Como catador de imágenes de cristos crucificados advierto hoy, a la vista del Cristo del altar de la catedral de Évora, que es un más bien un cuerpo rubensiano, con clembuterol o anabolizantes.
En un tango que cantaba yo hace quince años y que puse por primera vez en esta página hace un mes se decía
un flaco para tu cruz
Y es que Jesucristo, aparte de que nunca se dice que tuviera barba, ni que no pudiera ser rubio, o cetrino o negro, tampoco se dice que sea flaco, pero la imagen abrumadoramente mayoritaria es con barba alto y delgado, no con el cuerpo torneado como sucede aquí o en Rubens, que le pinta con una musculatura como la del dopado Ben Jonson.
Y ahora viene mi reflexión. Cuando yo era niño rezaba a los cristos de la iglesia de mi pueblo que eran más bien flacos. La imagen espiritual de cualquier persona para mí tiene que ser la de un hombre delgado, me parece increíble un cristo de Botero, sería una caricatura.
Será por lo que vi mientras rezaba o reposaba la comunión.
La gente de Évora, las más beatas, sobre todo, han concentrado sus ojos durante años en este tío cachas, supongo que su imagen de dios adorable es la de alguien bien alimentado que pase sus buenas horas ejercitándose
En el palacio de ........ de Évora tenemos otro Cristo proteínico de más de cien quilos. Quizá mereciera la pena hacer un estudio sociológico sobre lo que se considere santo, sano, espiritual, en esta localidad.



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