jueves, 27 de junio de 2024

No sé si podré con el bochorno que nos aguarda.

 Cuando escribo esto son las 18:47 del jueves 27, y habían anunciado tormenta al 80% para antes de las seis. Estoy respirando por la boca, porque la nariz no me ofrece lo suficiente. Me recorren calorcillos apestosos por todo el cuerpo y siento una modorra impotencia, ganas de nosequé y estoy para pocas bromas.

Ya es tiempo que deberíamos tener helado en el frigorífico, pero estoy apercibido de insulina y de colesterol si sigo sacando malas notas, así que no he comprado, porque de haberlo hecho me lo estaría zampando ahora mismo, si es que no lo hubiera hecho antes.

Me esperan malos años por el cambio climático, si vienen más estaciones más bochornosas tendré que poner aire acondicionado en casa o perecer.

Nos hemos cargado el clima o es que yo estoy viejo y a esta edad no se aguanta lo que hay ni lo que venga, que será peor.

¡Venga! ¡Llueve ya, por favor!


Paisajes andaluces de junio.

 Para descansar de monumentos os enseño parte del monumental paisaje andaluz creado por los hombres para alimentarse. Pararía muchas veces para fotografiarlo, pero a veces no puedo, y tampoco es operativo cuando se trata también de llegar a una nueva localidad que ver y donde buscar alojamiento. 

Me gusta conducir por las carreteras pegadas al terreno aunque a veces utilice autovías para avanzar. También es más fácil salirse de estas carreteras para fotografiar, aunque lo hago constantemente con mi cerebro.







Las nubes y los cambios de luz que ofrece su juego son una magia impresionante.


No hay truco, los colores son así.







Casi todos los días desayunamos con el café con leche, una media tostada regada con aceite de oliva. Solía costar 2,50€ en los pueblos, en las ciudades bastante más en los sitios donde entramos.



Estas son de la vega de Salobreña, a nivel del mar y sobre esta tierra donde se cultivaba caña de azúcar crecen ahora esplendorosos pimientos. Mucho trabajo hay aquí.



Pero Andalucía principalmente son olivares aunque yo los retrate desde la sombra de un pinar ¡que así sea por mucho tiempo!




miércoles, 26 de junio de 2024

La acera del Darro

Es una de las calles más famosas y recorridas del mundo, Está entre el barrio del Albaicín y la Alhambra, y por debajo discurre el pequeño, pero limpísimo Río Darro, uno de los dos que surcan Granada.

Parte de la explanada de la Audiencia Territorial de Granada


Aunque es estrecha tiene multitud de iglesias, palacetes y palacios. Mucho comercio para turistas, pero todo él de muy buen gusto.
El río es un espectáculo más
 
                                 Una entrada al Albaicín
                    Muchachos y muchachas
                         Lo dicho: el río es un hermoso salvaje

Hay un momento en el que la acera se ensancha

Muchas motos en Granada para bien manejarse en las estrechuras
Vigilante, la Alhambra.


La acera propiamente dicha, por donde a veces pasan taxis y pequeños autobuses entre la gente.

                                                  Mi compañía

martes, 25 de junio de 2024

Recomendación granadina sin fotos.

Es que no se permiten: para un adicto como yo fue una limitación, un chasco. Pero luego comprendí, es misma acertada política del museo del Prado, estar al servicio del disfrute del arte, no de la captura de imágenes de recuerdo y todas las posturitas que hacemos los fotógrafos.

El lugar pequeño para cobrar seis euro por verlo, pero tiene todo, esencia de la óptima, es la Capilla Real donde están enterrados los Reyes Católicos, que comparten estatua yacente y su hija Juana "la Loca" y su yerno Felipe El Hermoso, que tienen otra al lado. Preciosas obras de mármol. Antes hay una reja soberbia con imágenes de la pasión. El espectáculo, una vez dentro, propone descender a la cripta donde están los ataúdes de cada uno. Enfrente, un precioso retablo para celebrar misa. A la izquierda según se entra. la copia de uno de mis cuadros favoritos. El descendimiento de Rogier Van der Weyden. Mucho debió gustar a los reyes austrias que encargaron al menos dos copias, una se conserva en el Escorial, y el original que ahora está en el Prado, la presente es un depósito de la pinacoteca nacional. Me conmueve cada vez que la veo, sea en original o en copia de la época.

Luego hay dos dependencias más, una con esculturas y vestimentas religiosas y la otra, la sublime, la que justifica la prohibición de fotografiar tiene pequeñas obras maestras de Van der Weyden, Hans Memnling, y hasta Boticelli, aparte de otras magníficas obras de autores que no recuerdo, algunos españoles y alguno más, flamenco de Flandes. (Suerte tuvimos en lo artístico que nos gobernaran los reyes austrias, tan amantes de aquellos artistas.

Me resigné a capturar con la vista, abriendo los ojos todo lo que podía y obligándome a hacer un repaso final. Juro que salí agotado y tuve que tomarme un helado de chocolate para reponerme del cansancio de la impresión.

Creedme. 

lunes, 24 de junio de 2024

Volver a Granada

 Estuvimos en esta famosa ciudad tres noches con sus días hace casi quince años; valdría la pena volver a ver exactamente lo mismo, pero teníamos lugares pendientes. El Sacromonte, por ejemplo: un barrio de grandes cuestas, pero no más que las de el Albaicín o la Alhambra, donde no tuvimos que arrastrar a nuestra niña de 10 años porque siempre animosa, intrépida, voluntariosa, incluso tiraba de nosotros. No era ese el problema. Sucedió que alguien había susurrado que el Sacromonte era peligroso. No sé si entonces fue verdad, ahora no lo es. Se trata de un barrio de casas flamencas donde se pelean por meterte a cenar a tapear y a ofrecerte el flamenco más puro de los mayas, salazares y no sé cuantos apellidos y motes flamencos de los que suenan. No entramos en ningún tablao, pero desde fuera se oían cajones peruanos y bajos estilo "Carles Benavent" (1): el flamenco "puro" es Paco de Lucía mayormente; tipismo comercial, no demasiado completo en su extenso aforo un jueves de junio. 

Por la "acera" del Darro, que es una de las calles más famosas de Europa, circulaban lentamente taxis, con gente guapa y de postín dentro, camino de esos espectáculos. Yo miraba adentro no fuera a ser que apareciera algún famoso, pero no reconocí a nadie. También pasaron algunos taxis con los cristales tintados: hace una década estuvo por aquí Michelle Obama. Había muchos extranjeros, norteamericanos y japoneses, como peatones, pero muchos europeos de todas clases, incluidos rusos, aunque había muchos menos que en Málaga; tampoco estoy seguro de que todos fueran rusos, podían ser búlgaros, moldavos, bielorrusos, o eslovacos. 

Había también carteles convocando concentraciones contra el turismo masivo.

Se comprende bien lo que es turismo masivo, pero toda Granada está volcada en negocios que dependen del turismo masivo, y vive gracias a ello. Reconozco que presencié consumo abundante, y los precios no son baratos precisamente. Mucha gente trabaja y gana, que de eso se trata, en la deprimida Béjar muchos quisieran ver, esa alegría y este futuro, ese rumbo.

Lo difícil había sido aparcar; peleamos por hacerlo lo más dentro posible y al final tuvimos que pagar porque era la última hora de la ORA (ordenanza reguladora de aparcamiento) Por la noche fuimos a sacarlo fuera, aunque tuvimos suerte y encontramos un hueco gratuito. Antes habíamos tomado nuestro hotel en una calle perpendicular a la que se llama Elvira por esta hermosa puerta del mismo nombre.


Granada tiene un ambiente moruno, y en la calle Elvira predominan comercios magrebíes con pastelería, tetería, especias, olores atendidos por auténticos musulmanes que hablan árabe, es un ambiente real y bien asentado, una parte del turismo que llega seguramente lo consume o, al menos desea verlo aquí.



pero vayamos al Sacromonte






Desde el Sacromonte se ve muy bien el Generalife, que es el edificio blanco de la derecha, y también la Alhambra.

Bien pavimentado e iluminado, lo recorrimos al anochecer disfrutando de las vistas del monumento más famoso de España.

Generalife en el centro del horizonte





Al final se iluminó el mágico complejo palaciego Nazarí mientras caía la noche.



(1) para quien no lo sepa es el bajista eléctrico que acompañó a Paco de Lucía en el centro de su carrera.

domingo, 23 de junio de 2024

Historia de una puesta de sol en Montilla (Córdoba)

Habíamos decidido no ir a Córdoba a buscar alojamiento como teníamos previsto. Minutos después de de tomar posesión de habitación en impecable Hotel Gambrinus (un genio de la cerveza en tierra vinatera, "cosa más rara"), partimos a conquistar las perecederas imágenes con luz solar que todavía alumbraran sus monumentos.

Nos encontrábamos en la principal calle comercial y el sol subía sus rayos más coloridos a la vez que estaba bajando a esconderse en la noche. Algún mensaje estaba mandando a un veterano catador de puestas de sol: que esta ciudad asentada en un monte acaso podía ofrecernos un oeste espectacular, así que apreté el paso.



                            Esa iglesia que dejamos atrás es la de San Juan de Ávila


este es un edificio de la Plaza de la Rosa. El sol se iba



Los cables y torretas eléctricas quedan bien. No los desprecio en mis fotografías

Pero prefiero el horizonte limpio, y cuanto más lejano mejor.

El sol afinaba su paleta, pero aún no se había escondido en una tierra, sino en una nube del horizonte, quedaba tiempo.
Nunca había hecho una puesta de sol con palmeras

el horizonte de tierras cultivadas y olivares era ideal, pero la paleta de colores aún podía mejorarse.


capturé este reflejo en una ventana bien acorazada

Las siluetas naturalmente vegetales casan bien con los ocasos
incluso una alambrada con una parra trepadora

                            pero la pureza es elocuente en su plenitud

                                aún debemos registrar cada cambio de color


Incluso hacer una foto vertical para capturar más altura de cielo

                 mientras google no me cobre por poner fotos regalaré toda la gradación 
               Es una coda final de una sinfonía con todos los instrumentos vibrando
Uno agradece que las baterías llegaran hasta el final
                         A mí me gusta mucho el pan caliente (no sé cómo definir este color)

Y esta es la barandilla del mirador, donde me agaché por sacar algo un poco diferente.