sábado, 11 de julio de 2026

Montauban el lugar donde murió Manuel Azaña

 Íbamos a Toulouse, por recordar esa magnífica ciudad y su ribera del Garona donde vimos las primeras exhibiciones populares de bailes por parejas. Seguramente ese espectáculo lo inició una academia de baile -nosotros lo descubrimos en 2018- y los participantes de otras academias se lucen los veranos, al año siguiente ya se nos apareció en Burdeos y en Vannes.

Pero al final no fuimos a Toulouse. Al acercarnos a Montauban observamos que había muchas empresas de automóviles de segunda mano: una desmesura, o una casualidad concentrada al norte de la ciudad. En el Sur de esta localidad hay muchas hectáreas de manzanos, cubiertas la mayoría de plástico para que no piquen la fruta los pájaros.

Ya os he contado que los recuadros verdes de nuestro Mapa Michelín, cuya edición es de 2017, nos condicionan; pero esa misma mañana habíamos visto de su injusticia con Brive La Gaillarde, y decidimos darle una oportunidad a Montauban que tampoco tiene recuadro de antología. La oportunidad sería entrar con el coche hasta el centro, tomar un tique (HE DESCUBIERTO AHORA QUE TIKET NO PUEDE ESCRIBIRSE PORQUE ME LO SUBRAYA EL CORRECTOR, PERO TIQUE SÍ) de una hora de aparcamiento  y a ver corriendo.

Entonces nos enamoró y tuvimos que volver corriendo más todavía antes de que venciera la hora para cambiar el coche de sitio y que nos multaran. Habíamos decidido hacer noche para disfrutar de esta preciosidad.

Al igual que su vecina Toulouse, es una ciudad roja, -de ladrillo-


Una ciclista pedaleando en un puente sobre el río Tarn.

Un viaducto macizo de ladrillo
Ladrillo sobre ladrillo a plomada.
En la catedral invirtieron en piedra caliza. A la izquierda hay un palacete, que hoy es un hotel Mercure (la gama alta de los Ibis) donde murió Manuel Azaña.

Las simpáticas recepcionistas del hotel Mercure que no tenían ninguna habitación libre esa noche aceptaron salir en la foto.




Ya veréis qué plaza más bonita tienen. Aquí con pixelado impresionista.



viernes, 10 de julio de 2026

Callejeando Brive con fotos curiosas de mi mujer

 

Esto es un dulce que se amasa en una pequeña volteadora de cemento como esa.

 

Según recuerdo ese es Jacques Chirac, presidente de derechas que hizo el último ensayo nuclear en Muroroa, de quien venden camisetas. Correze es el departamento donde estábamos.


Una sotana andante, difícil de ver aquí en España.
Esto sí que parece el cuerpo de Cristo hecho pan, de la eucaristía, (está debajo de un altar donde se celebrará)
Estas estatuas  con ventanita acristalada en la base son relicarios, normalmente guardan un hueso del santo que se trate.


Una cripta debajo de la iglesia. Somos entrometidos, especialmente mi mujer que no quiere perderse nada.
¡Ah! las francesas, ¡qué piernas!
 


Obreros trabajando en una rotonda. No sé si habría habido un accidente y estuvieran echando productos para que no se produjeran resbalones con los aceites derramados.
Iglesia futurista, que parece que en Francia aún se construyen.
Hay gente que se juega la vida por un grafiti: todos queremos "quedar" en alguna parte.

jueves, 9 de julio de 2026

Un poco más de Brive la Gaillarde

 Yo no he sido ligón, pero hubiera querido conocer a muchas mujeres, somera o intensamente, penetrando o simplemente acariciando. Mujeres que estuvieron cerca de mis pasos. Desde hace más de cuarenta años una tiene la exclusiva, y con ella entramos a descubrir ciudades, todas las que creemos que merecen la pena, y casi siempre nos satisfacen. Por eso somos viajeros, desnudar, ir buscando el centro y las mejores bellezas, palpar sus entrañas y ... contarlo, que quizá fuera la mayor gracia de ligar, aunque yo no lo sé bien porque ni casi se me dio. Pero sí sé que me gusta descubrir ciudades, no solo profundizar en ellas, sino a veces repetir.

Y vanagloriarme.


Un baptisterio. 

El órgano, en buen estado de conservación.
Una mujer piadosa con su muleta a la diestra.





miércoles, 8 de julio de 2026

"A los pies de Venus"


 

Es un libro muy entretenido como todo de Vicente Blasco Ibáñez y lo es porque está muy bien escrito, mezclando la historia de la famosa familia, tan importante en Europa, que era la cabeza del mundo entonces, con los descubrimientos náuticos y el tratado de Tordesillas, y todo el juego de poderes en Italia de Francia y España: verdaderamente apasionante. Sexo y familia, deseo de copar puestos y perpetuarse, aparte del deseo animal de copular.

Blasco Ibáñez es valenciano y batalla por blanquear o desennegrecer la historia álgida de esta familia valenciana. Resulta que, según este libro, hubo una tremenda leyenda negra alentada por el siguiente papa, Julio II, para salir mejor parado a costa de aumentar la basura de su antecesor.

El papado entonces era un puro teatro de guerrillas, influencias, derroches, placeres, asesinatos. No es extraño que surgiera con tanta fuerza el luteranismo en media Europa y se mantuviera a pesar de los ejércitos de Carlos I de España como rey católico adalid de Roma.

Blasco Ibáñez se une a una defensa anterior de Lucrecia Borgia, una gran mujer que murió de parto a los 39 años, y no ese pendón "desorejao" esa envenenadora que se acostaba hasta con el Papa, que era su padre. Blasco dice que la ninfómana era una cuñada suya llamada Sancha.

El libro se hace ameno porque está muy bien mezclado con la historia de un descendiente de los Borgia contemporáneo de la novela (hace poco más de un siglo) que lo va descubriendo a través de un tío cura investigador; hay amores románticos y hasta un duelo.

Hice bien, cuando era ávido comprador de libros, en tomar todos los que este autor me aparecieron.

martes, 7 de julio de 2026

Brive la Gaillarde también, que toda la Dordoña es magra.

 Esta ciudad no aparece señalada con recuadro verde en nuestro mapa pero sí destacada en los letreros de las carreteras. Nuestro objetivo al salir de Limoges era pasar la noche en Toulouse, donde ya dormimos dos en 2018, todavía con nuestra hija de compañera. Pero en tan largo trecho, además por autopista que es más tedioso, se impone hacer una parada. Al principio no encontrábamos nada que ver confirmando la falta de resalto de nuestro mapa-guía.




No sé si es un río o fue un canal, de los tantos que hay en Francia.


Pero luego insistimos y apareció el "coeur" de esta ciudad. 



Niños y atracciones infantiles, que no faltan en ninguna ciudad mediana.
Obreros (negros casi siempre) trabajando los tejados con toda seguridad.


Palacios y una iglesia que veremos otro día.



lunes, 6 de julio de 2026

El animado barrio de la Catedral

 Hace 6 años también había animación nocturna por aquí, que no en el resto de la ciudad. No llega a ser Tours ni Poitiers, pero si alguien quiere, puede encontrarla.




La catedral
La Luna, que es la más hermosa iluminación nocturna que yo conozca.
La torre de la catedral, que es bien rara.

Y volvimos a casa, al amparo de la Tortuga


domingo, 5 de julio de 2026

Anocheciendo en Limoges

 

la simpática tortuga



Las ciudades de Francia tienen tranvía

Un Cristo con la madre y el discípulo preferido, San Juan. No tiene mucho sentido eso de que dios tenga preferidos, me acabo de plantear.
No es la catedral, pero también entramos en este templo hace 6 años.

adoquines concéntricos como si hubiera caído una piedra grande en el estanque de piedras regulares
La enorme plaza de abastos: en francés Les Halles. Ya cerrada, porque si no hubiéramos entrado.




 Un palacio de Justicia o una facultad universitaria
El Hotel de Ville o ayuntamiento, que hace 6 años estaba en obras



Jugando con el agua



El color rosado de la femineidad
La fuente separada
El ayuntamiento limousin.