domingo, 24 de noviembre de 2024

Iglesia principal ¿catedral? de Bergerac

 

Dudo si es catedral, porque es altísima, enorme.


No falla una iglesia. Los muertos de la primera guerra mundial son siempre honrados con un monumento muy señalado. Defendieron Francia en Francia, a diferencia de otras guerras anteriores, y salieron victoriosos.


Monumento callejero a los mismos héroes. Exagerado lo de Francia con la primera guerra mundial. Una de las películas más realistas a mi juicio de lo que pueda ser una guerra de las de antes, es Senderos de Gloria de Stanley Kubrick, que habla de las corruptelas y el desprecio por la vida en el bando francés, pero que sucedió en todos los bandos y en todas las guerras. Es una película hipercrítica, y siendo de 1957, las autoridades francesas se dieron por aludidas y no dejaron estrenarla hasta el 1975. En esas épocas los franceses todavía usaban la guillotina, por cierto, hasta el 81, creo. En España no se estrenó hasta los 80.



Llaman la atención las sillas individuales frente a los bancos corridos de las iglesias españolas. Están atadas o unidas por tablas para evitar que nadie se las pueda llevar individualmente.




Hace poco prometí abundar en lo competitiva que es la iglesia católica de Francia. Aquí tienen sillitas y pequeños pupitres para que los pequeños católicos dibujen y se entretengan mientras sus padres cumplen con el tercer mandamiento, la permisividad y la acogida hacia estos nuevos católicos llega a consentirles que pinten las mesas. Si no les entra la letra, al menos les permeará la música. Supongo que a mí de niño me llevaron siempre, y después que supe andar ya me ponía con el resto de los niños a la izquierda en primera fila; a la derecha del pasillo principal se sentaban las niñas. 
Las mujeres delante y los hombres detrás era también lo típico, aunque en mi época ya empezaban algunos grupos familiares de marido y mujer a romper las costumbres sentándose juntos.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Bergerac para ilustradores de cuentos.

 Esta ciudad está llena de estampas de cuentos clásicos infantiles. Uno de los más famosos recopiladores es el francés Charles Perrault, y las ilustraciones se corresponden con esta zona de la Dordoña, pero también recuerdo algún barrio de Rennes. Seguro que habrá más sitios en Francia, y en Alemania y en Suiza o Austria. En cualquier caso, no podríamos situar un cuento en Santiago de Compostela, ni en Trujillo, ni en Toro, ni en Astorga, ni en Priego de Córdoba, ni en Vejer de la Frontera. Tiene que ser en Francia. Son sus paredes, tejados y puertas.



                                 hay hasta pájaros



No hace falta imaginar, basta con copiar estos entramados y aquellos tejados de pizarra.

De cualquier modo, Francia es, por sus incentivos familiares y por la voluntad de su gente, uno de los países con más niños de Europa.


viernes, 22 de noviembre de 2024

Bergerac, que hace cuatro años nos la saltamos

Y lo hicimos por haber pernoctado en Perigord; ya no pudimos ni parar a pesar de pasar a su lado. Porque en ninguna parte se puede ver una ciudad en media hora, sería como embucharse cualquier comida, una barbaridad de bárbaros insensibles.

Claro que Bergerac es Cyrano, obra que ni he leído ni tengo; sí vi en cine -y me gustó- la película que protagonizó Gerard Depardieu, y creo que también la tengo en DVD. Pero no la he vuelto a ver, debería sacar un tiempo para hacerlo, y quizá -mejor- sacar de la biblioteca pública la obra de teatro, para leerla.


Cyrano es a Bergerac lo que Santa Teresa a Ávila, lo tienen por todas partes. Y uno piensa por qué desconoce la poesía causante de tanta devoción.

Pero nosotros comenzamos por cruzar su puente sobre el Dordoña, un río que significa una de las comarcas más deliciosas en la mezcla de naturaleza y patrimonio que existan en el mundo.


Aquí comimos, a su vera, pensando qué nos depararía esta famosa localidad.


Había barcos para paseos fluviales, lo que muy pocos ríos de España pueden permitirse.


En estos tiempos se hablaba mucho de los desastres de los huracanes en Europa y Estados Unidos, como algo apocalíptico del cambio climático. Yo soy creyente en el cambio climático, pero en esta señal vertical sobre este edificio que está cuatro o cinco metros por encima del nivel del Dordoña actual se recogen las fechas de las más grandes inundaciones conocidas del río con la raya de por donde llegaron las aguas. El mayor era de 20 de enero 1728, en que el río creció 50 cm por encima de los 13 metros de su altura habitual. Mirad este detalle de la foto. Los 50 cm los he calculado por comparación a la raya roja de los 12 metros que está por debajo del 16 de enero de 1843.


Lamentablemente uno no se cree que esto pueda volver a suceder. Sin embargo si sucedió es posible, suele decirse que ni los más viejos del lugar lo recuerdan, pero para esto están los escritos históricos, las señales: aquí y en otros sitios bien visibles.
La gente que se arriesga o arriesga a otros a vivir en zonas inundables es inconsciente o es aprovechada. Yo no echo tanta culpa a los que no avisaron de lo de Valencia aquella tarde del 29 de octubre, no sé si sabían exactamente lo que estaba pasando, pero cualquiera pudo usar los medios de comunicación que tenía a su alcance, radios, televisiones públicas, teléfonos, interrumpir cualquier programa de televisión... los culpables fueron los que permitieron edificar en esos lugares o no hicieron las obras necesarias para desviar o encauzar el agua. La naturaleza, con o sin cambio climático, es muy bruta.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Problemas de memoria, que no de recuerdos

Ya no sé cómo se llaman muchas personas que conozco. En el supermercado comarcal me para gente que no recuerdo quién es, ni de qué los debía conocer. Si no fuera por las notas de mi mujer y por el mapa, tampoco sabría deciros los sitios donde hemos estado, aparcado, fotografiado, dormido... en Francia

Tengo que hacer memoria. 

En algún lugar (probablemente en el huerto) dejé un par de gafas. He perdido fotocopias de partituras,  y algunos libros. Las llaves, la cartera o las otras gafas... qué más decir... continuamente.

Pero de vez en cuando en mi casa aparecen cosas. También recuerdos. Tengo varios álbumes de fotos del siglo pasado. En éste ya hice muchísimas más porque se volvieron baratas (o es que tuve más dinero), y también aumentamos el presupuesto en fotos por nuestra niña, (decidimos no comprar una cámara de vídeo y obrar de esta forma).

A veces una foto, o simplemente porque me paro habiendo leído o escuchado una palabra que relaciono con una escena o con alguien, me despierta recuerdos, y me siento poderoso y vivido, viajado, escuchado, tenido en cuenta... no soy tan nada como otras veces me parezco.

Pienso ahora mismo en los muertos que no son celebérrimos, en lo poco que queda de ellos. Estoy leyendo "a hecho" unos volúmenes, que encontré en la calle, de la enciclopedia Espasa. En ellos salen un montón de desconocidos que escribieron varios libros que en su minibiografía se se anotan en cursiva, pero esos libros no son nada porque nadie los lee. Puede que estén en viejas bibliotecas de gente que murió, o yagan en la biblioteca nacional porque había una obligación de depósito legal de cada libro que se publicaba. Nadie está dispuesto, si acaso los paisanos por dar importancia al pueblo donde nacieron; si en mi pueblo hubiera un novelista o un ensayista del XIX habríamos hecho por leerlo, pero de otros pueblos no.

Mi hija vive su vida en Inglaterra, no sé si me dará algún día nietos que me pudieran escuchar, yo necesito prolongar mi memoria en quienes queréis leerme. 


"Memoria de uno no sirve para nada" escribió Agustín Roa Bastos en Yo, el Supremo, libro que ignoro cuándo compré y que hoy revivo al leer y lo subrayo: "no se ha sabido nunca si la vida es lo que se vive o lo que se muere". 

No me cabe duda de que la memoria es de lo muerto, que tratamos de agarrar, revivimos los recuerdos o vivimos de recuerdos, sobre todo cuando somos viejos, y somos viejos cuando reflexionamos, flexionar quizá sea un poco adorar los recuerdos, o tener la humildad de agacharse a revisar lo que hicimos mal.

Revivo el viaje con los aledaños que se quedaron sin visitar, con los pueblos donde pasamos sin parar, con las señales de las carreteras que nos recomendaban tal paraje o monumento. Hemos sido libres dentro de un paréntesis de tiempo, teníamos que elegir. Y ahora yo mismo elijo, y desprecio otra vida para fijar esa memoria repasando y escogiendo imágenes, y rebuscando y seleccionando los comentarios que pasaron por mi mente o los que surgen ahora al ver detenidamente la vida que detuvimos en fotos.



"¿Qué agua de río tiene antigüedad?" esta frase de Roa Bastos me ha gustado, yo quisiera ser un río, un río francés, que nunca se secan, de los que no tienen antigüedad. Siempre estar vivo y renovado, nunca haber sido,  ni necesitar hacer memoria. Las aguas no tienen nostalgia porque no paran de estar vivas atropellándose en busca del mar, y luego de las nubes y volver a caer. Decía Heráclito "Panta Rei" todo pasa, y "no te bañarás dos veces en el mismo río" Jorge Manrique dijo nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Muchos ríos españoles suelen tener importantes estiajes, su agua sí tiene antigüedad. Yo, como ellos, tengo antigüedad, a veces no circula el agua por mi cauce. Pero voy a afirmar otra verdad, tengo vividos sesenta años y casi dos meses, pero también puedo decir tengo muertos esa cantidad de años y de meses, porque no hay vuelta atrás: no nos bañamos dos veces en el mismo río de la vida, la vida va muriendo, segundo a segundo, y a cambio, si no olvidamos, nos presta recuerdos, que se cobrará al final. Para ello inventamos el dibujo rupestre y la escritura y la fotografía y el cine y hasta este lugar donde alojo esto que escribo, que ignoro en qué parte de Estados Unidos me lo están guardando. Con lo importante que es para mí.

El agua de los ríos paraguayos, del soberbio Paraná y el Paraguay, no tiene antigüedad; yo sí, soy un hombre con antigüedad, y con gusto por revivirla, pero como la mayoría de los viejos me decían, "no me pregunte qué he desayunado esta mañana, que no me acuerdo". 

Ya he escrito otra vez que me da miedo el Alzeimer, no sé si se me empieza a apoderar, -quizá invocando el miedo quiera pulsar una una manera de conjurarlo- pero al menos no me lo han diagnosticado antes de los sesenta. Este blog es otra manera de afirmar que tengo, que tuve, memoria; que maté los segundos que me dieron de esta manera.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Plaza porticada, con muchos restaurantes llenos a pesar de ser lunes

 Francia cultiva el turismo caro y elegante. Lo es comer en la plaza de Eymet. Los extranjeros ricos se parecen todos, tienen mucha clase en varios sentidos, y lo mismo podrían ser alemanes que italianos, británicos que norteamericanos o franceses. Era lunes y ni el dinero ni el tiempo tenían importancia para ellos; el metereológico sí, como para nosotros.



La plaza tiene una curiosa fuente en su centro. Aunque estas mesas no estuvieran llenas, toda la plaza lo estaba. Pero no me atreví a fotografiarlos. En cualquier caso estas mesas parece que son de café (creo yo que ahí no pueden comer cuatro personas)












martes, 19 de noviembre de 2024

La "bastide" de Eymet

 Muchos pueblos de Francia te invitan desde fuera con carteles a parar. No podemos hacerlo en todos pero deberíamos, pues nunca es vana la invitación. Eymet contiene una "bastide" que puede ser tanto una fortificación que la historia lo dejó abierta (y la encontramos con una exposición de fotografía en su interior) como una plaza porticada, que también la tiene y os la mostraré mañana






La arquitectura defensiva propicia fotografías, otras personas pensarán que es romántico pasear por aquí.

Había una tienda de antigüedades en esta esquina que avisaba su intención de cerrar en febrero. Al fondo un restaurante (hay muchísimas pizzerías en Francia, como en todos lados) se promocionaba con Mastroianni besando a Anita Ekberg en la Dolce Vita.



En esta iglesia encontré un mueble con libros para intercambio libre, una manera a mi entender de acercarse a la sociedad bastante lectora que es la francesa, aunque muchos de los libros que podían recogerse no eran nada religiosos. Próximamente veremos como en la propia iglesia para favorecer que vengan las familias con niños pequeños ha instalado unas pequeñas mesas para que jugaran y pintaran mientras sus padres escuchaban la misa, y "algo quedará de la palabra del señor en sus cabecitas".
La iglesia francesa compite con judíos y musulmanes aparte de protestantes y su talante no es monopolista, anquilosado o resignado, sino "competidor".