martes, 22 de septiembre de 2026

Sobre los marroquíes.

 Están aquí: en 2003 una marroquina limpiaba las escaleras del primer piso donde yo viví en Béjar. Mujer habladora (con mi mujer) y muy trabajadora tiene como tres hijos, una es enfermera en Santander, otro peluquero en Béjar (se les dan muy bien las barberías) y al tercero lo he visto trabajar en las obras del ayuntamiento. A los tres hijos se les nota el pelo rizado y una típica nariz ganchuda de la familia.

Todos seguro que pueden tener la nacionalidad española. Hace 23 años que yo estoy por aquí y con 10 años les basta; aunque creo que, para tener la nuestra, han de renunciar a la marroquí.

En Béjar, por tradición, hay muchos saharauis. Ellas suelen llevar (perdón si molesto pero es para entendernos rápido) una especie de cortina multicolor arrollada al cuerpo y tapando el cabello. También he venido varias veces desde Candelario andando con un saharaui, una de ellas durante el Ramadán, que el tío burro no quiso beber agua por las fuentes del camino, a pesar del calorazo, porque era de día. 

No sé que tal se lleven los marroquíes con los saharauis que hay aquí. El saharaui con el que yo fui, a pesar de estar cojo o tener una pierna subdesarrollada, era partidario de empezar la guerra de liberación ya mismo, según me contó hace seis o siete años durante esas caminatas.

Hoy he visto venir a una pareja marroquí: él, que andaba tres o cuatro metros por delante de ella, se ha parado a preguntarme, ¿El médico? Ella se ha detenido a tres metros por detrás. Le he hecho las indicaciones para llegar al ambulatorio sin que ella pudieras escucharlas por la distancia a que se mantenía.

Ahora digo lo que sucede conmigo y mi mujer en el extranjero. 1- vamos juntos observando y comentando la realidad, -a veces uno se para a observar o fotografiar alguna cosa, pero se nota que somos iguales- y si preguntamos algo a alguien los dos escuchamos y procuramos intervenir o interpelar al amable ciudadano que nos informa. Es lo más conveniente, porque dos personas recuerdan mejor que una las indicaciones.

El hombre llevaba una carpeta amarilla, probablemente en el ambulatorio  se dirigirá a una de las tres mujeres que atienden tras la ventanilla. Me da que aunque lleve los papeles de los dos será él quien hable y escuche lo que le digan, como ha pasado conmigo. Ella será convidada de piedra, por si piden algo que tenga que firmar.

Porque ahora me acabo de dar cuenta que nunca, en ninguna parte, ninguna musulmana que vistiera de musulmana, se ha dirigido a mí para nada. Si viniera en el asiento del copiloto del coche que me pregunte una dirección tengo que hablar con el conductor que es quien se dirigirá a mí.

Supongamos que la mitad de los marroquíes (hombres y mujeres) terminen por asimilar que los hombres y las mujeres somos iguales en derechos, y que no pasa nada porque una mujer se dirija por la calle a un hombre que no es su marido ni su hermano, pero temo que (ya estamos en el 26, con un cuarto de siglo consumido) en todo este siglo XXI una buena mitad de ellos (y ellas) seguirán con esta distribución de roles vitales.

Pues nada, eso es lo que hay, y desde luego, enriquecernos culturalmente, eso no nos enriquece nada.

Como la invasión de Ceuta que, aparte de arruinar el turismo y el comercio de esa ciudad, nos está saliendo carísima a todos los que contribuimos a la hacienda española. Los vascos y navarros "contribuyen" a su manera, a pesar de haber bajado allí un grupo a tocar las narices.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Badajoz central

 

Gran tiesto a la sombra de la torre de la catedral.


El pintor Luis de Morales "el Divino", pintor que se quedó con la plaza del ayuntamiento.


Una catedral con almenas como la de Ávila, como la de Almería, que yo recuerde ahora. Defender la religión tirando flechas desde lo alto no parece muy religioso.

Badajoz es calurosa pero puede presumir de agua.

Es la ciudad mayor de Extremadura con 160.000 habitantes

El neomudéjar edificio de Correos.



Otra vez la plaza de Cervantes, cerca de donde tuvimos aparcado el coche. Nosotros desandando lo andado para partir hasta Elvas.


El puente europeo

 En España tenemos ríos pequeñitos aunque sí tengamos puentes muy grandes como el de la Pepa en Cádiz, alguno también enorme en Vigo, pero sobrevuelan mares o rías. El puente de Badajoz es de río, tiene 32 ojos y a mí me recordó, al andarlo, a los puentes del Loira, aunque el río francés sea 10 veces más caudaloso que el Guadiana. Pasearlo, un placer que ya se nos dio hace cinco años, es imprescindible en la visita a esta ciudad: esta vez lo hicimos al atardecer y en un tiempo en que las aves migrantes (creo que utilizo la palabra, tan usada ahora en los medios, con más propiedad que nadie) aunque antes eran migratorias, están muy presentes en esta masa de agua.








Eso blanco es un cisne, que creo que no emigran

Eso verde es una planta invasora de origen mexicano llamada camalote.


La zona del hornabeque.





viernes, 18 de septiembre de 2026

Más relatos de Heinrich Böll

 


Comienzo este libro leyendo unas alucinantes imágenes de la adolescencia. La escena inicial del protagonista, un católico que tiene pavor a confesarse por algún pecado gordo que tiene, y huye, y además sabemos tiene una pistola que su padre guarda, (las pistolas siempre me recuerdan a aquel niño de un cuento de Hichcook para televisión) y piensa en disparar a algo, incluso a sí mismo, y está obsesionado por el sexo y por el infierno y por los misterios de sus padres. Y yo, alentado, vuelvo a mi adolescencia y pienso en todas las chicas raras que conocí y todos los chicos locos que había, y todas las confusiones que teníamos.

La adolescencia está llena de anhelos, miedos y de testosterona. La mía lo estuvo a pesar de ser un chico bueno, de buena fama, y obediente a mis padres. La literatura bucea y ayuda a reconocer aquellos síntomas propios de aquella enfermedad, porque uno se para a interpretar las imágenes y entonces, por simpatía, le brotan las suyas.

Ahora, con 62 años, pienso en dónde estarán todas las gentes que conocí, cuántos habrán muerto de cáncer o de suicidio, o de accidente de coche, o de heroína. Cuántos serán muy gordos o muy flacos, o se habrán descubierto homosexuales o lesbianas en estos cuarenta y tantos años.

La vida se va, entonces teníamos todo el tiempo del mundo y nos aburríamos como monos en una jaula. Uno comienza a fumar por aburrimiento, o a seguir a un club de fútbol por ser de una tribu, o a seguir una moda de corte de pelo. Ser punk era ser "basura" y la gente tomaba ese concepto en la adolescencia mía. Hay mucha gente que se suicidó sin saber por qué, o aproximadamente como el resto de las cosas que se hacían y siguen haciendo.

Nos gustaba todo lo raro, hacíamos dibujos extraños en nuestras carpetas, en nuestros cuadernos y libros. Ahí aparecen en lo que conservamos. Hoy los adolescentes se tatúan, que es peor, y también siguen suicidándose.

Parece una tontería lo que voy a escribir: "la vida es lo que permanece mientras estamos vivos". Y añado que cuando más vivos estamos es en la adolescencia, que todo nos estalla y todo lo cuestionamos. Cuando somos viejos nos hacemos conservadores de la vida, descubrimos el colesterol, el páncreas, los vértigos, la artrosis. La mecánica del cuerpo y sus repuestos. El único repuesto es la paternidad, y después, de reojo, la abuelidad.

La adolescencia también está llena de vocaciones que aparecen: la religión, la política, la música, la literatura. Seguramente yo no escribiría aquí de no haber sido, o todavía ser, un adolescente.

De lo que tengo más claro es que un adolescente no tiene que tener acceso a una pistola.

Inevitable recordar al asesino de John Lennon, el rey de los adolescentes que murió acribillado antes de cumplir los cuarenta años por un nombre de un muchacho que no olvidamos Mark David Chapman. Deberían hacer como con Eróstato, el que incendió el templo de Artemisa, que se proscribió su nombre, porque seguramente lo que quería el vándalo es que se le recordara, como lo estoy haciendo yo, como el asesino Chapman, adolescente con una máquina de matar.

La alcazaba más grande de Europa

y una de las alcazabas más grandes del mundo, está en Badajoz. Una alcazaba debe ser una ciudadela, un recinto fortificado donde se asentaba una potente guarnición de soldados musulmanes. Recorrimos parte de ésta el día, hace cuatro o cinco años, que conocimos Badajoz. Dentro está el museo arqueológico provincial que nos impresionó gratamente, pero desconocíamos que se pudiera dar la vuelta entera y que no cerraran el recinto por la noche (es una invitación a hacer botellón). Sí que había jóvenes en algunos cubos o torreones, pero solo vimos un grupito que tuviera botellas; estaban en la oscuridad y estoy seguro de que no dejaron rastro porque los jóvenes cada vez son más cívicos y también por el bienestar y la tranquilidad de todos: si no hay suciedad ni vandalismo no tendrá que pasarse por allí la policía municipal a cortarles el rollo. 





Aquí está el museo arqueológico provincial




 

Preciosa iluminación con una sugerente música árabe-impresionista.

La hermosa ciudad desde esta afortunada atalaya
Creo que esta torre se llama Espantaperros, porque tenía una campana que los asustaba en su día.

Un Alfonso de León, que conquistó para los cristianos esta ciudad. Curioso que los de la Unión del Pueblo Leonés, que están siempre pendientes de reivindicar para su reino el sur de Salamanca, no reivindiquen como leonesa a Badajoz, que es mucho más grande.

jueves, 17 de septiembre de 2026

Hornabeque (una palabra que aprendimos en Badajoz)

Badajoz tiene un puente de 32 ojos. En su margen izquierda está la puerta de las Palmas, que cuenta con dos torreones almenados para defender la ciudad una vez cruzado el puente, pero en el otro extremo del puente también hay una fortificación para impedir que los enemigos tomaran el puente, es decir defenderlo desde la margen izquierda, y eso es el hornabeque. Por supuesto esa palabra se nos quedó resonando dentro de la cabeza mientras lo recorríamos y leíamos los paneles informativos, pero hoy he tenido que rebuscar  en la "red" para que pudiera rebrotar la palabreja en este cerebro vacilante que se acerca peligrosa o naturalmente a los 62 años. 


Caminando por el puente (que ya es peatonal) miramos hacia la ciudad

Al otro lado, que han construido modernos barrios nuevos, observamos el agrandamiento o hipertrofia de la estructura del puente.

Que presenta muros y fosos para impedir que el enemigo pueda subir al puente

Hay garitas muros y una valla moderna para impedir que nos caigamos dentro del foso






Durante todo el viaje veremos multitud de fotografías que reflejan la gran desconfianza que hubo entre Portugal y España, y los dineros y afanes que emplearon en los siglos pasados en defenderse de invasiones y contraataques. A este lado de la frontera, además de Badajoz, conocemos bien Ciudad Rodrigo y el Fuerte de la Asunción en Salamanca.





miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los dos conservatorios de Badajoz están en la misma manzana.

 

Los dos conservatorios dependen de la diputación de Badajoz, esa institución que nunca reclamó el dineral que pagó al hermanísimo de Pedro Sánchez por figurar y no aparecer por aquí.


Entre conservatorio y conservatorio hay un hotel de cuatro estrellas


Y una iglesia, que está al lado de un edificio de hace menos de 100 años que imita a la giralda de Sevilla

La cafetería del hotel es elegantísima




Rodear esa manzana de conservatorio a conservatorio no lleva más de cuatro minutos. Cada conservatorio tiene su director, su equipo directivo y sus profesores. 

No busqué hacer estas fotos, pero me salieron al paso junto al recuerdo de que el hermanísimo del presidente Pedro Sánchez se vino de San Petesburgo para "coordinar" estos dos centros de enseñanza musical. Nadie de los conservatorios había pedido ningún coordinador, pero David Sánchez Pérez-Castejón se llevó 375.000 euros por no hacer nada, ni los directores ni casi nadie le conocían, luego le hicieron otro puesto en una supuesta oficina de artes escénicas, pero tampoco existía la oficina.

Todo fue un chanchullo, un momio, un enchufe, que la justicia ya ha condenado. Para colmo el hermano declaraba residir en Elvas, para hacer la declaración de la renta portuguesa que sale más barata. Sobre el particular también existe un informe de Hacienda -sin firma- declarando que no existe delito de evasión fiscal. Tanto la diputación como el ministerio de Hacienda son dirigidos por los socialistas que le han perdonado al abusón, regalándole nuestro dinero.

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Ya iremos a la preciosa Elvas después de completar Badajoz que todavía dará mucho de sí.