sábado, 7 de septiembre de 2024

Jerez de la Frontera (Cádiz)

 

Mantener una avenida de palmeras como en Beverly Hills cuesta tiempo, trabajo y dinero. Jerez lo hace a pesar de ser una de las ciudades más endeudadas per cápita de España.

Barriles reciclados en ornamento. También los hemos visto en Montilla.

Ajos cebollas frutas encurtidos y caracoles, no nos atrevimos a pedir la foto, pero seguramente que a esta señora le caen unas cuantas cada día.


 Mi mujer y yo, sin haberlo concertado, hicimos una cada uno. "Dos que duermen en el mismo colchón..." Son de la misma condición"

         Gárgolas catedralicias. Creo que nunca nos ha llovido en Andalucía. Aunque, evidentemente, si pronostican lluvias no viajamos.

En el centro de esta plaza hay una escultura ecuestre del general Miguel Primo de Rivera, que fue dictador de España de 1923 a 1929, y "solucionó" la guerra de Marruecos con el desembarco de las Alhucemas, en colaboración con Francia. Durante la siguiente dictadura fue más famoso su hijo José Antonio, al estar su retrato en muchas escuelas por ser el fundador de la falange y haber sido fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936. Le llamaban "el Ausente"
aunque gritaban, (que a mí no me tocó hacerlo nunca) 
José Antonio Primo de Rivera 
¡¡¡Presente!!!
Me alegra encontrar esta estatua ecuestre, es parte de nuestra historia, y está en un sitio razonable donde debe estar, como José Calvo Sotelo en Tuy.
Lo que no tiene sentido es que estuviera en todos los pueblos, por ejemplo este Miguel tenía en el año 99 a su nombre el parque más grande de Zaragoza, hace poco le rebautizaron con un nombre más propio y más Justo: "Labordeta"


El actual campanario, que fue minarete de una anterior mezquita, que supongo que estaba más o menos donde edificaron la catedral a cuya sombra me acogí.




viernes, 6 de septiembre de 2024

Rasgarse las vestiduras.

 Conozco bastantes pueblos de la provincia de Ávila. Es porque nací allí y desde los veintisiete hasta los 35 tuve carnet de conducir y coche a mi disposición para recorrer sus pueblos, después he trabajado en el noroeste (Madrigal de las Altas Torres) y en el Sur (Arenas de San Pedro y Mombeltrán). 

Creo que nunca he estado en Vita, pero tenía idea de que era un pequeño pueblo, recientemente he buscado que son 78 habitantes, supongo que la mayoría ancianos. Es difícil encontrar un alcalde para un pueblo pequeño, y hay que suponer que el hombre hará un poco de todo.

Una de las cosas que hizo este verano fue subirse a cantar una canción en una fiesta, la letra parece que alude a tener relaciones con una niña. No la he oído entera, -ni ganas- me he fijado en que está llena de laísmos, por lo que es inequívocamente abulense. Nadie sabe el autor de la canción: puede ser un niño de hace cincuenta o sesenta años, que este hombre recordaba y tuvo la ocurrencia de salir a cantarla (a capella, por supuesto)

Alguien la grabó y difundió por su letra. Ha sido noticia nacional, todos los políticos provinciales han debido pronunciarse, pidiendo la dimisión, el alcalde cantor dice que no lo volverá a hacer más y que no dimite. Tiene que ser difícil encontrar un sustituto. Ha recibido una denuncia del sindicato "Manos Limpias" el mismo que ha denunciado a la esposa del presidente del gobierno, y lo último es que se anuncia una moción de censura.

La noticia se agrandó por tratarse de un alcalde, que para mucha gente (de ciudad) puede identificar como un personaje importante y poderoso y ahí están las vestiduras rasgadas, si hubiera sido un concejal o un particular el asunto no se habría convertido en noticia nacional de verano. Pero una alcalde en un pueblo así es un vecino más, uno al que le ha tocado tirar del carro del ayuntamiento. Carece de poder y casi de influencia. Aunque por haber hecho lo que ha hecho ha conseguido que los 78 habitantes de ese pueblo pasarían a formar parte del imaginario español como pederastas.

No creo que merezca la pena perder el tiempo con esta chorrada, pero si unimos una grabación de teléfono móvil con un alcalde, que supongo que será del PP como la mayor parte de los de Ávila, y ganas de menearlo, y que en verano no hay muchas noticias verdaderas, llegamos al absurdo de un porcentaje de un gran país buscando la tontería de este señor por la red.

La única conclusión, aunque parezca una perogrullada, es que no se deben hacer tonterías nunca, y mucho menos si sospechas que te las pueden grabar.


jueves, 5 de septiembre de 2024

Entré (por primera vez) en un IKEA, en Jerez de la Frontera


 

Esta rima asonante es cierta. Nunca nos ha dado la curiosidad para ir "de cosa hecha" a examinar uno, así que vimos los carteles anunciadores y lo encontramos allí. 

Aparcamos el coche bajo unos cobertizos que además poseían placas solares que producían nosecuántos vatios. Eso era su propaganda. Acorde con el lugar moderno sostenible hiperdiseñadísimo, es una forma de ser que seduce a mucha gente. Una marca remarcada. Entramos a curiosear y tropezamos con un cartel que decía que podíamos comer por poco dinero. 

La comida estuvo bien aunque, al no ser socios, nos costó algo más de lo previsto. Problemas con la letra pequeña de los anunciantes.

De cualquier forma un viaje es un conjunto de experiencias que se adquieren y estuvo muy bien conseguir ésta. Al penetrar dentro de un escenario que nos es ajeno, se convierte en un reviaje. Siempre me ha pasado que me parece que rompo la armonía de los sitios donde otros están como si tal cosa, y llego yo y no se "estar".

Hice esta foto del lugar donde comimos, no me atreví a hacer una más elocuente, (no sé si estaba prohibido)


Nos sentimos agradecidos por la experiencia y al final picamos comprando media docena de vasos de agua búlgaros y dos fuentes de ensalada, que, esas sí, nos hacían falta.

   Catedral con campanario exento, creo que antes era un minarete. Hace catorce años entramos dentro, ahora cobran y no estábamos para catedrales.

             También hace todos esos años hicimos una visita guiada a esta bodega, cosas que se hacen porque tiene una hija curiosa y reestimula la curiosidad de la familia.

Me gusta robar posados ajenos, este señor tan inglés es el famoso tío Pepe

En Fiesta de Heminguay y en la canción de Mecano no hay marcha en Nueva York sale esta marca de brandy.


miércoles, 4 de septiembre de 2024

"Resulta que"

 Vivo uno de esos días en que resulta que se juntan varios conflictos. Arrastro desde hace meses un asunto de la comunidad de vecinos que presido, ayer resulta que acabo de convocar una reunión peliaguda para hoy, y resulta que hace un mes duplicaron el precio del seguro de la comunidad y lo descubrimos ayer, preparando la reunión. Además, hoy me llama el médico en una consulta telefónica con la amenaza de pasarme a los insulinómanos. Preferiría que no fuera así, pero me hicieron análisis hace justo una semana. 

Anoche cerró mal la puerta de mi casa, esta mañana no permite sacar la llave más que en una posición. Menos mal que, al haber comprado el piso de al lado, tenemos dos puertas y puedo salir a comprar la pieza donde se mete la llave, que se llama bombillo, que después de dieciocho años ha decidido funcionar mal.

Parece que para hoy es suficiente, el día acabará a las nueve o nueve y media de la noche, (la reunión de la comunidad de vecinos es a las 8) no sé cómo.

Cabe preguntarse por qué cuando vamos por una carretera estrecha y vemos un ciclista o un peatón, y advertimos que viene un coche de frente a lo lejos, hagamos lo que hagamos, -salvo frenar en seco- nos cruzaremos con el otro coche justo a la altura del ciclista o del peatón. Yo ya lo sé, y no me lo tomo a mal.

Resulta que existe una ley o un magnetismo fáctico, o fatal, que junta los acontecimientos de manera que sentimos un acoso insano y un desasosiego que creíamos no merecer, y miramos para arriba porque nos educaron en la creencia de un dios, aunque inmediatamente decimos y me repito remarcando mi racionalidad,  que es casualidad, pura casualidad, y que muchas veces nos pasan cosas -las más- de una en una, lo que pasa es que resulta que no nos damos tanta cuenta.

martes, 3 de septiembre de 2024

Echo de menos viajar

Da miedo morir en un accidente, yo soy muy prudente conduciendo, pero alguien podría, imprudentemente, adelantar invadiendo mi carril de frente, también podría dormirme al volante y que mi mujer estuviera dormida en ese momento.

Ninguna de las cosas es fácil que se produzcan, soy bastante cauto con lo del sueño y paro cuando me siento cansado, incluso nos echamos a dormir en alguna sombra cerca de la carretera. En el último viaje hicimos una siesta en Bujalance y otra en Aguilar de la Frontera. Es una gratificante sensación darse una cabezada, por mínima que pueda ser. 

Claro que, en esos momentos, somos vulnerables. Pero tampoco me da miedo de que nos asalten, vivimos en un país seguro, y también lo son Portugal y Francia, lugares donde hemos echado siesta.

Luego están los problemas de alojamiento, que ya en septiembre serán menores. Por eso pronto volveremos a la carretera, al conocimiento, y a la fotografía. 

El último lugar donde dormimos fue Montoro, en el noreste de la provincia de Córdoba.








su hermosa plaza con su magnífica iglesia


Sus olivares, que proporcionan el aceite de oliva con el que nos desayunamos.


Y una plaza de toros de lienzos poligonales, más de diez, aunque no nos molestamos en contarlos.

lunes, 2 de septiembre de 2024

CUANTO MÁS SE TIENE, MÁS SE TEME

 Supongo que algo tan elemental ya lo enunciaría Sócrates, o al menos Baltasar Gracián. No creo que esta frase sea mía.

Es tan elemental que si uno tiene tres hijos teme más que les pase algo que si tiene uno, aunque ese uno no tenga repuesto. Pondré otro ejemplo muy difundido por las compañías de alarmas y seguridad, si tienes un chalet en la playa tienes que poner una alarma y contratar un servicio de seguridad. Si, como yo, no lo tienes, no. Quien no tiene acciones en la bolsa, como tampoco es mi caso, no teme ningún desplome ni ninguna crisis en ese ámbito.

Iré al ejemplo concreto que me ha originado necesidad de escribir. Hace dos o tres años mi mujer y yo no teníamos watsapp, me suscribí yo por un motivo familiar, y poco a poco fueron llegando cosas, y haciéndose nuevos contactos: el "capitalismo emprendedor" o el "efecto multiplicador" de la comodidad, o de la información. 

Producida una avería por colmatación en el teléfono es necesario sustituirlo por otro de más potencia y sin avería;  ahora se impone "no perder" lo que teníamos en el watsapp del teléfono averiado. Algo que nunca quisimos tener, -incluso rechazábamos-, ahora es una riqueza, patrimonio, algo que hay que conservar, que no se puede perder. Mi mujer está buscando tutoriales sobre cómo hacerlo, pero entre las muchas instrucciones y palos de ciego estaba la de escribir la contraseña de mi cuenta de google. Y lo hicimos aunque parece que no ha funcionado.

Resulta que con esa cuenta que ella ha escrito y no sé dónde habrá ido a parar, está este blog y también mi cuenta de Youtube. Si esa contraseña cayera en otras manos y fueran pérfidas podrían chantajearme porque para mí este blog es importante, tanto su contenido como su parroquia. Además de poder borrarlo, también podrían suplantarme. O simplemente impedirme acceder, tendría que comenzar otro blog.

Pues eso; que estamos rodeados de temores y de angustias crecientes por tener y más tener.

Así dormimos de mal en el siglo XXI, supongo que el valor de las acciones de las empresas farmacéuticas que fabrican somníferos es beneficiado de todo esto. Pero allá ellos, que yo no tengo acciones, y no temo que caiga el índice Nikei, ni el Naqsdat, ni el Ives 35. 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Iglesia sin torre

Leo en un cuento de Faulkner que sale una iglesia sin torre. Una iglesia norteamericana, por supuesto.

Recuerdo cuando vivía en mi pueblo que los domingos subían los monaguillos a tocar las campanas; no sé con cuánto intervalo, quizá diez minutos: la primera, que era más grave, luego la segunda que tenía otro toque, y para terminar la última que era aguda y que significaba que, inminentemente, en cuarto de hora empezaba la misa. Era el reloj de los domingos, la gente mientras tanto se aviaba, dejaban sus ocupaciones y se lavaban, se vestían de bonito, se peinaban y algunos acudían algo antes de que comenzara la misa para hacer tertulia.

Teníamos un sacristán, Tío Sacris, que además tocaba el órgano y dirigía los cánticos desde la tribuna donde subían los mozos, para estar más cómodos, Tío Sacris los controlaba lo que podía. Cuando los niños pasábamos a adolescentes nos escapábamos a ver la misa desde la tribuna, y a veces nos subíamos desde allí a la torre.

Pienso en lo caro que fue en su día construir una torre, y comprar y subir las campanas, todo para ordenar la vida de cada pueblo de España. Las campanas también doblaban: tocaban a duelo para avisar que había muerto alguien, o que se avecinaba una misa de difuntos, la gente al oírlas salía a la calle y preguntaba ¿Quién se ha muerto?

No sé cuánto queda, ya nadie sabría tocar los toques de campana, porque la tradición se rompió. Si volviera a hacerse manualmente tendrían que buscar como tañerlas en Youtube, porque alguien en algún lugar, se habrá encargado de grabar lo que se hacía. Tampoco sé si habrá cuerdas de esparto atadas a los badajos. Entonces los monaguillos se transmitirían las campanas y los ritmos que había que tocar, oralmente, como el resto de las cosas que se hacían en mi pueblo, ordeñar, cortar y tallar piedras, segar y hacer gavillas y haces con lo segado. 

Por cierto, contaré que cuando se tocan las campanas hay que abrir la boca para no quedarse sordo. Una vez, teniendo yo quince o dieciséis años estuvimos tocando las grandísimas campanas de la catedral de Ávila porque nos invitó un compañero de instituto que vivía en la sede episcopal. Fue el que me dijo lo de abrir la boca.

Sé que ahora hay sistemas mecánicos que alguien entendido habrá programado, en mi pueblo existen muy pocos niños, y hace tiempo que no hay monaguillos, pero hace todavía más que dejaron de subir a tocar las campanas. Hoy la torre está cerrada con llave, para que nadie sin control se aventure por allí. 

                                         Una iglesia sin torre: ¡Qué aberración!