viernes, 1 de mayo de 2026

FANTASÍAS COMENTADAS.

Se está celebrando en el tribunal supremo de España el juicio de las mascarillas, el Caso Koldo. Gracias a los teléfonos móviles inteligentes estamos leyendo y escuchando la trastienda de las conversaciones y los pensamientos más inconfesables de un par de tipos: el exministro Ávalos y su exasesor Koldo, que comentan de las mujeres como objetos sexuales desechables: las putas pasajeras, las amantes putas, y otras conocidas; en un momento el factotum Koldo le propone al ministro elegir entre dos o tres putas que le enseña, una de ellas se enrrolla que te cagas, otra es la colombiana nueva y al final termina concluyendo; ¡pues las tres... y a tomar por culo!.

Anteayer, la declaración de uno de los integrantes de la trama afirmó que  tuvo que conseguir en ciudad de México unas chicas "para que se relajara el ministro" que estaba de viaje por ese país, y que fueron las únicas que le pagó él.

Lo más asqueroso, y yo me lo creo a pies juntillas porque encaja como un guante con el talante de esa pareja, es el soez comentario sobre una ministra que se llevaba tan bien con el exministro Ávalos que él notaría (o creería notar) en sus aproximaciones que se sentía atraída hasta el punto tal de  humedad de que "se la hacía el coño agua". Como una perra salida, vaya.

Estoy convencido de que el ministro comentó esta percepción con su secuaz y a éste le hizo tanta gracia que lo recomentó  con el otro integrante de la trama, el cual ayer aprovechó para "largarlo" en el juicio y así que todos pensemos en ese órgano de esa mujer tan conocida, respingón y mojado.

De esta manera hablan de las mujeres todavía los hombretones, los "machirulos": perversión y regodeo, excitación y guiños, a la vez que desprecio y mofa hacia una compañera socialista que supuestamente se arrima en la cercanía y la imaginación completa el chascarrillo, y probablemente se terminan manchando las sábanas "a la salud" de la ministra excitada.

Cualquier día me la tiro. Seguramente sería un comentario del exministro, o " un día de éstos me la empotro".

Y el secuaz seguramente le animó pues a mí también me pone, ¡menudo culo tiene! 

Pero también pudo comentar ¡No me jodas, José Luis, que te quieres a follar a ese loro! 

El desprecio en cualquier caso es indudable, aunque sea basado en baladronadas.