miércoles, 18 de marzo de 2026

Bartek, el héroe.

Un truco para hacer literatura es contar lo que se ve por los ojos de un niño, así uno se demora explicando, y  también desnuda la realidad de otra manera escapando de los sobreentendidos, criticándolos desde la inocencia.



Hay pocas experiencias más irracionales que una guerra. Más irracional que ninguna la primera guerra mundial, hecha por analfabetos que desconocían la geografía, la historia y la economía. Nunca he entendido la primera guerra mundial: por qué el asesinato de un austriaco por un serbio desencadenó que todos pelearan contra todos. Hasta Portugal lo hizo y conserva monumentos memoriales de aquello.

Bartek es un campesino brutal, es un polaco súbdito del imperio alemán de Bismark al que alistan para luchar contra los franceses, contra los granujas franceses según la torpe propaganda que masculla. Le atalantan de historias en el tren en el que atraviesa Alemania para llevarle al frente con Francia: lo que más teme es que los franceses violen a Magda, su mujer. Él no se siente alemán pero comprende que son los suyos, que pertenece, sabe muchas palabras del idioma germano porque ha trabajado en una fábrica durante los inviernos.

Es un bruto obediente, el soldado ideal, un valiente sin temor, que se abalanza contra los primeros enemigos como si fuera Don Quijote contra los gigantes, porque le parece que están diciendo Magda, Magda, Magda, y los mata con su bayoneta y captura una bandera, en otro episodio hasta apresa a un oficial, y se gana el respeto de todos. Un general le condecora e intercambia con él unas palabras.

Pero los ojos que nos narran esta historia son los de alguien que la entiende somera, elementalmente, como un soldado prototípico de  los héroes desalmados (y desconocidos también) que asaltaban fortalezas despreciando su propia vida y la de los demás. El coraje altruista es algo inexplicable.

No sé cómo acabará la historia, el protagonista ha empezado a alcoholizarse porque encontró dos polacos prisioneros que luchaban en la legión extranjera de Francia y sabiendo que los  alemanes los van a fusilar le entran dudas si liberarlos y escapar con ellos...

Pienso en la guerra del siglo XXI toda hecha de aviones, de misiles y de drones manejados a distancia como un videojuego. Para nada sirve la caballería, ni las bayonetas, ni los fusiles y ametralladoras. Creo que en la de Irán no habrá servido ni la artillería, parece que es con misiles y drones como están cerrando el estrecho de Ormuz. El valor hoy no tiene nada que decir, los soldados son especialistas en preparar drones o aviones que despegan desde portaaviones a distancia, nadie huele al enemigo, sin barro ni trincheras, la guerra se termina pareciendo a esa guerra simbólica que fue el invento del ajedrez.

Hace unos días en la gala de los Oscar Javier Bardem se ha puesto la chapa del No a la Guerra de 2003. Yo estoy de acuerdo con el contenido, pero en plural. Porque hay una guerra de Rusia contra Ucrania, y otra de Pakistán contra Afganistán, aparte de las guerras sanguinarias de África que todavía se hacen con fusiles y machetes. Todos pensamos que se refiere a la guerra de Irán pero yo creo que a todos los seres humanos se les debe respetar la vida, y no solo a los que son bombardeados por los americanos. Las guerras de ahora son brutales, irracionales, pero de otra manera.

Seguiremos; yo leyendo y ellos destruyéndose.

lunes, 16 de marzo de 2026

La lluvia un viernes por la noche.

Lo siento por la hostelería. Siempre me dan pena los comerciantes que se preparan y adornan para vender, y el público no les responde. Unos días atrás habíamos -y era miércoles y jueves- visto el gran ambiente callejero-nocturno de Tours, pero la lluvia, que hermosea los adoquines, también limpia las calles de gente. A nosotros no nos arredra: hemos ido a vivir y nuestra manera es vivir viendo. Agotándonos, mojándonos los pies, apurando todo lo experimentable. Hoy 17 de marzo llevo cinco meses aletargado. Solo he ido cuatro o cinco veces a Ávila (y una de ellas porque se cayó mi madre) no gasto gasolina así que me duele menos está última guerra que a otros que la están pagando cara.

Vivo en los recuerdos, en las fotos, en las evocaciones, haciendo memoria. Ahora leo Eugenia Grandet de Balzac, y salen Blois, y Tours, y Angers y el Loira, aunque la novela está situada en un lugar con recuadro que no hemos visto, llamado Saumur.

Este fue el frío paseo que rebañamos nuestra primera cara noche en Blois. Estaba prevista y calculada la lluvia en las informaciones metereológicas.


















Gustos de viejo o la ternura.

Youtube me ofrece deportes de antaño. Yo los acepto y me ofrece más. En mi vida tuve tiempo y ganas de ver deporte y admiré a muchos deportistas por televisión. Luego ya los hemos visto perder, verse superados, engordar, perder pelo.
Mi jugador de baloncesto favorito fue Drazen Petrovic. Era de mi edad y tenía una fortaleza mental inalcanzable para sus coetáneos europeos. Recuerdo que al principio me resultó odioso, pero luego terminé amándole, rindiéndome.
Me ha pasado también con Jokovic que es más de veinte años más joven que yo y que aún está en la élite. Es serbio, pero su madre es croata. Habla un montón de idiomas, y toca el piano. En Youtube sale tocando el Claro de Luna de Debussy pero no la termina, no tiene el aguante que con una raqueta.
Me rindo y os invito a disfrutar todo lo que queráis de este partido, que estos dos colosos han jugado tantas veces. ¡Qué guapos eran!
¡Cuánta vida ha pasado!, y cuánto tiempo me han hecho perder, y ahora también. Pero no quiero perder el tiempo con los de ahora, no me parecen tan bonitos. (Además ahora verlos es de pago)
Os invito:

Yo también fui fuerte y bello, y nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. No es que sea triste la verdad, lo que no tiene es remedio (cantó Serrat)

domingo, 15 de marzo de 2026

Érase una noche lluviosa en Blois

 Empezaré por el final. Teníamos que ir a por cosas, mudas, vituallas, cepillos de dientes y cargadores, que los teníamos al otro lado del Loira, donde habíamos dejado el coche aparcado después de comer.

Llovía más y hasta que no pasamos el puente no pudimos encontrar un lugar solitario donde mear. La lluvia motiva mucho a necesitar ejercer esa función. Aquí fluye mucho. 
En el centro del puente podéis ver una iglesia. Es la de San Nicolás, que estaba en obras pero la tenían abierta, incluso iluminada de noche. Dentro de un par de fotos os la muestro.
El color rosa de las luces es porque estamos en la época de los cánceres femeninos, vaginales y de pecho, que nos acompañan todos los otoños.

Volvamos a la iglesia de San Nicolás. Estaba así de oscura al principio. No había nadie, tampoco en los alrededores. Mi mujer no se atrevió a entrar.

Yo soy un entrometido.


Mi mujer estaba sola, fuera, y yo me encontré solo en este escenario, pero no podía dejar de fotografiarlo. Hay películas en las que aparece un cadáver y eso se me pasó por la cabeza, pero yo soy mucho más miedoso en las películas que en la realidad, donde escasamente lo soy.

Luzco mi valentía por vosotros, porque pienso demasiado en este blog de mis desahogos.
y mi presunción, porque soy un presumido de mi valor, de mi intrepidez.

Silencio, afuera llovía, y alguien había dejado la luz encendida, ¿o había un detector de movimientos y se iban encendiendo unas luces y se apagaban otras? cinco meses y medio después no lo recuerdo, pero sería más cinematográfico eso de que fueran encendiéndose luces y apagándoseme por detrás.

De verdad que un espacio así de enorme para mí solo impresiona pero me regodeo también de estar. Es un sentimiento de voracidad turística el que me embarga.


Porque sí:  tenía prisa, mi mujer estaba a la puerta con el paraguas, maldiciendo mi osadía.

Se hace largo el tiempo, seguramente no llegué a estar cinco minutos. Por cierto, el templo estaba en obras, con grandes andamios. Ya os los mostraré otro día porque a la mañana volvimos a entrar, esta vez los dos, y más gente también.

Y no aparecía ningún cadáver colgado de las alturas.

sí un cadáver resucitado, que asustó a los soldados que custodiaban el sepulcro (Según algunas versiones)


sábado, 14 de marzo de 2026

Más Blois esa misma tarde, que había mucho por descubrir.

Vista norte de la Catedral.


A continuación de la catedral estaba el Ayuntamiento, con una pancarta sobre su posición sobre Gaza.

Alto el fuego- liberación de los secuestrados- respeto al derecho internacional- Reconocimiento de Palestina como estado.





Estos lugares fueron pabellones de caza de la realeza, el venado también lo veremos en Chambord. Al fondo está la inevitable estatua de Juana de Arco.


La población originaria de Blois se asentó prudentemente en un altozano desde donde estoy yo, estas viviendas puede ser que estén en parte de lo que geológicamente son los dominios del Loira; que no se quejen si un día se mojan las rodillas o la cintura. 
Aunque en estas pasadas crecidas no he oído hablar de este lugar.
 

Ahí está otro famoso palacio real. 




Me gusta mucho ver cómo consume la gente.

Veréis lo bonita que es esta iglesia por dentro. Está dedicada a San Vicente.
Llovía y entrábamos, era tarde. Solo estaba el cura. Se nos veía turistas, no nos arrodillamos.
Preciosa piedad pero también precioso lienzo de mármol
Y la virgencita metida en su altar con una mágica iluminación.

Entonces el cura nos encendió las luces. Y lo hizo introduciendo una moneda. Claro que él es quien tiene la llave de la recaudación para recuperarla. Nosotros no lo hubiéramos hecho; acabábamos de pagar 135 euros de hotel.
Pero aprovechamos. Afuera llovía y la luz era regalada, aprovecharla era una manera de agradecer
Mucho lujo en los materiales y en la imaginería. Puede que a esta iglesia vinieran reyes y cortesanos. Aunque por supuesto que en el palacio de enfrente hay una capilla.


Órgano sencillo comparado con otros. Nos sentimos mejor viendo que acababa de entrar otra pareja de turistas a rentabilizar el generoso gesto del cura.
La piedad y el lienzo
Me gusta esta estatua y toda su decoración. Ahora pienso que ese lienzo que cuelga de la cruz representa al santo sudario: "La sábana santa"


A la salida habían encendido las luces ornamentales de las fuentes de la plaza del palacio. Era necesario el paraguas.