miércoles, 14 de octubre de 2026

Viaje a Portugal de Saramago


 

Este libro parece de encargo y hecho sin entusiasmo. Lo ideal para este señor sería haber hecho un libro de Lanzarote, donde eligió vivir, pero es potestad de las editoriales encargar a los escritores escribir, que es su oficio, libros que calculan que pueden vender bien.

Para este español viajero que busca razones para amar, un libro como este es descorazonador. Es hasta deprimente después de haber vuelto de un viaje colorido que te presenten algo tan mate. Este hombre que a mí no me gusta como escritor, no sabe vender y le da pereza hacerlo. Se casó con una española joven y guapa que le adoptó siendo un viejo famoso y se lo trajo para acá, como un símbolo de la izquierda, como una momia que debió escribir algo bueno que le hizo famoso aunque yo todavía no lo haya leído.

Quizá el problema sea mío que vivo a una hora y media de Portugal y a otras dos horas más del mar portugués, que es algo que siempre vamos a buscar y encontrar. Salvo los viajes a Lisboa y Oporto uno entra en Portugal como un ladrón de mar y lo que surja, porque no encuentra catedrales francesas ni puentes imponentes, ni campos espectaculares. La historia de Portugal es pobre hasta para Saramago, que no se esfuerza en defenderla. Los portugueses son más periféricos que nosotros, están a la cola, siempre van detrás. Y el único premio Nobel que tienen es un tostón.


martes, 13 de octubre de 2026

La sabiduría de los confesonarios.

 En una de las novelas más famosas del siglo XX "El nombre de la Rosa" el narrador Adso expresa el profundo sentimiento de expolio que produce a su alma el saber que una biblioteca con obras únicas ardió y se perdió todo aquel pensamiento.

Modestamente yo, no sé si antes o después de haber leído ese libro, lamentaba, en un relato sobre el cura de mi pueblo, todo lo que no ha ganado la psicología -o la ciencia del conocimiento de las debilidades humanas- a causa de que los sacerdotes estén sujetos al secreto de confesión y no hayan podido volcar científicamente los conocimientos recibidos a través de los confesonarios.

Hay confesores famosos de reinas y de reyes, que luego hicieron carrera política, tal es el aprecio que les tenían los poderosos, sea para contarles sus tribulaciones más íntimas, o para entender que en el diálogo o en los consejos que los clérigos les dieran o bien en la hucha de los datos y dudas confesados por otros a ellos iban a ser muy útiles para conducir sabiamente las cosas públicas.



Me encuentro leyendo una de las obras capitales del siglo XIX español "Los Pazos de Ulloa" de Emilia Pardo Bazán y no me resisto a compartir estos párrafos, pero antes pondré en antecedentes:

Un noble quiere casarse con unas primas suyas de Santiago de Compostela y desea obtener información sobre ellas preguntando a un cura, sirviente suyo que es hijo del ama de llaves de la casa de estas primas, sobre el asunto de cómo son ellas moralmente, porque no quiere que le suceda:

Don Julián, aquí no valen misterios... Si he de casarme he de saber, al menos, con quién y cómo... Apenas se reirían si, como vengo de los pazos, me dieran de buenas a primeras, gato por liebre. Con razón se diría que salí de un soto para meterme en otro.

Julián no quiere contar, dice que no ha tratado con las primas, a pesar de haberse criado en las dependencias de la servidumbre de esa casona. A él su madre solo le permitía jugar con el niño de la casa; después le metieron al seminario, así que no suelta prenda y su interlocutor insiste:

Harto estará usted de saber cosas de las chicas. Basta su madre de usted para enterarle. ¿Acerté? Se ha puesto usted colorado...¡Ajá! por ahí vamos bien. ¡A ver con qué cara me niega Vd. que su madre le ha informado de algunas cosillas.

Julián se tornó purpúreo. ¿Qué si le habían contado...? ¡Pues no habían de contarle! Desde su llegada, la venerable dueña, que regía el llavero de la casa De La Lage no había cogido a solas a su hijo ni un minuto sin acceder a la comezón de tocar ciertos asuntos, que únicamente con varones graves y religiosos pueden conferirse. Misia Rosario no lo iba a charlar con otras comadres envidiosas; eso no; por algo comía el pan de don Manuel Pardo; pero con la gente grave y de buen consejo; verbigracia, su confesor, don Vicente, el canónigo, y Julián, aquel pedazo de sus entrañas elevado a la más alta dignidad que cabe en la tierra ¿Quién le quitaba el gustazo de jugar a su modo la conducta del amo y las señoritas de alardear de discreción, censurando melosa y compasivamente algunos actos que ella, si fuese señora, no realizaría jamás, y de oír que personas de respeto alababan mucho su cordura, y se conformaban en todo con su dictamen?

Bueno, pues esto ha sucedido históricamente que muchos saberes sobre la naturaleza humana (la cotillería es lo más natural) se han enterrado en los oídos de los clérigos y nunca han aprovechado al conocimiento de la humanidad en forma de ciencia.

Supongo que los psicólogos de diván están sujetos a secreto profesional concreto, pero creo que nada les impide escribir y teorizar sobre ello, eludiendo o enmascarando los nombres de los examinados. Habrá miles de libros con experiencias sicológicas, pero no hay ninguno que yo sepa con experiencias salidas de un confesonario. Así los escritores nos los tenemos que inventar, no trabajamos con material real.


lunes, 12 de octubre de 2026

La configuración física

 


Como catador de imágenes de cristos crucificados advierto hoy, a la vista del Cristo del altar de la catedral de Évora, que es un más bien un cuerpo rubensiano, con clembuterol o anabolizantes.

En un tango que cantaba yo hace quince años y que puse por primera vez en esta página hace un mes se decía 

un flaco para tu cruz

Y es que Jesucristo, aparte de que nunca se dice que tuviera barba, ni que no pudiera ser rubio, o cetrino o negro, tampoco se dice que sea flaco, pero la imagen abrumadoramente mayoritaria es con barba alto y delgado, no con el cuerpo torneado como sucede aquí o en Rubens, que le pinta con una musculatura como la del dopado  Ben Jonson.

Y ahora viene mi reflexión. Cuando yo era niño rezaba a los cristos de la iglesia de mi pueblo que eran más bien flacos. La imagen espiritual de cualquier persona para mí tiene que ser la de un hombre delgado, me parece increíble un cristo de Botero, sería una caricatura.

Será por lo que vi mientras rezaba o reposaba la comunión.

La gente de Évora, las más beatas, sobre todo, han concentrado sus ojos durante años en este tío cachas, supongo que su imagen de dios adorable es la de alguien bien alimentado que pase sus buenas horas ejercitándose


En el palacio de ........ de Évora tenemos otro Cristo proteínico de más de cien quilos. Quizá mereciera la pena hacer un estudio sociológico sobre lo que se considere santo, sano, espiritual, en esta localidad.


domingo, 11 de octubre de 2026

Évora, capital de los alcornoques

 



Supongo que lo es toda la región del Alentejo. Yo creo que no hay ningún lugar de España que tenga esta cantidad de árboles de esta especie, y que se exploten tanto como aquí.


Hay una variada artesanía e industria con este producto natural.  Las zapatillas y sandalias, además de los sombreros son de corcho.
pero Évora es romana, ¿Lo veis?




Este pedazo de templo es el símbolo de la ciudad




sábado, 10 de octubre de 2026

Nos quieren colar gorrones en la fiesta

 Me gusta ir a votar, entiendo lo que es la fiesta de la democracia: un domingo especial para el que la gente se prepara: los que tienen que ser mesas, los carteros, los policías, los miembros del poder judicial (yo estuve como secretario de guardia el día de las elecciones del año 2000, que ganó Aznar, -me dio mucha rabia aquel resultado porque yo entonces era acérrimo del PSOE-.

Estos años voy a votar siempre y me gusta hacerlo pronto, quitármelo de enmedio no vaya a ser que algo me lo impidiera. Cuando vuelvo a casa me siento libre, como si hubiera hecho algo. En el local de votaciones (colegio electoral) veo a la mayor parte de la gente endomingada para esta misa civil. Allí reina la educación, los de la mesa están algo tensos por la responsabilidad, por su exposición, pero siempre son atentos, serviciales, simpáticos. Nunca he sido mesa, un día fui suplente pero vino el titular y me tocó, después de estar a las ocho, volver a casa sin participar, y sin cobrar; tampoco pude votar, pues las urnas se abrían a las nueve así que luego tuve que ir sobre las diez. Volviendo a los votantes, se nos ve interesados, responsabilizados por nuestro voto, como si valiera algo, que lo vale. Aunque nunca he podido comprobar que mi voto valiera por sí mismo, (que por un voto haya cambiado algo) solo vale como agregado, pero nunca renunciaría a él. Es importante el derecho de todos y vamos al colegio electoral con orgullo de participar el la fiesta.

Pues resulta que este año en España nos quieren colar a cientos de miles de participantes, gente que no ha vivido en España, que son nietos y biznietos de españoles que se fueron, por la guerra, por la dictadura, porque había mejores trabajos... Ahora ellos pueden (si les da la gana, si les interesa) colarse en nuestra fiesta electoral. No han trabajado, ni pagado impuestos en España, no saben cómo funciona nuestra sanidad, ni la educación, ni la policía, ni los funcionarios, ni el gobierno.

El gobierno actual es quien quiere colarlos pensando que al ser descendientes de izquierdistas, o de pobres emigrantes, puede que le den más votos. Yo espero que la mayoría sea buena gente y no se meta a decidir lo que nos corresponde a quienes vivimos aquí, pero puede que haya campañas desde aquí para barrer para su casa, hasta compras. Yo no vendería mi voto aquí, pero si me dejaran votar en Eslovaquistán y se acercara alguien diciéndome "toma cinco euros y te acompaño a que metas el sobre que te dé en la urna de un sitio donde no conoces", aunque no me pareciera bien a lo mejor cogía los cinco euros. No sé quien gobierna en Eslovaquistán (que es un invento), ni me importa, nunca he seguido sus elecciones, me puedo meter los cinco euros en el bolsillo y que le aproveche a mi pagador.

Creo que si permiten hacer esto nos van a aguar la fiesta, por lo menos a mí. Me gusta creer que mi voto es importante,

viernes, 9 de octubre de 2026

Villa Viçosa

 Hay muchas villaviciosas en el mundo. En España hay unas cuantas con apellido o sin él. Supongo que no significará que hubiera muchos borrachos, fumadores o puteros, sino algo más positivo: que su tierra agrícola sea feraz, por ejemplo.

En Béjar se llama vicio al abono orgánico, y al abono en general; esto lo sé por mi condición de hortelano.

Pues entre Elvas y Évora encontramos esta ciudad donde se corren toros a juzgar por la instalación que encontramos en su plaza mayor. Está cerca de España, pero tengo que decir que en Portugal vimos bastantes carteles de forçados con las caras de las figuras, y también de afamados rejoneadores. No sé si fotografiamos plazas de toros pero las hay, redondas como las españolas.




Al fondo hay un castillo que no nos dio tiempo a visitar. Tampoco anotamos el preboste que sobresale de este monumento.
 Naranjos ornamentales si que había, como en España.

A una escritora local está dedicada la rotonda y la biblioteca.




Este palacio lo cita Saramago como interesante de visitar, pero teníamos que ir a buscar alojamiento en Évora; lo que nos costó encontrar.


Tengo un corazón que me empuja a vivir

Tengo un corazón que me sostiene. Lo primero que vi de mi hija fue su corazón de dos meses de embrión, en una ecografía: fue una emoción grande contemplar como algo diferente que estaba adentro de la tripa de mi mujer latía, estaba vivo, por eso sé que mi corazón no tiene sesenta y dos años y unos días sino que lleva latiendo siete u ocho meses más, y sin fallos.

A veces uno se encuentra triste, abatido, sin ganas de vivir; con rabia, sin esperanzas, y ahí está él trabajando como un bruto, como un galeote, en bombear la vida, en mandarle a mi cerebro abúlico pulsos de amor. Él sabe que después de la derrota hay esperanza, que sale el sol, crece el verdor de la hierba y vuelven a mi huerto las grosellas, las frambuesas, las manzanas.

Con estas lluvias se me han reventado la mayoría de los tomates. Fueron tres meses de abundancia y aún no descarto recoger algunos más, pero ya no saben tan ricos. Me quedan algunas manzanas en los árboles pero aquí tengo que decir que sé que serán las más dulces, como a mi corazón la vida le sigue trepando por la fuerza de la biología y le lleva más azúcares; aunque queden pocas y yo sea plenamente consciente de que se acabarán antes de que llegue la cosecha de naranjas valencianas que compraré en bolsas de cinco kilos dentro de un par de meses, o quizá de mes y medio, porque todo ha venido muy adelantado este año.

Me pongo a divagar y me olvido del que no se olvida de mí, de mi corazón. Hoy he estado tocando la guitarra, una partitura maravillosa de Paco de Lucía "Fuente y Caudal" que me copió un amigo en cifra, con la que nunca he podido, pero hoy he gozado acariciándola, como si mi guitarra fuera un gato en mi regazo, mientras se dibujaba en mi alma su sonido completo. Hace pocos días se la escuché a esta chica oriental.

Fuente y Caudal

A Paco de Lucía le falló el corazón a los 66 o 67 años; había fumado mucho, como su hermano mayor, Ramón de Algeciras, que ya se había muerto antes de 2014. Todos hubiéramos querido más Paco, pero tenemos que reconocer que tuvo más oportunidades de regalarnos su arte que Schubert, que Chopin, que Mozart, que Mendelsson, que  Juan Crisóstomo Arriaga. He conocido de cerca a mucha gente corriente que ha muerto en estos 62 años y doy gracias a mi corazón por seguir empujándome aun cuando hoy esté triste, desilusionado. Al darme cuenta de lo fiel que me es, me levanto el ánimo diciendo, tengo que seguir viviendo aunque solo sea por él.