domingo, 12 de abril de 2026

La propiedad privada

 Los agricultores somos de derechas. Los que más de derechas seremos somos los que tenemos árboles frutales.

Yo compré una tierra que conocéis bien. La pagué cara porque estaba ahí a la vista de mi casa. Levanté muchas paredes. Tomo las hierbas que el ayuntamiento siega del camino y las esparzo por la tierra para que se enriquezcan, eso se llama abono verde. También todos los restos orgánicos, mondas, cáscaras, sobras, huesos, incluso los pelos de cuando me afeito la cara, los echo al huerto, y él se los traga, también le ofrezco toda la madera que soy capaz de hacer pudrir.

He tenido poco éxito con los árboles de vivero, así que decidí tomar las semillas de las manzanas reineta que más me gustaban, cortando un poco la piel por el pico para que saliera el rabito germinador con más facilidad. Las he envuelto en papel húmedo y han estado en el frigorífico varios meses. Una vez germinadas las semillas las entierro en una jardinera con tierra escogida. 

Cuando aparece el arbolito lo dejo crecer un poco y luego lo trasplanto al lugar del huerto donde habré cavado un hueco de cuarenta por cuarenta y echado buena tierra, allí las iré regando para que en cinco o seis años me empiecen a dar manzanas, mientras tanto las protegeré y podaré.

Quiero decir que cuando nazcan las manzanas son mías, esta propiedad es sagrada; me fastidiará que me la la violen parcialmente los pájaros y los gusanos, pero lo que consideraré un grave atentado es que lo hagan los hombres, porque ellos saben que alguien es propietario de esta tierra y también que algo (no sabrán cuánto) habrá trabajado para que esa fruta esté allí. No me valen los postulados de Rouseau o de Marx de que la propiedad privada es un robo, robo sería después de todo lo que he trabajado e invertido, que las manzanas dentro de seis años se las llevara otro.

El ejemplo que os pongo hoy, que es de ayer, no remonta tan largo: Cavé la tierra hace tiempo, troceé las patatas en su momento adecuado y las deposité a buena distancia en los surcos que perfilé finalmente. Habían nacido bien. Se pueden ver en el video algunas plantas, pero han venido unos ladrones jabalíes reclamando su "espacio vital" a robarme el futuro, para agosto cada planta sembrada me daría dos o tres kilos de patatas. Al verlos hemos gritado para asustarlos.  Si tuviera un arma de fuego y puntería, los mataría para que enriquecieran mi tierra con su sangre, además de que no volvieran a estropearme nada sembrado o plantado y, sobre todo, me dejaran dormir tranquilo. Mis desvelos por el huerto han de transformarse en frutas y verduras, si no malditos desvelos. 

Estoy desarmado de armas ofensivas, pero los próximos días trataré de seguir defendiendo mi propiedad con obstáculos para que no puedan entrar.

https://www.youtube.com/watch?v=I0Ofv1nBvW4

el tres de marzo pasado había sucedido la siguiente primera incursión y estuve acumulando obstáculos: somieres, palés de madera, alambres, piedras, que evitaron que salieran por el sito que lo hicieron el 3 de marzo en este otro video. Pero han salido por arriba. Seguiré trabajando. Tratando de poner puertas al campo. A mi campo.

https://www.youtube.com/shorts/K4NkdTygxVY

sábado, 11 de abril de 2026

Avituallamiento. Intendencia.

 En nuestras expediciones otoñales de 15 días a Francia llevamos varias cajas de tomates y manzanas del huerto. En España solemos, antes de pasar la frontera abastecernos de chorizos y tortilla de patata, que son más variados y baratos, aparte de que resisten en el maletero dos o tres días, pues no hace mucho calor. Los tomates y las manzanas aguantan todo el viaje.

En casi todos los pueblos grandes hay supermercados que tienen de todo. Muchos de ellos abren los domingos hasta las doce de la mañana, aunque no llegan a cerrar tan tarde como los españoles, que en verano cierran a las 10 de la noche. 

No nos falta de nada, nos equipamos con suficientes calcetines y ropa interior, aparte de la manta para las dormidas inesperadas en el coche. Yo llevo unas sandalias para que, si no hace frio, los pies respiren. También llevo un par de pares de zapatillas, (usadas previamente, que una vez cometí el error de estrenar unas: tuve que comprarme otras livianas en Sarlat, pues las nuevas me habían rozado). Llevamos tarjeta y dinero. Siempre desayunamos café con leche grande y bollería. Aparte de que yo suelo investigar en los apartados "anti gaspri" anti desperdicio, donde ponen productos próximos a caducar. Todo es muy sencillo, no tiene ningún mérito. También podríamos probar en restaurantes., a veces lo hacemos para comer, pero no nos sentimos seguros. Por falta de valor o de práctica tampoco aprendemos a sentirnos seguros.


Pero ahora veamos las cifras con las que Aníbal desembarcó en España con intención de conquistarla, cruzar los Pirineos y atacar Roma previo paso por la Provenza, los Alpes y todo el norte de Italia:

120.000 hombres de infantería 16.000 caballos, por lo tanto 16.000 jinetes, que no son pocos a comer, 58 elefantes les pondré una dotación de 4 elefanteros, conductor y arqueros, 232 hombres más, 38 galeras armadas y 18 no armadas. (Aquí no puedo calcular, creo que las galeras tienen remeros, y soldados y tripulantes, vamos a suponer que se puedan sacar).

También llevaban un número no indeterminado de burros, pues son más dóciles y resistentes para cargar.

Pongamos que son solo 140.000 hombres más los caballos y los elefantes, todos avanzando por la península Ibérica, pensemos que lo hacen en primavera y los 16.000 caballos y 58 elefantes tienen mucho verde que comer, no creo que tuvieran que llevar pienso o cereales en previsión de que no encuentren pastos, o que se los hayan comido los ganados de la península ibérica.

¿Cómo alimentar un ejército así?, que andaría por la península treinta días comiendo y durmiendo al raso, algo abrigados supongo, por rudos y duros que fueran: El avance de un grupo como este sería demoledor, constantes saqueos y violaciones, pero pueden no encontrar vituallas almacenadas, por supuesto que un ejército se queda con todo a su paso, -además de aprender nuevas técnicas y soluciones que hayan descubierto los lugareños- se llevarían todos los burros y caballos, y ovejas y vacas y gallinas, y todas las legumbres secas y cecinas que almacenaran.

Se entiende que lo normal es que las poblaciones estuvieran fortificadas, eran "castros". Pero después de maltratarlos no es posible encontrar aliados entre la gente a la que vas a desplumar y violar a sus mujeres, así que siempre habrá bajas en el ejército ocupante. Esto en todas las tribus de España, Francia e Italia hasta llegar a la Ciudad Eterna.

Pensemos en el calzado que se puede desgastar, en las herraduras de los caballos y burros, en las ropas de abrigo. Lo que más me cuesta comprender es el calzado, las ampollas, el desgaste, el barro, el hielo, las piedras cuando hubiera que escalar... ¿Cómo tendrían los pies los soldados de aquellos tiempos? 

Está escrito que hubo grandes problemas para cruzar los elefantes por el Ródano y otros ríos, y luego también al pasar los puertos de los Alpes.

Os anticipo que el año próximo con esta experiencia viajera y avituallera podemos atrevernos a emular a Aníbal y entrar en Italia. 

Aunque mañana volvamos a la exposición del viaje al Loira de octubre de 2025.


viernes, 10 de abril de 2026

Perspectivas desde el llano.

Creo que de no tener fotos creería que es un sueño haber estado allí. Pienso muchas veces en mi abuelo que fue movilizado en la guerra y se enamoró de Barcelona el el año 1939 que seguía siendo hermosa a pesar de las vilezas en forma de bombardeos de la aviación italiana y española, de los saqueos anarquistas y comunistas, y del estrangulamiento final. Pero es como un sueño que se le quedó a mi antepasado, un sueño resoñado e improbable. Yo puedo mirarme y reconocerme y soñar con bases más tangibles de muchos sitios de los que me he enamorado. Existieron esa luz y esos espacios y yo lo pateé y recopilé cien fotos con mi estrenada smartphone a sabiendas de que lo hacía para este blog, para presumir de mi clase y sensibilidad (a ver si se me pega ese arte y ese trabajo como un espejo donde me miro y también me veis).

Mi abuelo dejó dichas dos frases que mi madre me ha contado varias veces. La primera negativa, porque vio saqueos y quemar muebles preciosos que se hicieron astillas solo para calentarse los soldados, lo que le produjo mucha tristeza y rabia. "Pase lo que pase defendedla: nunca abandonéis la casa".

La otra, más bonita y típica. "Si me pierdo alguna vez, buscadme en Barcelona".

A mí no me busquéis en Chambord si me pierdo. Fue un sueño prestado a nosotros por 42 euros más los cinco de parking, siempre me sentí ajeno, dentro del sueño, pero gocémoslo. Esto existe y se mantiene para gozadores de prestado como nosotros.










He pisado estas piedrecitas, he escuchado el crepitar que producían mis zapatillas al hacerlo.

Se podía navegar por los canales, también ver un espectáculo hípico, pero llevábamos tres entradas de palacios en dos días.






Los franceses hacen rectas como nadie.

Aunque, si quieren, también dominan las curvas regulares.


jueves, 9 de abril de 2026

Baroja "El mundo es ansí"

 Asocio a Pío Baroja con el frío de unas zapatillas de andar por casa, una bufanda y una boina. También una bata muy basta. Por supuesto que escribía enredado en las faldillas de un brasero. Me resulta ceniciento, no del cuento sino del color y la textura de la ceniza. Y escribió muchísimo, muchas historias de vascos y de marineros todas de corrido, sin repasar. Se ve que su editor, que era familia, vendía bien su obra y no hacía más que pedirle, sin exigirle preciosidades sino vida.

Descubro que efectivamente fue un gran viajero, en este libro retrata Ginebra, sus calles y paisajes como quien ha residido al menos un mes por allí, y con los ojos abiertos. También sale Florencia aunque a su protagonista no le gustan los italianos, y sale una Rusia que no se atreve a retratar, y eso es porque no la ha visitado, seguro que no, pero hace un retrato de la otra manera de viajar a Rusia que es a través de Dostoyewski y de Tolstoi. La mayoría del mundo solo viajamos a Rusia a través de esta literatura, que da suficientes cimientos para opinar.

No es extraño que otro gran viajero -Hemingway- se confesara admirador de Baroja y fuera a hacerse una fotografía al lado de su lecho de muerte. Parece que el cosmopolita americano lo fuera más que un español con boina pero no es así. Baroja viajó, gozó de los viajes y "reviajó" escribiendo, conoció mujeres y reflexionó sobre ellas aunque tengamos la idea (a pesar de haberle leído) de que es un misántropo helado de frío que no vivió otra cosa que la literatura.


miércoles, 8 de abril de 2026

Por las alturas de Chambord

 

El palacio está lleno de artísticas chimeneas, todo es artístico en él. La democracia y 21 euros nos acercan al placer que tuvieron reyes y aristócratas de andar por estas alturas, de posarnos en esas balaustradas, de dominar estas explanadas ajardinadas. De sentirnos intrusos en un cuento, porque esto no lo hicieron para nosotros.

Pero jugamos, y nos quedamos con fotos de este juego que es el turismo. Aprender y disfrutar de lo que era para otros, para gente que no nos miraría a la cara porque en esa época seríamos sirvientes, limpiadores, mantenedores de jaurías, desolladores de los ciervos y jabalíes cazados, o cocineros, o personal de seguridad para impedir que el pueblo cazara furtivamente en estos terrenos. Pero hoy somos todos iguales por solo 21 euros. (más el tiket del aparcamiento que nos salió por cinco más)


Aunque es precioso: lo agradecemos y nos sentimos más vivos viajando que en el resto de nuestra existencia; y venir a Chambord es un pretexto para seguir viviendo. 
Así, a esta distancia, nos verían los dueños de este lugar; pero no como tranquilos paseantes, sino como jardineros y "servicio" en general.

Mientras alimentaríamos con leña y astillas las chimeneas de su confort.

¿Se guardó el nombre de los arquitectos y diseñadores de detalles? Probablemente de muchos, pero de ninguno de los artesanos que trabajaron estas piedras y colocaron estas pizarras y adornos.


Ni los que emplomaron estos cristales. En aquellos tiempos no se debían poder hacer grandes planchas como se hacen ahora y para que entrara luz y calor solar: era necesario construir este entramado.

Yo en 2026 tampoco debo olvidar que alguien limpia mantiene y pule ese césped. Creo que me gustaría trabajar aquí en eso, y hacer un buen trabajo como hacen quienes tienen la suerte de lucirse y hacer lucir un lugar así



martes, 7 de abril de 2026

Pero estábamos en el interior de Chambord

 

                                                                 Definición de jauría.

                       No sé la cruz del venado...

                 Un techo abovedado de salamandras puercoespines armiños...


                                ¿Papel pintado?
                                                                       "devgard le roy"

Ignoro quién sea el agonizante, pero debió ser importante por tanto acompañamiento. Mi padre se murió con mi madre mi hermana y yo como acompañantes. Creo que más hubiera sido demasiado.

Juguetitos de la alta nobleza, o de la monarquía. En España los niños pobres querían un Escalestric, yo nunca lo pedí, me parecía mucho.
 
A la izquierda hay una estufa de cerámica. Los tapices tenían una función de abrigo.
Si uno quiere aprender historias puede dedicarse a leer todos los cartelitos. No vi a nadie que lo hiciera. A nosotros nos faltaría un plano general de la historia para irlos ubicando.
 
Mañana subiremos por ahí. Por cierto, a pesar del buen tiempo que teníamos hacia un viento desafiante, cuando haga un poquito de lluvia racheada debe ser peligroso andar por este sitio.
Muchas chimeneas por doquier.

lunes, 6 de abril de 2026

El peligroso Trump

 Ayer se cogió un "cabreo" porque las cosas no le salen. El día tres de enero de este año consiguió un triunfo increíble, que no fue fruto de él sino de la supremacía tecnológica y profesional del ejército de los Estados Unidos. Ellos, con ayuda de muchos espías: lo que se llama inteligencia, y máquinas muy superiores, dieron con el lugar donde estaba Maduro y lo secuestraron matando a la estúpida guardia pretoriana de cubanos que le protegían, seguramente porque no se fiaba de los venezolanos.

Yo tenía miedo de una masacre, y lo escribí; de una destrucción bárbara como está sucediendo en Irán y en los rebotes que da el régimen, el sólido régimen, indomable para un viejo de 80 años, acostumbrado a ganar yendo de farol o empujando un poco.

Seguramente los iranís se están uniendo para soportar lo que les eche, orgullosos de que su gobierno (quien quiera que sea) o la estructura resista y responda firmemente. Creo que yo también lo haría.


En esto llegó lo de ayer, el cabreo y las palabras soeces. Lo que en cualquier discusión determina que el interlocutor ha perdido los papeles. No da miedo a nadie porque ya no puede. Porque últimamente tiene que conformarse con rescatar a los pilotos de los aviones que le tumban cuando lleva semanas diciendo despreciativamente que no pueden, que se van a rendir, que él ha ganado la guerra.



¿Será capaz de tirar una bomba atómica?

Yo no lo descarto. Después de esa salida grosera, de esa bravata de matón desairado creo que puede hacer cualquier cosa. Y puede, porque nadie a su lado le puede parar: es el jefe, y el jefe de todos los enanitos que le rodean, y despide a quien no le baila el agua. Es un autócrata peligroso.

Me motivó escribir el recuerdo de la estúpida escena en que María Corina Machado le entregara el Premio Nobel como a un niño caprichoso. 

El mayor arsenal del mundo está en manos de un niño caprichoso. Es posible. Esa salida de pata de banco evidencia la fuerza bruta, el descontrol, la arrogancia más soez y desnuda.

Lo que está clarísimo es que el Premio Nobel de la Paz, si quiere representar a algo decente de la humanidad, no puede ser dado a un hombre que escribió esas palabras de esa manera. 

Nunca.