lunes, 11 de mayo de 2026

Los brutales japoneses, redentores de Asia

Quizá esté yo equivocado, pero esta mañana se me han ocurrido todas estas consideraciones.

Los japoneses nunca admiten inmigrantes, es por eso que han inventado un montón de máquinas y robots para que realicen el trabajo que hacen ahora en España africanos e iberoamericanos. Siempre lucharon contra todas las influencias externas, sus samurais cerraron el país en siglos anteriores al XX. Un santo de San Esteban del Valle (Ávila) llamado San Pedro Bautista, pagó su afición proselitista de bautizar japoneses con la vida. En su pueblo cuando le celebran exclaman "protomártir en Japón".

Los japoneses a comienzos del siglo XX dieron una gran paliza militar a los rusos allá por las costas de Vladivostok. 

No solo eso, que invadieron Corea, Manchuria (quisieron hacer un país títere llamado Manchkuo, según estudié yo en Derecho Internacional Público), gran parte de China y de Indochina, incluida Filpinas. No llegaron a la India porque no les dio tiempo. Al imperialismo japonés lo frenaron los americanos bloqueándoles el petróleo, por lo que los asiáticos les atacaron en Perl Harboor; a partir de entonces fueron ellos los que recibieron la gran paliza, terminando con las bombas atómicas y la invasión soviética de la Isla de Sajalín (que se han quedado con ella, y es un sitio del que carezco de información).

La brutalidad imperial japonesa despertó a China, primero con Chang Kai Chek y después con Mao Ze Toug, que con su revolución comunista echó a Chang Kai Chek a la gran isla de Formosa, hoy conocida por Taiwan, (antes China nacionalista).

Entretanto los japoneses removieron a los británicos, holandeses y franceses de Indochina, y nada volvió a ser igual. Los vietnamitas dieron una gran paliza a los franceses en Tien dien Fiu, y decidieron dejarlo, oportunidad que quisieron aprovechar los norteamericanos para ocupar el vacío francés. China y la URSS apoyaron a los vietnamitas comunistas que resistieron a los americanos hasta expulsarlos. Los británicos y holandeses habían perdido todas sus colonias incluida la India, consecuencia de no poder mantener más que su guerra europea y quedarse exhaustos por aquella defensa.

Claro que esto es un resumen que yo me acabo de hacer mentalmente mezcla de muchos documentales y unas pocas de lecturas, pero nadie me había hecho llegar al título que corona este artículo, al menos conscientemente. Supongo que la gente que me lee en Asia lo tendrá más claro. Les pido disculpas por mi ignorancia, por los nombres mal escritos que no me he molestado en verificar  y por mi excesiva simplificación si es que la hubiere. De los japoneses de aquella época tengo en la retina vistas escenas sanguinarias, y también lecturas sobre el tema de la esclavización de las mujeres coreanas, secuestradas y transportadas para desahogo de sus soldados. Pero tuve una muy buena relación con un guitarrista japonés que vivía en Salamanca llamado Takashi Miura. 

(Ahora voy a buscar en la Wikipedia algo de la isla de Sajalín, que me ha entrado curiosidad)  

domingo, 10 de mayo de 2026

Más callejeo por Chartres

 







La instalación fija para los mercados de productos "de cercanía" a los que son tan militantemente aficionados los franceses, permite asegurarlos frente a la lluvia y el sol.


a la derecha hay un elegante tienda relacionada con el chocolate



Era sábado por la tarde y la luz maravillosa.


fijaos en esos fotogramas de película que daban a la calle. Os haré una ampliación

Los Puentes de Madison es una obra maestra del cine y de la excitación sexual sin mostrar un milímetro de carne pudenda. Las otras deben ser dos actrices famosas de una película francesa que yo no he visto: excitar así es mucho más sencillo. Si esto fuera Facebook me lo tacharían.


Volvamos a la catedral, que siempre se nos aparece.
Esta es la parte Sur que aún no ha sido limpiada, pero tiene una escalinata muy cinematográfica.

La parte que está a la derecha es el Tesoro, donde cuesta dinerito entrar y por eso no lo hicimos.

                      me encanta el verdín de la cubierta de La Catedral- Creo que es cobre de lo que está formado.

Esta mañana no para de llover

 Cuando estás harto de que llueva y cuando se empecina tanto en continuar parece que nunca dejará de hacerlo, que viviremos eternamente sumidos en la grisura y la impotencia de no poder salir de casa sin calarnos, de comenzar a oler la asechanza de una gotera los que vivimos arriba del todo, o la capilaridad de las humedades los que viven a ras de suelo.

Yo pido sol para que los árboles empiecen a dar frutos: espero cerezas pronto, y albaricoques, y frambuesas, también las ciruelas no deberían tardar, después las peras y por último, las manzanas.

No he hablado de los melocotones, cuyas hojas, este año, como otros que llovió mucho, se arrugan y se ponen anaranjadas por un hongo, si no les corre bien el aire y el calor en primavera.

Tiempo llegará de las grandes sequedades, de las olas de calor, de los temores de incendio, de las peleas por el riego; y también parecerán inacabables.

Los sabios ancestrales se preocupaban mucho más que nosotros por el cielo, miraban el movimiento de las estrellas y después inventaron los calendarios: era importantísimo prever la anual inundación del Nilo, pero también cuándo sembrar, ya fueran los cereales de otoño, como las hortalizas de primavera. Inventaron el calendario y le pusieron festividades de santos para jalonarlo.

Pienso ahora en las pobres mujeres gallegas, que no supieran nunca cuándo lavar, porque ignoraran siempre cuándo se secaría la ropa que tendieran, si es que encontraban un hueco de claridad para hacerlo.

También es una lata, estropea el sueño y termina volviendo loca a la gente, el viento: le dan ventoleras decían; sobre todo si el aire viene del Este, el aire solano.

Pues en lo que escribí esto, se paró la lluvia, ahora extraño el repiqueteo en las tejas y en el silencio escucho los acúfenos dentro de mi oído; hasta se ha colado un rayo de sol por la ventana, pero enseguida las nubes lo han vuelto a tapar.

¡Qué poca paciencia tenemos los hombres! enseguida hablamos de diluvios, por eso nos hicieron recordar que hubo cuarenta días y cuarenta noches, y la pertinaz sequía de que hablaba Franco, una palabra que siempre estará relacionada con él. Como resilencia con el actual Pedro Sánchez.




No puedo bajar al huerto porque todas las briznas de hierba que veis me están esperando para darme un lametón e introducirse en la parte de abajo de mis pantalones, y, sobre todo, para perforar mi calzado calándome hasta el último hilo de cada calcetín.

 

sábado, 9 de mayo de 2026

Espero que no me demanden por esto.

 En la relectura de Cien Años de Soledad encontré esta excitante narración. Será un placer arduo copiarla aquí, y creo -además- que es ilegal hacerlo. No obstante, aparte de que pueda resultar interesante para vosotros leerlo directamente, (o releerlo) necesito exponer toda esta historia para comentar; simplificarla estropearía la conclusión a la que necesito llegar.

Eran las cuatro y media de la tarde, cuando Amaranta Úrsula salió del baño. Aureliano la vio pasar frente a su cuarto, con una bata de pliegues tenues y una toalla enrollada en la cabeza como un turbante. La siguió casi en puntillas, tambaleándose de la borrachera, y entró al dormitorio nupcial en el momento en que ella se abrió la bata y se la volvió a cerrar espantada. Hizo una señal silenciosa hacia el cuarto contiguo, cuya puerta estaba entreabierta, y donde Aureliano sabía que Gastón (1) empezaba a escribir una carta.

(1) Gastón es el marido belga de Amaranta, que ha venido con ella a la casa de los Buendía. Aureliano es pariente indefinido, quizá hermano de Amaranta, en cualquier caso se han criado juntos. La situación que se presenta es excitante porque está el belga al lado, y también impide a Amaranta gritar o revolverse con ruido y violencia para que no se origine una escena violentísima al desvelarse los acosos de su pariente. (esta explicación es mía)

-Vete- dijo sin voz.

Aureliano sonrió, la levantó por la cintura con las dos manos, como una maceta de begonias, y la tiró bocarriba en la cama. De un tirón brutal la despojó de la túnica de baño antes de que ella tuviera tiempo de impedirlo, y se asomó al abismo de su desnudez recién lavada, que no tenía un matiz de la piel, ni una veta de vellos, ni un lugar recóndito que él no hubiera imaginado en las tinieblas de otros cuartos. Amaranta Úrsula se defendía sinceramente, con astucias de hembra sabia, comadrejeando el escurridizo y flexible y fragante cuerpo de comadreja, mientras trataba de destroncarle los riñones con las rodillas y le alacraneaba la cara con las uñas, pero sin que él ni ella emitieran un suspiro que no pudiera confundirse con la respiración de alguien que contemplara el parsimonioso crepúsculo de abril por la ventana abierta. Era una lucha feroz, una batalla a muerte, que sin embargo parecía desprovista de toda violencia, porque estaba hecha de agresiones distorsionadas  y evasivas espectrales, lentas, cautelosas, solemnes, de modo que entre una y otras había tiempo para que volvieran a florecer las petunias y Gastón olvidara sus sueños de aeronauta en el cuarto vecino, como si fueran dos amantes enemigos tratando de reconciliarse en el fondo de un estanque diáfano. En el fragor del encarnizado y ceremonioso forcejeo, Amaranta Úrsula comprendió que la meticulosidad de su silencio era tan irracional, que habría podido despertar las sospechas del marido contiguo, mucho más que los estrépitos de guerra que trataban de evitar. Entonces empezó a reír con los labios apretados, sin renunciar a la lucha, pero defendiéndose con mordiscos falsos y descomadrejeando el cuerpo poco a poco, hasta que ambos tuvieron la conciencia de ser al mismo tiempo adversarios y cómplices, y la brega degeneró en un retozo convencional y las agresiones se volvieron caricias. De pronto, casi jugando, como una travesura más, Amaranta Úrsula descuidó la defensa y cuando trato de reaccionar, asustada de lo que ella misma había hecho posible, ya era demasiado tarde. Una conmoción descomunal la inmovilizó en su centro de gravedad, la sembró en su sitio, y su voluntad definitiva fue demolida por la ansiedad irresistible de descubrir que eran los silbos anaranjados y los globos invisibles que la esperaban al otro lado de la muerte. Apenas tuvo tiempo de estirar la mano y buscar a ciegas la toalla, y meterse una mordaza entre los dientes, para que no se le salieran los chillidos de gata que ya le estaban desgarrando las entrañas.


Sin duda es una violación punible hasta casi el final, porque hasta la conmoción descomunal que inmovilizó a Amaranta en su centro de gravedad, y la sembró en su sitio, todo era derecho penal, que se trastocó por esa magia de la introducción del pene: de pronto ella cede y se entrega definitivamente. Después se convertirán en amantes, engañando al rubio europeo que se terminará yendo y ellos concibiendo un hijo.

Esta escena de resistencia femenina con la boca chica "en el fondo lo estás deseando, nena" es el sueño de todos los violadores, que al final su argumento central convencerá contundentemente a la que se resiste. Hay películas clásicas de Hollywood donde algo parecido a esto sucede (sin pornografía), con lo cual es muy posible que sea una fantasía de muchos hombres, entre los cuales yo no me he encontrado nunca. No sé si cuando tuve 16 años esta escena me excitaría; es posible, pero no me llega la memoria a tanto. Ahora, que soy padre de una mujer de 25 años, y con todo lo que ha llovido en las noticias y en las declaraciones políticas ya no es posible que lo lea con complacencia y con excitación.

¿Cuántas violaciones se habrán producido por la lectura de esta escena como guía, o como inspiradora de una manera de "convencer" a base de buenos pichazos, que no sabían ellas que se desplegaría como el mejor de los argumentos?

No solo eso, que las engatusarían para siempre como los ratones de Hamelín con la flauta del flautista.

Yo mismo, hace treinta y tantos años, tuve una seria actuación contra exhibicionista que, después de haberse "promocionado" días antes en la soledad de un garaje, volvía a exhibirse esta vez con una trampa en el motor del coche para que su víctima no pudiera escapar a la realización efectiva de su fantasía.

Estoy persuadido de que las mujeres de ahora, y las de antes también, sienten lógicos reparos frente a escenas como la que narra García Márquez, y que Cien Años es un libro más preferido por los hombres que por las mujeres.

Los que lo habéis leído también recordaréis que eran mujeres mitómanas las que se metían por las noches en la tienda de campaña a que las plantara el gran guerrero Aureliano, para, nueve meses después llevar a los hijos, todos varones, a que los reconociera y bautizara en Macondo Úrsula Iguarán, la madre de este coronel que se levantó 32 veces contra el gobierno y perdió los 32 levantamientos.



viernes, 8 de mayo de 2026

La silueta de La Catedral de Chartres

 Ya he dicho que se ve desde casi todos los lugares, eso es porque está donde debe estar, en la meseta más alta de la ciudad y, afortunadamente, a nadie se le ocurrió competir en el horizonte con su belleza 





Este es el barrio veneciano de Chartres.




Había luna llena.




jueves, 7 de mayo de 2026

De repente dos nutrias.

 Nunca había visto yo ninguna nutria en "persona" lo que sí recuerdo es que a Félix Rodríguez de la Fuente, (padre mítico de la protección de la naturaleza en España y conocido divulgador televisivo de voz peculiarísima) le encantaban estos animales y su presencia la ponía como ejemplo de unas aguas incontaminadas...

-Pues a mí me parecieron unas ratas "mu" gordas.

Pero no, es en la parte veneciana que se encuentra en plena ciudad de Chartres, en línea recta a no menos de un kilómetro de su emblemática catedral.

No sabíamos que pudiéramos encontrarlas, tan solo estaba buscando aprovechar los reflejos crepusculares en el agua de este canal.
Esta es otra iglesia gótica abacial que solo abrían al público un día a la semana que los frailes dan misa. En el agua noté que algo se movía.

Yo soy bien pensado y decidí en dos segundos que tenían que ser nutrias, porque eran muy grandes para ser ratas y porque no concibo que los franceses ricos que viven en un lugar tan bonito consintieran que se les reprodujeran unos animales tan malditos y transmisores de la peste bubónica del siglo XIV y que además las viéramos los españoles y nos sintiéramos superiores en higiene, aparte de que  mi esposa como mujer que es huiría del lugar "escopetada".


Así que nos liamos a hacerlas fotos y a celebrarlo, incluso yo mostré mi entusiasmo al querer enseñárselas a una pareja de franceses que pasaban por allí.
 

miércoles, 6 de mayo de 2026

José Luis Ávalos, el feminista.

 Un exministro de Transportes (el ministerio del gobierno español que más presupuesto tiene) y secretario general del PSOE, que un día dijo: 

        "ser socialista es ser feminista".

Este hombre, juzgado ahora con petición de 24 años de cárcel, que declaró el lunes pasado en el Tribunal Supremo, es un gran orador, maneja muy bien las palabras, los gestos, los silencios, pero como nosotros ya sabemos, por los hechos y por sus contradicciones, que miente, que lo que es es un camelador, nos parece que sobreactúa hasta el ridículo. A lo mejor si no supiéramos nada de él nos convencería, porque ciertamente posee una panoplia de registros expresivos y vocabulario suficientes para hacerlo. De cualquier modo, venimos todos ya muy toreados.

José Luis Ávalos es un goloso de las mujeres y, teniendo actualmente 65 años, las prefiere jóvenes y esbeltas. Imagino que ha sido un gordito toda su vida y probablemente en sus tiempos no ha ligado todo lo que consideraba que debía, y llegado al ministerio con sus coimas, y sus corrupciones, ha querido sacarse esa asignatura pendiente consumiendo jovencitas, que lucen más que las sesentonas que serían acordes con su edad. En el caso de corrupción por venta de mascarillas en pandemia, no se le encuentra dinero, tan solo ha aparecido el que percibían las mujeres con las que tuvo relación en los años de su mandato, es decir mucho se lo cobró "en carne".

En su patética declaración del lunes pasado se quejaba de que un antiguo "amor", una treintañera que le cobraba 1.500 euros diarios por acompañarle a los viajes ministeriales aparte de otras remuneraciones en especie y sueldos públicos por trabajos que no realizaba, ha sido innecesariamente dura con él en su declaración ante el tribunal: y recalca que esas palabras no han podido salir naturalmente de ella, que ha sido presionada, engañada o coaccionada. 

Pues con esto ha terminado de embarrar su feminismo de boquilla:  en su última actuación pública es capaz de seguir haciendo de "papaíto" de su "sobrina" y negarle a esta mujer la capacidad de decir la verdad por sí misma, con su propia personalidad; parece que ahora, como no se le "abre de patas", ni le susurra dóciles cariñitos, ni le cuenta historias sumisas que le agraden, tienen que ser otros y nunca ella misma la que dirija su vida, o su declaración judicial.

Según él una mujer guapa, joven, sensible, femenina y tontuela (que a lo mejor así le excitaba más), debe ser manejable por cualquier hombre.

Tengo entendido que es una creencia común en los puteros, el que las mujeres gozan con ellos y que "se lo harían gratis" a pesar de lo que les cobran. Están tan obnubilados que se creen dominadores cuando realmente son dominados.

Seguramente el puterismo es la quintaesencia del machismo.