He seguido viendo, porque conozco muchas de las ciudades, y porque me interesa, los disturbios de los adolescentes franceses.
Contemplo sus infantiles caras descubiertas, incluso las caras de los bomberos que les apoyan, porque hay bomberos que les apoyan, aunque hayan quemado un camión de bomberos en una ciudad, -quizá Marsella- . Muchos van con el móvil y se graban o se fotografían. (Es el sino de los tiempos, presumir que estuvimos allí, ¿Qué os voy a decir yo?) pues algunos niñatos tendrán mucho de qué arrepentirse.
Las televisiones y las redes sociales multiplican sus imágenes, recogen sus palabras, que son estúpidas, y se irán haciendo más estúpidas a medida que pasen los días, los meses, los años, los lustros... y hoy todo se guarda, hay centros de datos de ordenadores donde se mete todo, y lo guardan los chinos y los rusos, y los israelíes, y puede que los indios y los japoneses también, y lo guardan bien guardado. También lo guardan los colegas y las novias, y las que quisieron serlo. Y los familiares, los abuelos, por ejemplo. Existe la Inteligencia Artificial que puede manipularlo, y las memes que están al alcance de cualquiera, y mientras tanto esas criaturas rompen mobiliario o queman contenedores o hacen el tonto encima de coches particulares, juegan como niños, y como niños corren cuando se acercan los antidisturbios. Muchos no salen bien parados en la cámara, y sus padres, que son de mi edad o menores también saben encontrar, (no en vano estarán preocupados) por lo que puedan hacer o les pueda pasar a estas criaturas.
Cuando yo inauguré la página Fotos Antiguas de Cardeñosa tuve problemas: mucha gente no quería que le recordaran cuando era joven, pero entonces todos querían salir en la foto, porque una cámara fotográfica era un acontecimiento y todos sabían que estaba allí. Ni punto de comparación: hoy en cada bolsillo o en cada mochila hay una, que también graba audio y vídeo. Muchas están grabando, y se graba para verlo después, y para compartirlo: es tan fácil, pero no se graba solo a los amigos, uno graba todo lo que entra en la cámara y puede grabar escenas comprometedoras para otros que, ignorantes, pueden estar haciendo la tontería de su vida.
Pues todo eso quedará y es posible que reaparezca en el momento más inoportuno. Parece mentira que no se den cuenta de lo que persigue la hemeroteca a los políticos.
Pero ellos están a su juego y como son el centro de Europa todos les miramos sus tonterías.

















