No reconozco su brutalidad callejera. Ayer, entre otras cosas, las turbas quemaron el ayuntamiento de Limoges, precioso edificio que estaban restaurando en 2019 primorosamente, como hacen todo los franceses, y también lo vimos en una noche del año pasado. Sé que volverán a restaurarlo como hicieron con casi todo, menos con la abadía de Cluny.
https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2019/10/limoges.html
No reconozco lo que veo. Desde mi amor por el trabajo de los franceses soy incapaz de creer que porque no den más sueldo a los profesores, o no les bajen la ratio de alumnos se haya encendido este malestar al que se suman los bomberos pidiendo más (los hemos visto y fotografiado reivindicar por las carreteras el año pasado). La verdad es que no lo entiendo. ¿Qué molesta tanto de la belleza, del buen gusto, del amor propio, del orgullo francés...?
https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2026/07/anocheciendo-en-limoges.html
Francia, y no España, es el país que más ingresa gracias al turismo, (aunque nosotros porcentualmente lo hagamos más porque somos menos gente) y lo hace no por las playas, como nosotros, sino por su inmenso patrimonio cultural y paisajístico, y por el celo con el que lo mantienen.
Lo que temo ahora es que surjan movimientos seguidistas, en la plaza del Duomo de Milán no sé qué pasaba ayer, y que venga para España, que siempre imitamos a nuestros vecinos del norte.
Nos enamoramos de una imagen exterior, de la mejor imagen que es la que todos mostramos cuando nos arreglamos y queremos seducir, nos ponemos guapos. En ese error viajaba yo por Francia, como puedo enamorarme de sus mujeres que montan con vestidos en sus bicicletas con singular donosura por sus calles. Con la elegancia de sus mercados callejeros con productos de proximidad; quien me haya leído ha encontrado suficientes razones para este amor tan manifiesto.
No lo entiendo. En las televisiones de los hoteles, cuando nos levantábamos, veíamos tertulianos opinar de política con mucha educación ¿Qué dirán ahora, abochornados por lo que está pasando?
No me cabe ninguna duda de que vendrá la ultraderecha al corazón de Europa. Y la seguirán los demás países, como pasó con la revolución francesa, y con la contrarrevolución conservadora. Nos espera un siglo convulso. Los chalecos amarillos, los agricultores, la Francia insumisa de izquierdistas, los alevines de yihadistas "borrokas"..., soy incapaz de digerir todo este tumulto. Lo que más me gustaba de Francia es el orden y la jardinería que expulsa las malas hierbas para aflorar y realzar la belleza, la armonía.
Y la razón, y la lectura, que tanto presumen de cultivar. Mi amor me ha ofuscado.
Yo esto de ahora mismo no lo vi... ni quiero verlo.
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