sábado, 5 de septiembre de 2026

Luengos soportales y la iglesia de Santiago

 

La gente se arremolinaba en el tramo más alto de los largos soportales


Y esta es la imponente aunque inconclusa iglesia de Santiago. Estaba cerrada.
Hacia el siglo XVI o XVII tuvo que haber mucho dinero en esta zona. Derribarían todo lo románico y edificarían estas tremendas iglesias





Se supone que esto era el estado original de los soportales, ahora más modernos y bien revocados
pero largos
Hay muchos lugares que exhiben cocodrilos (supongo que simbolizarían el dragón de San Jorge) se me vienen Viso del Marqués, el Santuario de Sonsoles de Ávila y Berlanga de Duero, pero tiene que haber muchos más en toda Europa.
Diversas variedades de columnas sustentadoras, estas más señoriales. Estamos en la plaza del ayuntamiento.

No lo quise fotografiar pero al otro lado de este soportal está la instalación de Caixabank, donde proyectan un audiovisual en tres dimensiones sobre la música clásica, dirigido entre otros por el venezolano Dudamel. Hace justo un año estaba en Béjar y lo vimos. Está bien, por si os lo encontráis en vuestros viajes.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Emperrarse.

 En mi pueblo esa palabra, que es -o era, probablemente se ha perdido- un superlativo de empeñarse, era una obsesión por conseguir algo que sobrepasaba lo racional, para convertirse en injustificable, en animal, (y los perros de entonces no tenían la consideración de ahora que son mascotas, o miembros de la familia).

Uno se emperraba en que tenía que conseguir algo contra todo pronóstico. Lo más fácil era la obcecación del amor, uno quería a esa y no a ninguna otra y estaba dispuesto a no ver que ella no le quería, y también no consideraba que él pudiera ceder a hacer el más mínimo caso a otras chicas que hasta podían estar emperradas con él.

Recuerdo que un chico muy bueno estaba emperrado en una chica muy mala, y a su vez despreciaba a una chica muy buena; aborrecía a esta a pesar de que todos veíamos la imposibilidad de que consiguiera a la mala con la que estaba emperrado y que claramente le convenía aceptar a la buena, sencilla y cariñosa (además de guapa, que lo era).



Acabo de leer esto mismo en las cincuenta y cinco primeras páginas de Ese dulce mal, de mi admirada P. Highsmith, y me da miedo, porque el tipo se obsesiona, no quiero ver lo que va a sufrir y hacernos sufrir a los que le compadecemos. Es como Don Quijote, no quiere ver, no quiere saber lo evidente, solo le vale lo que él soñó, su fantasía: una actitud propia de los jóvenes. Cuando uno es mayor y supera todos los romanticismos toma perspectiva, y ve las cosas sabiendo aproximadamente el final: que somos más o menos intercambiables y que en ningún caso debe uno emperrarse en el amor no correspondido, obcecarse es el sinónimo más perfecto de lo que estoy escribiendo.

Voy a continuar la lectura, un poco acobardado, porque sé que Patricia me hará daño -lo estoy viendo- pero nadie lo hace como ella.

Creo que hubiera debido leer también este libro en mi adolescencia. No me hubiera emperrado en alguna quimera. 


PD. he buscado y sí que existe en la Real Academia esta palabra. No es un localismo como yo había supuesto.

martes, 1 de septiembre de 2026

Medina de Rioseco

 El río, que siempre hemos visto en verano, haciendo honor a su nombre, se llama río Sequillo, con diminutivo para rematarlo y que no se venga arriba. Esa misma tarde veríamos el cauce del río Zapardiel que cruza Medina del Campo que os pongo ahora. Pero a los dos ríos hay que dejarlos paso en invierno y respetárselo el resto del año para no tener disgustos.




Esto es Medina del Campo, y el río Zapardiel nace en la provincia de Ávila.


pero vayamos a la Medina del río Sequillo, (aunque se sequen los dos)
Habían estado de fiesta o les tocaba en poco tiempo hacerla.

Imponente iglesia neoclásica, que es museo de Semana Santa.

En estos soportales pensaremos en lluvia, pero nos han servido bien contra el sol.

Imponente caliza blanca de Valladolid. Poderío económico evidente en esos siglos.

Semana Santa. Creo que la estatua es a tamaño natural, pero presta elocuente referencia a la grandeza del monumento.
Medina de Rioseco entró en mi mapa de visitables cuando supe que fue sede de la exposición Las Edades del Hombre. 
Seguiremos viéndolo.

lunes, 31 de agosto de 2026

Cultura con Mayúsculas

Me despierto en la madrugada del domingo sobre las cinco y engancho Radio Clásica para reanudar el sueño poniendo un tiempo de media hora en el aparato, para que se apague una vez conseguido mi objetivo. Pero escucho a la locutora que propone un trío de violín, violoncello y piano, que se estrenó en el año 2025, escrito por Albert Guinovart, llamado Trío Celebración, cuyo cuarto y último movimiento es un homenaje a Henry Purcell. Según lo escucho pienso cuánta gente estará ahora insomne, o trabajando -por ejemplo- de vigilante, o conduciendo un camión con esta emisora sintonizada.

La música que suena es buena, de calidad y de muy agradable escucha. Me imagino las horas de ensayo del trío, las horas de composición del compositor, y en el momento del estreno con público, y también en el de la grabación en estudio (no he oído aplausos al final -que normalmente los hubieran puesto-).

¿Cuántas veces se va a escuchar esta gran música?, tan bien trabajada y ¿Con qué calidad de atención? ¿Está dispuesta la gente a pagar por este concierto?, o tiene que ser gratis, porque hay cincuenta mil tríos desde Haydn, Mozart Beethoven Schubert Mendelsson Ravel... grabados en toda clase de soportes o escuchables en las plataformas musicales de La Red hasta incontables desconocidos músicos centroeuropeos que ya no pagan derechos de autor, y mundiales ya del siglo XX y XXI que compusieron tríos para esta formación tan clásica. 

En el siglo XIX había aficionados a interpretar que compraban partituras para entretenerse en ensayar y tocar para sus amistades y de eso vivían los músicos y los impresores, sin subvención alguna. Hoy creo que eso no es posible, en España al menos. Esta cultura tiene que ser subvencionada para que surja. La propia emisora que llega a mí, es un sumidero de dinero, y también lo son los teatros donde se estrenan estas obras. 

Hay tanta música que vale la pena por ahí, porque hay jazz y flamenco y músicas folclóricas y pop, y cantautores y bandas, y óperas, pero lo que no hay es tiempo para retener todo en las cabezas, y menos para pagarlo por lo que cuesta.

Por otro lado ¿Cuánta gente en el mundo utiliza la música clásica solo para dormirse? Una de las más importantes músicas Las Variaciones Goldberg de JS Bach fueron compuestas para que se durmiera un noble mientras su músico servidor tocaba para él. El rey Felipe V contrató al contratenor Farinelli para que le cantara y le durmiera por décadas, apartándose el músico de  su exitosa carrera teatral, para ganarse el dineral que le pagara la corte española. 

La música se utiliza últimamente también como runrún en los supermercados, en la radio, en los lugares donde se bebe. Mucha gente camina  en Béjar con unos cascos inalámbricos; no sé si oyen la política de la radio o un podcast de literatura, o reguetón: seguro que ninguno va oyendo esta maravillosa música y este igualmente extraordinario espectáculo audiovisual que yo os propongo ahora, que supuestamente pagan gente de mi edad que son el público de una ciudad alemana donde se han desplazado todos estos músicos franceses y argentinos con sus instrumentos antiguos.

No sé quién mantiene esto, o a Guinovart, pero, aunque se me hubiera podido pasar a mí sin disfrutarlo nunca, es una gloria al ser humano que exista.

 (no sé si me he explicado bien, pero algo quedará en vuestras cabezas lectoras y si no mirad que maravilla estética es la gran cultura)

https://www.youtube.com/watch?v=kOP7LH07RGg 

domingo, 30 de agosto de 2026

Un cerro orlado de cipreses.

 Acercándonos a Medina de Rioseco se nos apareció este paisaje. Alguien tuvo el gusto de dibujarlo con la elegancia improductiva de los cipreses: esos árboles que, salvo de donde sean autóctonos, no hacen bosque más que en los cementerios.



Por supuesto, que para capturar esta rareza, tuve que andar y acercarme, desnudarlo de la compañía de los aerogeneradores y de sus cables de alta tensión.

¿Qué significado tuvo este cerro para quien se molestara en plantarlos en procesión? Puede ser porque en estas tierras tan llanas y cerealistas se siembre espiritualidad para aprovechar los baldíos.

No tenía tiempo de subirlo, pero en su coronación habrá una vista, quizá alguna señal más de su singularidad y escogimiento.

Alguien habrá escrito sobre él, tendrá su nombre, y, seguramente, hasta sus poemas, quizá hasta alguna asociación cultural, ¿aparecerá en internet? pero yo no voy a buscarlo, probablemente quedará más bonito en el misterio dentro de nuestras cabezas.

Lo que sí he buscado es "Ciprés" que viene de Chipre donde es especie autóctona (ahí sí habrá bosques de cipreses). Curioso que Chipre está cerca de otro pequeño país, el Líbano, de donde es otro árbol celebérrimo exportado al mundo entero: el cedro. Digo más, muchas guitarras se hacen con madera de ciprés, y otras muchas se hacen con madera de cedro; como para yo no estar concernido con estos árboles.




Obedientes y sumisos, los girasoles.

Dentro de un mes en Francia los veremos de otro calibre.


La Dama de las Camelias, o el amor loco.

Yo he sido bien educado, siempre consciente de las limitaciones económicas. Mi familia es clase trabajadora de pueblo, y muy ahorradora; de esta manera he vivido yo, por debajo de mis posibilidades: llegando con holgura a fin de mes, llenando la hucha cada vez más.



No le pasó esto a Armando, el joven amante de Margarita Gaultier, la dama de las Camelias. Éste es un niño pijo que llega a París, con su buen dinerito rentero de provincias y se enamora de una puta carísima, que a su vez se enamora de él y su romanticismo. El amor es muy bonito, pero si hay contigo pan y cebolla y, sobre todo, si no hay deudas. Pero una prostituta es alguien destructivo, que ha accedido destruyéndose, o siendo destruida. a un oficio peligroso, más en el siglo XIX, donde no había higiene ni medicinas. Margarita Gaultier vive derrochando en una carrera que normalmente acabaría joven exclamando que me quiten lo bailao, pero, a medio camino, encuentra un amor puro y está dispuesta a dejarse querer y eso es su amargura. Sucede que el niño pijo, no puede mantenerla, ni menos pagar sus deudas, el problema de no poder volver atrás. Entonces aparece el padre provinciano del niño pijo, que es quien envía el dinero, y manda parar.

Se cruzan desdenes y cartas. Se trata de una relación tóxica, que se dice ahora: un joven romántico con una mujer en la cresta de la ola que vivía derrochando como si no hubiera un mañana, porque ella lo vale, y otros riquísimos se lo pagan.

Podría ser  una parábola del estado del bienestar, o del cambio climático, o de la dejación de los europeos originarios por reproducirse; en cualquier caso, el final de esta historia nos lo han contado muy bien desde el principio, que me maravilla: resulta que la historia comienza con la subasta de los bienes de esta célebre meretriz, que ha muerto dejando deudas,  pero suscita mucha curiosidad malsana y los restos del naufragio que fue su vida se cotizan muy alto en París, sirviendo al final para pagar las deudas e intereses de tantos buitres como rodearon a la protagonista.

Es un libro recomendable para la formación de la gente. Un clásico. Yo no soy aficionado a la ópera y nunca he visto La Traviata, pero parece que debe estar inspirada en esta historia, que es un novelón y se lee como la mayoría del XIX, como beber agua.