Gran tiesto a la sombra de la torre de la catedral.
Es la ciudad mayor de Extremadura con 160.000 habitantes
Gran tiesto a la sombra de la torre de la catedral.
En España tenemos ríos pequeñitos aunque sí tengamos puentes muy grandes como el de la Pepa en Cádiz, alguno también enorme en Vigo, pero sobrevuelan mares o rías. El puente de Badajoz es de río, tiene 32 ojos y a mí me recordó, al andarlo, a los puentes del Loira, aunque el río francés sea 10 veces más caudaloso que el Guadiana. Pasearlo, un placer que ya se nos dio hace cinco años, es imprescindible en la visita a esta ciudad: esta vez lo hicimos al atardecer y en un tiempo en que las aves migrantes (creo que utilizo la palabra, tan usada ahora en los medios, con más propiedad que nadie) aunque antes eran migratorias, están muy presentes en esta masa de agua.
La adolescencia está llena de anhelos, miedos y de testosterona. La mía lo estuvo a pesar de ser un chico bueno, de buena fama, y obediente a mis padres. La literatura bucea y ayuda a reconocer aquellos síntomas propios de aquella enfermedad, porque uno se para a interpretar las imágenes y entonces, por simpatía, le brotan las suyas.
Ahora, con 62 años, pienso en dónde estarán todas las gentes que conocí, cuántos habrán muerto de cáncer o de suicidio, o de accidente de coche, o de heroína. Cuántos serán muy gordos o muy flacos, o se habrán descubierto homosexuales o lesbianas en estos cuarenta y tantos años.
La vida se va, entonces teníamos todo el tiempo del mundo y nos aburríamos como monos en una jaula. Uno comienza a fumar por aburrimiento, o a seguir a un club de fútbol por ser de una tribu, o a seguir una moda de corte de pelo. Ser punk era ser "basura" y la gente tomaba ese concepto en la adolescencia mía. Hay mucha gente que se suicidó sin saber por qué, o aproximadamente como el resto de las cosas que se hacían y siguen haciendo.
Nos gustaba todo lo raro, hacíamos dibujos extraños en nuestras carpetas, en nuestros cuadernos y libros. Ahí aparecen en lo que conservamos. Hoy los adolescentes se tatúan, que es peor, y también siguen suicidándose.
Parece una tontería lo que voy a escribir: "la vida es lo que permanece mientras estamos vivos". Y añado que cuando más vivos estamos es en la adolescencia, que todo nos estalla y todo lo cuestionamos. Cuando somos viejos nos hacemos conservadores de la vida, descubrimos el colesterol, el páncreas, los vértigos, la artrosis. La mecánica del cuerpo y sus repuestos. El único repuesto es la paternidad, y después, de reojo, la abuelidad.
La adolescencia también está llena de vocaciones que aparecen: la religión, la política, la música, la literatura. Seguramente yo no escribiría aquí de no haber sido, o todavía ser, un adolescente.
De lo que tengo más claro es que un adolescente no tiene que tener acceso a una pistola.
Inevitable recordar al asesino de John Lennon, el rey de los adolescentes que murió acribillado antes de cumplir los cuarenta años por un nombre de un muchacho que no olvidamos Mark David Chapman. Deberían hacer como con Eróstato, el que incendió el templo de Artemisa, que se proscribió su nombre, porque seguramente lo que quería el vándalo es que se le recordara, como lo estoy haciendo yo, como el asesino Chapman, adolescente con una máquina de matar.
y una de las alcazabas más grandes del mundo, está en Badajoz. Una alcazaba debe ser una ciudadela, un recinto fortificado donde se asentaba una potente guarnición de soldados musulmanes. Recorrimos parte de ésta el día, hace cuatro o cinco años, que conocimos Badajoz. Dentro está el museo arqueológico provincial que nos impresionó gratamente, pero desconocíamos que se pudiera dar la vuelta entera y que no cerraran el recinto por la noche (es una invitación a hacer botellón). Sí que había jóvenes en algunos cubos o torreones, pero solo vimos un grupito que tuviera botellas; estaban en la oscuridad y estoy seguro de que no dejaron rastro porque los jóvenes cada vez son más cívicos y también por el bienestar y la tranquilidad de todos: si no hay suciedad ni vandalismo no tendrá que pasarse por allí la policía municipal a cortarles el rollo.
Badajoz tiene un puente de 32 ojos. En su margen izquierda está la puerta de las Palmas, que cuenta con dos torreones almenados para defender la ciudad una vez cruzado el puente, pero en el otro extremo del puente también hay una fortificación para impedir que los enemigos tomaran el puente, es decir defenderlo desde la margen izquierda, y eso es el hornabeque. Por supuesto esa palabra se nos quedó resonando dentro de la cabeza mientras lo recorríamos y leíamos los paneles informativos, pero hoy he tenido que rebuscar en la "red" para que pudiera rebrotar la palabreja en este cerebro vacilante que se acerca peligrosa o naturalmente a los 62 años.
Los dos conservatorios dependen de la diputación de Badajoz, esa institución que nunca reclamó el dineral que pagó al hermanísimo de Pedro Sánchez por figurar y no aparecer por aquí.
Rodear esa manzana de conservatorio a conservatorio no lleva más de cuatro minutos. Cada conservatorio tiene su director, su equipo directivo y sus profesores.
No busqué hacer estas fotos, pero me salieron al paso junto al recuerdo de que el hermanísimo del presidente Pedro Sánchez se vino de San Petesburgo para "coordinar" estos dos centros de enseñanza musical. Nadie de los conservatorios había pedido ningún coordinador, pero David Sánchez Pérez-Castejón se llevó 375.000 euros por no hacer nada, ni los directores ni casi nadie le conocían, luego le hicieron otro puesto en una supuesta oficina de artes escénicas, pero tampoco existía la oficina.
Todo fue un chanchullo, un momio, un enchufe, que la justicia ya ha condenado. Para colmo el hermano declaraba residir en Elvas, para hacer la declaración de la renta portuguesa que sale más barata. Sobre el particular también existe un informe de Hacienda -sin firma- declarando que no existe delito de evasión fiscal. Tanto la diputación como el ministerio de Hacienda son dirigidos por los socialistas que le han perdonado al abusón, regalándole nuestro dinero.
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Ya iremos a la preciosa Elvas después de completar Badajoz que todavía dará mucho de sí.