martes, 19 de marzo de 2024

Hoy he descubierto el cielo donde me gustaría haber ido cuando querían que creyera en el cielo.

 De pequeño me dijeron que si fuera bueno iría al cielo, pero no me convencía un cielo lleno de viejas beatas y de santos torturados, un cielo aburrido donde no se podría jugar al fútbol porque regateando a un compañero como que le humillabas un poco y eso de humillar a la gente no era buena cosa.

Hoy he descubierto noventa años después que sí que había un cielo bueno, hermoso y divertido al que hubiera merecido la pena ir. Encendí la televisión y estaban poniendo la película "La alegre divorciada"; mal título para proponérselo a un niño que cumplía seis años en la España de 1970. Pero hoy lo he visto y me he quedado pegado a la pantalla de televisión. Vi primero un baile de Fred Astaire y Ginger Rodgers, y descubrí tal felicidad que creo que debería de haber sido enviado en el Voayayer 1 junto con la música de Bach interpretada por Glenn Gould hacia los confines del universo para que si alguien encuentra la nave y hace funcionar el artilugio reproductor que lleva viera lo hermosos y felices que podríamos ser en la tierra.

https://www.youtube.com/watch?v=ydxcHACwX4Y


Toda la película es un baño de felicidad blanca, elegante, suficiente, exultante, sin pretexto, la felicidad en espiral... estoy enamorado esta tarde, no sé si se me nota lo suficiente.

La mayor sorpresa al ver los créditos es que la película es de 1934. En España las izquierdas estaban disgustadísimas porque habían ganado las derechas las elecciones de 1933, y prepararon y ejecutaron la sangrienta revolución de Asturias y de Cataluña. Hitler llevaba un año en la cancillería de Berlín, Mussolini estaba ultimando la invasión de Etiopía o Abisinia. Poco después llegaría la espantosa guerra civil española, las noches de los cuchillos largos y de los cristales rotos de los nazis, las terribles purgas del paranoico Stalin, y la década culminaría en la segunda guerra mundial, los años más terribles de la historia de la humanidad y también de la ecología.

Me parece increíble que esta película  tan alegre no hubiera sido capaz de cambiar la historia, pero los Beatles no fueron capaces tampoco de enderezar a la humanidad con su alegría y hasta hubo un miembro de la humanidad que pegó cinco tiros a John Lennon solo porque le había negado un autógrafo.  

Creo que nadie cree ya en nada, solo cabe columpiarnos en fantasías a sabiendas de que lo son. 

La fantasía es una droga de las más sanas que se conocen. La música es otra, aunque también tiene efectos secundarios: yo ya padezco de acúfenos y debo administrármela con mesura.


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