lunes, 6 de agosto de 2018

Lluvia fina

La lluvia fina es ideal para regar, toda ella penetra en la tierra. También se llama "calabobos" pero  a todos nos moja cuando nos exponemos a ella; es un placer cuando la deseas, pero cuando coges un constipado a consecuencia de no haberla tenido en cuenta, bien que lo lamentas.

Por mi afición a la guitarra visito en youtube páginas para guitarristas que ofrecen ver la partitura. Lo hacemos muchas personas del mundo, la mayor parte son gentes que entienden el inglés y que les interesa la guitarra. Desde hace un tiempo he advertido un mensaje que se repite en los comentarios, de ésta y de otras páginas de guitarra clásica. Siempre acaba igual:

"Molt booooo, joan, Catalonia free,💕💕❤️"

Algunas personas pensarán: "vale, tienen razón: que dejen en libertad a Cataluña" otros: "pero que tipo más pesado" otros, la mayoría, creerán incluso que no han visto el mensaje, porque no les importa lo más mínimo. Pero cala, eso lo sabe sobre todo quien  aprovecha para ponerlo por todas partes.
Escuchad esta bella música de guitarra y mirad los comentarios. Es breve.
https://www.youtube.com/watch?v=YavKG5tank4


Ayer en la provincia de catalana de Tarragona. Un automovilista, que después dio positivo en las pruebas sobre drogas, atropelló, matando, a dos ciclistas. Fue detenido por los "mossos de escuadra"  (la policía autonómica catalana). Era natural de Reus, era catalán, por lo tanto, pero la noticia añadió; "era de nacionalidad española".

Eso no era noticia, todos los implicados eran de nacionalidad española, pero los redactores reservaron el adjetivo español para el "malo"; de los dos ciclistas atropellados, no dijeron nada, se supone que eran catalanes, pero los policías "buenos" que detuvieron al homicida también eran catalanes.


Imaginad la noticia contada así: "En Tarragona un conductor catalán bajo los efectos de las drogas atropella y mata a dos ciclistas de nacionalidad española, siendo detenido a continuación por la policía atonómica."
Nos parece tendencioso lo de subrayar lo catalán ¿verdad?
Pues eso es que la lluvia fina cala. Lleva calando mucho tiempo. Seguramente en otras posiciones políticas se hace a la inversa.
Y yo mismo, también parece que la practique de otra manera, perdonadme, porque tampoco soy neutral.

domingo, 5 de agosto de 2018

Te lo explico en tres minutos

Proliferan en Internet las explicaciones en tres minutos ayudadas de un mapa. Un colega te explica llanamente, mientras se juega con los mapas. Yo solo las he leído en español y la primera que leí fue esta de la de la guerra de Siria, que me gustó y recomendé por su claridad y rotundidad, aunque no he verificado que fuera verdadera y no se inventara los datos partidariamente, me parece la madre de este género:
https://www.youtube.com/watch?v=ZKKcxqwaeqU

Ahora bien, he dicho que proliferan, para asuntos históricos complejos Si siguen, como sospecho, este modelo, pueden ser un importante instrumento de manipulación general.
Espero que, ya que se hacen, haya competencia, porque el problema es que uno sale muy clarificado después de ver un relato así y tiende a quedarse satisfecho. Estoy convencido de que los partidarios de todo lo que interesa que la gente tome partido han creado o crearán explicaciones en tres minutos tan atractivas como ésta.
Pues ahí está el peligro, que en tres minutos se puede manipular mucho y con mucha contundencia así que: tengamos cuidado.

jueves, 2 de agosto de 2018

UN LIBRO IMPRESCINDIBLE PARA MI GENERACIÓN (Y PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA)



Pienso que soy un republicano a quien no molestan los reyes, porque, además, considero que salen más baratos, y que quizá puedan ser hasta más útiles. Creo, pues,  que no quiero ser monárquico, pero este libro, muy bien escrito por el solvente y concienzudo historiador británico Paul Preston, me ha hecho un poco más defensor de la historia de la Transición y de la figura del Rey Juan Carlos; parte la viví como espectador adolescente, y me resuena mucho en esta biografía que he degustado.
El libro, que se publicó en 2002, se centra en el periodo “heroico”que va desde que a Juan Carlos le montan en un tren a los ocho años, dejando a sus padres y hermanos atrás, porque Franco había exigido a su padre que, si su hijo quería tener opciones a sucederle, tenía que ser educado en España, hasta el intenso 23 de febrero de 1981 que fue su gran día.
Un niño de ocho años se viene en la posguerra a un país tétrico, aislado por haber perdido la guerra mundial el bando fascista, para ser formado por preceptores escogidos por el dictador, lejos de su familia. El Rey, durante su niñez y adolescencia, fue moneda de negociación, de tensión, porque fueron tensas las relaciones entre Franco que no quería que tras su muerte volviera a haber república, sino monarquía, y su padre, Don Juan, que quería, que si no era él rey que, al menos, lo fuera su hijo, para que el Dictador no metiera como sucesores a otros de la familia o de una familia nueva.
Ser una pelota de tenis es una situación inhumana; el libro reconoce que este hombre tuvo que sacrificar su niñez y juventud, y yo me lo creo, y declaro que me parece digno de compasión, y además de que le agradezco este sacrificio, que considero necesario.

Paul Preston se especializó en estudiar a Franco, así que ya tenía hecho casi medio libro, porque a la sombra de Franco fueron cultivándose desde el 47 al 75, las opciones de este niño que crecía, se casó , tuvo hijos, fue humillado muchas veces, le tocó nadar contracorriente esquivando troncos y mientras tanto, sonreír al tendido, queriendo ser, desde el principio como postulaba su padre, un rey constitucional, no dictatorial como se le impuso jurar para ser, al final designado. Nadar y guardar la ropa mientras se nada es difícil sin mojarse, así que Juan Carlos se mojó lo menos posible como para ser presentable. En 1969 le presentaron, pero todavía tuvo que sortear, en los setenta, más maniobras de calado que quisieron apearle del cargo en vida de Franco.

Descubrir que el Rey, de quien me he burlado porque siempre leía papeles, a quien no he apreciado porque era un pijo de la misma edad de mi padre que es un  cantero que ha pasado todo el frío y el solazo del mundo tabajando con sus manos siempre encallecidas, mientras  su quinto se untaba la mano con vaselina para que resbalara de los saludos de la gente, ha tenido una verdadera mala vida de tensiones y de trabajo duro para sacar adelante a su familia Real, es lo que sorprende de este estudio.  Me resisto a ser juancarlista, pero mientras he leído este libro me ha resultado admirable, no solo su biografía sino  su inteligencia, que era propia, (además de estar todo lo bien asesorado que se quiera).
Es un libro que se lee con pasión y satisfacción, además tiene fotos, que ayudan a recordar nuestro paso pasivo por su vida.

Siendo un hombre providencial que penosamente escaló hasta la cima del 23 de febrero del 81, después en el llano ya perdió misterio, quedó en un funcionario superprivilegiado; se adocenó y no ha tenido ni la suerte ni el trabajo ni la prudencia con la que jugó sus cartas para ser rey y llegar a la democracia. Su decadencia la hemos vivido en este siglo, donde lo mejor que ha hecho es abdicar.
Creo que si sus coetáneos leemos este libro le hacemos un homenaje silencioso y  nos ponemos al día de la historia de España de esos años. Os lo recomiendo.

miércoles, 25 de julio de 2018

Los actores, las actrices.

Ya sabéis que soy un gran consumidor de teatro. Conozco a media distancia a un puñado de actores y actrices jóvenes que se buscan la vida entre sus ya, añosos sueños. Están sobradamente preparados: cantan, bailan, tocan instrumentos, dominan idiomas y no se les ocurrirá poner ni medio reparo a cualquier sacrificio, riesgo o exhibición que les pida el guión, el texto, el libreto. Todos tienen algo especial: una gracia en la cara, en la mirada, en la voz; eso que ha hecho que alguien les haya seleccionado  para que hayan podido subirse a los escenarios y que, en uno de ellos, yo les haya visto.

Cuando los veo los quiero, a veces no sé si me enamoro o les adopto, porque muchos podrían ser mis hijos. Como existe esto de la Internet puedo rastrearles y seguirlos. Cuando hago esto veo sus aledaños, compañeros de escuela de arte dramático o de funciones, y todos son guapos, listos, muy artistas. Seguramente hijos de padres cultos que, como mi mujer y yo a nuestra hija, los llevaron de pequeños a todos los teatrillos donde quisieron ir, los compraron todos los libros y colecciones de libros que mostraban interés en leer, y celebraron cada golpe de talento o de personalidad que mostraran en público o en privado.
Probablemente esa sea la diferencia por la que hoy hay veinte veces más artistas por ciento de jóvenes, que en mis tiempos. Muchos padres somos cultos, tenemos casas algo más grandes, no hemos emprendido más que uno o dos hijos, y albergamos un nebuloso sentimiento de que nosotros también podríamos haber sido artistas si nos hubieran encauzado, porque sueños también tuvimos.

Ahí están, sin prisas, o ya comenzando a pensar que se pasa el arroz, formándose, inventando proyectos, asistiendo a castings, como nosotros asistimos a oposiciones, para salir de casa, para independizarse y dejar de pedir dinero,  para hacer sentir orgullosos a sus abuelos, tíos o vecinos, para retribuir toda la ilusión, esperanzas y euros invertidos por los padres en su formación artística.

Pero las carreras artísticas de la mayor parte de los actores son cortas, escuálidas, injustas, frustrantes, o nulas. Sí: a los padres de ahora no les importa que sus hijos traten de seguir sus sueños; siempre tendrán a la vuelta su habitación en la casa y toda la seguridad económica que podamos aportarles mientras se recolocan en la anodina vida productiva, si es que lo consiguen.
Porque el arte es muy difícil. Hay demasiados para poco, están todos muy dotados, y, además, aquí, tienen la competencia de actores argentinos, colombianos, venezolanos, cubanos, chilenos..., hasta franceses. Todos los actores y actrices, por la cuenta que les tiene, están o estarán, dispuestos a vivir del teatro o del cine de sus sueños en cualquier lugar del mundo bajo cualquier condición y a cambio de cualquier dinero que se lo permita o que, incluso, no llegue a permitírselo. Ese viene a ser el triunfo de su vida. Creo que muchos se conformarían con no salir nunca de este mundo, aunque fuera cortando entradas, limpiando escenarios y patios de butacas o conduciendo furgonetas, montando o desmontando cualquier aledaño de su sueño.
El pasado domingo en Olmedo, en la obra Crimen y Telón de Ron Lalá, que es, entre otras cosas,  un homenaje al teatro, de pronto los focos apuntaron para el técnico de luces y también para el técnico de sonido, después para la regidora, que pudieron actuar unos segundos. También eran buenos actores. Por ese lapso cumplieron su sueño eterno de lucirse ante mucho público en una obra profesional y rentable, seguramente eso intentaron a tope hace unos años y quizá mientras tanto o poco después tuvieron la vista de enrolarse en un oficio, del que quizá vivan regularmente mucho tiempo, cerca del teatro.

Les pasa a los toreros, a los futbolistas, a los músicos, a los pintores, a los escritores: la mayoría terminamos de juguetes rotos, intentando después enganchar mal y tarde, en cualquier trabajo para comer y pagar facturas, pidiendo a penúltima hora tener descendencia en la que poner los sueños de que ella sí pueda.
Cermonia de la boda de Claudio con Gertrudis. Nosotros estamos en el centro, me agacho para que ella me corone, pero estamos tapados por otros. (fotografía bajada de la página de los Hamlet entre todos.)



Escribo todo esto, porque el domingo 22 por la mañana, sobre las diez y cuarto serían, me estuvo mirando fijamente a los ojos una mujer; fueron varios minutos y fue a treinta centímetros: la distancia más peligrosa. Temí caer en el abismo de un beso de verdad. Estábamos representando para nosotros mismos la boda entre Claudio y Gertrudis, dentro del teatro de entrevero sobre Hamlet. Yo no sabía, pensé que  era una del público más. Eso era en teoría, como yo, que había venido a este espectáculo a sentirlo desde dentro, pero me enamoraron sus ojos y la intensidad de su mirada, sería una aficionada al teatro como tantas otras que había entre el público. Nos casamos teatralmente, y para mí la ceremonia en la que nos aceptamos como esposos, tuvo su turbada emoción, nos besamos y me abrazó con mucha  más entrega que la que este recio y corto abulense haya recibido nunca de una mujer, salvo dentro de una cama. Se me quedaron sus ojos prendidos y, al día siguiente, investigué entre los "megustas" de la obra, quién podía ser: pinché varias mujeres hasta que encontré su rostro en el Facebook. ¡Qué buenas fotos tenía! Sí: eran sus ojos. Luego curioseé sobre sus amistades, eran casi todos teatreros. Seguí curioseando y ya no me cupo duda. Después vi su página promocional en una suerte de libro de actores o actrices disponibles que muestran sus trabajos. Aquellos ojos tan intensos no los había descubierto yo, eran de una actriz, una de tantas jóvenes actrices que se quisieran encontrar la vida dentro de su sueño de toda la vida  y estaba allí, en Olmedo, viendo a sus compañeros de Los Números Imaginarios, y el azar le hizo, participando en la obra, tropezar su mirada con este padre de familia que venía a ver teatro esa mañana sin saber que se encontraría con esta función privadísima, de ojos brujos y abrazo estremecedor.
Ahora sé su nombre, espero que no considere un acoso el que me haya centrado hoy en ella, pero en agradecimiento por la calidad de esa mirada le deseo que tenga más suerte y viva más tiempo de su sueño que todos los demás soñadores, que con el mismo derecho y  amor, y parecido talento y edad, se buscan la vida. Gracias Marta Matute por tu mirada de cine. .http://www.castingactores.es/actor/4103

martes, 24 de julio de 2018

Ron lalá. I Got Rhythm

De I Got Rhythm dicen las enciclopedias que es un estándar de Jazz. De Ron Lalá digo yo que es un estándar de teatro.
Las músicas cuajadas de la historia del jazz se convierten en asideros firmes que siempre resultan; eso son los estándares, (si se escribe así). Además, estas músicas al entrar en el acervo popular pierden casi su autoría; yo pensaba que I Got Rhythm era de Duke Ellington, y resulta que es de Gershwin.  Así pasa con Ron lalá, ya no importa el autor en que se apoyen, son ellos los que se quedan con él.

El domingo en Olmedo  proponían una historia de cine negro o de novela negra Crimen y telón. Puede uno pensar que hay cincuenta mil parodias de tipos duros, detectives y policías, y que ya lo tiene visto y que nunca se gastaría 16 euros en la entrada para una cosa así, tan revista y regurgitada.
Pero nos lo iban a ronlalear: cualquier texto teatral ronlaleado se convierte en garbo y ritmo; nunca decae, siempre es redondo, contundente, estimulante.
Ayer querían darnos qué pensar, con gracia, como un cómic musical sobre el teatro en cine negro, el teatro dentro del teatro, el teatro dentro del teatro dentro del teatro, pero con mucho más mensaje reivindicativo, sin embargo, este ritmo ronlalero nunca suena panfletario y siempre da sus raciones y morcillas sin empachar, sino todo lo contrario.
Creo que ya escribí sobre ellos en otro momento, que tienen la fórmula. Pero no se repiten, esta vez no tiraron del Siglo de Oro que, como dije hace poco, es un valor eterno. En Crimen y Telón hicieron alquimia, y transformaron el plomo en oro.
Y como siempre, aunque ya estábamos bien toreados ese día (ver artículo anterior  http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2018/07/teatro-de-entrevero.html) entramos al trapo (o aceptamos el engaño) las dos horas se fueron volando y aplaudimos a rabiar.

Y como siempre, nos dijimos que también haremos los posibles por ver la siguiente que se monten.

lunes, 23 de julio de 2018

Teatro de entrevero.



Hoy quiero descubrir el nombre de un hecho teatral, que seguramente -que inventen ellos- ya tendrá alguna palabra terminada en oning. Esto pasaría aunque lo hubiéramos inventando en España, ya que la gilipollez lingüística es bandera de una parte de los hablantes o escribientes que se avergüenzan de nuestro idioma, por antiguo y pueblerino, y a todo lo moderno lo bautizan en inglés (o en inglés inventao, que diría José Mota).

Pero sucede que, hace mucho tiempo y con práctica mayoritaria, continuada y vigente, esto lo hemos inventado nosotros. Sí, nosotros los españoles que, bien rebuscado, también tenemos ingenio inventor, aunque tantas veces nos dejemos perder la patente.

El hecho consiste en tomar una historia clásica, o al menos una historia en la que el público pueda entreverarse con los actores y sentir desde dentro la obra teatral. Para ello es necesario un público avisado o conocedor de todas o algunas de las claves, de la historia. Podría llamarse teatro con público cómplice o teatro con público implicado, pero no le demos ventaja al inglés haciendo perífrasis: es teatro de entrevero.

En la RAE dicen que entrevero es un argentinismo: yo lo descubrí en el tango "Melodía de arrabal" donde se describe un barrio plateado por la luna y se usa el verso entre broncas y entreveros... Pero no voy a dispersarme más: entrevero es   "acción y efecto de entreverarse, confusión, desorden" y entreverar sería "mezclar, introducir una cosa entre otras".
Pues eso -se pongan como se pongan- lo hemos inventado  y lo practicamos mayoritaria y popularmente los españoles más que nadie, aunque en entreveracidad sangrienta nos hayan superado los filipinos. El hecho se llama llama "procesión de Semana Santa".
Dentro de la representación de una historia conocida, el público se entrevera, no solo cantando el perdona a tu pueblo, Señor también arrastra imágenes, se disfraza de romano o se flagela en público, yendo descalzo o castigándose físicamente, o se lanza con espontaneidad a interrumpir la procesión cantando una saeta.
Para hacer todo esto hacen falta un sacerdocio o una cofradía que organicen el cotarro, unas reglas, sean más o menos jazzísticas.
Se trata de un pretexto para sentirlo dentro, podríamos decir que involucrarse, pero sigo insistiendo con el verbo entreverarse, con el TEATRO DE ENTREVERO.

Y esto es lo que en España proponen ahora, y yo es la segunda vez que me entrevero esto escribí la primera http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2015/07/un-montaje-alternativo.html, la compañía los números imaginarios. https://www.hamletentretodos.com/

Ayer en el Festival de Teatro Clásico de Olmedo fuimos a participar en su entrevero. Se trataba, primero de separar a un grupo  y darle un cometido. El público entreverable ha de ser avisado, culto y abierto, cosa que se consigue restringiendo el número y poniéndolo difícil; la verdad es que hay que ser muy teatrero para entreverarse en una obra el domingo por la mañana del que te informan que va a durar cuatro horas: de diez menos cuarto, a dos y pico.
Es curioso porque ahora me doy cuenta que fue a la hora de misa, que participamos en esa eucaristía aunque por la duración más bien serían los Oficios de Semana Santa.
En la organización de esta ceremonia primero hubo de haber un ejercicio espiritual en el que un sacerdote nos instruyó y trató de catalizar nuestro entrevero dividiéndonos en grupos que asumiríamos las características de los cuatro principales personajes secundarios que, con el solista Hamlet, configuran los pilares de esta obra universal. Por separado y, en diferentes lugares, nos fueron perfilando y aclimatando, poniendo en antecedentes, hasta confluir en la representación,  que fue un recital con solista de Hamlet polifacético que interpretó el atractivo Alejandro Pau, que se echó encima toda la obra como si fuera un Miles Davies o Astor Piazzolla en sus grupos, pero también como si fuera un intérprete de Jesucristo en la Pasión. Esta vez fue Hamlet en "jam session" (ya me salió el sempiterno complejo de que las cosas guay solo se pueden decir en inglés).

Este teatro de entrevero de ayer  fue una ceremonia, como la semana santa, que dejó a aquel sumo sacerdote agotado, y a nosotros. los procesionantes, también exhaustos y bien satisfechos; pagados, sería otra manera de decirlo.
A mí me impresionó tanto que, agarrando las claves armónicas del-entrevero-ceremonia-jamsession- procesión, me arranqué con una saeta bien desgarrada.
Ha sido mi debut teatral absoluto, y fue en un teatro de entrevero.

Es un espectáculo para vivirlo.

viernes, 20 de julio de 2018

El Espacio vital

El espacio vital más famoso lo inventó Hitler, y llegaba hasta el petróleo del Mar Caspio. Quería hacer una nación alemana poderosa y autosuficiente. Pero había gente viviendo en el espacio vital que él reclamaba para su gran nación étnica  y se lo impidieron, a costa de mucha sangre.
Pocos años después, consecuencia de la limpieza racial que pretendió Hitler, se les dio a los judíos un estado para asentarse, allí había, en los años cuarenta, muchos más árabes que judíos. La mala conciencia del mundo con respecto al holocausto de los judíos demandaba y les les ofrecía un sitio para vivir en paz. No es una mala idea, todos tenemos derecho a vivir en alguna parte.
Poco a poco los judíos van haciéndose con un poder absoluto, dictatorial, racista, excluyente, con el pretexto de la obsesión por su seguridad.
Creo que el mundo, que no debió consentir las leyes discriminatorias de Hitler contra los judíos, no debía consentir que ahora ellos aplasten a esos otros seres humanos, que tienen tanto o más derecho a vivir allí en paz. La ONU que creó un monstruo religioso que trata de imponer su integrismo en la región de los integrismos, debe frenarlo. Si la llamada comunidad internacional consiente esto carecerá de autoridad moral para defender a las minorías religiosas en cualquier lugar del mundo, los cristianos coptos en Egipto, son los primeros que se me vienen a la cabeza, pero seguro que hay muchos más.
Aunque yo no sepa mucho de la historia de Israel, todos tenemos derecho a vivir respetados en nuestro país: es un derecho humano clarísimo. El "espacio vital" no es más que un pretexto para el abuso y la rapiña.