Estaba yo picoteando qué me proponía Youtube y me salió un anuncio de pastillas azules para la erección. No lo he tocado. Supongo que son una imitación de la famosa, desde hace treinta años, Viagra. Creo que ésta es con receta médica y por algo será. Yo, que voy a cumplir 62, no poseo la firmeza de los 14 años; entonces tenía problemas para ocultar mis erecciones, hace muchos años que eso no sucede y me parece que debo asumirlo, así que no me preocupa, habrá algún día que "no se me pare" como dicen algunos hispanoamericanos.
Veo a veces programas de aduanas donde revisan equipajes, y eso de las pastillas azules es de un tráfico abundante, por lo que sin duda es un anhelo grande y extendido.
Hace tiempo que supe que nunca me colgaría de una canasta de baloncesto, a lo más que llegué fue a tocar el aro con las yemas de los dedos. Tampoco hoy me atrevería a jugar al fútbol, ni siquiera al fulbito, ni a apuntarme a una carrera popular, aunque todavía soy capaz de correr diez quilómetros, (si voy a mi ritmo, que es mínimo). Creo que llevo bien el físico, aunque, por supuesto, me gustaría poder hacer todo eso que ya no puedo.
Hay gente de mi edad que debe consumir esas trampas, que debe tener "compromisos" sexuales, o que quiere sentir esa arcana dureza. Uno de los anuncios que más sale por la radio que más escucho es "Energisil vigor" que lo pregona un locutor deportivo con voz muy viril. El torpedo publicitario da en "aguaaa" en éste que suscribe, como decíamos jugando a los barquitos.
Tampoco se debe proclamar, de esta agua no beberé; ya escribí que no me haría de Facebook, y que no me apuntaría a Wathsapp, y lo segundo lo mantengo a medias porque uso el del teléfono de mi mujer.
Pero si yo comprara una medicina de esas con toda seguridad leería el prospecto y apuesto a que acojonaría tanto que me conformaría con lo que tengo.
Aunque ya no puedo estar seguro de nada.




















































