miércoles, 10 de junio de 2026

Está ardiendo el Hotel Ibis de Málaga

He dormido dos veces en ese enorme edificio de Málaga; está al otro lado de la rambla principal. La primera vez lo hicimos con nuestra hija, siempre había que encontrar una habitación triple y debía ser en hoteles grandes; y la última hace un par de años. Esta cadena de hoteles ofrece una buena relación calidad precio y son extraordinariamente abundantes en Francia, por lo que ya, a fuerza de haber dormido tanto, somos clientes con derecho a un pequeño descuento. En el pasado viaje que estoy contando dormimos en Perigueux, donde había una guitarra Yamaha a mi disposición en el recibidor, y estuve tocándola quince minutos por lo menos, y en Poitiers.

Al ver las imágenes y reconocer el lugar no he podido experimentar más que dolor porque un hotel es algo hermoso con su recepción y sus habitaciones. Un hotel, y más en Málaga, que hay muchísimo turismo es un gran servicio público, me duele por todos los viajeros frustrados, y por toda la gente que trabaja allí, me duele por todos los equipajes que tuviera la gente y por todos los maravillosos colchones y mobiliarios y amplios cuartos de baño con sus lujosas duchas. Aunque alguna vez durmamos en el coche, la relación más íntima que tenemos en nuestros viajes es con los colchones y las almohadas, con el agua de las duchas, con la taza del váter, con el espejo del lavabo y las grandísimas toallas, también con la puerta que suelen ser ya todas de tarjeta y con los ascensores. Sin todos los hoteles nunca podríamos aguantar tanto viajando.

Me duele que todo eso arda, y nunca pensé que me dolería un hotel. Será que me he hecho capitalista y comodón.

 

Orelans, ciudad de la bicicleta

 También me lo pareció Burdeos en la pasada década. Las dos son ciudades llanas, así que los ciclistas que surjan normalmente no van a ser muy buenos en Alpe d'Huez, ni en el Tourmalet. A mí me resulta muy amable una ciudad con muchas bicicletas, especialmente si las conducen mujeres, que son más prudentes y menos violentas pedaleando que los hombres. A la proliferación de la bicicleta ayuda el que el tranvía tiene tomado gran parte del centro. Los tranvías son lentos y absolutamente previsibles, con lo que se llevan bien con los ciclistas (en mi opinión, que no he preguntado a ningún conductor de tranvía).









 Este es el Loira más cercano a su nacimiento que hemos visto.

También hay muchos patinetes eléctricos.
Y la gente utiliza las bicicletas para desplazarse, no específicamente para hacer deporte, como vemos a esta chica vestida de calle y con un bolso en bandolera.


martes, 9 de junio de 2026

Cada tiempo tiene su gusto

Hace poco un amigo se "quejaba" del descomunal éxito de un tal Bud Bunny a quien en estos días han ido o van a ir a ver 600.000 españoles pagando grandes cantidades por mirar una pantalla gigante y deducir que quienes están sobre el escenario son el cantante, sus músicos y bailarines. Yo ignoro todo esto, mi padre tampoco se dio cuenta de quiénes eran Leño, Tequila o Mecano; para él solo existieron Manolo Escobar, Antonio Machín, Rocío Jurado...

Esta tarde me he quedado pensando justamente en Mecano: un grupo extraordinariamente prolífico en temas cantables; decenas de éxitos que yo rechazaba por "infantiles" porque los relacionaba con niñas pijas vestidas con colores llamativos. A mí no podían gustarme: eran algo "femenino"; de no haber sido yo ya un amante de la música clásica, habría sido un heavy metal o quizá un sabinero. Ahora reconozco que este grupo tan "resultón" son clásicos imprescindibles dentro de la cultura española del siglo XX. Pero me los perdí en su momento, aunque casualmente llegué a verlos en directo en la Plaza Mayor de Salamanca riéndome de ellos y de dos chicas que estaban conmigo.

Yo, como mi padre, no entiendo nada ni me apetece curiosear lo de ahora, (Yamandu Costa no es de ahora en ese sentido) no voy a buscar a Bud Bunny, ni a Rosalía, ni a Beyoncé, ni siquiera me interesa lo que hace últimamente Silvio Rodríguez que publicó su último disco en Youtube, canción a canción, y no creo que yo terminara de escuchar ninguna, cuando hace unas décadas pagaba 20 euros por los discos nuevos y me los oía reiteradamente hasta memorizarlos buscándole la enjundia a cada verso.

No me interesa la cultura actual. Leo los libros de Luis Landero, -que se refieren a otros tiempos-, pero solo cuando los traen a la biblioteca de Béjar. No me interesa casi nadie más, estoy fosilizado en lo antiguo, tengo de sobra. Me interesa releer todo García Márquez, el Rojo y Negro, Crimen y Castigo, La Colmena, Galdós... tengo libros en mi casa para tres vidas.

Hace poco echaron por la tele la película Openhaimer; no tuve paciencia para seguirla. Sin embargo me quedé atontado viendo "El Apartamento" "Primera Plana" o "Irma la Dulce".

Mi tiempo pasó, respiro aire actual, bebo agua actual y como fruta verdura y carne actuales, por pura necesidad.

y ahora estoy tarareando la Danza Macabra de Saint Saens Danza Macabra que tiene más de cien años y puede que su melodía me satisfaga toda la tarde del 9/6/26. 

Mis gustos son más bien eternos y contrastados.

lunes, 8 de junio de 2026

Catedral de Orleans

 

El azar de nuestros pasos nos hizo llegar por esta avenida. No concibo mejor manera de que fuera revelándosenos este airoso edificio. Lo digo también por las columnatas que la coronan, que han de dejar pasar mucho aire. 

No la conocía de nada. Creo que no es de las famosas, Reims, Amiens, Nôtre Dame, Albí... No cabe duda de que corona esta avenida.


Ir llegando a la hermosa catedral de Orleans es una emoción que no nos volverá a suceder nunca, aquella tarde la descubrimos, antes no existía.

Como le dijo José Luis López Vázquez a una tremenda mujer que entró en su banco en la película "Atraco a las tres": es Vd. imponente.


Traté de reflejar la enormidad de las puertas de entrada.


De preentrada más bien, porque hay otra entrada más adentro.



Está restauradísima, con todos sus santos y cornisas. Ignoro si le ocurrió algo en alguno de los dos grandes bombardeos que sufrió la ciudad en la segunda guerra mundial. En cualquier caso para mí un sinónimo de francés es "restaurador", y también lo son los que tienen restaurantes.







sábado, 6 de junio de 2026

Número cero, (hacer números),


 

Intercambio libros en una antigua cabina telefónica de Candelario y agarré éste de Umberto Eco. A alguien le estafaron 20,90 € hace diez años, yo lo cambié por uno de Vargas Llosa que tenía repetido, pero cuando vuelva a subir a ese pueblo lo devolveré y traeré cualquier cosa.

Uno de los libros más famosos de los 80, o de finales de los 70, es El Nombre de la Rosa. El tema es una novela policiaca, homenaje a la deducción de Sherlock Holmes, aunque lo que más me gusta, y me llega a emocionar, es la añoranza de la gran cultura que se pudo haber perdido a lo largo de la historia. Supongo que esta novela se tradujo a todas las lenguas y vendería millones en los grandes países lectores. Según leí en una entrevista, es el libro favorito de Silvio Rodríguez, lo cual no es cualquier cosa.

Era la primera novela de Umberto Eco, un especialista en comunicación y lenguaje que, después de teorizar, le dio por llevarlo a la práctica. El resto de la obra es bastante infumable para mí, pero ésta es directamente un fraude. Como al Cid recién muerto le montaron en un caballo y le sacaron al campo de batalla para ganar su última batalla con su prestigio, a Eco le han pedido este trabajo para hacer caja. Aunque este libro, que trata de los medios de comunicación hay alguna buena frase:

el miedo a morir infunde aliento a los recuerdos

los perdedores y los autodidactas saben mucho más que los ganadores

El tema es la historia de un boceto de periódico que se elabora cuidadosamente buscando temas interesantes para ver si le interesa sacarlo a los quioscos con grandes tiradas a un enigmático magnate, que tiene intención de manipular la política y la sociedad con este vehículo.

Pero en la trama cuelan un montón de relleno descarado: se pasan un par de páginas hablando de marcas y modelos de coches porque a un periodista se le ocurre pensar en comprarse uno y unas hojas más adelante se ponen al juego de comparar tonterías, y reírse de sus propios chistes, con lo cual rellenaron otras tres o cuatro hojas Luego se ponen a hablar de nombres rimbombantes de nobles.

Resulta más entretenido el que en otro momento lucubren sobre si fue Mussolini el hombre que fusilaron patearon y colgaron en la plaza Loreto de Milán, pero, como el resto del libro, es descaradamente para rellenar. El autor copia hasta la autopsia que hicieron a aquel cadáver. De la supuesta vida secreta del "Duce" parte una corriente que desemboca en conspiranoias de la sociedad secreta Gladio, y el terrorismo negro, pero no llegamos a nada claro porque el autor lo termina desautorizando.

He estado a punto de abandonarlo pero lo terminé porque tenía las letras grandes y poco apretadas. 

viernes, 5 de junio de 2026

Orleans no viene de oro

 

Aunque quisieran hacérnoslo creer estas pepitas
De algún romano Aureliano. Imagino que el jinete es Juana de Arco
pero el oro es atractivo para relacionarse con él. En Zamora, donde viví un par de años, se relacionan con el amor:  zAMORa.
Aquí hay tantas Juanas de Arco como en Ávila Santas Teresas.
Ardiendo a la puerta de la Catedral
La mayor parte de las vidrieras están dedicadas a su biografía épica.

Por supuesto presidiendo las listas de los caídos en la primera guerra mundial.

Y el anexo de más de medio millón de americanos que reposan en tierra francesa a consecuencia de las dos guerras mundiales.
Asimismo del millón de muertos del imperio británico de la primera gran guerra.
A la puerta del antiguo ayuntamiento

Y en la plaza mayor con la luna al fondo.


La hipercaducidad

 También hubiera querido titular la desesperación.

No soportamos esperar, queremos saber ya la noticia, saberla para esperar la siguiente que ha de aparecer antes de que pasen 24 horas, si pasaran 48 sin que nos llegara algo nuevo sería una catástrofe de inanición.

Vivo en España donde gracias al gobierno en descomposición todos los días surge algo, un registro, una sentencia, un nuevo hallazgo de la Policía, nuevos personajes imputados o que van a serlo... grabaciones elocuentes. La actualidad está llena de novedades, pero ha de vaciarse para que lleguen otras a ocuparla, no nos queda nada en la cabeza, es un vértigo de consumo. Pero no pasa solo en la política, también en el deporte, no da tiempo a celebrar que el equipo PSG de París ha ganado la champions a los penaltis, que hay que lamentar múltiples destrozos y saqueos, policías heridos y mil detenidos, (hasta creo que había un muerto), pero no me he enterado bien porque eliminaron a Rafael Jódar, la gran última esperanza del tenis español, y mientras las elecciones al Real Madrid.

Y ahora vendrá el mundial de Fútbol, pero antes llega el Papa a España, y seguirán surgiendo escándalos políticos y la vetusta guerra de Ucrania y la traspapelada guerra de Irán, y el régimen cubano que se salva de ser el último éxito de Trump, porque el mandón está embarrado en el anterior fracaso a pesar de que ha declarado una decena de veces que ha ganado la guerra. Y por último llegará el eclipse el 12 de agosto.

Puede que por entonces estemos la mayoría de vacaciones y haya algo de reposo. Sería el momento de leer un semanario o un anuario, un resumen para asimilar todo lo que nos obligamos a vivir como yonkis, o como gusanos de seda devorando hojas de morera, esperando que lleguen más hojas para dejarlas en el mero esqueleto.

Me he arrancado a escribir porque en un libro de Umberto Eco  alguien iba a trabajar en un periódico que también publicaba una revista semanal. No sé si en este tiempo habrá revistas semanales (salvo las del corazón), lo cierto es que hay muy pocas revistas. Lo de "re ver" parece que tiene poca demanda. A mí se me sugirió el AS, color que se publicaba en los 70 y traía póster. Ese tipo de vida tan morosa ya no tiene sentido, las redes sociales (y este mismo blog) están llenos de novedades; yo me obligo a publicar cada día, lo mismo que un puñado cada vez más grande en muchas partes del mundo se obliga a leerme. Yo no puedo dejar de satisfacer porque tengo miedo a que me abandonéis. Antes escribía cuando tenía algo que decir, ahora, que tengo fieles atentos, vivo apremiado por renovar. Los que tienen una cafetería de desayunos han de estar provistos de bollería, (si no mi mujer no entra, la bollería ha de tener un aspecto reciente, y es interesante también que haya gente desayunando porque eso garantiza que el género se renueva, y que el establecimiento mantiene clientes porque debe ofrecer calidad). El día que se me empiece a mí a quedar la bollería dura y tenga que apagar la máquina de café sin haberme estrenado, no sé cómo lo voy a llevar.

Eso mismo le pasa a la prensa por internet, todos los días ha de ofrecer algo nuevo, un aspecto, una declaración, un escándalo y hemos de consumirlo de inmediato como la bollería del desayuno, que olvidaremos en su singularidad, porque toda, como la vida, empieza a parecer demasiado igual.