lunes, 8 de marzo de 2021

Tatuajes

Curioso es que algo tribal, seguramente mágico (probablemente aquellas vetustas creencias conferirían protección a sus portadores) llegue en pleno auge hasta el siglo XXI. La apoteosis, no barata, de lo indeleble en un siglo  en el que casi todo es de usar y tirar, ¿Cuántos teléfonos móviles u ordenadores impresoras etc que son calificados como "bienes duraderos" llevamos tirados en estos veinte años? 

En el siglo XX los tatuajes los llevaban los presidiarios, los marineros, los legionarios. Lo digo porque cuando yo trabajé en la fábrica Jamones Velázquez de Zaragoza, donde llegué a compartir el vestuario con más de 50 hombres distintos, solo había dos tatuados: un exlegionario y un expresidario.

También he soprendido a un conocido que tiene en el brazo el  verdoso y vergonzoso tatuaje de una mujer en bikini, hecho por alguien que no sabía dibujar, ni tenía idea de erotismo, ni de estética, ni de nada. Un accidente de juventud etílica que su portador de ya más de 70 años podrá mostrar como cuando la testosterona y la rebeldía juvenil se mezclan tan mal, salen engendros espantosos.

No sé cuándo acabarán los tatuajes; probablemente en el momento en que los hijos se los vean a sus padres y decidan tirar por otro lado, como las escarificaciones de Oceanía que son más brutales todavía. Porque la tontería como la energía nunca muere: se transforma.

De vez en cuando desaparecen otros tatuados infames del siglo XX, a muchos de los que estuvieron en un campo de concentración les impusieron la marca de un número tatuado para recuerdo imborrable. Seguro que no se les ocurrió tatuarse nunca más.

martes, 2 de marzo de 2021

Una estafa

Utilizo este llamativo título para hablar de algo relativo mi admirada Patricia Highsmtih, cuyo virus adictivo me inoculó con persistencia un gran amigo Pablo, con lo que, por supuesto, a un euro me compraré todos los libros que encuentre de ella y los voy leyendo sin dificultad porque contienen un raro condimento para digerir la varia condición humana.

Suelen ser maneras de pensar desde la maldad. A mí que soy bueno, temeroso de la ley (y por la educación cristiana de la conciencia, de los castigos de Dios, llámalo X...) me produce una extraña sensación "ir" con el malo y sufro a su lado mientras leo. Supongo también que esto es una alianza psicológica con los complejos de culpabilidad que uno va acumulando o que se le van adhiriendo a lo largo de la existencia como las rémoras de los tiburones. Es como si una coalición de estos peces penetrara en mi cerebro del tiburón viajero para hacerle un hueco a las complicidades con los personajes Highsmith.



Acabo de interrumpir la lectura de estos libros porque a Ripley parece que le han vuelto a pillar y, aunque supongo que saldrá, me va a hacer sufrir hasta que lo consiga así que me relajaré escribiendo que es una excelente terapia. 

Lo del llamativo título "una estafa" es porque hace unos días me compré el libro de la izquierda con gran ilusión pues me faltaba el título que inaugura este personaje, pero resulta que ya lo tenía  ya que es el mismo que el de la derecha, que estaba almacenado en mis estanterías desde hace años sin leer. Ahora tengo los dos títulos con todas sus mismas letras dentro.

PD. creo que mi complejo de culpabilidad más hondo es el de haber comprado y seguir comprando tantos libros que no soy capaz de leer.

jueves, 18 de febrero de 2021

Del niño que todavía soy

 Son las cáscaras de tres bolsas de pipas consumidas a medias entre mi mujer y yo. Decidí guardarlas.



Cuando a uno no se le ocurre nada pinta un caballo y se me ocurrió en hacer este caballo en homenaje a mi amigo trasatlántico Miguel Grillo Morales, pero lo voy a hacer mejor: le daré esta idea de un bonito juego para sus nietas y para el nieto recién nacido y el que viene. (qué envidia te tengo, compay)

per me dije, ¿y por qué no copias la Venus de Urbino de Tiziano?
 Con permiso de la audiencia voy a autoalabarme diciendo que me ha salido verdaderamente seductora, (en mi adolescencia hasta me hubiera excitado esta imagen pipera)

 y es que con un poco de imaginación se llega hasta a la pornografía

para acabar me decidí por el cuadro favorito de mucha gente, entre otros de Miguel de Unamuno, pero tengo que comprarme otras tres bolsas de pipas porque solo me ha dado para este detalle


POSDATA. Lo siento por las jugueterías, que también lo estarán pasando mal por  el Covid, pero este es el juego más bonito que puede tener un niño a su alcance. No corráis mucho la voz.

martes, 16 de febrero de 2021

Una teoría fumanchina

"Yo no creo en los fantasmas ni en las cosas de asustar", decía una canción infantil de moda hace 50 años cuando me la aprendí. Por lo tanto no soy consumidor de programas conspiranoicos como el "Más allá" el "Cuarto Milenio" "Espacio en Blanco", pero voy a patentar aquí una relación fáctica que probablemente se haya hecho incluso con profusión.(aunque yo no la haya oído, pero por si acaso vosotros tampoco...)



Mi mujer está leyendo este libro del escritor Vicente Blasco Ibáñez quien viajando por China hacia 1922 tomó nota de esto.

El japonés venera a sus antepasados porque se han convertido en dioses y él a su vez será dios cuando sus descendientes le rindan igual culto. El chino los respeta porque les tiene miedo. Venera las tumbas de unos abuelos remotísimos cuyo nombre ignora (...) como teme a los muertos procura mantenerlos tranquilos y contentos, para que no vengan a atormentarle durante la noche, ni siembren de fracasos y desgracias el camino de su vida. Alguien ha definido a este país como una aglomeración de quinientos millones de vivos, aterrados por la presencia de miles de millones de muertos.

(...) Más de una cuarta parte de la inmensa China se halla ocupada por tumbas. Además estas son eternamente sagradas y no hay gobierno que se atreva a tocarlas. Una de las mayores dificultades a la hora de trazar ferrocarriles es la  imposibilidad de expropiar una tierra que tenga sepulturas. Se ven obligados a desviar la línea con absurdos rodeos  porque los descendientes de unos chinos que murieron hace tres o cuatro siglos se niegan a remover las sepulturas de estos.

Y hemos buscado en internet fotos de los cementerios y hallado lo siguiente   https://www.france24.com/es/20191002-china-reubicacion-tumbas-desarrollo-ciudades

Y es de 2019 ¡Qué fácil lo tenemos para imputar una causa novelesca al Covid 19! ¡castigo divino!, ya no hacen falta pangolines, ni murciélagos, ni siniestros laboratorios de guerra biológica. Sería casi igualito que la maldición de los que excavaron la tumba de Tutankamon hace casi un siglo.

"La culpa de todo es por no respetar a los muertos"   

FU MAN CHU

martes, 9 de febrero de 2021

MAREMAGNUM

 La situación pandémica mundial es difícil, pero, nos merezcan confianza o no, sin vacunas sería insostenible. Gracias a la inmunidad que prometen hay esperanza para la salud, para la economía y para la sociedad como la conocíamos.

Pero es un momento jodido (y ahora no se me ocurre otra palabra) Hay dos vacunas caras que parece que son efectivas: Pfizer y Moderna y una -barata- que es poco efectiva y que, -además- necesita que pasen 10 semanas entre dosis y dosis.

En mi anterior entrada dije que no nos íbamos a vacunar todos de la misma manera, que habría clases, eso no es importante, si algún piensa que va a coincidir en la cola con Messi creo que es un iluso. Lo importante es que una vacuna es de inferior calidad, más engorrosa y menos segura. Porque no tiene ninguna gracia que el 40% de los que se pongan la de Astra Zeneka puedan pillar el bicho.

Yo no oigo hablar a nadie de esto, precisamente creo que ahora van a intentar colarse más personas en la fila de las vacunas que, según los estudios, inmunizan por encima del 90%. Yo tengo suerte de tener 56 años y me toca, (cuando me toque) de las buenas. Lo malo es que mi mujer y mi hija tienen que ponerse, si quieren, la mala.

Otra cosa que ha pasado -supuestamente, porque todo hay que ponerlo en "cuarentena" - es que la mejor vacuna es la rusa, y la Unión Europea la ha despreciado desde el principio y para más inri ahora nos llevamos muy mal con ellos por el asunto Navatny.

De cualquier modo las vacunas dan la esperanza. Si no existiera esa ilusión de que para el otoño se va a enderezar el asunto -en nuestro mundo occidental-, que para mucha gente vaya a ser un plazo demasiado largo, y la situación se alargara indefinidamente, esto iba a ser un caos socioeconómico y mental de proporciones verdaderamente bélicas.

Así que vivan las vacunas por imperfectas que sean. 

domingo, 7 de febrero de 2021

Igualitarismo

 Yo tuve un conocido que había hecho la "mili" con un jugador del Real Madrid. Antes el servicio militar lo tenía que hacer todo el mundo, aunque hubiera clases, por ejemplo: los universitarios podían prepararse y hacerlo como alférez o teniente en dos veranos (así evitaban mezclarse con la chusma) pero también había clases, enchufados, que o les liberaban por razones médicas o les daban destinos en los que no tuvieran que mezclarse. Pero eran excepciones; había muchos ricos, famosos y privilegiados que tenían forzosamente que compartir anhelos, miedos, sinsabores, arbitrariedades: la vida en suma, con otros españolitos al azar. Y estos luego lo contaban.

Yo mismo creo que habré escrito aquí que coincidí en una revisión médica con el hijo de un importante director de orquesta. Aunque el capitán médico a él le trató como a un conocido y le liberó del servicio y a mí me mandó a esperar otros dos años más. 

Desaparecida la mili, ya no quedaba ningún lugar donde los ricos y los pobres tuvieran que mezclarse. Los ricos pueden elegir hospitales privados para que nazcan sus hijos, hasta funerarias de lujo hay para quien quiera algo exclusivo. Tan solo compartimos la carretera, y la necesidad de parar en un atasco o tras un accidente.

Me ha venido ahora a la cabeza la cola de las vacunas. Ha habido gente que se la ha saltado y la sociedad se ha puesto de uñas, pero se me ocurre pensar en que los jugadores del Real Madrid o el Barcelona, políticos, famosos, no van a ser llamados y a hacer la cola con los mortales corrientes, algo inventarán para que no nos vacunemos junto a ellos. No se me ocurre cómo, pero estoy casi seguro de que ningún madrileño ni barcelonés podrá presumir de haberse vacunado antes o detrás de... 

 

jueves, 4 de febrero de 2021

¿Quién sabe?

 Hay un refrán español que dice "no hay bien que por mal no venga" o "no hay mal que por bien no venga". Supongo que los optimistas elegirán una variante y los pesimistas la otra. El caso es que no sabemos si en famoso Sars Covid 19, que parece la peor calamidad que nos ha sucedido, no pueda ser la "vacuna" que genere anticuerpos para otras venideras.

Es mucho el precio pagado individualmente por los que murieron, sufren o tienen secuelas, y colectivamente por todos los demás, (excepto el señor Amazón que duplicó sus ganancias), pero el discurrir de la humanidad gracias a este susto se ha armado contra estos peligros y otros parecidos.

Parece que hasta los rusos han hecho una vacuna efectiva. Acabo de oír por la radio que en Gran Bretaña se experimentan combinaciones de vacunas de diferentes marcas, y diferentes plazos de repetición. Vamos a ser muy sabios y vamos a disponer de diferentes armas y elementos defensivos para protegernos de las invasiones que no cesan, y que mutan, se revuelven, se reinventan.

Es un momento en que la humanidad, desunida y compitiendo (o no tan desunida y colaborando) le está echando un pulso a un enemigo común. Esto evidentemente va contra el individualismo egoísta, que parecía ser la única verdad económica, cuando se acaba de demostrar que todos somos interdependientes y que también habrá que ayudar a los que no puedan a luchar, porque si el bicho sigue vivo en el reservorio de los países pobres que no puedan pagar vacunas, seguirá siendo peligroso para toda la humanidad. Este es el incontestable concepto de "Salud Pública".

Pues va a ser cierto que la humanidad existe, y la ciencia, que es una acumulación colectiva de conocimientos, porque nadie puede saber "todo de todo" y, por consiguiente,  es necesario colaborar.

Quizá en la colaboración esté la supervivencia de la humanidad. Luchar contra el cambio climático, la contaminación, la explosión demográfica, la erosión, la guerra...

¿Para qué le han servido a Estados Unidos y a los otros países que los tengan, sus costosísimos portaaviones, que patrullan por todo el mundo. Creo que todos tenemos que aprender a patrullar contra todos los peligros. 

Tomémoslo por el lado bueno, que alguno tendrá: la presente catástrofe puede ser una verdadera "cura de humildad".