martes, 6 de octubre de 2026

Por fin un principio.

 Llegó el momento en que no se podía estirar más el chicle y el presidente del gobierno español convocó elecciones surfeando en la ola de la indignación popular de que la vivienda es muy cara en los sitios donde prefiere vivir la gente.

Sucede que en España sobran viviendas en los pueblos, mientras que en las ciudades donde la gente joven quiere vivir no hay sitio, pues todo está construido. Va a ser difícil que esto se arregle, incluso que se palíe, porque tampoco tenemos un músculo de obreros de la construcción: la generación de mi hija, que la mitad son como ella, hijos únicos, no tiene intención de poner ladrillos ni ensuciarse con la cantidad de oficios: ferrallistas, gruistas, soladores, fontaneros, electricistas... que son necesarios para construir un bloque de pisos. Los pocos pisos que se construyan van a salir muy caros.

El problema lo tendrá quien entre en el gobierno. Hoy mismo, con inusitada prisa (pudo hacerlo en los pasados ocho años que ha gobernado) y arguyendo que representa al "sentir de la calle" que ha dado de lado la mayoría del parlamento al tumbarle el pasado viernes los decretos contra los propietarios de casas de alquiler, el consejo de ministros ha vuelto a enviarlos a la diputación permanente del congreso o parlamentito de guardia, para que esta vez los aprueben. ¿No será más lógico dejar que lo solvente la nueva representación de los españoles que va a salir el 29 de noviembre? ¿No reflejará más el sentir de los españoles que este presidente "detecta" lo que va a salir de las urnas dentro de un par de meses?

Pues no, pero de todos modos, alegrémonos: que nos libramos de nueve meses de este gobierno y de este parlamento en el que se juntaron separatistas varios de derecha e izquierda con la extrema izquierda y un PSOE que prometió traer a prisión a Puigdemont y luego lo ha admistiado y le ha perdonado los gastos de sus tropelías.

 ¡Albricias! El 29 de noviembre votamos por fin.

La Catedral y una hermosa iglesia de planta octogonal

 

Empezaremos con el púlpito que es algo que hubo en todas las iglesias, pero que se proscribió con ayuda de los micrófonos y del Concilio Vaticano II


El papa Francisco sigue en vigor, el actual es menos fotogénico. En el año 14, cuando nosotros estuvimos en Roma, era casi imposible encontrar recuerdos de Benedicto, pero había muchísimo del espectacular Juan Pablo II.


La decoración de esta iglesia pareciera musulmana.
Cuando estuvimos en el 1.993 aquí mismo, el que lo explicaba decía que era la única iglesia de planta octogonal de la península ibérica. En Segovia a lo mejor dicen lo mismo de la de la Vera Cruz. No quise contradecir al explicante.


Tiene un modesto altar, para que sepamos adonde mirar si venimos a misa aquí
Despedida reivindicando la octogonalidad.






Mucho mármol, que lo hay por la zona.




La plaza de la catedral.


domingo, 4 de octubre de 2026

LECTURAS ENFERMIZAS

 Cuando en septiembre de 1978 salimos de mi pueblo para irnos a vivir a Ávila mi padre empezó a comprar periódicos. Tenía avidez de saber cosas, esas que en un pueblo no podían conocerse en profundidad porque había que resignarse a la información de una radio de onda media,  -un transistor a pilas-, y a las dos limitadas en el tiempo, cadenas de televisión. Coincidía todo esto con una explosión de periódicos y revistas de todo tipo, por la Democracia. Era ansia de saber de mi padre, unida a que en la ciudad no teníamos corral donde limpiar, entretenerse, porque siempre hay que hacer cuando hay herramientas en una casa de pueblo.

Mi padre quería saber de política, y de todas esas cosas que se le negaban al conocimiento como si fueran misterios. Compró Diario 15, El Independiente, El Imparcial, El País... estaba probando, pero también tuvo una temporada que compró El Caso.

El Caso era un semanario de sucesos, en él no salían los abundantes asesinatos de la ETA y del GRAPO, -o quizá sí pero yo no los recuerde-, lo que sí salían eran los crímenes comunes, más sucios, con lujo de detalles y un tufillo defensivo, porque daban miedo. España era un país que caminaba hacia los cuarenta millones de habitantes, y había muchos atracos a bancos y muchos navajeros, fue la época de la heroína, que se cebaba en los barrios de gente como nosotros que había emigrado del pueblo a la ciudad, y los jóvenes explotaban en la libertad y el deseo de descubrir todo, y ahí hizo estragos la droga y la consiguiente inseguridad ciudadana. Los yonkis rompían los cristales de los coches para robar radiocasetes extraíbles, que se revendían bajo cuerda. (Mi hermano adquirió un coche de segunda mano y nunca se compró un radiocasete (los llamaban "loros") en una tienda.

Mi padre, y yo, que también quería saber, leíamos El Caso de cabo a rabo, porque todo interesaba. Pero era obsesivo, violento, y alteraba el sueño, como me está pasando a mí ahora que estoy leyendo este estupendo libro "Crónica de la España Negra". Pero estoy empachado de detalles de maldad y temor, y no es bueno eso para el sueño, donde prima el despreocupado sosiego y la paz. Esta antología de la maldad donde se comprimen multitud de detalles truculentos que, además, son reales, y también conocidos, porque han sido casos famosos que he vivido como ciudadano informado, con cierto pavor. Encontré la palabra: con pavor no se puede dormir tranquilo.

Por eso mi madre prohibió a mi padre que siguiera comprando "El Caso" porque era una lectura obsesiva, fecal, podrida, es como querer alimentarse de fruta tocada o de carnes o pescados a puno de podrirse, uno sale asqueado, recalcitrante.

Y eso me ha pasado esta noche: quería acabar este libro, pero me ha rebotado en los sueños, y sobre todo en el insomnio. Tengo agujetas mentales, aunque no tenga miedo presente porque el libro habla de crímenes de hace más de 30 años, aunque algunos quedaron sin resolver, y los asesinos sueltos, que eso escocía y atemorizaba.

Recuerdo muy especialmente el "Crimen de Los Galindos" un reportaje de "Informe Semanal", o un programa especial que pusieron en la tele, que escuché en mi pueblo (los crímenes sucedieron en un cortijo, en medio del campo) y mi casa linda directamente con el campo, con la negrura y la incertidumbre. No teníamos teléfono, ni armas ni nada para defendernos si hubieran saltado asesinos por el corral. Por supuesto, que sale en este libro: además quedó sin resolver.

Por cierto, el libro es muy interesante, pero no para leerlo todo seguido. Los editores obligaron a que cada suceso tuviera cinco páginas, de manera que resulta muy respirable; aunque te inocula avidez, quieres leer el siguiente y "enfermas" o te empachas, como yo.


Calles de Elvas

 Portugal para muchos españoles que pasaban a comprar allí era sinónimo de toallas y también café. Vimos españoles comprando en esta tienda.


La verdad es que son bonitas, parecen tiendas de decoración



 

Aquí comienzo el paseo con un autorretrato.


Buen gusto y elegancia hay en casi todos los comercios de cualquier lugar. En Portugal, aunque no existe mucha diferencia de precios todo parece asequible, será porque la gente es servicial y nos mira un poco como a los vecinos más pudientes, parece que te podrías comprar la ciudad entera, justo lo contrario que pasa con Francia, parece que ellos son altivos, y que tu dinero fuera más pequeñito. 

Aunque son sensaciones, en todas partes los comerciantes son igual de atentos, porque lo que buscan todos ellos es vender.


Elvas está en la latitud de Badajoz, que es una de las capitales más cálidas de España, en verano padecen el mismo, calor; para eso están sobre las principales calles comerciales estos tejidos tan blanquísimos. Era cinco de setiembre no parece que lleven todo este cálido verano con este color tan virginal, así que pensemos que los han sustituido.
En una calle perpendicular un vecino "despechugao" era imitado por su hijo.


Esta es la elegante calle comercial principal


El colorido de las frutas resalta en un decorado tan blanco.


Era sábado al mediodía



Otra de toallas fronterizas




El pórtico de un humilladero. Estamos en tierra de mármol que es una piedra que se trabaja muy bien. Buen detalle, lo de la derecha, que pinten los cables negros de blanco, para que no "canten". También lo hacen en Andalucía.
Una virgen para estimular la devoción callejera. Mi madre la rezaría, yo la fotografío.


Bonito diseño.


Una hermosa calle, menos cuidada porque no es comercial, los cables son de negro natural, no se han molestado en pintarlos, ni tampoco en repintar recientemente, pero si la fotografié es porque me pareció bonita también.

sábado, 3 de octubre de 2026

Curiosidades militares

 

La mayor parte de Europa se edificó por miedo, la gente se agrupó en ciudades para protegerse de los bandidos, para proteger el comercio dentro de sus muros y los puentes que traían y llevaban gente, pero sobre todo de los ejércitos. Tengo que decir que quedan bien estas montañas colonizadas, eran lugares donde además no se podía desarrollar la agricultura y destacan su perfil defensivo y arisco. Hasta Madrid se edificó en un alto.
Aunque no están exentas de arte bélico banderas, balas de cañón, escudos, yelmos. Este puente debió ser en algún momento levadizo. Y todo lo hicieron por nosotros, los españoles.




Garita y la vista que controló
Que curiosamente es otra fortaleza extramuros, otra colina arisca.
Ahora se iluminan, pero no hemos estado de noche
Hay una premuralla, en un castillo sería la barbacana
Ahora hay que gastar pintura en adecentar estos elementos bélicos

A la puerta del museo militar nos muestran estas máquinas de destruir retiradas
Esta es la penetración de un cañonazo de estos en un hierro
Este cañón fabricado en Inglaterra tiene un alcance de 12 kilómetros

Un tanque que parece de juguete.

viernes, 2 de octubre de 2026

El futuro pasado que tendrán estos francesitos de hoy

He seguido viendo, porque conozco muchas de las ciudades, y porque me interesa, los disturbios de los adolescentes franceses.

Contemplo sus infantiles caras descubiertas, incluso las caras de los bomberos que les apoyan, porque hay bomberos que les apoyan, aunque hayan quemado un camión de bomberos en una ciudad, -quizá Marsella- . Muchos van con el móvil y se graban o se fotografían. (Es el sino de los tiempos, presumir que estuvimos allí, ¿Qué os voy a decir yo?) pues algunos niñatos tendrán mucho de qué arrepentirse.

Las televisiones y las redes sociales multiplican sus imágenes, recogen sus palabras, que son estúpidas, y se irán haciendo más estúpidas a medida que pasen los días, los meses, los años, los lustros... y hoy todo se guarda, hay centros de datos de ordenadores donde se mete todo, y lo guardan los chinos y los rusos, y los israelíes, y puede que los indios y los japoneses también, y lo guardan bien guardado. También lo guardan los colegas y las novias, y las que quisieron serlo. Y los familiares, los abuelos, por ejemplo. Existe la Inteligencia Artificial que puede manipularlo, y las memes que están al alcance de cualquiera, y mientras tanto esas criaturas rompen mobiliario o queman contenedores o hacen el tonto encima de coches particulares, juegan como niños, y como niños corren cuando se acercan los antidisturbios. Muchos no salen bien parados en la cámara, y sus padres, que son de mi edad o menores también saben encontrar, (no en vano estarán preocupados) por lo que puedan hacer o les pueda pasar a estas criaturas.

Cuando yo inauguré la página Fotos Antiguas de Cardeñosa tuve problemas: mucha gente no quería que le recordaran cuando era joven, pero entonces todos querían salir en la foto, porque una cámara fotográfica era un acontecimiento y todos sabían que estaba allí. Ni punto de comparación: hoy en cada bolsillo o en cada mochila hay una, que también graba audio y vídeo. Muchas están grabando, y se graba para verlo después, y para compartirlo: es tan fácil, pero no se graba solo a los amigos, uno graba todo lo que entra en la cámara y puede grabar escenas comprometedoras para otros que, ignorantes, pueden estar haciendo la tontería de su vida.

Pues todo eso quedará y es posible que reaparezca en el momento más inoportuno. Parece mentira que no se den cuenta de lo que persigue la hemeroteca a los políticos.

Pero ellos están a su juego y como son el centro de Europa todos les miramos sus tonterías.

¡Oh Francia!

 En estos días de comienzo del otoño deberíamos estar allí. Un asunto de papeleo nos ha retenido en casa, bien que lo lamentaba yo.

El plan era dormir en Torla entrar por Bielsa, quizá ver el circo glaciar de Gavarníe, muchos puertos famosos del Tour de Francia por allí, pasar por Foix, ir a Mompelier, Nímes, Avignon, Marsella... con el incierto destino de entrar en Italia, con intenciones de llegar aTurín y luego dar la vuelta por otras carreteras.

Pues hace dos o tres días hubo grandes avenidas de agua en Mompelier, justo cuando deberíamos andar por allí. Hoy quizá estuviéramos en Avignon, pero mejor que estemos en casa.

Una huelga estudiantil muy violenta está colapsando el tráfico y la vida de las ciudades, hay vandalismo y hasta incendios. Cargas policiales, gases lacrimógenos y muchos jovencitos y jovencitas destruyendo en exhibición de sus hormonas rebeldes. 

Probablemente si fuera joven me gustaría participar en eso, correr al lado de chicas guapas y arriesgadas, con colegas valientes luchando contra la policía, grabando para contarlo, hablando en asambleas; pero no, soy viejo y la razón acumulada me dice que solo son hormonas alborotadas, que destruyendo y provocando no se consigue más que destruir y provocar, que esas heridas de guerra contra el poder policial durarán mucho tiempo y uno querrá olvidarlas aunque en principio presumiera mucho de ellas.

Amo a la Francia limpia, la jardinera, la de los museos y monumentos, la de los esmerados mercados de productos frescos, la de las fuentes públicas; esa que os muestro, la que les gusta a los viejos cultos y curiosos, que es lo que debo ser.

Los jóvenes siempre han ido entusiastas a las guerras, alistándose, desfilando. Luego la guerra es otra cosa, enfrente hay otros jóvenes, y a todos los dirigen gentes frías con oficio de guerreros. Pienso en Senderos de Gloria y también en los cuentos de Heinrich Böll: uno emprende con entusiasmo destructor y se destruye por el camino, destruyendo injustamente a su supuesto enemigo, que tiene las mismas inquietudes que él, y en poco tiempo, el mismo hastío.

La CNT en un congreso del 14 de agosto de 1.936, (la guerra civil había comenzado el el 18 de julio) valoraba como uno de los logros del año haber provocado la guerra que propiciaría la revolución; en esos ardores adolescentes andaban todavía. Hoy los mocitos franceses se quejan de que hay pocos medios en sus institutos, goteras, pocos profesores... los franceses han tenido muchos hijos y parece que no los han criado bien, son un problema, -el problema suele ser el dinero que cuesta todo- y con estos destrozos agravan el problema. 

Pobres profesores, ¿cómo entrarán a las aulas el próximo día que se recupere la normalidad?

La economía francesa se va a quedar este año sin el dinero que pagamos en hoteles, en avituallamientos, en gasolina, en peajes de autopista, en entradas de museos, en desayunos y en comidas. 

Volveremos, pero no con intención de pasar miedo, ni de ver vandalismos, ni de sufrir. Los niños heroicos de ahora dirán que ellos tuvieron su mayo del 68 casi sesenta años después, como los niñatos que acampan en la puerta del Sol de Madrid, que habrán tenido su 15 M. 

Eso es: de viejo uno lo ve claro, aunque menos claro que de joven, que le parece lo más natural del mundo apuntarse a un bombardeo.

Bueno, afortunadamente nos hemos librado de ello, y los franceses son muy trabajadores y lo restaurarán pronto.