sábado, 22 de agosto de 2026

Tordesillas, histórico cruce de caminos


 

Tordesillas está en el centro de España, a la vera del Duero. Los puentes, cuando había pocos, eran importantísimos, aquí tenemos uno medieval, por donde aún pasamos los coches. Por eso trazarían en su día la carretera Nacional Madrid La Coruña, -hoy transita también la A-6 Madrid -A Coruña-, pero también la Autovía que une Burgos con Portugal, o Europa con Portugal, que pasa por Burgos, Valladolid y Salamanca.

Pero antes de todo eso en esta ciudad se decidió, a fines del S XV, el reparto de la recién descubierta América, entre España y Portugal, con el Papa Alejandro VI de árbitro, que era además español y de la familia Borja, de los Borgia famosos; el padre de César y de Lucrecia. No sé cómo calcularían los meridianos pero a Portugal le tocó el pico de Brasil, y a España todo lo que estaba al oeste de ese pico. 

***Pensando en fútbol (por Brasil) acabo de darme cuenta que nuestro idioma español es el que más copas del mundo tiene: dos de Uruguay, cuatro de Argentina y otras dos de España= ocho en total; el segundo es el portugués, con las cinco de Brasil; el idioma alemán y el italiano tienen cuatro, el francés dos y el inglés una.

 (Lo que le da a uno en pensar la palabra "Brasil").

Una hermosa plaza porticada con mucha animación en la sombra.


Esta caliza blanca es propia de Valladolid.

 




Aquí estuvo encerrada o internada Juana la Loca un montón de años, hasta que murió. Luego llevaron su cuerpo hasta Granada para enterrarlo al lado de su marido Felipe el Hermoso y sus padres reyes católicos. Seguramente la comitiva fúnebre volvió a pasar por un pequeño pueblo llamado Cardeñosa.

Aunque hay piedra caliza estamos en territorio mudéjar y hay más ladrillo.




La peculiaridad de este convento-palacio es que un rey castellano se enamoró e la estética árabe y pidió que se la reprodujeran aquí a la derecha. (y dentro también, pero no se nos dio verlo).

Cobran por entrar, pero llegamos tarde y ya no había tiempo de que compráramos la visita guiada, a cambio nos permitieron entrar al recinto a ver los edificios. Nos prometimos que la próxima vez que pasemos por este cruce de caminos haremos un tiempo para ver y que nos cuenten su interior.

viernes, 21 de agosto de 2026

Síndrome de abstinencia de helados

Pasé los primeros trece años de mi vida sin frigorífico. Solo cabía encontrar frescura en los cántaros y en el botijo. Una tienda y un bar del pueblo tenían un congelador para polos y helados, pero eso era muy caro para mis economías infantiles que podían darme para un polo de naranja o de limón de la marca Avidesa a la semana, que se iba volando.

Cincuenta años más tarde puedo permitirme acumular el agua fría que quiera y todos los helados que quepan en la parte de arriba del frigorífico, que es el congelador. Lo que no podemos permitirnos es "tenerlos ahí": enseguida vuelan, porque volamos a por ellos, y luego llega el arrepentimiento, y el vacío del congelador, y el "no traigas más" y el "no compro más". 

En eso estamos el viernes 21 en la tarde: he ido al supermercado esta mañana y no he traído nada. Todavía hace calor y tenemos síndrome. En todo el verano no he comprado ni una cerveza; es que preferimos los helados, aunque sean más peligrosos: "ya que pecamos, que sea con el mayor gusto".

Esta sobremesa hemos tirado de manzanas caídas de los árboles del huerto, no aún en sazón, y peras limoneras, que suelen estarlo. Sus azúcares no nos bastan porque los helados tienen más.

Cincuenta años antes no tenía nada, no sé cómo no me subía por las paredes. Pienso ahora en la cantidad de diabéticos que conozco -yo mismo lo soy- y también reflexiono sobre la comodidad de la abundancia de estos alimentos. Mi mujer a veces se entretiene con los programas de obesos mórbidos. Cuando yo era pequeño, en mi pueblo no había mórbidos, -ignoro si los hay ahora- no sé si en Cuba, o en África hay, sospecho que no. Pero en Estados Unidos sí, y muchos, a pesar de su fiebre por los gimnasios. El problema es que tienen coches con grandes maleteros y grandes frigoríficos donde acumular grasas e hidratos de carbono.

Yo voy andando al supermercado y tardo una hora en ir comprar y volver. Todavía hace calor y me apetece un cucurucho de chocolates y nata, que he descubierto este año. Vienen en un cartón de a seis. Si se lo mentara, a pesar de que me lo ha prohibido tajantemente varias veces este verano, mi mujer me diría: "vete a por ellos".

Pero la mejor dieta es un frigorífico vacío de estas tentaciones, y resistir unos cuantos días. Uno termina acostumbrándose (superando el síndrome) y eso es lo más sano.

jueves, 20 de agosto de 2026

Más Alaejos, la de las dos "catedrales"

 

La puerta de salida de la iglesia de San Pedro


Dispensador de agua bendita accionado por el pie. Al lado una pila hecha con una concha. Al entrar en las iglesias uno debía santiguarse, incluso ofrecer el agua tomado con los dedos a la siguiente persona que entrara. Todo eso se acabó con el COVID, -creo- porque en mis viajes no me he fijado que nadie lo hiciera... y mira que entramos en iglesias....


San Isidro Labrador, en pequeño, con la reja de un arado desproporcionada con su tamaño, también lo son las espigas, creo que de cebada.


El mudéjar español emplea el ladrillo porque no hay piedra. Pero es un arte que da mucho juego. En el Norte de Ávila y Sur de Valladolid, aparte de zonas de Aragón hicieron maravillas con este material, un poco menos grande que Albí, Toulouse o Montauban, donde probablemente había más riqueza y presupuesto.





 

Un San Miguel expulsando al diablo, de horribles dedos.
Bonito juego de contraluz


Espectacular cúpula de maderas nobles de la Iglesia de Santa María.

Estatuas de piedra caliza en el pórtico, muy perjudicadas por el tiempo, probablemente por la mala calidad de la piedra frente a sus "inclemencias". 

miércoles, 19 de agosto de 2026

Luenga caducidad

 


Miro el envase de una medicina que me estoy tomando y cauca en enero de 2029, año en que se cumplirá el centenario del crack de la bolsa de Nueva York y de aquella crisis mundial que originó. ¡Cómo pasa el tiempo!

Recuerdo la primera vez que fui consciente de que el famoso año dos mil estaba cerca. Era 1996 y yo trabajaba en el Juzgado de lo Penal de Ávila, entonces me llegó el expediente de un muchacho que había sido vecino mío y que se encontraba en la prisión de Segovia, había que calcularle la liquidación de condena y no saldría hasta 2000. Ahí me di yo cuenta de lo cerca que estábamos de tan mítica fecha.

No recuerdo el nombre del muchacho, seis o siete años menor que yo; vinieron a vivir al piso después que mi familia , que llegamos en 1978. Al poco de comenzar a residir, su padre, que trabajaba en un aserradero, murió atrapado por una máquina. No tengo recuerdo físico del padre pero sí de su madre, bajita y enlutada, con una hija bastante mayor y este muchachillo en el que yo casi ni me fijé. Supongo que alguien me comentaría que andaría en la droga: en ese barrio y en todos los barrios de España en los años setenta, ochenta y noventa, cientos de miles de muchachos se engancharon con la heroína, y a miles de ellos los remató el SIDA. Muchos pasaron por la cárcel, entonces se robaban radiocasetes extraíbles: en todos los aparcamientos había cristales rotos. Y los más avezados atracaban bancos. Nadie de los nacidos en este siglo comprenderá esas cosas, que había tiendas de discos, tiendas de fotografías, bancos acristalados, acorazados, y muchos atracos a bancos cada mes y a farmacias y gasolineras. Había hasta atracadores minoristas, los navajeros, aunque algunos que te amenazaban con una jeringuilla ensangrentada, presuntamente infectada con SIDA.

El muchacho murió, no sé si salió de la cárcel, seguramente de SIDA. Curiosamente su madre viuda necesitaba ponerse una inyección intramuscular y mi madre, generosa y buena vecina, se la iba a poner a su casa, con una jeringuilla de cristal que teníamos en casa y que hervía en nuestra cocina. ¡Qué paradoja! al poco el hijo sabría de ponerse inyecciones en las venas más inverosímiles de su pequeño cuerpo.

En este siglo ya no existen las jeringuillas reutilizables de cristal, los hervidos de mi madre fueron más útiles que las jeringuillas desechables de plástico que los yonquis compartieron por coleguismo o por necesidad. 

¡Cielos! cómo ha pasado el tiempo, en menos de tres años caducarán mis pastillas, aunque en 28 días habrán pasado por mi cuerpo, y cuatro años más tarde  de aquella liquidación de condena que yo calculé a lo mejor caducó la vida de aquel muchachillo como de tantos otros de su tiempo. 

Mi hermano tuvo dos amigos íntimos que murieron por esa adicción los dos estuvieron bastantes veces en mi casa, a uno incluso lo llevamos al pueblo en unas fiestas y durmió en la misma habitación que yo. Esto del SIDA fue tan increíble que parecía hecho a posta.

Con el tiempo cuesta creer que viviéramos cosas así. Con el tiempo pasa todo.

martes, 18 de agosto de 2026

Santa María de Alaejos

 



El baptisterio
Un cristo con el rostro de alguien de aquellos tiempos. No es, como tantos, una invención de alguien idealizadamente bello, o espantoso como el cristo de los cabellos de San Pedro, que vimos ayer.
 
La cúpula sobre el altar, cuesta trabajo no recordar a la Alhambra. 

El retablo es impresionante, en primer plano sobre el sagrario, la virgen titular de este templo.

La iglesia en monumento nacional desde 1931. Afortunadamente cayo en zona "Nacional" porque hubiera sido horrible que quemaran esta maravilla durante la guerra.

Uno no se cansa de fotografiar
Así la vimos al principio, y su cuidadora, una guapísima joven venezolana, nos ofreció encender la luz. Luego, al salir, dejé un donativo en el cepillo. La iglesia de San Pedro estaba vigilada por su prima, también venezolana. Durante el verano hay un programa de la Junta de Castilla y León para que se abran las iglesias más significativas al público. Como esto lo sabíamos, pues la vez anterior que entramos nos vimos beneficiados por la apertura, volvimos a darnos este baño de estética. 

Reincidiré en los próximos días, porque tengo más fotos interesantes que mostrar de Alaejos.

La moraleja es que si alguien pasa cerca de este pueblo por la mañana del verano debería aprovechar...

lunes, 17 de agosto de 2026

Vamos a ver arte sacro vallisoletano

Esta es una escapada con la intención de ver Medina de Rioseco. Pasa por Alaejos, pueblo armónico que fue tan rico como para levantar dos fabulosas iglesias en los siglos XVI y XVII, dicen que la segunda por competencia o emulación. Las descubrimos, y ya han salido en este blog hace unos años. Veníamos del Norte y comenzamos por la más hermosa, pero esta vez subíamos desde el sur y comenzamos por la menos maravillosa, para seguir la prelación correcta. Sucedió que la menos hermosa (la de san Pedro) nos pareció más de lo que esperábamos, y la más (La de la Virgen María), que quizá no fuera para tantísimo.

Pero juzgad vosotros si mereció o no emplear una hora de viaje en revisitarlas.

San Pedro, es más grande y el Ayuntamiento está a su lado
Santa María es más pequeña y antigua.

Veremos ahora a San Pedro, para mañana será Santa María
un emocionante cristo yacente
Arriba hay frescos en blanco y negro
San Pedro está sobre el sagrario
Este cristo tan expresionista tiene cabello natural, y algunos dicen que le crece.

Un paisano cura asesinado en la Guerra Civil, creo que no estaba este retrato cuando pasamos por aquí la primera vez.
En el fresco, a la derecha, distingo la crucifixión de San Pedro, que le pusieron del revés
Hermosas cúpulas de crucería al lado de un fresco que no sé interpretar.

Desde dentro del coro un crucificado barroco.
Y una panorámica que, por mi afán de meterlo todo, empequeñece la impresión de esta enorme iglesia.


   

domingo, 16 de agosto de 2026

Paternidad

 Hace unos días que mi hija cumplió 26 años, y no he podido evitar mirar sus viejos álbumes de fotos, que tengo muchos y muy buenos. Resulta que en el año 2.000, cuando nació, nos planteamos si comprar una cámara de video, -de cinta eran entonces- y decidimos que ya que yo tenía una buena cámara réflex y mucha afición, emplear en carretes y revelados lo que hubiera costado la otra cámara.

Viendo el abundante resultado de melancolía creo que fue la mejor elección. Sentarse en un sofá con los álbumes, a mi ritmo, degustando recuerdos. Uno no sabe lo bueno y generoso que puede ser hasta que es padre. Todas las personas que se pierden esto realmente han dejado sin desarrollar un yacimiento de sentimientos esencial, muy enriquecedor y satisfactorio en lo humano. Sinceramente no creo que otros triunfos deportivos, profesionales o artísticos, que todos hubiéramos deseado, puedan rellenar ese hueco de felicidad elemental.

He estado mirando fotos de en torno a un año, cuando los avances son esperados, y la comunicación absolutamente directa, animal, sensorial..., uno busca entender, estimular la respuesta, demostrar amor y buen humor. Tuvimos temores, un gran susto -que ya conté hace unas pocas jornadas-, y otro más pequeño que también fue un buen disgusto, pero todo lo demás fueron sonrisas y guiños. Es inexplicable racionalmente.

Desde entonces empezamos a perder. Recuerdo que para que tuviera una mínima movilidad teníamos un pequeño receptáculo llamado "parque". Una noche, viendo su inquietud por salir del escueto recinto, la posé en el suelo de parquet y comenzó a reptar orgullosa de sus avances. Lo hacía con medio cuerpo, concretamente con la parte izquierda, por lo que pensamos que sería zurda. Era muy graciosa su manera de avanzar, hubiera merecido la pena grabarla en vídeo, pero..., al poco comenzó a ponerse a cuatro patas. En aquel momento declaré solemnemente que habíamos pasado de fase, que aquella otra forma ya no la volveríamos a ver, que la habíamos perdido. Pronto empezó a andar de un sillón al sofá y viceversa, y ya perdimos también su andar cuadrúpedo. Últimamente nos estamos perdiendo muchas cosas. 

He tenido la suerte de estar en el paro mucho tiempo esos primeros años, y no tuvimos que "meter" a nadie en casa, ni llevarla tempranamente a una guardería. Solo cuando me salió un trabajo en Cáceres se la llevamos a mis padres, porque mi padre ya estaba jubilado. En torno a los tres años, nos organizamos: la trajimos a Béjar y la llevamos a una guardería de bolas y después con una señora, que la enseñó bastantes cosas. Después, a los cuatro, ya empezamos con el programa "madrugadores" de la escuela.

Los hijos crecen, se independizan, se distancian y huyen, buscan algo mejor, o al menos diferente a los padres, que los tienen muy sabidos ya. La juventud es el momento para descubrir ídolos políticos, artísticos o musicales, y en la cercanía amigos y amores. Es ley de vida: los padres quedan atrás. 

"no es que sea triste la verdad, lo que no tiene es remedio" J M Serrat.

hace un tiempo, pensando en mi hija, me emocioné mucho escuchando esta versión de Unicornio de Silvio Rodríguez. Mi comentario ha sido refrendado por más gente que ningún otro, lo cual me complace. En la introducción pianística parece que va a sonar ¡Oh Melancolía! pero es un amago musical, la versión es mi preferida y me remite a la gloriosa infancia de mi hija.

Unicornio