martes, 20 de febrero de 2024

Agua turística.

 Que soy un turista aficionado bien lo conocéis. Que procuro ahorrar energía y agua en mi vida cotidiana os explicaré: nos duchamos con un barreño delante que recoge toda el agua fría que comienza a salir y también parte del agua jabonoso que escurre de nuestros cuerpos. Ese líquido es para evitar algún vacidado de cisterna. También yo cuando meo tengo un recipiente de poco más de un litro que lleno con el grifo del lavabo para echar sobre mi pis y confundirlo un poco, por no tirarme una cisterna entera. No es por tacañería económica porque no pagamos agua en mi casa. No tenemos contador, lo paga la comunidad, y vivimos 3 de nueve familias en el edificio. Tampoco me ducho todos los días a no ser que lo necesite, (sí suelo hacerlo en verano con agua fría) Las sábanas y toallas pueden lavarse en casa cada semana, más o menos...

Pero cuando soy "homo turisticus" gastamos dos lavados de toallas al día y uno de ropa de cama, (los gasta el hotel cuando nos vamos) por supesto que no tenemos barreño para recoger nuestro agua de ducha y nos duchamos siempre con generosidad, hay unas duchas espectaculares en los hoteles donde vamos... mi mujer la goza en ellas y siempre se ducha por la noche y por la mañana. Casi siempre en verano damos una vuelta mañanera y yo me vuelvo a duchar antes de abandonar el hotel, lo que hacemos sobre las once o doce, porque ya, con el ritmo que llevamos, he tenido tiempo de volver a sudar. Así, aparte de la higiene, reservamos nuestra ropa de saturación sudorífera.

El turismo es un derrochador de agua. Ahora en Barcelona, ciudad turistiquísima, andan mal de agua por la sequía, teniendo ciudadanos concienciados como nosotros somos en nuestra casa, se puede sujetar el consumo, pero siendo turistas... imposible; en un alojamiento pagas por estar limpio y descansar, y se descansa bien limpito envuelto en ropa limpia. Incluso en un camping las duchas "no paran" a determinadas horas.

España es un paraíso del turismo, en Andalucía, Valencia, Baleares y Canarias hay desaladoras. En Cataluña tienen que ponerlas, o hacer más pantanos, aunque esto les suene a franquista; porque "es lo que hay".

lunes, 19 de febrero de 2024

Paul Auster, el Almodóvar de la literatura de Nueva York


No creo que me pille más este autor tan famoso. Han sido 335 páginas de cargarme de razón para poder afirmar esto. El libro contiene tres novelas entrelazadas, muy parecidas en su retorcimiento estúpido y, para leerlo en su totalidad, he tenido que intercalar otras lecturas entre una y otra novelita, porque se me hacía trabajoso y pesado acabar cada una de ellas. No es que sea difícil de entender, y tampoco es un esteta de la escritura, pero busca quedarse con uno, con la realidad de los mismos giros y obsesiones que desembocan en lo mismo. Pero Paul Auster es el más conocido de los autores neoyorkinos, o incluso norteamericanos de la actualidad; una marca de calidad citable, recurrente, como Almodóvar en España, que tiene sus obsesiones y sus tonterías. Puede que yo haya tenido mala suerte, como quién vea alguna de las muchas películas malas del cineasta español, quien solo tiene cuatro o cinco buenas, pero no intentaré entretenerme más con este señor que ha aprovechado para contarme el quijote, y también la película "Retorno al pasado" con Robert Mitchum, (menos mal que la he visto hace poco)

No sé si este escritor producirá mucho o poco, pero me lo voy a ahorrar.

domingo, 18 de febrero de 2024

Templos y arte sacro gaditano.

 

                               Hermosísima cúpula de yeso en una iglesia gaditana





Preciosos cristos de marfil del museo sacro de la Catedral, el más pequeño tiene como autor a Alonso Cano
                                       Flamenco de Cádiz
Esta Magdalena me recuerda a una conocida mía.


Estos fotogramas son cerámica de Delft (Holanda)  Cádiz siempre ha demandado arte internacional  de primera calidad. Al músico Joseph Haydn (figura músical más cotizada de su época) le encargaron una composición sobre las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, creo que es para cuarteto de cuerda.






sábado, 17 de febrero de 2024

Fotos bonitas de Cádiz


                                        Amanecer en el puerto


Edificios singulares, el del centro es la casa de las cuatro torres, que eran cuatro observatorios para  controlar el mar y los barcos que llegaban por los diferentes puntos de la "tacita de plata".




                               Recuerdos de nuestro primer atardecer

                                          La luna vigente todavía al amanecer.




                                          Hermosos paseos mirando la bahía

                                  Atardecer sobre el colorido mineral de la piedra más típica de Cádiz.


El centro de la cámara seleccionó toda su potencia realizadora en el azul marino, dejando el perfil de la tierra con un color más sobrexpuesto, pictórico e irreal.

Por no acabar bien, un bajorrelieve o altorrelieve sobre el infierno y el cielo de una iglesia gaditana. Quizá en el centro está el purgatorio porque parece que alguien está ascendiendo ayudado por un ángel.


viernes, 16 de febrero de 2024

Manuel Vicent "Contra Paraíso"


 Hermoso libro iniciático, densa poesía recreativa de los sentidos. Manuel Vicent, en sus páginas de El País, ha hecho cátedra de buen oído, de muy buena y minuciosa vista, de los tactos de todas las texturas frutales, minerales y textiles de su Mediterráneo, y con un olfato exquisito de azahares y olivos y mar, mucho mar. 

Otra vez que no sé cómo alguien pudo desprenderse de este tesoro de palabras.

Voy avanzando hacia su iniciación sexual, y pienso que es más literario se cuenta mejor lo que no se tiene, lo que se perdió, lo que se imaginaba y se malconquistó palmo a palmo, con el conocimiento y el goteo de retales y experiencias propios y ajenos, inciertas siempre. Reales e inventados, en las narraciones ajenas, porque hay mucha falsa moneda en la adolescencia cuando alguien quiere venderte sus logros, sus aproximaciones, sus triunfos.

Si uno hubiera triunfado pronto y mucho contaría, como se cuentan las cosas que se tienen: una, dos, tres cuatro...

Yo llegué con retraso: por soso, por crío, por Werter, por Capitán Trueno, (porque verdaderamente se me ofrecieron varias presas iniciatorias, pero no me di cuenta de ello hasta años más tarde), cuando ya era efectivamente tarde.  

Llegado un momento, en la cúspide de la adolescencia, uno necesita saber si vale, si está homologado, porque vé o le cuentan que otros lo consiguen, que llevan a sus amadas a lo oscuro, o se exhiben morreándose. La urgencia se desboca, porque uno necesita ese certificado, esa convalidación, ese marchamo.

Por supuesto que para la literatura es más conveniente la fantasía, el desgranarse de las oportunidades frustradas de haber encontrado en tiempo y forma los paraísos carnales definitivamente perdidos. Así un fracasado puede sublimar el deseo y los pequeños avances, románticos o carnales. Porque está atravesando la edad de conocer: ha conocido rudimentos de química, y fórmulas de física los límites de cuando "n" tiende al infinito, las declinaciones, los estilos arquitectónicos y los árboles de la gramática. Puede saber algo de electricidad y las aporías de Zenón de Elea, o de Parménides o de Heráclito, que ya no recuerdo muy bien de quién eran, pero sí que eran muy curiosas. 

Pero no sabe nada de la mujer, de la mitad del universo; de Laura de Petrarca o de las enamoradas de Garcilaso o de Dante, o de la misteriosa Guiomar de Machado. Entonces mi propio padre sabía perfectamente de eso, que había hecho tres hijos a mi madre, desconociendo casi todo lo que estaba en mis libros de bachillerato. Porque yo me consideraba un buen estudiante, entusiasta de conocer mucho más, aunque no fuera perfeccionista y machacón para obtener buenas notas en los exámenes.

Un día llegamos a Salamanca a compartir piso cuatro jóvenes, de los cuales solo uno había sacado un cinco en el dado del parchís y andaba por ahí avanzando en el tablero de su novia, mientras nosotros tirábamos el cubilete  y no salía la cifra mágica que nos permitía salir a vivir y a aprender cómo piensan las mujeres, y cómo se maneja ese cuerpo peligroso que podía dar placeres inmediatos y no imaginados.


jueves, 15 de febrero de 2024

También pasamos por Barbate, lugar del crimen hace pocos días.

Aproximadamente en este lugar una potentísima lancha de unos narcotraficantes embistió y arrolló con furioso abuso de superioridad a una pequeña lancha de la Guardia Civil matando a dos tripulantes e hiriendo a otros dos. En este lugar tan intrincado de la provincia de Cádiz se desembarca mucho del hachis que entra de la cercana Marruecos, aunque se dice que los lancheros ya se han pasado a la cocaína sudamericana también. 
Yo he visto a veces en diferentes lugares a jóvenes bestias con potentísimos coches dar acelerones despreciando su vida y la de los demás, me estremece esa violencia y me entra un miedo cerval; así debió ser la brutalidad en este caso, aunque hay quien dice que pasaron deliberadamente después de tirarlos de la lancha a rematarlos un par de veces. Son tremendos los comentarios de quienes lo grabaron y publicaron en las redes.

Pero Barbate es mucho más que eso, a mí me suena mucho a uno de los repetidísimos chistes de Chiquito de la Calzada. La localidad, por ejemplo, también tiene un pequeño puerto pesquero; interpreto como redes las montañitas de color que podeis ver.



Y un bar-restaurante que estaba al pie de la carretera donde comía mucha gente. Atraídos por el evidente éxito paramos, pero por ese mismo éxito había que esperar mucho y renunciamos. El sitio se llama El Paquete.


Aquel acantilado puede ser el cabo Trafalgar, tan famoso en el mundo por una plaza, y en la literatura española por el primer Episodio Nacional.

    A pesar de que el mar canta paz y enamoran sus brillos.


Toda la hermosura que vimos en el litoral barbateño está sucia de sangre en el imaginario español de ahora mismo, pero estaba sucia de narcotráfico y nosotros no lo sabíamos, quién sabe si hubiéramos presenciado algo o nos confunden con policías de pasiano. No creo que la próxima vez que pasemos lo miremos igual.







 

miércoles, 14 de febrero de 2024

Interior de la catedral de Cádiz

 

         El altar, santuario, o baldaquino con muchos brillos rutilantes.


en este viaje necrológico no podíamos dejar de visitar a este músico de los billetes marrones de veinte duros, que pasa por ser la figura máxima de la composición musical española. Era un fanático de la limpieza y muy religioso también. Está en una cripta.




Al estar el techo lleno de fino trabajo de yeso y en previsión de que algo se pudiera caer sobre la gente tienen una malla para recoger los eventuales trocitos. La luz era protagonista de aquella mañana.