miércoles, 13 de octubre de 2021

Viaje cronopiesco del 25 de septiembre al dos de octubre de 2021 (3)

 El nacimiento del río Mundo.

Desde Villanueva de los Infantes hasta Hellín también hay un montón de curvas. Era domingo y decenas de moteros de frente y por detrás me atosigaban para disfrutarlas a su velocidad, que no es la mía. Llegados a un punto había muchas motos en torno a una gasolinera, diseminados sus jinetes en dos o tres bares y sus terrazas. Ahí paramos para repostar café con leche para unos y gasolina para el otro. Entonces vi que había un desvío para el nacimiento del río Mundo. Este era un proyecto de mi amigo José Manuel para que estrenáramos su coche y su tienda de campaña, allá por los finales de los 80, aunque a última hora lo cambiamos por Sanabria. 

Me lo debía.

Quizá no era el mejor momento para disfrutar de ese paraje que dicen que mejora cuanta más agua ofrece; ahora, a final de verano, no era mucha. De todos modos, es una excursión muy bonita aunque las cámaras no sean capaces de reflejar toda su grandeza. 

Consejo práctico: hay aparcamiento gratuito para coches, pero pagando 4,25 € uno llega a otro, casi al pie del nacimiento, aunque también se pierde parte del camino, media hora de ida y treinta y cinco minutos de vuelta (por ser la primera cuesta abajo y la segunda cuesta arriba).






  Esto es lo que se pierde uno si decide no caminar y pagar 4,25€---------------------------------









y esto último lo que terminamos disfrutando todos.

lunes, 11 de octubre de 2021

Viaje cronopiesco desde el 25 de septiembre al dos de octubre (2 y 1/2) Montiel-Alcafrán

Tomado el alojamiento en Villanueva de los Infantes y estando tan cerca de Montiel, la patria chica de José Mota, que tiene un salón multiusos a su nombre verdadero José Sánchez Mota, a la entrada del pueblo. Donde tomó su apellido artístico elegido por Sara ... que se llamaba María Antonia Abad; había que verlo, pero lo más bonito fue el cárdeno camino crepuscular que veíamos desde el coche y que yo me quería parar constantemente a fotografiar. Por eso llegamos casi sin luz.





Hasta las nubes estaban teñidas de rojo, no sé si era fruto de la calima o del reflejo de unas tierras, como
se puede ver, rojérrimas.

¿De qué color podía ser la mayor parte de la piedra de la iglesia de San Sebastián de Montiel?


¿Y el castillo que da nombre al monte?



   


sábado, 9 de octubre de 2021

Viaje cronopiesco del 25 de septiembre al dos de octubre de 2021 (2) Villanueva de los Infantes

 Evidentemente después de comer comprendimos que, razonablemente, no llegaríamos esa noche a ninguna gran ciudad donde pudiéramos alojarnos y pasearla. Era sábado tarde y por nuestro camino manchego circulaban tractores llenos de uvas camino de las cooperativas, entorpeciéndonos el avance.


No estaba previsto, pero se apareció un pueblo grande y bonito que pedía parada, y además ofrecía fonda: un elegante y detalloso alojamiento rural que encontramos sin mucha dificultad.


Villanueva de los Infantes, que antes se llamó Moraleja y dependió del señorío de Montiel, pero cambió el nombre y se hizo más grande y opulenta. Además de ello allí murió y está enterrado el inmortal Francisco de Quevedo y Villegas. ¿Qué más podíamos pedir para nuestro sábado por la tarde?




Descubrir lugares con mi mujer, es un placer resaltado. No quiero hacerlo con nadie más porque no concibo superables estas emociones compartidas. Es lo mejor que la vida me va regalando estos años.






Nos emocionan las piedras ordenadas por los hombres y el conocimiento que hubo alrededor de ellas, representarnos cada lugar donde las gentes comerciaron con sus productos agrícolas, ganaderos, artesanos o industriales; mirar las rejas, las maderas de las puertas, los escudos; columbrar los afanes y los conflictos, las fiestas y procesiones. Uno imagina estos espacios más vivos y más auténticos y diferenciados de lo que ahora se conservan y se siente muy bien haciéndolo. En ese vuelo de imaginación uno aprende y aprecia, se siente más hombre orgulloso de la humanidad, también más español, como otras veces nos sentimos parientes cercano del francés, hermanos del portugués, europeos...

Por esto viajamos, aunque discutimos, aunque olvidemos donde está aparcado el coche, o sufrimos de sueño o de ganas de mear en las rectas interminables de las autovías. 

Corremos riesgos, pero valen la pena.



miércoles, 6 de octubre de 2021

Viaje cronopiesco del 25 de septiembre al dos de octubre de 2021 (1)

 Un par de cronopios motorizados como el que suscribe toman un mapa y deciden que, como aún no han visitado Murcia, por allí irá su viaje, y que además podrán conocer la histórica ciudad de Cartagena y volver a ver el mar: esa inmensidad de agua que está unida a todos los mares del mundo.

Fijado el objetivo parece que, aprovechando que no pasa muy lejos de allí, podríamos rellenar la casilla de Ciudad Real, una capital de provincia poco conocida, porque no tiene nada atractivo que merezca la pena ir a ver y porque tampoco pilla en el camino para otros lugares muy visitados.  Así que nuestro trazado fue a tenerla como objetivo, pero no de modo directo como hacen los famas, sino callejeando por carreteras secundarias y terciarias.

Transitando por los Montes de Toledo en el mapa de papel, aún lo llevamos, pueden aparecer detrás de un mar de matorrales de jara, lugares como La Nava de Ricomalillo que en la bajada nos mostraba así de impúdico, su cementerio. No paramos más que a hacer un par de fotos.


Penetramos poco después en lugares de tierra muy roja y plúrimas curvas. Algo poco recomendable para entretener el inicio de un viaje tan largo: se llama el rincón de Anchuras y dudo mucho que yo vuelva a pasar por allí: quizá por eso mismo paramos a hacer fotos testimoniales.

No ha mucho que llovió y por ello pude fotografiar estos enrojecidos charcos


Sobre la tierra roja crecen los alcornoques, a estos les recolectaron su corcho hace poco tiempo, y exhiben esta madera tan llamativa. España o Portugal son los primeros productores mundiales de esta corteza.
un olivar de Anchuras.


A continuación de Anchuras está Cabañeros que ya permite viajar por cómodas rectas.


Ovejas pastando en el parque nacional de Cabañeros, supongo que con su leche se hace el queso manchego.

Creo que lo hicieron parque natural a raíz de las protestas por el campo de tiro. Representa el bosque mediterráneo aunque todavía nos queden 300 kilómetros para el mentado mar.


Llegamos a Ciudad Real y esta es la mejor foto que pude sacar de su catedral.

Los ábisdes de las catedrales suelen ser hermosos pero este está tapado por un feo edificio adosado.
una plaza mayor desigualmente fea por los cuatro costados. Aquello de enfrente es el ayuntamiento, de 1954 o 64. Olvidé contaros que Ciudad Real durante la guerra fue llamada Ciudad Libre, por eso de quitar el Real.
Trasera del ayuntamiento. El cielo, desde luego, estaba rumboso de belleza.


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No nos quedamos a comer en la capital, compramos provisiones para sumarlas a las que traíamos y por el camino, a falta de árboles, nos dio sombra para el refrigerio esta iglesia derruida, que aprovechan también las cigüeñas. 

También me proporcionó el postre. Pero no abusé: las uvas tienen mucho azúcar.
no creo que se notaran un par de racimos pequeños, que es lo que tomé. Los modernos molinos de viento son testigos.


(continuará)
 









 

domingo, 3 de octubre de 2021

Pinceladas fotográficas de mi último viaje

 


En próximos artículos daré respuesta a la cuestión de si debe un intelectual abstenerse de conocer y disfrutar la gran Benidorm.

pero no dejaremos de lado nuestro camino por el parque nacional de Cabañeros, que quisieron convertir en un campo de entrenamiento de la artillería militar. Impresionante tierra roja.


pero menos roja que la tierra de los campos de Montiel, donde hay olivos recién plantados (no sé si eso blanco que rodea su tronco serán defensa o repelentes contra los jabalíes)

Ahora os contaré un remordimiento: estaba yo en Cartagena queriendo fotografiar este mural urbano cuando se me cruzó un joven chatarrero magrebí que llevaba así su carga. Claro, que como cazador que soy de fotos dije "ahí está": esta es la foto buena y le perseguí mientras cruzaba la calle para sacar una foto clara.

Solo conseguí esta foto, y al verla ayer en el ordenador me he dado cuenta que el cazado soy yo. Su mirada me está diciendo que no quiere ser presa de la voracidad de mi cámara, que es un ser humano que querría ganarse la vida de otra manera y que no tengo derecho a considerarle un objetivo costumbrista del siglo XXI. Las ilusiones de vivir bien tras la inversión y el arduo riesgo de cruzar el Estrecho en una patera o similar precario medio de transporte, se transforman en una realidad como la que vemos: miedo e indignación frente al curioso fotógrafo que trata de obtener un trofeo estético pero poco ético.



Escaleras al barrio alto de Hellín (Albacete) donde solo viven magrebís y negros. (A ver  si no quién sube todos los días con una bolsa de compra por aquí) 




En una calle céntrica de Murcia una tienda de telas

que me dejaron fotografiar, me atreví a pedir permiso y me lo dieron, pero el dependiente se quitó de enmedio.

Pero también os ofreceré mucho arte religioso y mucha arquitectura.

Sé que prometí completar el viaje a la Sierra de Béjar-Candelario, y el viaje a Badajoz que también transcurrió por Mérida y Guadalupe, pero ahora estoy perfumado de mi reciente estancia al Sureste de España y no quiero desaprovecharlo.