Se ha hecho célebre el último comentario de Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita. Pide, a sus 79 años, que le den un Kalasnikov para enfrentarse a los fornidos SEAL norteamericanos que vengan a invadir Cuba.
Silvio está torpe y gordo, sería patético y hasta peligroso que saliera a la calle a disparar. Los cubanos que yo sigo se carcajean de ese gesto anunciado "muero como viví" en la canción "El Necio" vaticinando que las turbas le linchen:
dicen que me arrastrarán por sobre rocas,
cuando la revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Sobre el badajo de una campana, había que hacer una rima consonante y no se le ocurrió más que exagerar de esa manera hiperbólica el tamaño de su pene.
Cuenta una leyenda que a Víctor Jara en 1973 le cortaron las manos con que arpegiaba la guitarra: un símbolo. Pero yo ya he escrito que no me creo esas muertes míticas, hagiográficas, cientos de santos cristianos tienen hace milenios una tortura particular: San Lorenzo una parrilla, San Andrés crucificado del revés, San Esteban apedreado, San Sebastián asaeteado, Santa Mónica con los pechos cortados... En los dos bandos de la guerra civil en todos los testimonios orales aparecen toreados, banderilleados, estoqueados, metidos en chiqueros para que los toros bravos los cornearan, dando tragos de gasolina, etc etc etc La gente que mata en el momento de matar no creo que tenga ganas de gozarla en ese trago, sino más bien acabarlo cuanto antes. Yo he entrevistado a dos que fusilaron y a uno que vio un fusilamiento "irregular" de diez personas prisioneras que iban con él en el camión. De Lorca también cuentan que le dieron un par de tiros en el culo por maricón. ¿Cómo se hace eso con un hombre vivo?, ¿te pones de rodillas y acercas el cañón al ano y disparas? o una vez fusilado mientras se revuelve en los estertores ¿le buscas el culo y le disparas para luego contarlo?
Me disperso. Silvio tiene poco presente y menos futuro en Cuba si no hay luz eléctrica. Él cobra en dólares y en euros sus conciertos y recibe mucho dinero de la Sociedad General de Autores de España. Lo gana justamente pero dudo que lo tenga en Cuba. Hace pocos días sacaron una foto en un Facebook en la que supuestamente estaba cenando con su mujer en Málaga; puede ser mentira, pero lo que no tiene sentido es que que él y su última familia, siendo millonarios en dólares, estén sufriendo las penurias y apagones que hay en Cuba, los malos olores de que no se recoge la basura y terminan quemándola, y la carencia de medicinas, porque un viejo casi octogenario toma muchas medicinas.
En el año 2026 en Cuba los frigoríficos no enfrían, las cocinas no calientan, tampoco hay agua corriente permanente porque sin electricidad no se bombea a los depósitos para que llegue por presión a las casas. Sin luz, sin internet, viendo miseria y desazón, tropezando con basura, temiendo que de repente las masas tomen las calles y vayan a buscar a los más señalados defensores del régimen...
Y ahora este exabrupto de querer salir a matar y a morir con un Kalasnikov, cuando la inmensa mayoría de los cubanos está deseando que entre quien tenga que entrar con tal de que salgan los que están. Yo nunca he disparado más que con una carabina de aire comprimido. Dicen que el retroceso de las armas de fuego hace daño a los hombros, el sonido de la detonación ensordece, y aquel trasto con su munición de plomo tiene que ser duro de cargar y sostener mientras se dispara por un anciano.
Pero había que decirlo, ¡tantas canciones hablando de fusiles! ¡tanto hablar del enemigo donde viven un par de hijos del cantautor! ahora exhortar a los jóvenes a que mueran delante de las máquinas norteamericanas en lugar de salir a recoger la basura que inunda las calles, o procurar con trabajo y cemento que no se siga derrumbando la vieja Habana.
Pienso sinceramente que utilizaría el Kalasnikov para suicidarse, como hizo Salvador Allende, con el arma que le regaló Fidel Castro, cuando se acercaban los soldados golpistas a la moneda. Cuentan que Hitler tenía mucha prisa en suicidarse espantado de haber visto como las turbas se comportaron con los cadáveres de Mussolini y Clara Petacci y otros fascistas en una plaza de Milán. También nos han enseñado hace pocos años la cara de Gadafi.
Silvio es un poeta, un músico el mejor cantautor del siglo XX, me he pasado miles de horas disfrutando de su arte. No elijo yo compararle con esos seres nefastos y sanguinarios. fue él quien comparó y sigue comparando su final con esas desafiantes palabras.