martes, 3 de febrero de 2026

El Museo de arte de Tours

 

Está al lado de la monumental catedral y cuando entramos nos sorprende con otro monumental cedro de más de ciento cincuenta años.

los jardineros franceses han tenido que ingeniárselas para sujetar las ramas con arte y disimulo, para que no se quebraran.

No entra bien en la foto porque para hacerlo chocamos con una pared.


Aquí mi mujer encontró a un grupo de muchachos y muchachas del instituto Beatriz de Galindo de Madrid que estaban en esta bellísima ciudad por quince días.


Detrás está la catedral que se ve por todas partes, pero destaco a ras de suelo la floresta de octubre.

Estaba prohibido pisar en la pelouse, que es el aterciopelado césped francés

No teníamos tiempo de entrar en el museo, que costaba 7 euros y que seguro que los vale, pero sabed que una vez que los pagáramos nos obligaríamos a verlo (y fotografiarlo con los consiguientes comentarios a pie de foto)
Si algún día tenemos salud y jubilación deberíamos pagar muchas cuentas pendientes estéticas.

no sé si entramos cuatro o cinco veces en la catedral, en una de ellas vi a este par de lesbianas que ostentaban su amor cogidas de la mano. La mayoría de las parejas que no son homosexuales no lo hacen, pero algunas parecen practicar una especie de orgulloso exhibicionismo proselitista. También puede que sean una pareja muy reciente y tierna: cuando yo lo era de mi novia, con veinte y dieciocho años respectivamente, también íbamos de la mano muy ufanos aunque no dentro de las iglesias.
No pude evitar fotografiarlas para vosotros.

Curiosamente fueron en la misma dirección que nosotros y se pararon a escuchar a un pianista que tocaba en un parque, yo como un paparazzi las volví a cazar. ¡Qué bonito es el amor!


lunes, 2 de febrero de 2026

El puente Wilson de Tours

Este puente está dedicado al presidente Woodrod Wilson que mandaba en Estados Unidos durante la primera guerra mundial y que al, por fin, entrar a favor de los aliados, consiguió la derrota de los germánicos. Los franceses se lo agradecieron dedicándole este puente, que ahora utiliza el tranvía, los peatones y, como no, los ciclistas.

 A la mañana siguiente nosotros lo cruzamos.


Estábamos a comienzos del otoño y ya no tiene sentido que sigan en el río los típicos barcos turísticos, por lo cual a este lo iban a subir a un camión para que se lo llevara a un lugar resguardado hasta la primavera siguiente.


Un contador de ciclistas. Estos franceses.... 471.000 pasaron los primeros 9 meses del año 2025; 808 iban esa mañana. 



 y 809, y dos más que vienen por detrás.




La catedral al fondo


la catedral, un poco más lejos, y el río.

El tranvía, que pasa con frecuencia, no a mucha velocidad, vertebra muy bien esta ciudad.



La catedral a lo lejos y el cielo lleno de estelas.

Arquitectura francesa al otro lado, que no me quedó claro si no es otra isla nacida en el centro del río.


Extraños arcos componen este puente. Supongo que en la segunda guerra mundial lo bombardearían o lo volarían pero no noté la costura de su reparación por ninguna parte.
No es un mal lugar para dormir este arco, pero nosotros todavía preferimos el coche.

Hay mucha corriente que pasa bajo este otro arco y está requeteavisado que no se debe intentar cruzar a nado.


Siempre vemos en el horizonte las dos torres de la catedral.


domingo, 1 de febrero de 2026

Alcaraz-Djokovich

 Hoy se celebra este encuentro. El tenista de mayor palmarés contra el que en los próximos años podría superarle. Un serbio contra un español. No voy a verlo porque no pago televisiones de pago, además serán dos horas de espectáculo y tampoco aguanto tanto. 

No sé por qué motivo Rafa Nadal se ha ido hasta Australia a verlo "in situ": imagino que no solo le invitarán, sino que ganará algo en promoción propia, porque darse semejante "palizón de avión" para ver un partido de tenis, con la cantidad de ellos que ha visto y ha vivido en su vida, (y la cantidad de palizones de avión) es algo inconcebible para mí, supongo que aprovechará para hacer algo de turismo por las antípodas, que eso es lo que yo haría, más con el tiempo tan borrascoso que padecemos este invierno por aquí.

Pienso en los espectadores que pagarán su entrada para ver este partido. Todos quieren ver un buen tenis, pero seguro que cada uno quiere que gane uno de ellos, porque todos tomamos partido. (Bueno, yo no he visto ninguno en directo, a lo mejor viéndolo cerca aprecio el mejor juego de Jokovic y cambiaría de deseos de quien gane).

La idea que me mueve a escribir es que muchos espectadores, in situ o televisivo, desean que gane Alcaraz o Jokovic , y que gane todos los puntos que ve jugar, incluso que los gane fácilmente para que no sufra, que todos fueran 40 a  cero y todos los set 6 a 0. Aunque eso sería histórico, sería catastrófico, un abuso, algo antideportivo.

No creo que eso suceda, ni nadie debe quererlo. Solo una persona como Donald Trump que cree tener derecho a todo y que los demás no tienen derecho a nada solo porque ha heredado más portaaviones que nadie, etc.

El tenis, que podría ser como la vida, es equilibrio, un "toma y daca": se hace lo que se puede y todo el mundo puede hacerlo, sobre todo los superespecialistas que viven para competir contra superespecialistas. Creo que todos los tenistas de alto nivel se respetan y se admiran, porque se temen y saben que los demás también le dan fuerte a la bola para que entre en su campo. El público también sabe eso y por ese motivo, aunque uno desee que le meta cada punto Alcaraz a Jokovic, también debe desear que Jokovic meta los suficientes puntos como para que el triunfo valga la pena para todos incluido el ganador. Que no exista nada de esa palabra que se escribe tantas veces en las redes que alguien "humilla" a otro, o un "paseo militar". Las alternativas engrandecen ese arte que es el tenis, que logra que dos seres humanos con casi iguales capacidades desarrollen un montón de intercambios de pelota envenenados que son capaces de devolver con la premura necesaria. Hubo un tiempo, hacia los 80, que Mike Tyson, salía y pegaba cuatro hostias y tumbaba a otro negro tan musculado como él en quince segundos, y además la gente pagaba miles por ver aquellos no combates. Afortunadamente eso no pasa en el tenis.

Pero también es una barbaridad, dos gladiadores al límite de sus músculos y de su concentración nerviosa, hasta la extenuación de los interminables taibreg (no sé como se escribe en inglés) porque tiene que ser un gran sufrimiento, un gran tesón, un gran desgaste anímico cuando haces una elección equivocada y pierdes, es lógico que se respeten y hasta que aborrezcan un poco al público que va a verles desgastándose cuando al final todo se va a decidir por unos cuantos tiros, y la suerte de que a veces peguen en la cinta de la red y pase, o se quede.

Un recuerdo para los dos semifinalistas que dudo que, allá donde estén, sean capaces de tragarse el partido por placer

¡Que lo disfrutéis los que lo veáis! Sádicos o masoquistas.

sábado, 31 de enero de 2026

Me ha cazado Milan Kundera

(Aunque no sé si me soltaré, voy por la página 160 de su libro La inmortalidad).

Empieza muy bien: el narrador observa desde lejos cómo una mujer mayor se despide de un hombre con un gesto grácil, juvenil inapropiado de la edad de su cuerpo. 

Era el encanto del gesto, ahogado en la falta de encanto del cuerpo. Pero aquella mujer, aunque naturalmente tenía que saber que ya no era hermosa, lo había olvidado en aquel momento. CON CIERTA PARTE DE NUESTRO SER VIVIMOS TODOS FUERA DEL TIEMPO.

Sí, yo me vi concernido por ello, pensé que se refería a esa sensación que conservo siempre de ser aquel niño bueno, sin carácter, sin capacidad de resolver o terminar nada, y que me van a descubrir definitivamente en cualquier momento y poner en evidencia como creo que me he puesto en tantas ocasiones en mi vida que, a veces, se me aparecen y tienden a encadenarse reduciéndome a un ser que aprieta los dientes y desea que la tierra se le trague, (creo que he escrito aquí algo sobre los tierratragamés). No crezco, sigo siendo el niño impotente, aunque quiera desmentirme el impostor sexagenario que me devuelve el espejo, y que además es tan parecido a mi padre. Últimamente pienso todas las veces que he puesto en ridículo la cara de mi padre.

Inmediatamente me consuelo diciendo que no recuerdo haberme puesto en esos ridículos subjetivos (creo firmemente que nadie los recuerda más que yo) cuando todavía no me parecía tanto a mi padre como me veo ahora.

Bien, me sentí removido por esa frase de Kundera y creí que se avecinaba una gran novela, pero es un revuelto de reflexiones sobre temas manidos y tan del gusto de los cultos europeos como Goethe, Heminghway, Beethoven, Napoleón... envueltos en tribulaciones sobre la inmortalidad que supone que otros se acuerden de ellos por siglos (una tontería para hacer páginas con la que cobrar 25 euros por ejemplar, aunque en el mío pone 2.075 pesetas de 1990 que era mucho más).

Afortunadamente retoma una historia cotidiana de parejas hijos y padres, con amantes de por medio que ha sido escrita en Francia donde el autor se hallaba exiliado antes de la caída del Muro. La novela tiene mucho de lo peor de Cortázar (y algún destello de lo mejor), pero me pierdo, siento que estafa mi tiempo, mi vida, pienso que quizá no deba leer tanto, porque los argumentos y los personajes se me solapan y me "repiten" o me regüeldan que me suena más castizo, más sanchopancesco, que puede ser que sea más yo y no esos sujetos con tanta clase (y amantes circunstancia sideral en la que nunca me he visto involucrado).

Creo que, desahogada aquí esta rabia, volveré a la página 161 a ver si tengo fuerzas y recompensas para llevarlo a término.

Lo escribo también para por si acaso a alguno de vosotros le pasa algo parecido y se siente concernido y me quiere más. Creo que habré escrito aquí lo de las cuerdas de la guitarra que vibran por simpatía si dan la misma nota o si suena un sonido de su misma frecuencia. (en invierno tengo la guitarra en el salón y vibra por simpatía constantemente cuando hablamos alto mi mujer y yo). -Aunque puede que sea por llamarnos la atención por el alto volumen de voz-

 Bueno, voy a remar por si acaso encuentro algo que lo justifique, pero es pesaroso desear acabar un libro como sea, porque sí, sufrirlo como los últimos kilómetros de una obligación.

viernes, 30 de enero de 2026

Tours, que para mucho da.

 Conseguido el trámite de dormir y descansar bastante aceptablemente a la vera del Loira decidimos ver generosamente la ciudad acompañando la intención de encontrar un alojamiento para ducharnos y recargar las baterías. Tenemos un cargador para hacerlo en el coche pero, por poner a cargarlo cuando no estaba en marcha la dinamo del motor, se fundió un fusible del coche, impidiendo más cargas y nos quedamos también sin radio para el resto del viaje. Al volver a Béjar revisé los fusibles encontrando el fundido, y fui a una tienda de repuestos y lo sustituí, comprando un par de fusibles de repuesto de diferente clase, por si acaso otra vez... 

Todo lo que sea saber es sabroso.

Fuimos mirando nuevos hoteles y los que habíamos sondeado la tarde anterior. Haciéndolo desde las 9 de la mañana teníamos que conseguirlo porque, de no haberlo logrado, nos habríamos marchado a otro lugar: es mucho repetir dos noches seguidas. Encontramos un hotel enfrente del teatro de la Ópera, que se llama el Hotel du Theatre, con escaleras de madera muy empinadas, que tiene además la historia de que Balzac fue a la escuela en este edificio. El hostelero nos advirtió, antes de vendernos la habitación, que es posible que hubiera ruido por un restaurante que hay al lado, pero que cesaría a partir de las 23 horas. Conseguir un hotel en un sitio céntrico hace que si a uno le apetece ir al servicio ducharse o echarse una siesta lo tenga a mano, además con buen precio: 81 euros con la ecotasa. Yo ni me enteré del ruido aunque nos acostamos sobre las 22 horas.

Aquí tenemos el teatro de la Ópera


Enfrente estaba el pequeño hotel, que tiene una proyección en la pared, pero es inútil buscarlo anochecido porque no hay quien lo atienda, te dan un código y una llave y el hostelero se va a su casa. Por eso tenemos un cierto estrés antes de conseguir hotel. Hay que llegar pronto para tener más posibilidades de conseguir si hay pocos alojamientos.






En la Francia ocupada hubo razzias contra los judíos, y también gente que los amparó salvando su vida. Este memorial creo que se refiere a éstos, aunque no descarto que también se refiriera a las víctimas.




 
Aquí nos piden para restaurar esta fuente.

jueves, 29 de enero de 2026

Llevamos un final de enero abusivo

 Hace frío llueve y nieva, y yo aquí mirando cómo no puedo salir de casa. 

Necesito moverme, la bicicleta estática me aburre además de que cada vez me duele más: se me "gripan" las piernas como creo que sucede a un motor cuyo pistón se dilata y roza con su cilindro hasta que se para. El año pasado por estas fechas conseguía lograr que el contador me adjudicara 25 kilómetros, hoy, a duras penas llego a cinco. La cuestión es que esta mañana me pesé y fueron 88,2 tres kilos y medio más que cuando volví de Francia.



Esto es ahora mismo.



Mucha gente no aguanta este tipo de tiempo tan necesario, tan generador, pero tan apestoso; yo tengo la suerte de vivir en el país del sol y encadenar tantos días no ocurre muchas veces. No estoy acostumbrado. Ayer dijeron que se ha debido de quedar abierta alguna puerta desde las Bahamas y se cuelan para acá todas las borrascas, nos tienen enfilados, las de lluvia y las de nieve.

Además llevo sin hacer un viaje de placer desde que volvimos de Francia hacia el 15 de octubre. Por si fuera poco estoy atascado en la lectura del libro La Inmortalidad de Milan Kundera, pero creo que lo que más me molesta es que ayer perdieron el Real Madrid y el Atlético, además de que ganara el Barcelona por 4 a 1.

Creo que lo que más me indigna es que a pesar de haberla aborrecido tantas veces, aún siga atrapado en esa irracionalidad futbolística y política, aparte de que cada vez que me levanto paso por el frigorífico a picar algo.

Mirad las fotos: esto es lo que hemos tenido.









Menos mal que tengo el blog para desahogarme. Así parece que estoy haciendo algo.

"A Sangre Fría" de Truman Capote


 

Es uno de los libros primeros que compré. Fue una oferta de lanzamiento de la Editorial Bruguera de los años 80. Las tapas del libro eran rojas y recuerdo que me causó impresión, probablemente fuera uno de los libros que me terminaron de enganchar a la literatura, aquel ejemplar se perdió en algún préstamo, y lo volví a comprar en este siglo, también porque mi mujer no lo había leído. Durante este tiempo vi la película en blanco y negro, que también me impresionó, aunque hay gente que la enjuicia como una apología de la pena de muerte. La tengo grabada en vídeo, por el desván de mi casa andará difícil de encontrar porque si la tuviera a mano probablemente la vería ahora. Sé que hay una de este siglo y creo que la habré visto o medio visto por la tele, que se centra más en el escritor Truman Capote y su amiga Harper Lee, que fueron a investigar para escribir esta obra por entregas que se redondeó en este libro de 1965 ó 1966, el crimen había sucedido en 1959; entre medias mis padres se casaron, me engendraron y nací.

¡Soy un producto coincidente con la gestación de esta obra maestra!

Creo que debería ser un poco más corta, aunque en general su sobriedad narrativa es encomiable. Supongo que el apasionamiento del escritor por la historia principal y por todas las antecedentes y las consecuentes, hace que las siga, las estudie, y quizá las amplíe más de la cuenta. 

A los lectores también nos pasa, yo, a pesar de lo que acabo de escribir y de las 317 páginas que tiene mi ejemplar, quisiera leer más o saber otra versión de los hechos. El artículo de wikipedia es muy recomendable. Creo que no me atrevo a buscar sobre el tema en Youtube, porque sospecho que me saldría material para una semana. 

El año pasado compramos y leímos los dos un libro de antología de crímenes de Estados Unidos y he vuelto a hojearlo, pero sorprendentemente no está.

Quería comentar lo que es el placer sexagenario, que estoy inaugurando con esta obra, de releer. Para eso teóricamente se compran libros. Es algo parecido a revisitar fotos viejas, que es a la vez una sorpresa y un refrendo, uno no tiene presente el placer que antaño le dio su contemplación, pero en la revisita como que la vuelve a descubrir orgullosamente, en refrendarse de que no ha perdido la vida miserablemente como a veces parece. Una relectura es como un paisaje que ha sido importante en nuestras vidas. No pasa lo mismo con los amigos, que han envejecido tanto como yo y cambiado de opinión todos y yo también. Tampoco pasa todas las películas: hay algunas que al verlas parecen cursis, estúpidas o excesivamente violentas.

Sobre la violencia añadir que estuve a punto de dejar de leer el libro a medida que se acercaba la narración de los crímenes. Me daba miedo lo que tenía que suceder y es algo que me ocurre desde antes de cumplir los 60; que tengo mucha sensibilidad para sufrir males ajenos y prefiero evitármelos, aunque vengan dentro de una obra maestra, sea película, (no suelo aguantar, por dolor y anticipación del dolor, La Lista de Schindler) libro o documental.

Pero he sido capaz de releer este libro y ha sido un placer maduro. Truman Capote es un gran escritor y la obra está muy bien planteada y excelentemente epilogada.