Guerra civil en las 5 Villas de Ávila
lunes, 16 de marzo de 2026
Gustos de viejo o la ternura.
domingo, 15 de marzo de 2026
Érase una noche lluviosa en Blois
Empezaré por el final. Teníamos que ir a por cosas, mudas, vituallas, cepillos de dientes y cargadores, que los teníamos al otro lado del Loira, donde habíamos dejado el coche aparcado después de comer.
Llovía más y hasta que no pasamos el puente no pudimos encontrar un lugar solitario donde mear. La lluvia motiva mucho a necesitar ejercer esa función. Aquí fluye mucho.El color rosa de las luces es porque estamos en la época de los cánceres femeninos, vaginales y de pecho, que nos acompañan todos los otoños.
Volvamos a la iglesia de San Nicolás. Estaba así de oscura al principio. No había nadie, tampoco en los alrededores. Mi mujer no se atrevió a entrar.
Yo soy un entrometido.
Mi mujer estaba sola, fuera, y yo me encontré solo en este escenario, pero no podía dejar de fotografiarlo. Hay películas en las que aparece un cadáver y eso se me pasó por la cabeza, pero yo soy mucho más miedoso en las películas que en la realidad, donde escasamente lo soy.
Luzco mi valentía por vosotros, porque pienso demasiado en este blog de mis desahogos.
y mi presunción, porque soy un presumido de mi valor, de mi intrepidez.
Silencio, afuera llovía, y alguien había dejado la luz encendida, ¿o había un detector de movimientos y se iban encendiendo unas luces y se apagaban otras? cinco meses y medio después no lo recuerdo, pero sería más cinematográfico eso de que fueran encendiéndose luces y apagándoseme por detrás.
De verdad que un espacio así de enorme para mí solo impresiona pero me regodeo también de estar. Es un sentimiento de voracidad turística el que me embarga.
Se hace largo el tiempo, seguramente no llegué a estar cinco minutos. Por cierto, el templo estaba en obras, con grandes andamios. Ya os los mostraré otro día porque a la mañana volvimos a entrar, esta vez los dos, y más gente también.
sábado, 14 de marzo de 2026
Más Blois esa misma tarde, que había mucho por descubrir.
Estos lugares fueron pabellones de caza de la realeza, el venado también lo veremos en Chambord. Al fondo está la inevitable estatua de Juana de Arco.
Ahí está otro famoso palacio real.
Me gusta mucho ver cómo consume la gente.
Veréis lo bonita que es esta iglesia por dentro. Está dedicada a San Vicente.
Llovía y entrábamos, era tarde. Solo estaba el cura. Se nos veía turistas, no nos arrodillamos.
Preciosa piedad pero también precioso lienzo de mármol
Y la virgencita metida en su altar con una mágica iluminación.
Entonces el cura nos encendió las luces. Y lo hizo introduciendo una moneda. Claro que él es quien tiene la llave de la recaudación para recuperarla. Nosotros no lo hubiéramos hecho; acabábamos de pagar 135 euros de hotel.
Pero aprovechamos. Afuera llovía y la luz era regalada, aprovecharla era una manera de agradecer
Mucho lujo en los materiales y en la imaginería. Puede que a esta iglesia vinieran reyes y cortesanos. Aunque por supuesto que en el palacio de enfrente hay una capilla.
Órgano sencillo comparado con otros. Nos sentimos mejor viendo que acababa de entrar otra pareja de turistas a rentabilizar el generoso gesto del cura.
La piedad y el lienzo
Me gusta esta estatua y toda su decoración. Ahora pienso que ese lienzo que cuelga de la cruz representa al santo sudario: "La sábana santa"
A la salida habían encendido las luces ornamentales de las fuentes de la plaza del palacio. Era necesario el paraguas.
viernes, 13 de marzo de 2026
Llovía y no encontrábamos hotel en Blois.
Y en alguno de los que preguntamos miraron en su ordenador y nos dijeron que no había habitación en todo Blois. Era viernes por la tarde. Ya era mucho pasarse de cronopios dormir por tercera vez en el coche en una semana. Porque además si seguía lloviendo fuerte nos molestaría la percusión de la lluvia en la chapa del coche.
Entramos en un hotel de cuatro estrellas de marca Novotel. Y tuvimos suerte porque acababan de dejar una habitación libre, a las seis de la tarde. Ciento treinta y cinco euros, pero bueno, nos los habíamos ahorrado las otras dos noches. La habitación era así:
Decoración del recibidor del hotel. No me gustan cosas tan lujosas, no son para mí. Soy "mu" de pueblo. Me parece que yo debería tener más clase y vestir mejor para andar por aquí, como que mi presencia lo desluce.
jueves, 12 de marzo de 2026
Chocolate
Soy diabético de pastillas; hasta ahora he evitado tener que pincharme insulina. No debería probar el chocolate; seguro que es veneno para mi páncreas. Podría acabar quedándome ciego, podrían tener que cortarme un pie. Compré un día un libro sobre el pie diabético, las fotos son horribles, a veces me castigo viéndolas.
Mi mujer quiere tener algo de dulce, ella es golosa e inmune a los malos datos en controles de glucemia. Y dice que necesita esa energía porque está estudiando para ascender en su trabajo. Su insolidaridad me origina tentación.
Cuando más lo necesito es después de una pequeña siesta.
Me levanto y lo busco, tomo un trozo de pan, lo aplasto con las muelas y dejo que la saliva lo inunde y llegue al cielo del paladar; entonces como pan mucho pan que se impregna y soy feliz cerebralmente. Sé todo lo mal que me hago, y sin embargo no puedo evitarlo, el placer me domina. Acabo de hacerlo y cinco minutos después la lengua sigue explorando y limpiando con ayuda de la saliva toda aquella sucia explosión de dulzura.
Y me pregunto qué tiene esto que ver con el universo, con la vida prolongada hasta los cien años, con la cultura de los dos mil libros y mil películas que soy propietario y que adquirí para leer y para releer, para saber e inundar mi cerebro de conocimiento. Lo tiro todo por cinco minutos: mi estúpido cerebro que teóricamente me gobierna, prefiere chocolate, para disfrutar de ese sabor irracional, contrario a la prolongación de mi vida y a los conocimientos que pueda conseguir por ello.
Soy adicto si sé que lo tengo en casa.
Puedo decidir no comprarlo como me pasó cuando dejé de fumar.
Hace unos meses leí que había subido el precio del cacao. Me alegré porque eso quizá me retuviera. Creo que algunos fumadores se alegran algunos minutos de que les suban el tabaco. Pero no lo consiguen, como yo. Pago el chocolate más caro. Eso no sirve con ninguna droga.
Perdonad si mi confesión os ha incitado. Todavía mi lengua flota en la saliva limpiadora.
Dentro de unos minutos iré a tomar un buen trago de agua fresca, que viene de molde para completar el festín.
miércoles, 11 de marzo de 2026
En Blois, una basílica contemporánea.
Es imposible superar al gótico en materia de templos. Pronto terminarán de acabar en Barcelona La Sagrada Familia, pero ha sido después de siglo y cuarto muy laborioso. Un empeño paralizado en la guerra de 1936 con la destrucción de la cripta y los planos de Gaudí que se retomó en los años 50 del pasado siglo, y nosotros vimos por única vez en 2008. Toda esta explicación es para compararlo con esta iglesia funcional que se habrá hecho en menos de 10 años en Blois, y que sirve para lo que es. (La Sagrada Familia es un "museo de la obra" y cuando se termine será el museo de la obra terminado, no un templo para los creyentes, sino un templo para los turistas, pienso yo).
Se ve grande de lejos.Grande cómo una fábrica vieja. Creo que me recordó al "sarcófrago de Chernobil, (donde no he ido ni iré).
Grande grandona, con elementos prefabricados y poco nobles (a diferencia de la mentada Sagrada Familia barcelonesa)
Al entrar se ve algo diferente a los templos que solemos visitar: terrazos en el suelo, cuadros diferentes vidrieras contemporáneas, aunque estas son sencillas de entender. Por cierto, están rezando el rosario al fondo.
Esta misa menor, se celebraba simultáneamente en un sótano, donde no penetré la puerta de cristal.
Hay que ver estos sitios, como turistas curiosones que somos.
martes, 10 de marzo de 2026
"Hania" de Henryk Sienkiewicz
Encantadora novela romántico-juvenil que me retrotrae a las lucubraciones y galanterías de mis dieciséis a diecinueve años. Entonces el amor -o más bien el enamoramiento- era como una partida de ajedrez en mi cabeza, (pero sin saber jugar científicamente, aunque con desmesurado interés en interpretar cada avance o retroceso).
Celos, contracelos y recelos, creencias de que cada gesto o ausencia de él tenía un significado transcendental; yo tenía urgencias por ser convalidado por cualquiera, pero prefería mejor conseguir el amor inmortal con beso THE END.
Me encuentro a los 61 años y medio en medio de la lectura de esta novela corta como estuve en medio de historias y fantasías que pasaron por mi cabeza sin llegar nunca a las yemas de mis dedos. (Y pasaba para mí y para otros, pues todos éramos confidentes y teníamos similares laberintos).
Luego el amor verdadero fue otra cosa, que evolucionó, desnudándose de dibujos, de pamplinas y de recovecos. Llevo cuarenta y un años de novio con mi mujer.
Ahora leo el libro desde la sabiduría de lo que era el amor una relación duradera de confianza y mucha vida: angustias, alegrías, triunfos, descubrimientos, fracasos compartidos, patrimonio común... y claro que me parecen estúpidos los lances de honor, los duelos, las ofensas fingidas, el orgullo... pero también me pregunto qué me hubiera enseñado este libro a mis diecisiete, porque lo hubiera leído de otra manera, tomando partido, o sorbiéndolo. ¿Quién sabe? a lo mejor me hubiera adelantado los tres años que necesitaba de maduración.
Claro que echo de menos tener diecisiete años atontolinados, vírgenes, ilusos. Nada de aquello tendría el sentido que tuvo sabiendo lo que sé hoy, todo lo que desaproveché y todo el tiempo que desperdicié en quimeras y en chicas que no valían la pena, aunque entonces era el "todo". Ahora en la lectura revuela mi cabeza a esos tiempos ridículos, ignorantes, patéticos. Creo que no me llega a "escocer" el pasado, pero tampoco estoy seguro de ello.
A mis sesenta y un años y medio a veces me pregunto por qué sigo pensando lo que pienso de personas que conocí solo hasta los veinte años, (o hasta los dieciséis o hasta los catorce) si yo he cambiado tanto de opinión y de certezas..., y es porque pienso que esas personas que entonces me "cayeron tan bien", que ahora pensarán lo mismo que pienso yo, -que sé que les caía bien, algunos fueron amigos- o aquellas personas que entonces me cayeron tan mal, que fueron "enemigos" ahora puede que me las encontrara y coincidiera con ellas en casi todo.
Por ejemplo, durante muchos años yo voté al PSOE y despreciaba a todos los políticos y periodistas de derechas y ahora me pasa aproximadamente lo contrario; sin embargo me refugio en pensar en mis amigos y "enemigos" de entonces, con una fidelidad y una confianza que no tienen sentido, pues el mundo y los partidos y las certezas e incertezas, han cambiado tantísimo en estas décadas.
Lo peor de todo es que mirando mis arrugas y mi calva, lo que me cuesta subir las escaleras de mi casa, mis insomnios y dolores de espalda, todas mis impotencias..., parece que algún demiurgo me ha estafado en la vida y ahora solo me queda caminar o reptar hacia el penoso final.
Olvidé contaros que este autor polaco, premio Nobel en 1905, es muy famoso por su novela "Quo Vadis" de la que suelen poner película en semana santa, que nunca he visto entera. Porque entera solo he visto "Ben Hur" y fue porque la he visto en cine, y "La Vida de Brian", porque era obligatoria ya que todo el mundo se reía con ella y contaba sus "gags".
Las películas de semana santa tienen el defecto de ser muy largas y que más o menos conoces el final. En relación con la novela Hania, no sé cómo acabará, que era la gracia de la juventud de la que he estado escribiendo hoy.
Si todos hubiéramos sabido el final la vida habría sido todavía más anodina.














































