sábado, 9 de mayo de 2026

Espero que no me demanden por esto.

 En la relectura de Cien Años de Soledad encontré esta excitante narración. Será un placer arduo copiarla aquí, y creo -además- que es ilegal hacerlo. No obstante, aparte de que pueda resultar interesante para vosotros leerlo directamente, (o releerlo) necesito exponer toda esta historia para comentar; simplificarla estropearía la conclusión a la que necesito llegar.

Eran las cuatro y media de la tarde, cuando Amaranta Úrsula salió del baño. Aureliano la vio pasar frente a su cuarto, con una bata de pliegues tenues y una toalla enrollada en la cabeza como un turbante. La siguió casi en puntillas, tambaleándose de la borrachera, y entró al dormitorio nupcial en el momento en que ella se abrió la bata y se la volvió a cerrar espantada. Hizo una señal silenciosa hacia el cuarto contiguo, cuya puerta estaba entreabierta, y donde Aureliano sabía que Gastón (1) empezaba a escribir una carta.

(1) Gastón es el marido belga de Amaranta, que ha venido con ella a la casa de los Buendía. Aureliano es pariente indefinido, quizá hermano de Amaranta, en cualquier caso se han criado juntos. La situación que se presenta es excitante porque está el belga al lado, y también impide a Amaranta gritar o revolverse con ruido y violencia para que no se origine una escena violentísima al desvelarse los acosos de su pariente. (esta explicación es mía)

-Vete- dijo sin voz.

Aureliano sonrió, la levantó por la cintura con las dos manos, como una maceta de begonias, y la tiró bocarriba en la cama. De un tirón brutal la despojó de la túnica de baño antes de que ella tuviera tiempo de impedirlo, y se asomó al abismo de su desnudez recién lavada, que no tenía un matiz de la piel, ni una veta de vellos, ni un lugar recóndito que él no hubiera imaginado en las tinieblas de otros cuartos. Amaranta Úrsula se defendía sinceramente, con astucias de hembra sabia, comadrejeando el escurridizo y flexible y fragante cuerpo de comadreja, mientras trataba de destroncarle los riñones con las rodillas y le alacraneaba la cara con las uñas, pero sin que él ni ella emitieran un suspiro que no pudiera confundirse con la respiración de alguien que contemplara el parsimonioso crepúsculo de abril por la ventana abierta. Era una lucha feroz, una batalla a muerte, que sin embargo parecía desprovista de toda violencia, porque estaba hecha de agresiones distorsionadas  y evasivas espectrales, lentas, cautelosas, solemnes, de modo que entre una y otras había tiempo para que volvieran a florecer las petunias y Gastón olvidara sus sueños de aeronauta en el cuarto vecino, como si fueran dos amantes enemigos tratando de reconciliarse en el fondo de un estanque diáfano. En el fragor del encarnizado y ceremonioso forcejeo, Amaranta Úrsula comprendió que la meticulosidad de su silencio era tan irracional, que habría podido despertar las sospechas del marido contiguo, mucho más que los estrépitos de guerra que trataban de evitar. Entonces empezó a reír con los labios apretados, sin renunciar a la lucha, pero defendiéndose con mordiscos falsos y descomadrejeando el cuerpo poco a poco, hasta que ambos tuvieron la conciencia de ser al mismo tiempo adversarios y cómplices, y la brega degeneró en un retozo convencional y las agresiones se volvieron caricias. De pronto, casi jugando, como una travesura más, Amaranta Úrsula descuidó la defensa y cuando trato de reaccionar, asustada de lo que ella misma había hecho posible, ya era demasiado tarde. Una conmoción descomunal la inmovilizó en su centro de gravedad, la sembró en su sitio, y su voluntad definitiva fue demolida por la ansiedad irresistible de descubrir que eran los silbos anaranjados y los globos invisibles que la esperaban al otro lado de la muerte. Apenas tuvo tiempo de estirar la mano y buscar a ciegas la toalla, y meterse una mordaza entre los dientes, para que no se le salieran los chillidos de gata que ya le estaban desgarrando las entrañas.


Sin duda es una violación punible hasta casi el final, porque hasta la conmoción descomunal que inmovilizó a Amaranta en su centro de gravedad, y la sembró en su sitio, todo era derecho penal, que se trastocó por esa magia de la introducción del pene: de pronto ella cede y se entrega definitivamente. Después se convertirán en amantes, engañando al rubio europeo que se terminará yendo y ellos concibiendo un hijo.

Esta escena de resistencia femenina con la boca chica "en el fondo lo estás deseando, nena" es el sueño de todos los violadores, que al final su argumento central convencerá contundentemente a la que se resiste. Hay películas clásicas de Hollywood donde algo parecido a esto sucede (sin pornografía), con lo cual es muy posible que sea una fantasía de muchos hombres, entre los cuales yo no me he encontrado nunca. No sé si cuando tuve 16 años esta escena me excitaría; es posible, pero no me llega la memoria a tanto. Ahora, que soy padre de una mujer de 25 años, y con todo lo que ha llovido en las noticias y en las declaraciones políticas ya no es posible que lo lea con complacencia y con excitación.

¿Cuántas violaciones se habrán producido por la lectura de esta escena como guía, o como inspiradora de una manera de "convencer" a base de buenos pichazos, que no sabían ellas que se desplegaría como el mejor de los argumentos?

No solo eso, que las engatusarían para siempre como los ratones de Hamelín con la flauta del flautista.

Yo mismo, hace treinta y tantos años, tuve una seria actuación contra exhibicionista que, después de haberse "promocionado" días antes en la soledad de un garaje, volvía a exhibirse esta vez con una trampa en el motor del coche para que su víctima no pudiera escapar a la realización efectiva de su fantasía.

Estoy persuadido de que las mujeres de ahora, y las de antes también, sienten lógicos reparos frente a escenas como la que narra García Márquez, y que Cien Años es un libro más preferido por los hombres que por las mujeres.

Los que lo habéis leído también recordaréis que eran mujeres mitómanas las que se metían por las noches en la tienda de campaña a que las plantara el gran guerrero Aureliano, para, nueve meses después llevar a los hijos, todos varones, a que los reconociera y bautizara en Macondo Úrsula Iguarán, la madre de este coronel que se levantó 32 veces contra el gobierno y perdió los 32 levantamientos.



viernes, 8 de mayo de 2026

La silueta de La Catedral de Chartres

 Ya he dicho que se ve desde casi todos los lugares, eso es porque está donde debe estar, en la meseta más alta de la ciudad y, afortunadamente, a nadie se le ocurrió competir en el horizonte con su belleza 





Este es el barrio veneciano de Chartres.




Había luna llena.




jueves, 7 de mayo de 2026

De repente dos nutrias.

 Nunca había visto yo ninguna nutria en "persona" lo que sí recuerdo es que a Félix Rodríguez de la Fuente, (padre mítico de la protección de la naturaleza en España y conocido divulgador televisivo de voz peculiarísima) le encantaban estos animales y su presencia la ponía como ejemplo de unas aguas incontaminadas...

-Pues a mí me parecieron unas ratas "mu" gordas.

Pero no, es en la parte veneciana que se encuentra en plena ciudad de Chartres, en línea recta a no menos de un kilómetro de su emblemática catedral.

No sabíamos que pudiéramos encontrarlas, tan solo estaba buscando aprovechar los reflejos crepusculares en el agua de este canal.
Esta es otra iglesia gótica abacial que solo abrían al público un día a la semana que los frailes dan misa. En el agua noté que algo se movía.

Yo soy bien pensado y decidí en dos segundos que tenían que ser nutrias, porque eran muy grandes para ser ratas y porque no concibo que los franceses ricos que viven en un lugar tan bonito consintieran que se les reprodujeran unos animales tan malditos y transmisores de la peste bubónica del siglo XIV y que además las viéramos los españoles y nos sintiéramos superiores en higiene, aparte de que  mi esposa como mujer que es huiría del lugar "escopetada".


Así que nos liamos a hacerlas fotos y a celebrarlo, incluso yo mostré mi entusiasmo al querer enseñárselas a una pareja de franceses que pasaban por allí.
 

miércoles, 6 de mayo de 2026

José Luis Ávalos, el feminista.

 Un exministro de Transportes (el ministerio del gobierno español que más presupuesto tiene) y secretario general del PSOE, que un día dijo: 

        "ser socialista es ser feminista".

Este hombre, juzgado ahora con petición de 24 años de cárcel, que declaró el lunes pasado en el Tribunal Supremo, es un gran orador, maneja muy bien las palabras, los gestos, los silencios, pero como nosotros ya sabemos, por los hechos y por sus contradicciones, que miente, que lo que es es un camelador, nos parece que sobreactúa hasta el ridículo. A lo mejor si no supiéramos nada de él nos convencería, porque ciertamente posee una panoplia de registros expresivos y vocabulario suficientes para hacerlo. De cualquier modo, venimos todos ya muy toreados.

José Luis Ávalos es un goloso de las mujeres y, teniendo actualmente 65 años, las prefiere jóvenes y esbeltas. Imagino que ha sido un gordito toda su vida y probablemente en sus tiempos no ha ligado todo lo que consideraba que debía, y llegado al ministerio con sus coimas, y sus corrupciones, ha querido sacarse esa asignatura pendiente consumiendo jovencitas, que lucen más que las sesentonas que serían acordes con su edad. En el caso de corrupción por venta de mascarillas en pandemia, no se le encuentra dinero, tan solo ha aparecido el que percibían las mujeres con las que tuvo relación en los años de su mandato, es decir mucho se lo cobró "en carne".

En su patética declaración del lunes pasado se quejaba de que un antiguo "amor", una treintañera que le cobraba 1.500 euros diarios por acompañarle a los viajes ministeriales aparte de otras remuneraciones en especie y sueldos públicos por trabajos que no realizaba, ha sido innecesariamente dura con él en su declaración ante el tribunal: y recalca que esas palabras no han podido salir naturalmente de ella, que ha sido presionada, engañada o coaccionada. 

Pues con esto ha terminado de embarrar su feminismo de boquilla:  en su última actuación pública es capaz de seguir haciendo de "papaíto" de su "sobrina" y negarle a esta mujer la capacidad de decir la verdad por sí misma, con su propia personalidad; parece que ahora, como no se le "abre de patas", ni le susurra dóciles cariñitos, ni le cuenta historias sumisas que le agraden, tienen que ser otros y nunca ella misma la que dirija su vida, o su declaración judicial.

Según él una mujer guapa, joven, sensible, femenina y tontuela (que a lo mejor así le excitaba más), debe ser manejable por cualquier hombre.

Tengo entendido que es una creencia común en los puteros, el que las mujeres gozan con ellos y que "se lo harían gratis" a pesar de lo que les cobran. Están tan obnubilados que se creen dominadores cuando realmente son dominados.

Seguramente el puterismo es la quintaesencia del machismo.


 

martes, 5 de mayo de 2026

La arrogancia más soberbia.

 Yo no soy un triunfador: no soy ni la mitad de hombre que me hubiera gustado ser, en ese sentido soy un fracasado.

De niño quería ser futbolista, pero no era ni de los mejores de mi edad en las eras de mi pueblo. Hubiera querido ser guitarrista, pero era muy malo con los nervios, y sin los nervios también. Claro que hubiera querido ser escritor de libros y contestador de entrevistas, pero me quedé en mantenedor de este blog. Me hubiera gustado dar envidia con un considerable "historial" de conquistas femeninas. Tampoco lo conseguí. Rompo un secreto para confesar que me hubiera gustado dar muchos puñetazos y partir los morros a mucha gente y pienso que en esto me ha influido la oración de persignarse

por la señal de la Santa Cruz

de nuestros enemigos líbranos hoy

en el nombre del Padre, 

del Hijo y del Espíritu Santo

amén.

Al ser tan fracasado, no puedo entender a Donald Trump, él es un triunfador, supongo que consiguió muchas chicas y mujeres, y tiene varios hijos y nietos. Además a su nombre está un rascacielos en Nueva York, y decenas de empresas y campos de golf y mansiones en Florida mil veces mas extensas que mi huerto. Lo último que consiguió fue ganar la elección a presidente de Estados Unidos, por segunda vez y lo hizo claramente, no como en la primera. No se puede conseguir más poder en el mundo democrático, aunque seguramente tiene más poder que él Ji Yin Pin, porque es indiscutido (en su país y en el mundo) y lleva muchos años y se ignora cuántos le quedan, su poder en su país además es prácticamente ilimitado.

Pero yo hoy quiero escribir de Trump, el soberbio, el anciano arrogante el que es capaz de querer anexionarse Canadá y Groenlandia, rebautizar el Golfo de México echar a millones de emigrantes que han entrado ilegalmente en su país y revitalizar la otrora imponente industria automovilística de Detroit. Menos mal que ya se le olvidó hacer un muro de miles de kilómetros con México, ahora parece que se conforma con una no modesta sala de baile en la Casa Blanca, (no creo que mucho mayor que tres veces mi huerto).

Pero es un viejo, a su edad tomará un montón de pastillas y dormirá fatal; el cuerpo solo le da para hacer bailes estúpidos con los puños cerrados. Además actualmente está desbordado, este año se vino arriba con la captura de Nicolás Maduro y se ha metido de cabeza en un laberinto del que no sabe salir sin reconocer que ha fracasado. Nadie lleva la cuenta de cuántas veces ha dicho que ha ganado la guerra, aproximadamente las mismas que ha amenazado con derruir, mandar a la edad de piedra, arrasar Irán.

Es incapaz de reconocer su impotencia y que solo los enanitos que le rodean le dan la razón como a los locos porque quieren heredar su sillón.

No sé de quién es esta frase pero me gusta mucho y viene de molde: llegados a un precipicio el único paso adelante es un paso atrás.

Aunque seguramente es que yo no le entiendo bien, porque soy un mediocre; un perdedor, como él ha llamado a alguna gente.

Pero él está perdiendo una guerra.

  

lunes, 4 de mayo de 2026

Escenas callejeras.

 Me gustan las mujeres, para fotografiarlas sin que se den cuenta, pero también algunos hombres me llaman la atención.

En este viaje tengo por primera vez a mi disposición un teléfono para fotografiar, y como todo el mundo está mirando y manipulando constantemente estos cacharros para cien cosas, esta mujer no pudo saber que yo "robaba" esta foto tan bonita.


Estaba yo en la escalinata de la fachada sur cuando localicé a esta esbelta ciclista.


A ella se sumó otra con la que seguramente había quedado.

De pronto, con paso firme apareció este cura capado.


Y como un cazador, conseguí reunirlos en la misma foto.

Aquí creo que solo busqué el contraluz, ha sido viendo las fotos cuando me di cuenta que esas dos mujeres iban cogidas de la mano, antes significaba poco, incluso muchas mujeres iban abrazadas por la calle, ahora tiene una interpretación clara y creo que buscada y reivindicativa. A mí no me parece ni bien ni mal, pero me gusta fotografiar la vida que aparece en mis viajes.
La más bonita ha sido la niña "de anuncio" de la primera foto.

En el interior de la catedral tampoco dejé de fotografiar a este grupo, creo que de católicos japoneses, que miraban hacia la entrada oeste.







Pero antes había metido "la nariz" de mi teléfono a fotografiar el final de una liturgia en el altar mayor. Por dar sentido al lugar, más que nada.



domingo, 3 de mayo de 2026

Interiores

Hoy es domingo y es la Cruz de mayo, una de las fiestas de mi pueblo natal (Cardeñosa). Para celebrarlo entraremos a ver el nuevo testamento de mármol que rodea el altar de la catedral de Chartres. Técnicamente se llama el transepto, si no mal recuerdo.


 

Creo que esto es la vida de la virgen, 

Aquí tenemos la anunciación y en la viñeta de la derecha se ve a la virgen embarazada.



Un poco más panorámico



Por aquí anda la pasión de Cristo, las torturas, la corona de espinas...
Realmente aquí o hace falta viacrucis, todo es muy didáctico. A la izquierda distingo la infalible Piedad.


Obviamente las estatuas tan realistas o son renacentistas o barrocas.





El interior de la catedral también estaba siendo restaurado. Los franceses siempre están trabajando el inmenso patrimonio que tienen.
Yo no tengo ninguna emoción religiosa, me emociona el trabajo humano, el arte, y que me dejen verlo gratis, que me alimenten las ganas de seguir conociendo, viajando, agradeciendo.