martes, 13 de septiembre de 2016

Lisboa, la mediterránea

El Atlántico me suena a Atlantico Norte, que son las dos últimas letras de la sigla OTAN. Pero no,  en Lisboa no esta el Atlántico duro, sino el Mar de la Paja: el Tejo, que es como llaman al Tajo allí que hizo su estuario amitalándose con el océano. Lisboa es una ciudad de mar dulce, a sus bordes llegan olas amitaladas,
y por eso pudo permitirse edificar una plaza como la del Comercio, a dos o tres metros del nivel del estuario. Una plaza abierta al mundo.


Lisboa es, como el Mediterráneo ideal, multiétnica y multirracial; una pacífica humanidad morena. Tengo a los portugueses nativos como más oscuros que los españoles, pero con ellos hay una ensaladilla de otras culturas morenas que combina muy bien. Sinceramente no se atisba racismo, hay muchísimos negros y muchos del subcontinente indio, también es el primer lugar (son escasos mis viajes), donde he visto un barrio chino, auténticamente chino y naturalmente. Tan natural como que Lisboa el agosto pasado estaba atestada de gente pacífica. Muchos de los que no quisieron arriesgarse a ir a los centros de Europa por no a ser protagonistas pasivos de algún atentado islamista, decidieron venir a esta ciudad tan femenina, donde, para menos inquietud contemporánea, apenas si hay población musulmana.
Los hoteles estaban llenos y nos costó encontrar alojamiento. Dormimos en cuatro diferentes las seis noches que estuvimos allí.

Uno descubre en Portugal, que los españoles hablamos demasiado alto, pero no más alto que los franceses. En cambio, los portugueses son humildes y políglotas y amables. Le hacen a uno sentir como en casa, y en casa uno perdona todo: que haya desorden, suciedad, cosas rotas... Con una ciudad como esta, todavía envuelto en su velo de brisa, cuesta ordenar las ideas y hasta las fotografías.









miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL GUAPO DESENMASCARADO


Anoche no conciliaba el sueño, seguramente a causa del anómalo calor de estas fechas, pero también estaba excitado porque muy probablemente un artículo de este blog ha sido parte de la eliminación de una impostura.
El 12 de agosto de 2015 publiqué unas reflexiones que  creo que han hecho saltar la liebre que alguien ha cazado recientemente revisando otras fotos contemporáneas y hallando lo que yo había apuntado.http://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com.es/2015/08/la-manipulacion-de-imagen-el-cura.html

No tenía ninguna lógica que pusieran de prototipo de cura asesinado alguien que, si bien, tiene cara de “santo”, no tiene cara de cura de los de entonces. Y mira que podían haberse escogido mil fotos de curas representativos e identificables, pero  eligieron la belleza; porque parece que matar a un cura tan guapo era más horrible todavía.
Sobre las estampas de los santos
Dice una leyenda que Velázquez acababa de pintar el lado izquierdo de su famoso Cristo, (que nosotros vemos a la derecha del cuadro) y  como no se atrevió a intentar igualar aquella perfección, para evitar el fracaso dejó caer la melena sobre ella.Resultado de imagen de imagenes del cristo de velazquez

Pero Jesucristo podría haber sido un hombre corriente, hasta feo. Nadie sabe si lo fue: era onmipotente, luego podía haberse elegido cualquier cuerpo, pero, si lo pensamos no es justo, parecería un abuso,elegirse el cuerpo más proporcionado, el rostro más hermoso, los ojos más llamativos... Si no cometió ese abuso de poder imaginemos que Jesucristo tuviera la corriente cara de un Messi,  un Usain Bol o un Donald Trump; hizo bien en no dejarse retratar: no luciría en las estampas tanto como el Cristo de Velázquez.

Pues casi nada: que quienes eligieron esta otra cara como representativa de todos los curas fusilados, se han confundido totalmente: Era un alemán que luchaba al lado de la República. Puede que matara o muriera luchando contra los de la cruzada. Y si sobrevivió y volvió a Alemania, para esta gente tenía Hitler campos de concentración no tan famosos como Auschvitz, pero casi igual de letales. https://www.facebook.com/juandelacruz.mayo.3?fref=ts

PD. Si fue al purgatorio y de verdad los rezos de las beatas sirven para aligerar la condena, los compañeros de purgatorio seguro que vieron con envidia que al guaperas lo redimieron para el cielo en un periquete. Si es que el que nace bonito...



domingo, 28 de agosto de 2016

Basta de bobadas

Hubo en el centro de Italia un tremendo terremoto que habrá matado a 300 personas y dejado sin casa y equipamientos públicos a millares. Pero murió una española, una joven. Los padres quieren traer el cadáver, (hoy cuando ya se incinera más que se entierra) y que les salga gratis. El gobierno español, con muy buen criterio, dice que para eso no hay dinero, y enseguida surge una plataforma de firmas para que lo haya. Es la notoriedad del caso lo que abona que un montón de gente se apunte a que esto es una "gran necesidad"; inmediatamente hay otra plataforma para recaudar dinero para dejar en evidencia la "tacañería" del gobierno. Ahí está la bobada. ¿No se emplearía mejor el dinero de estas cuestaciones en subvencionar investigaciones sobre enfermedades raras, antes que para subvencionar traslados a costosísimas clínicas de Estados Unidos? Mucha gente es boba y manipulable, sobre todo si hay un foco de televisión delante.

Pero vuelvo a Italia. En el mismo telediario sacaron a una mujer italiana dando voces, porque le quedaba un familiar entre los peligrosos escombros de su derruida casa. La televisión resolvió el problema segundos después: un bombero entró y al poco le entregó a su gato... al que abrazó y besó emocionada. Un bombero de noventa kilos, que tiene muchas personas enterradas que rescatar, puede que todavía alguna con vida, arriesga que la casa se termine cayendo en algún momento  apoyando sus 90 kilos en los inestables restos de aquellas ruinas, todo para "salvar" a un gato, animalejo que con su agilidad y sin peligro al posar solo su ágil medio kilo, podía salir perfectamente, o si no, dar definitivamente por perdida la mascota.
Pero vivimos en un mundo mascotizado: estoy convencido de que si alguien retuitea el video del salvamento gatuno recibirá miles de "me gusta".

viernes, 19 de agosto de 2016

El Veintiocho

Casi todos los turistas se informan antes de ir a un país que no conocen. Por ejemplo, todas las mujeres saben que para entrar en San Pedro del Vaticano deben vestir con un mínimo de decoro y que si van a un país musulmán deben cubrirse el pelo con un pañuelo, sobre todo para entrar en una mezquita. En muchos países se debe tener especial cuidado en no beber más que agua mineral o en evitar determinados barrios. Hay cientos de decálogos por internet: el que quiera estar avisado no tiene más que teclear y yo creo que más del 90% de la gente lo hace.


foto: Natalia Mayo
 

Lisboa nunca perdió el uso de los tranvías y se convirtieron en un atractivo turístico más de esa hermosísima ciudad. En agosto, el 90% de los que montan en ellos no son portugueses; supongo que el resto del año aumentará la proporción  de lisboetas, pero estoy seguro de que estos medios de transporte no desaparecieron gracias a la afluencia del turismo. Son pequeños, incómodos, suenan a rayos, echan chispas al frenar, son lentos, antiergonómicos y, sin tarjetas, cuestan 2,85€; pero los turistas aceptamos de buen grado esperar para que nos lleven apretados por la Alfama, el Chiado, la Baixa... El que tiene un recorrido más atractivo es el 28. Por eso siempre está lleno (de turistas, más que ningún otro)
En la cola donde esperamos alrededor de una incierta hora hasta que llegó uno en el que pudiéramos entrar (mucha gente abandonó por no querer perder tanto tiempo en el empeño) todo el mundo parecía saber que este tranvía era "el de los carteristas". El 28. Lo comentamos con varios españoles. No obstante esperábamos, jóvenes, y adultos con niños, con ganas de que nos dieran el paseo, con los ojos muy abiertos y los objetos de valor bien amarrados. Pensaba yo, y puede que pensaran mis compañeros de espera, si no estaríamos compartiendo cola, o incluso hablando con un carterista, de carteristas. Yo casualmente y sin saberlo vi a un carterista estaba sentado en el vagón anterior donde no pudimos entrar, y buena rabia que nos dio a los esperantes. Tanta que algunos se cansaron y nos cedieron su puesto en la cola. Mi hija trabó amistad y conversación en inglés con una japonesa que había venido a Europa: había estado dos días en Londres y ahora estaba otros dos en Lisboa. Si alguien, pagando un tan caro y largo viaje, estaba dispuesta a pasar el tiempo de cola por subir a este tranvía, ¿qué no debíamos de esperar nosotros que vivimos solo a poco más de trescientos kilómetros? Así que permanecimos. Al poco tiempo, recién anochecido, llegó el premio: un tranvía semivacío donde nos acoplamos sin apreturas y casi sin temores; incluso, a los pocos minutos, pudimos hasta sentarnos. Pero yo siempre con un ojo fuera y otro dentro para evitar el acontecimiento.



 fotos Natalia Mayo
Entretanto hacíamos fotos y saludábamos a los peatones que nos sonreían y fotografiaban, envidiosos de estar en aquella atracción. Yo, con la mochila en el pecho, contagiado por mi hija, también gritaba y saludaba a los turistas que nos admiraban. En una embriaguez infantil estábamos dispuestos a que nos dieran la vuelta completa. De pronto, alcanzamos al tranvía anterior que se había ido lleno sin que pudiéramos abordarlo; de él salió mucha gente: una mujer oriental lloraba y vociferaba, y una de las españolas que también salió, que pudo abordar en ese vagón por estar delante nuestro en la cola, me dijo desde la acera que había carteristas y habían robado a esa mujer china.
Las risas y el juego se habían tornado en rabia y llanto. El querer aprovecharnos de un servicio público portugués para jugar y divertirnos como niños  a alguien le había salido carísimo.
Del anterior tranvía subió bastante gente al nuestro, como espantada. (Casi todos los turistas adquirimos una tarjeta con "barra libre" para los transportes y museos, entonces se entiende que la usamos siempre que podemos). Seguimos disfrutando aunque ya con ojo y medio dentro hasta el casi final.
Resulta que entre los indignados, habían subido también carteristas al nuestro. Un hombre, con cara de ser "del Este" de Europa parece que intentó meter la mano en el bolsillo de un valenciano. Este se revolvió agarrándose al pantalón y dando gritos. Entonces, los carteristas, (que eran tres,  y a uno de ellos ya sabéis que le había visto yo bien la cara en el tranvía que pasó antes del nuestro) se vieron identificados y aislados. Inmediatamente casi todos nos bajamos del vagón, también porque se acababa el trayecto. Pero todos mirando de reojo al grupo carterista. Curiosamente también bajaron, y nosotros volvimos a verlos, cerca del elevador de Santa Justa, buscando multitudes y apreturas, lejos del vociferante grupo valenciano que gritaba cabreado en otra dirección.
Yo pasé la cola de esa última atracción mirando alrededor pensando que volvían a aparecer. Aproveché para contarlo a otros españoles. Incluso les enseñé una foto que tomé del carterista desde lejos. La tensión me fue desapareciendo con el tiempo y la paciencia que hube de soportar para poder subir a ese artístico ascensor que formaba parte de los derechos que habíamos pagado al comprar la tarjeta.
Por cierto, es una estupidez perder una hora y cinco euros ( a quienes no compraron la tarjeta abono) en tomar el ascensor de Santa Justa. Eso también nos lo advertían los decálogos de consejos de Internet pero, como tanta gente, picamos, a pesar de ello.

Vista nocturna desde el elevador de Santa Justa, que puede obtenerse desde otros sitios además de el famoso elevador de Santa Justa. Foto Natalia Mayo.


PD. después he pensado que, sin carteristas, el tranvía 28 hubiera sido decepcionante y no me hubiera motivado este artículo. No sé, quizás son funcionarios públicos, que dan emoción a los trayectos para que los turistas tengamos algo genuino y vívido que contar.

jueves, 4 de agosto de 2016

A alguien que me lee desde Rusia

Hace mucho tiempo comenté que estaba peligrosamente enganchado a las estadísticas de mi blog. Sigue siendo un poco cierto. Quizá sería mejor no saber nada y escribir como si fuera a leerme todo el mundo, sin pensar que, por ejemplo, hay muchos países que no me han leído nunca. Unas 70.000 lecturas en cinco años. En muchas de ellas sé la razón: he interesado a un grupo de gente que les ha gustado que hablara de ellos y lo han compartido y recomendado, Las Funanviolistas; La bodega de Capirro; Valentín González, el hombre de San Esteban del Valle, que puede que muchos pinchen porque crean que es el famoso líder "el Campesino".  Tampoco puedo saber cuántos solo abren mis archivos y piensan "esto no me interesa", y no me leen, o no me terminan de leer.

Ahora tengo una sensación muy placentera: durante la última semana me han estado leyendo 523 veces desde Rusia, durante el último mes 1.744. Me alegra y trato de saber, de lucubrar. Porque se ve que me están leyendo "de cabo a rabo" exhaustivamente. Porque en las estadísticas se refleja esto.

En el curso 1991-1992 fui profesor en un instituto de secundaria y entonces ( a pesar de lo inexperto e inmaduro que era como enseñante) algunos alumnos me hicieron creer que  me admiraban. Se me ocurre que sea alguno de ellos, que me haya descubierto y quiera escrutarme. Quizá alguna chica que un día se enamoró de mí sin yo saberlo.
Pero ¿por qué no pensar lo mejor? Realmente si yo escribo es para gustar, para conseguir en todo el mundo esto que parece que le está pasando a alguien de Rusia. Porque pretendo que siempre mis ideas sean buenas y además son originales. Me gusto y por ello me exhibo, Creo en mí, si no no escribiría ¿Por qué no habría de gustarle a alguien más? ¿Por qué no pensar que pueda resultar a alguien mi persona tan interesante  que haga por leer esta obra de mis más de 600 variopintos artículos?
Me gustaría darle las gracias por su correspondencia a mi esfuerzo. Huelga escribir más sobre ello: Quien me haya leído tanto ya me conoce.

PD. Otra gratificación: al mirar el mapamundi de las visitas como Rusia ocupa tanto, resulta más gratificante el fenómeno.Gráfico de los países más populares entre los lectores del blog

miércoles, 27 de julio de 2016

Europa.

No sé si en los próximos años se seguirán realizando campeonatos de selecciones de fútbol en Europa. Francia ha pagado la última organización con vandalismo y destinando recursos de seguridad, tan perentorios, al asunto de vigilar las manadas de pendencieros que les llegaron. Y Francia, que es un país rico y bien organizado, estaba desbordada.
Pero es Europa la que está desbordada por el terrorismo islámico. Pronto nos tocará otra vez en España, porque seguro que hay musulmanes radicales, radicados en "al Andalus" dispuestos a no ser menos ni  dejar solos a sus "hermanos" inmolados en los otros países.

Por cierto... No sé cómo la policía francesa tuvo que abatir a los dos musulmanes que, armados solo con cuchillos salieron de una iglesia donde acababan de cometer la "heroicidad" de degollar a un anciano de 84 años, (el cura de la iglesia) para grabarlo y escarnecer a los cristianos, o excitar a su "tropa". La cuestión que planteo es que si solo tenían machetes o espadas, ¿no hubiera sido factible rodearlos y desarmarlos, con palos, porras, escudos... o  dispararles a las piernas etc?
¿O ya nos estamos embruteciendo como ellos?

Supongo que a Europa se le acaban los miramientos a la hora de detener, a la vez que la solidaridad con el mundo musulmán que huye. Una cosa es mantenerlos y albergarlos y otra consentir que vengan a matarnos con toda esa saña de que son capaces.
Cuanta más solidaridad prestemos a la pobre gente, más votos a la extrema derecha. Hoy mucho más. Aquí si que se cumple una reacción en cadena.
Ahora está "caliente" la máquina; con esta excitación, cualquiera que quiera inmolarse "por" el estado islámico tiene un hueco en las portadas de los  informativos. Y gente de esa, sobra. Incluso pueden salir imitadores de esas locuras en otras parcelas ideológicas.

Creo que a la ETA se la derrotó no solo porque aparecieron estos terroristas de verdad que buscan matar indiscriminadamente y, preferiblemente, morir en el intento, sino porque necesitaban muchos medios para garantizarse el alojamiento la huida, información para seleccionar objetivos y no fallar, incluso tenían un sueldo. Necesitaban comunicarse por medios modernos y controlar. Eso estaba en nuestras manos, (o en las de Estados Unidos)
Pero con esta otra gente basta la mera voluntad y un camión para matar 84 personas, (pero con un coche también se pueden matar a diez o doce en cualquier paso de peatones un poco concurrido. Y lo puede hacer cualquiera en cualquier momento ¿Cuántos musulmanes están conduciendo ahora mismo en Europa?) Y no necesitan nada más.
Si esta locura dura un año seguido veremos partidos que propugnarán la caza indiscriminada del musulmán y caravanas de deportados a algún estado que los admita, Siria, o algún otro paupérrimo de África.
No sé si los europeos somos capaces de soportar un año seguido de terror como estas últimas semanas, pero estoy seguro de que "ellos" sí. Estamos en guerra.
De momento seguiremos siendo europeos, defensores de los derechos humanos, solo nos queda la estadística para no encontrar la muerte; no nos va a tocar precisamente a nosotros. Pero a medida que se nos aproxime el terror, o se generalice, nos iremos desmoralizando.
Veremos que solo es cuestión de cuánto nos acerquen la sangre y contemplaremos como nuestros principios se oscurecen como una gota de café que cayera sobre un azucarillo.
Por cierto, la planta del café proviene de Arabia.

jueves, 21 de julio de 2016

Cazadores de gamusinos.

Supongo que la comparación ya la habrán hecho otros. Perdón por saturar un poco la actualidad más rabiosa, que es el juego Pokemon Go y no la rabia del tunecino de Niza que alquiló un camión para atropellar gente real, compulsivamente, como si fuera un videojuego.
es un gato, no un "Picachu"

A los ingenuos, los "espabilaos" que quieren reírse les llevan a cazar gamusinos, que es una realidad virtual anterior a la realidad virtual electrónica. No sé si debo meter al quijotesco Clavileño en esta explicación.

El caso es que una buena parte del mundo civilizado, aprovecha los güifis y gasta los datos de sus teléfonos inteligentes en esta bobada que siempre fue cazar gamusinos, Y la gente pierde su tiempo conscientemente. Es una estafa mayor que otras, porque el estafado es feliz en la semiconsciencia de la tontería. Como si no hubiera nada más inteligente que hacer. Al ver fútbol, que es otro sumidero de tiempo útil, a veces uno escucha algún jugador o entrenador inteligente, a veces aprende lo que no se debe decir ni hacer, es algo más incierto y más articulado, más humano.... (que tenga yo que hablar bien del fútbol)

Esto es una droga social: nos entontecen simplemente y evitan que pensemos, aprendamos, o creemos.

Creo que ya he perdido demasiado tiempo en esto. Perdonad por lo que os hice perder con estos párrafos. Mi hija hizo un video parodiándolo cuando aún no se podía descargar el juego. https://www.youtube.com/watch?v=8LLylLIDaA8  La empresa  jugó con la ansiedad de los potenciales jugadores retrasando su aparición. Los resultados económicos y de expectativas son un éxito rotundo. Los "listos" se ríen de los cazadores de gamusinos.

Es el mundo que tenemos: seguramente ahora mismo ya hay gente buscando gamusinos en  el paseo marítimo de la playa de los Ingleses de Niza. Yo lo prohibiría, y no solo en esa playa. En todos los sitios públicos; por salud pública mental.