sábado, 10 de octubre de 2026

Nos quieren colar gorrones en la fiesta

 Me gusta ir a votar, entiendo lo que es la fiesta de la democracia. Un domingo especial para el que la gente se prepara: los que tienen que ser mesas, los carteros, los policías, los miembros del poder judicial (yo estuve como secretario de guardia el día de las elecciones del año 2000, que ganó Aznar, -me dio mucha rabia aquel resultado porque yo entonces era acérrimo del PSOE-.

Estos años voy a votar siempre, me gusta hacerlo pronto, quitármelo de enmedio no vaya a ser que algo me lo impidiera. Cuando vuelvo a casa me siento libre, como si hubiera hecho algo. En el local de votaciones (colegio electoral) ves a la mayor parte de la gente endomingada para esta misa civil y reina la educación, los de la mesa están algo tensos por la responsabilidad, por su exposición, pero siempre son atentos, serviciales, simpáticos. Nunca he sido mesa, un día fui suplente pero vino el titular y me tocó después de estar a las ocho, volver a casa sin participar, y sin cobrar; tampoco pude votar, pues las urnas se abrían a las nueve así que luego tuve que ir sobre las diez. Volviendo a los votantes, se los ve interesados, responsabilizados por su voto, como si valiera algo, que lo vale. Aunque nunca he podido comprobar que mi voto valiera por sí mismo, (que por un voto haya cambiado algo) solo vale como agregado, pero nunca renunciaría a él. Es importante el derecho de todos y todos vamos al colegio electoral con orgullo de participar el la fiesta.

Pues resulta que este año en España nos quieren colar a cientos de miles de participantes, gente que no ha vivido en España, que son nietos y biznietos de españoles que se fueron, por la guerra, por la dictadura, porque había mejores trabajos... Ahora ellos pueden (si les da la gana, si les interesa) colarse en nuestra fiesta electoral. No han trabajado, ni pagado impuestos en España, no saben cómo funciona nuestra sanidad, ni la educación, ni la policía, ni los funcionarios, ni el gobierno.

El gobierno actual es quien quiere colarlos pensando que al ser descendientes de izquierdistas, o de pobres emigrantes, puede que le den más votos. Yo espero que la mayoría sea buena gente y no se meta a decidir lo que nos corresponde a quienes vivimos aquí, pero puede que haya campañas desde aquí para barrer para su casa, hasta compras. Yo no vendería mi voto aquí, pero si me dejaran votar en Eslovaquistán y se acercara alguien diciéndome "toma cinco euros y te acompaño a que metas el sobre que te dé en la urna de un sitio donde no conoces", aunque no me pareciera bien a lo mejor cogía los cinco euros. No sé quien gobierna en Eslovaquistán (que es un invento), ni me importa, nunca he seguido sus elecciones, me puedo meter los cinco euros en el bolsillo y que le aproveche a mi pagador.

Creo que si permiten hacer esto nos van a aguar la fiesta, por lo menos a mí. Me gusta creer que mi voto es importante,

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