Es un librito hecho con artículos del gran poeta Miguel Hernández, que se implicó sin que fueran a buscarlo, en la defensa del bando republicano. Como era comunista ingresó en el quinto regimiento, al principio de la desorganización cada cual se apuntaba adonde más a gusto podía estar. En este blog he escrito sobre el Batallón de los Comuneros de Castilla, que fue organizado por gente de Ávila y Segovia que se encontraban en Madrid.
El batallón Comuneros de Castilla
Miguel Hernández, que no era nadie conocido pues su libro "Perito en Lunas" lo habrían leído cien personas y entendido cuatro o cinco, (yo no he podido con él) fue descubierto cavando zanjas para trincheras y elevado a comisario de cultura de su batallón por un cubano llamado Pablo de la Torriente. Como Miguel escribía bien se libró de pegar tiros y de cavar trincheras, durante un periodo de la guerra estuvo en Moscú, y a la vuelta fue entrevistado por Alejo Carpentier para Radio París, por eso tenemos su voz, a diferencia de García Lorca que era un personaje famoso por su Romancero Gitano y sus éxitos teatrales, pero le mataron antes de que nadie pudiera grabarle. A Lorca fueron a buscarle para fusilarlo, sin embargo a alguien con un nombre tan vulgar como Miguel Hernández, que no era conocido por casi nadie, a pesar de haber escrito la excelentísima Elegía para Ramón Sijé, no le fusilaron cuando al final de la guerra quiso escapar a Portugal por Ayamonte, y en un momento después incluso le dejan en libertad. Pero alguien tan importante como para haber sido llevado hasta Moscú hubiera sido carne de pelotón en muchos momentos de la guerra y la posguerra. Afortunadamente estas obras reunidas no las conocieron los que le juzgaron, hay unas elogiando a asesinos maquis en Galicia, que más vale que sean desconocidas. Parte de la obra no la firma como Miguel Hernández (nunca Gilabert que era el apellido que podía identificarle) sino por Antonio López. Y gracias a esta suerte de que no le fusilaran tenemos La nana de la Cebolla aunque tampoco voy a decir que este pobre hombre y gran poeta tuviera suerte en nada, ni nosotros como lectores de literatura en español tuviéramos suerte de que muriera en la cárcel de tuberculosis y miseria en 1.942.
El librito que tengo entre manos es una colección que nadie habría publicado, ni publicada nadie leería de no ser de Miguel Hernández. En cada batallón podía haber mucha gente así. Yo he encontrado artículos de un maestro de San Esteban del Valle, como podía haber cientos que escribieran en los diferentes batallones y brigadas, por escribidores varios para que los leyeran los soldados, y supieran un poco por qué luchaban, lo malos y pérfidos que eran los enemigos, y lo bueno que era la disciplina y la heroicidad. En una guerra por parte de los mandos y la propaganda se deshumaniza al enemigo, aunque luego los que luchan de verdad se respetan más por sufrir parecidas inclemencias y privaciones.
Se trataba de insuflar moral, pero es muy difícil conseguirlo cuando lo que haces es retroceder y perder. Los grandes triunfos del bando republicano son la Defensa de Madrid, el rechace de la invasión de Brihuega por los italianos, que son obligados a retroceder pero no pierden ni un centímetro de terreno inicial, y la toma de Teruel, que no logran conservar más que un mes porque Franco lo reconquista y el siguiente paso inmediato es que los nacionales llegan hasta el Mediterráneo partiendo la zona republicana en dos, y eso fue consecuencia de todo lo que emplearon y perdieron en la conquista de Teruel que no tenía valor estratégico sino propagandístico.
Acudo ahora a la metáfora futbolera. Dicen que algunas aficiones de equipos modestos pierden la afición al subir a primera, porque el año en que suben son los gallitos de segunda y ganan casi todos los partidos, con lo que se van tan a gusto a su casa o piden otra ronda en el bar, prometiéndoselas felices cuando jueguen al año que viene contra el Madrid o el Barcelona, pero una vez conseguido el sueño (este año el Real Oviedo) se dan cuenta que casi todos los partidos los pierden, con lo que la felicidad del año anterior supone tristezas, disgustos e impotencia cada semana. O sea van al campo a sufrir.
A los republicanos les pasaba esto, iban a perder, y a seguir perdiendo. Yo tengo un libro de los partes de guerra de los dos bandos, y claro los partes verdaderos, aunque exageren, son de los nacionales, porque los partes de guerra republicanos son absolutamente falaces: no podían contar la verdad de que estaban perdiendo la guerra.
Miguel Hernández se mueve bastante y llega a estar cerca del asedio al Monasterio de Santa María de la Cabeza en Jaén, cerca de Andújar donde estuvimos nosotros hace pocos años, evidentemente un puñado de guardias civiles que fueron a atrincherarse en esa montaña, no podían tener las de ganar rodeados de terreno republicano que se empeñaba en conquistarlos y someterlos por hambre y sed, como hicieron pero al bueno de Miguel le toca escribir que eran unos monstruos. Le tocaba hacer lo mismo que hacen un montón de periodistas paniaguados del gobierno. (El gobierno de España se gasta 400 millones de euros anuales en subvencionar a los medios afines, -sin contar lo que cuesta Televisión Española- Pero la guerra, como las próximas elecciones las van a perder tan estrepitosamente como vienen haciendo en las últimas convocatorias autonómicas.








































