andar por aquí, como que mi presencia lo desluce.

Pero voy a contaros más: En la puerta de la habitación, por fuera en el suelo, había lo que no he visto nunca: Una bandeja con una botella de champán vacía y unas copas tumbadas y además unas medias usadas, un panty, creo. Caras, estoy seguro. Supongo que estarían estropeadas. Mucho lujo. Si ligaron, o si era una prostituta cara ( a un hotel así no se entra con una puta barata de las del "barrio chino"), el hombre no tuvo cuidado o le apetecía desgarrarlas impetuosamente, me pega más lo segundo. Concuerda con el derroche: ciento treinta y cinco euros, el champán en la habitación, no creo que menos de treinta euros y las medias; media hora, una hora como mucho. 
Hay gente con "otro nivel", que para mí es escandaloso. Seguro que no encendieron la televisión, si lo hicieron no les impresionaría como a mí. 
Debería haber fotografiado la bandeja.
Gracias a que ese polvo fue furtivo y a ciento treinta y cinco euros no dormimos otra vez en el coche.

jueves, 12 de marzo de 2026

Chocolate

 Soy diabético de pastillas; hasta ahora he evitado tener que pincharme insulina. No debería probar el chocolate; seguro que es veneno para mi páncreas. Podría acabar quedándome ciego, podrían tener que cortarme un pie. Compré un día un libro sobre el pie diabético, las fotos son horribles, a veces me castigo viéndolas.

Mi mujer quiere tener algo de dulce, ella es golosa e inmune a los malos datos en controles de glucemia. Y dice que necesita esa energía porque está estudiando para ascender en su trabajo. Su insolidaridad me origina tentación. 

Cuando más lo necesito es después de una pequeña siesta.

Me levanto y lo busco, tomo un trozo de pan, lo aplasto con las muelas y dejo que la saliva lo inunde y llegue al cielo del paladar; entonces como pan mucho pan que se impregna y soy feliz cerebralmente. Sé todo lo mal que me hago, y sin embargo no puedo evitarlo, el placer me domina. Acabo de hacerlo y cinco minutos después la lengua sigue explorando y limpiando con ayuda de la saliva toda aquella sucia explosión de dulzura.

Y me pregunto qué tiene esto que ver con el universo, con la vida prolongada hasta los cien años, con la cultura de los dos mil libros y mil películas que soy propietario y que adquirí para leer y para releer, para saber e inundar mi cerebro de conocimiento. Lo tiro todo por cinco minutos: mi estúpido cerebro que teóricamente me gobierna, prefiere chocolate, para disfrutar de ese sabor irracional, contrario a la prolongación de mi vida y a los conocimientos que pueda conseguir por ello.

Soy adicto si sé que lo tengo en casa. 

Puedo decidir no comprarlo como me pasó cuando dejé de fumar.

Hace unos meses leí que había subido el precio del cacao. Me alegré porque eso quizá me retuviera. Creo que algunos fumadores se alegran algunos minutos de que les suban el tabaco. Pero no lo consiguen, como yo. Pago el chocolate más caro. Eso no sirve con ninguna droga.

Perdonad si mi confesión os ha incitado. Todavía mi lengua flota en la saliva limpiadora.

Dentro de unos minutos iré a tomar un buen trago de agua fresca, que viene de molde para completar el festín. 

miércoles, 11 de marzo de 2026

En Blois, una basílica contemporánea.

Es imposible superar al gótico en materia de templos. Pronto terminarán de acabar en Barcelona La Sagrada Familia, pero ha sido después de siglo y cuarto muy laborioso. Un empeño paralizado en la guerra de 1936 con la destrucción de la cripta y los planos de Gaudí que se retomó en los años 50 del pasado siglo, y nosotros vimos por única vez en 2008. Toda esta explicación es para compararlo con esta iglesia funcional que se habrá hecho en menos de 10 años en Blois, y que sirve para lo que es. (La Sagrada Familia es un "museo de la obra" y cuando se termine será el museo de la obra terminado, no un templo para los creyentes, sino un templo para los turistas, pienso yo).

Se ve grande de lejos.
Grande cómo una fábrica vieja. Creo que me recordó al "sarcófrago de Chernobil, (donde no he ido ni iré).
Grande grandona, con elementos prefabricados y poco nobles (a diferencia de la mentada Sagrada Familia barcelonesa)
 


Aparcar en Francia siempre es complicado y se esconden los coches donde se puede.
Al entrar se ve algo diferente a los templos que solemos visitar: terrazos en el suelo, cuadros diferentes vidrieras contemporáneas, aunque estas son sencillas de entender. Por cierto, están rezando el rosario al fondo.
Esta misa menor, se celebraba simultáneamente en un sótano, donde no penetré la puerta de cristal.


capacidad tiene tanta como la catedral de Blois, (aunque no tanto como la de Tours)


Una bóveda de mosaicos de cerámica o algo así



Hay que ver estos sitios, como turistas curiosones que somos.

martes, 10 de marzo de 2026

"Hania" de Henryk Sienkiewicz

 Encantadora novela romántico-juvenil que me retrotrae a las lucubraciones y galanterías de mis dieciséis a diecinueve años. Entonces el amor -o más bien el enamoramiento- era como una partida de ajedrez en mi cabeza, (pero sin saber jugar científicamente, aunque con desmesurado interés en interpretar cada avance o retroceso).

Celos, contracelos y recelos, creencias de que cada gesto o ausencia de él tenía un significado transcendental; yo tenía urgencias por ser convalidado por cualquiera, pero prefería mejor conseguir el amor inmortal con beso THE END. 

Me encuentro a los 61 años y medio en medio de la lectura de esta novela corta como estuve en medio de historias y fantasías que pasaron por mi cabeza sin llegar nunca a las yemas de mis dedos. (Y pasaba para mí y para otros, pues todos éramos confidentes y teníamos similares laberintos).

Luego el amor verdadero fue otra cosa, que evolucionó, desnudándose de dibujos, de pamplinas y de recovecos. Llevo cuarenta y un años de novio con mi mujer.

Ahora leo el libro desde la sabiduría de lo que era el amor una relación duradera de confianza y mucha vida: angustias, alegrías, triunfos, descubrimientos, fracasos compartidos, patrimonio común... y claro que me parecen estúpidos los lances de honor, los duelos, las ofensas fingidas, el orgullo... pero también me pregunto qué me hubiera enseñado este libro a mis diecisiete, porque lo hubiera leído de otra manera, tomando partido, o sorbiéndolo. ¿Quién sabe? a lo mejor me hubiera adelantado los tres años que necesitaba de maduración.



Claro que echo de menos tener diecisiete años atontolinados, vírgenes, ilusos. Nada de aquello tendría el sentido que tuvo sabiendo lo que sé hoy, todo lo que desaproveché y todo el tiempo que desperdicié en quimeras y en chicas que no valían la pena, aunque entonces era el "todo". Ahora en la lectura revuela mi cabeza a esos tiempos ridículos, ignorantes, patéticos. Creo que no me llega a "escocer" el pasado, pero tampoco estoy seguro de ello.




A mis sesenta y un años y medio a veces me pregunto por qué sigo pensando lo que pienso de personas que conocí solo hasta los veinte años, (o hasta los dieciséis o hasta los catorce) si yo he cambiado tanto de opinión y de certezas..., y es porque pienso que esas personas que entonces me "cayeron tan bien", que ahora pensarán lo mismo que pienso yo, -que sé que les caía bien, algunos fueron amigos- o aquellas personas que entonces me cayeron tan mal, que fueron "enemigos" ahora puede que me las encontrara y coincidiera con ellas en casi todo.

Por ejemplo, durante muchos años yo voté al PSOE y despreciaba a todos los políticos y periodistas de derechas y ahora me pasa aproximadamente lo contrario; sin embargo me refugio en pensar en mis amigos y "enemigos" de entonces, con una fidelidad y una confianza que no tienen sentido, pues el mundo y los partidos y las certezas e incertezas, han cambiado tantísimo en estas décadas.

Lo peor de todo es que mirando mis arrugas y mi calva, lo que me cuesta subir las escaleras de mi casa, mis insomnios y dolores de espalda, todas mis impotencias..., parece que algún demiurgo me ha estafado en la vida y ahora solo me queda caminar o reptar hacia el penoso final. 


Olvidé contaros que este autor polaco, premio Nobel en 1905, es muy famoso por su novela "Quo Vadis" de la que suelen poner película en semana santa, que nunca he visto entera. Porque entera solo he visto "Ben Hur" y fue porque la he visto en cine, y "La Vida de Brian", porque era obligatoria ya que todo el mundo se reía con ella y contaba sus "gags".

Las películas de semana santa tienen el defecto de ser muy largas y que más o menos conoces el final. En relación con la novela Hania, no sé cómo acabará, que era la gracia de la juventud de la que he estado escribiendo hoy. 

Si todos hubiéramos sabido el final la vida habría sido todavía más anodina.

lunes, 9 de marzo de 2026

Amor incondicional

 La gente quiere querer y que le quieran. Cuando uno nace y es querido como yo, como mi hija, como la mayoría de la gente, está preñado de amor. El amor paterno filial y viceversa es lo primero y principal; constituye la droga fundamental, queremos atención y que nos atiendan, el niño llora porque quiere teta, el hambre le hace protestar que no se la estén dando y a veces, de puro placer y empacho, el bebé se duerme con la tranquilidad del cariño y saciado.

El niño quiere juego, y también el adulto quiere volver a jugar como un niño. Lo demás es pura alimentación y fisiología, aunque hay poses y largos circunloquios que solo buscan amor, reconocimiento amoroso, suscitar envidias (que es otra forma de amar el querer ser envidiado).

Mi arte preferido, la música, es un deseo abstracto de proyectar amor, proyectar amor al universo, domesticar el sonido, armonizarlo, hacer contrapuntos, fugas, jugar (en francés y en inglés tocar un instrumento es jouer) queremos engatusar al mundo como el flautista de Hamelín y conseguir eso no tiene precio, -aunque uno quiera que le paguen su dedicación para vivir-, pero Bach y Beethoven y Piazzolla y Gentil Montaña y Silvio Rodríguez  hicieron su música solo por amor; para que los quisieran más. Cualquiera que escuche música de Tchaikovski como estoy haciendo yo ahora mismo, sabe que ahí no hay cálculo de beneficio, solo amor, amor expansivo, exultante.

Todos tenemos que tener amor artesano por la obra bien hecha y nos gusta que nos aprecien y que nos feliciten por ello. Claro que hay garrapatas en todos los sitios, pero no son felices trabajando solo por dinero; están amargados y amargan, sirven mal. Seguro que no les quisieron de niños. 

Mucha gente hoy no encuentra a quién se deje amar. Seguramente esto pasó siempre y han sucedido muchos matrimonios de conveniencia, las mujeres necesitaban salir de casa con un marido que trajera dinero al hogar, porque no había trabajos remunerados para ellas. Habiéndolos hoy, no existe necesidad de sometimiento, también hay lavadoras automáticas y comidas preparadas, por lo que los hombres tampoco necesitan como antes una "mujer" en casa que les atienda. Es por eso que no hay tantos matrimonios como en tiempos pasados. 

Hay mucha gente sola. En los cruceros pensados para juntar gente los llaman singels. 

Pero seguimos con la necesidad de querer y que nos quieran. Los perros y gatos son el sucedáneo contemporáneo de ese amor. Nunca ha habido tantos en España. En el supermercado que yo voy creo que hay tantos anaqueles dedicados a perros y gatos como a comida para niños y pañales. La próxima vez que vaya procuraré fijarme para compararlo.

Una ventaja de los perros y gatos es que a los quince años se mueren, con lo que desconocemos las emergencias adolescentes que afloran tan conflictivamente en el género humano. 


domingo, 8 de marzo de 2026

Denis Papin y sus alrededores.

 Nosotros queremos saber lo que quieran enseñarnos. España no ha sido importante en la ciencia y otros países, como Francia, honran a sus científicos porque los tienen, porque los tuvieron. Este nació en Blois y le tienen tan reconocido como a D'Artagnan en Auch, arriba de una escalinata, además colorida. Entre otras cosas diseñó una bomba precursora del motor de explosión. Era de religión protestante quizá por ello trabajó en Inglaterra y Alemania,  y también más tarde en el norte de Italia.




Como soy español, y de letras, carezco de la capacidad de resumir y valorar lo que he leído en la wikipedia de este hombre, pero valoro la imagen que el escultor, los urbanistas y jardineros han hecho para presumir de su paisano.  

Por la zona trabajaron a especie de capiteles románicos, goliardescos, o del estilo del Bosco; también los había en la cercana Tours.
Me gustó la luz y el color de una parra, estábamos a comienzo de octubre.

Los armónicos tejados franceses son algo digno de ver.
Yo diría que esto es un palomar contemporáneo.


sábado, 7 de marzo de 2026

Antes de entrar en la catedral

 Se nos apareció una escena que supe descifrar inmediatamente y la capturé. Alguien había muerto esa tarde en una calle peatonal y se dirigían a su casa dos fibrosos funerarios con una camilla de ruedas capitaneados por una comercial, que llamaba al timbre.

Creo que esto no lo hubiera advertido de no tener presente la muerte de mi padre. Recuerdo que nuestros funerarios, después de acordar ciertas cosas, nos pidieron que abandonáramos unos minutos el salón donde murió mientras cargaban con el cadáver y salían. Así lo hicimos, y luego nos avisaron para que saliéramos donde estábamos "confinados" a recuperar la casa ya definitivamente sin él. 

No sé si seguirán esa misma práctica en Francia. La escena sucedía muy cerca de la catedral, que nosotros vimos por espacio de quince o veinte minutos; cuando salimos nos volvimos a encontrar con la fúnebre comitiva.


Esto es a lo que me refería.


En la explanada de la catedral estaba aparcado el coche fúnebre.


La presencia de un coche de estos suscita la natural tolerancia por parte de las autoridades municipales y los vecinos.


En la catedral, que no tiene retablo,  no vimos más que a un hombre joven rezando.





Fúnebre cuadro de la Piedad. No sé quien es el santo rodeado de las placas de mármol que dicen "merci" los patrones de la catedral son San Solén que fue obispo de Chartres y San Luis, que fue rey de Francia hijo de una española y primo carnal de San Fernando rey castellano que conquistó Sevilla entre otras localidades. Voy a pensar que si un papa dio como santo a un rey francés, había que compensar dando a otro rey español como santo (o viceversa)



Unas vidrieras modernas, aunque no tanto porque son muy figurativas. La catedral fue durante la revolución "templo de la razón" y se cargaron muchas cosas. Por eso tampoco hemos visto retablo.

                                                 Los inolvidables caídos.


Supongo que es el baptisterio, porque es una capilla próxima a la salida aunque no entiendo el altorrelieve, coronado por dos gallinas, (a lo mejor es el gallo francés)


A la salida, el cadáver que fueron a buscar estaba siendo introducido en el vehículo tan reconocible. Doy fe.