Mi mujer y yo vivimos en una ciudad-pueblo al borde del campo. Andamos mucho por adelgazar y yo, además, para comprar, pero no solemos pasear la ciudad que ya conocimos hace tiempo, y eso nos empobrece, porque en la vida hay que tener los ojos abiertos para la belleza, y mirar con esos ojos mientras podamos, mientras queramos.
Plaza Mayor, con el Palacio de los Duques de Béjar, que hoy es en parte un instituto público de enseñanza.Un talud sobre el que se asienta el palacio con las hojas de un árbol urbano.
Abriendo un poco el foco para contextualizarlo.





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