miércoles, 18 de febrero de 2026

La crisis de la verdad.

Hace un tiempo en los Facebook de fotos de mi pueblo se puso de moda poner imágenes retocadas en los que las calles brillaban como mojadas y las piedras con los colores tan subidos que parecían estar recibiendo la luz del atardecer, o ser un cuadro. Por mi parte nunca he querido que mi cámara mintiera porque me parece que debía encontrar las fotos más bonitas de los paisajes buscando encuadres, luces, nubes... 

Las fotos siempre han sido un poco mentira: una selección que hacemos buscando lo más armónico, lo más resultón. Posamos y hacemos posar hasta a los paisajes. Hablando de posar: últimamente las adolescentes posan como nunca, se estudian, también se maquillan (parece que las influencers trabajan mucho ese oficio) se falsifican.

En otro orden de mentiras, a mí me da asco la pornografía dura de luz y de primeros planos de grandes pollas y grandes tetas, y un ritmo machacón, y corridas en la cara, y tipos cachas que son  el limpiador de la piscina o el cartero sin diálogos ni argumento, sin pretexto. Como cuando empecé a curiosearlo (he visto muy poca y nunca películas enteras, lo que me excita puede ser el cine italiano de los años 70, porno blandísimo centrado en el cuerpo de Laura Antonelli, concretamente mi preferida es la película Malizia) ya sabía o estaba a punto de saber lo que eran las relaciones sexuales de verdad no me he visto influido por ello. Pero es posible que cualquier adolescente impúber tenga acceso a las gargantas profundas y folladores empotradores donde se ve todo lo invisible de los rozamientos; -no sé si por entonces me di cuenta de que los testículos son/eran los únicos -testigos- del acto sexual, pues antes de que se inventaran las cámaras nadie que participara podía ver eso) Puedo decir que eso es mentira: el sexo no es eso, pero mucha gente curiosa (¿Quién no lo es en la adolescencia?) pensará que es así, y puede que le decepcione que su novia no tenga esas grandes tetas, y ella que él tenga un pene ridículo al lado del bombero o del limpiador de piscinas de la película.

Pero últimamente, con esto de la inteligencia artificial, nos ofrecen visiones de paisajes o de ciudades tomadas con drones y embellecidas con efectos y colores que no son posibles de ver en la realidad turística. Que son bellas las ciudades, los puentes, las catedrales, al natural es cierto, pero es posible que quien vaya a cualquiera de ellas ahora se decepcione si antes ha visto un elaborado de esos. Ayer vi uno sobre la ciudad de Salamanca preciosa en semirruinas y con vegetales colgando, además una chica tocando la guitarra acústica, dicen que imitan los fondos de los videojuegos. Hoy le han mandado otro de la misma factura sobre Ávila a mi mujer.

Reconozco que se hacen cosas bellísimas y que si uno se deja llevar son adictivas. Pero yo prefiero ignorar la mentira y saber la verdad.



martes, 17 de febrero de 2026

Arquitecturas modernas de Tours


Lejos, para no competir con la magnífica catedral, fuimos a buscar otra ciudad, la de los grandes espacios, la de la funcionalidad. Era nuestro segundo día, entero, el coche descansó todo el día al borde del Loira (no sé cómo estará ahora mismo aquel aparcamiento con la que está cayendo, aunque parece que lo más gordo está al Sur, en la cuenca del río Garona)


Amplias y rectas avenidas


Con el llamado "arte urbano", contemporáneo para nuestra generación.
Los franceses son muy deportistas.
Una bandera palestina, pienso que de un piso de estudiantes.
Las vías del tranvía integrador



Los trenes, tan importantes en Francia.



magnífico edificio de cristal multiplicando espacios.

Un templete de madera en un parque. Los franceses son grandes artistas de la madera.

La ribera del Quer
Un pegaso cerca del Loira
Al ir a nuestro coche para marcharnos, comprobamos que habríamos tenido compañía la segunda noche de no haber encontrado hotel.







 

lunes, 16 de febrero de 2026

Aledaños del barrio universitario de Tours

 

Lo habíamos visto, sin verlo, por la noche, y ciertamente la luz favorece este paraje, que supongo que es algo arqueológico que han ajardinado como ellos saben tan bien.


Alguien puso así de bien esta bicicleta, seguro que no fui el único en fotografiarla en este marco


Estos edificios son parte de la zona "de marcha" de Tours que hemos visto tan animada dos noches consecutivas de entresemana.

Íbamos camino de alguna facultad.


Esta calle me recuerda a la oposición a la guerra de Vietnam.

Un paso elevado para ir a la facultad de Letras.

El tráfico que queda por debajo.

Planos generales del campus



Una de estas chicas me sorprendió fotografiando a su grupo con mi móvil y me sonrió.
Entonces puse el "modo retrato" por primera vez y la cámara del teléfono se enamoró de ella en este segundo.


domingo, 15 de febrero de 2026

Amores inundados.

Uno ama los sitios donde personas dejaron edificado amor para que en nuestros viajes fuéramos a enamorarnos.

Este blog da fe que lo hacemos. 

Pero hoy mismo veo por esta pantalla que algunos lugares están padeciendo los excesos del tren de borrascas. 

Empezaré por Marmande, a la vera del río Garona en Francia. Toulouse y Burdeos están a punto de inundación, pero en una parte de Marmande ha sido ya consumada. 

En Grazalema (Cádiz), hace no mucho, dormimos y  pateamos sus calles inclinadas que se han convertido en arroyos. Parece que el suelo podría ceder originando algún socavón porque el subsuelo está muy lleno de cuevas que podrían ser debilitadas por la inusual precipitación. Es la noticia de España y ha estado completamente evacuada su población.

En Coimbra (Portugal) también dormimos y paseamos las riberas de su espléndido río Mondego.


                                                                ***

Un Guardia Civil que había servido gran parte de su vida en Vizcaya y tubo que socorrer en varias inundaciones me decía que sí, que lo del fuego resulta terrible porque no se ve venir y llega con llamas de escándalo, pero lo de las inundaciones es de una impotencia tremenda porque ves como va subiendo el agua y va devorando y anegando cosas poco a poco pero imparable, y a él le tocaba sujetar a la gente que lo estaba sufriendo dramáticamente. Que uno no se hace a la idea de lo que es ver eso en los ojos de las personas que sufren el despojo.

Aquí en Béjar llevamos ya dos días sin lluvia, en este "tren" de lluvia y viento, el agua nos descubrió dos goteras que han dejado su señal y su humedad en nuestra casa.



Ya sé que esto es una tontería, pero no me lo esperaba y ahora habrá que actuar.

El recuerdo de una tarde inolvidable.

Leo la novela César o Nada de Pío Baroja, que tengo en un mismo volumen, junto a "El mundo es ansí" y "La Sensualidad Pervertida" que se llama "Las ciudades".

En su primera parte el protagonista transita por Roma de un sitio a otro, es hace un siglo. Afortunadamente Roma no ha cambiado, ni tampoco han cambiado los nombres de sus calles, por lo que ando con él, que es un gusto. 

Nuestro primer gran viaje fue allí en el año 14, después de que aquel loco piloto alemán estrellara un avión con todos sus pasajeros contra una montaña de los Alpes. Yo tenía miedo de que en nuestro primer vuelo muriéramos toda la familia por ese capricho de visitar una semana Roma, por eso cuando el avión comenzaba a descender me entró un sudor frío que me lo hizo pasar muy mal hasta que el avión tocó tierra y fue rodando (se sienten mucho las discontinuidades de los aeropuertos en estas operaciones) hasta la terminal de Fiumicino. Teníamos seis o siete noches en un modesto hotel cerca de la estación Termini. Desde nuestra morada llegábamos al centro pasando por la pequeña iglesia de Santa María de la Victoria donde está, a la izquierda del altar, el "Éxtasis de Santa Teresa" de  Bernini. Menos mal que estuvimos una semana y, después de ver las cosas fundamentalísimas, porque íbamos tachando todos los otros monumentos que teníamos que ver, averiguamos que se nos quedaba la famosísima estatua al borde de nuestro camino más pasajero.

Relativo al viaje, había gente que nos decía ¿Y no habéis visto más que Roma? porque muchos empleaban una semana en hacer un circuito de  por ejemplo Turín, Milán, Venecia, Pisa, Florencia y Roma. Seguro que se pueden hacer cincuenta combinaciones con ciudades de Italia para una semana, con final en Roma, pero yo creo que no se puede ver Roma en menos de cinco días, sobre todo si se entra a museos. Y por supuesto que hay que rentabilizar el susto y el coste del avión como hicimos.

Pío Baroja no debió de entrar en el Panteón, el lugar más impresionante que vieran mis ojos el primer día de haber aterrizado, y muchos más porque siempre que pasábamos por allí volvíamos a entrar, aprovechando que era gratis, pero nunca nada fue como aquella vez primera.

Otra tarde, que es la que me motiva hoy a escribir, anduvimos exactamente por los mismos lugares que Baroja, aunque él no se hizo andando sino en coche toda la vía Appia hasta el mausoleo de Cecilia Metela. Pero, César Moncada, el protagonista de su novela vio esa tarde las Termas de Caracalla con la misma luz que nosotros, y después de las impresionantes ruinas, se presentó en las Catacumbas de San Sebastián donde se sumergió en esa historia imprescindible del paleocristianismo y le contaron y dedujo exactamente las mismas cosas que vivimos nosotros. Le he prestado el libro unos minutos a mi mujer y lo recuerda exactamente igual, porque igual lo vivimos hace once años y medio. Y lo vivimos con nuestra hija, que ya no nos acompaña en los viajes, y entonces era protagonista de todo. Que aquella tarde fue inolvidable ya lo sabíamos, pero no está mal sino todo lo contrario, que otros ojos  que se hicieron palabras escritas nos lo recuerden. 

Muchas veces piensa uno que no le ha cundido tanto la vida como a los famosos contemporáneos, actores, músicos, deportistas, pero aquella tarde Caracalla, Appia, Catacumbas, Iglesia de San Sebastián y Mausoleo de Cecilia Metela, es imposible hacerla de otra manera plenamente, como la hizo Baroja y como la hicimos mi familia con dulce hija de catorce años, y si quieren hacerlo Madonna o Micael Jordan o Armand Duplantis, tendrán que hacerlo y vivirlo igual que nosotros, que solo somos ojos y piernas mirando dibujos simbólicos y huecos mientras un guía nos lo muestra empleando ese mismo número de horas. Por cierto, no muy lejos de ese lugar los nazis ejecutaron a un montón de gente, aunque eso solo lo leímos de pasada según íbamos (puede que se llamaran las Fosas Aventinas).

Bueno, seguro que si vosotros habéis visto con tiempo la Vía Appia, recordaréis aquella lección como inolvidable y si no repasadlo en el libro "César o Nada" que es muy barojiano y fácil de leer.

sábado, 14 de febrero de 2026

Otra noche en Tours

 


Era otro día de entresemana y tampoco era fiesta. A lo mejor los universitarios celebraban que acaban de llegar, a lo mejor que hacía muy buen tiempo, y los congresistas se unían a ellos, y nosotros de paseo por allí disfrutando del ambiente (tenemos de sobra de noches solitarias por sitios monumentales).
Y esta vez no era el PSG contra el Braça.




Esta es la basílica de San Martín. Cuya estatua pusieron con un helicóptero.



La luna al final de los railes.

viernes, 13 de febrero de 2026

El "Bloqueo"; ahora sí que sí.

En los años 90 una pareja amiga, ahorró lo suficiente para irse a Cuba, a ver la revolución, y se llevaron a otra parejita de amigos más jovencitos, igual de entusiastas. Yo por entonces llevaba años haciendo recortes de El País sobre cualquier cosa que saliera sobre la patria de Silvio Rodríguez. Se los dejé para que los vieran. Me hizo mucha ilusión que consiguieran irse y tenía muchas ganas de que me contaran el viaje.

Entonces se hacían diapositivas porque eran más baratas que las fotos de papel, y ellos tenían proyector. Cuando volvieron fuimos a ver su proyección y a que nos contaran el viaje. Fuera de que a los dos varones si se quedaban solos inmediatamente se les agarraba del brazo cualquier chica, lo que más recuerdo es que al bajar del aeropuerto encontraron por el camino una central térmica que quemaba petróleo con una avidez que ellos no habían visto nunca en España. 

-Tío... aquello parecía el infierno. 

Cuba no tiene ríos para embalsar agua y obtener energía hidroeléctrica. No sé si con los huracanes les troncharían los aerogeneradores. La solar es muy cara y no creo que hayan preparado grandes parques. Intentaron construir una central nuclear soviética en Jaragua, porque uno de los hijos de Fidel Castro era físico nuclear, pero falló el dinero, falló Chernobil y falló la URSS. La isla los penúltimos años contrataba unos enormes barcos turcos que quemaban combustible para producir electricidad y engancharla a la red, pero contaminaban tanto o más que la central infernal que vieron mis amigos en los 90, y se acabó el dinero para pagarlos y se fueron.

Desde hace años Yoani Sánchez cuenta violentos apagones, que ya no son apagones sino encendidones, porque lo normal es que no haya.

Que el petróleo venezolano no llega más, lo saben desde el 3 de enero de este año. Que la presidenta mejicana trató de compensar esa falta, también se sabe, pero parece que Trump le hizo una "oferta que no ha podido rechazar" una amenaza que se ha cumplido sobre el abastecimiento cubano.

Entonces hay muy poca luz, y poquísimo combustible que además ha de ser pagado, precontratado en dólares, y solo le dan a los demandantes 20 litros. Si a ello unimos que muchos coches viejos de esos tan vistosos consumen 15 litros a los cien resulta que las calles están vacías de coches y de toda la economía que generan.

Para colmo los aviones turísticos no pueden repostar en el aeropuerto de la Habana, así que se acabó el turismo. La compañía española Air Europa anunció que tiene que desviarse a repostar queroseno a la República Dominicana para poder mantener su línea con Cuba.

Ahora sí que sí llegó el bloqueo, eso que tanto han denunciado los cubanos, el "bloqueo genocida" he leído tantas veces en el blog de Silvio Rodríguez, ahora les ha llegado, podrán resistir unos meses apurando reservas, pero la independencia  no puede ser tan dependiente del petróleo, y el régimen colapsará.

¿Cómo? eso nadie lo sabe, los cubanos flaquitos que quedan no son queridos en ninguna parte y lo que menos quiere Trump es una catástrofe humanitaria que le llene de barquitos sus cercanas costas. ¡Capaz de cañonearlos es, pero eso es muy feo!

Supongo que habrá una voladura controlada como en Venezuela, un protectorado, pero el pueblo seguirá siendo flaquito, (la democracia de los hispanos le importa poco a Trump) y quizá cocinando con carbón o leña, como hacen ahora. Lo que tengo claro es que a Estados Unidos le sobran todos los portaaviones y drones, en la conquista de Cuba tampoco perderá ni un soldado.

Díaz Canel se irá a México, porque en Brasil volverán los hijos de Bolsonaro, y no creo que le pete Corea del Norte que hace mucho frío. Silvio Rodríguez puede que también se vaya a México pero creo que se vendrá a España.