sábado, 18 de mayo de 2024

Despidámonos de Toro ya

 Pero es que es una lástima dejarme estas fotos en el ordenador. Tienen sentido dentro de lo que es mi exhibicionismo viajero. Perdonadme: además, es una manera de darles vida. Dentro de unos meses habría de buscar un pretexto para traerlas aquí.  Así que ya que es una tierra de buen vino, apuremos la botella. (Compramos una por puro agradecimiento: un tinto "Barandales" por 3,70 €)

                                La puerta del convento del "arco recto"

La torre de la colegiata. Llegará un día en que, por artritis o por impotencia muscular, no subamos a estos sitios. Quizá sea aquél el momento de dejar de viajar.

                                                           La plaza de la Colegiata.

                                                 Un modesto románico
Unas poderosas escuelas de más de cien años, encargadas por una señora benefactora a la que mi memoria no puede hacer justicia. Lo siento.

Curvas que llevan a la curva del Duero, (amapolas y chumberas en primer plano)

                                     Vista general de la colegiata desde el Este

                                                             Un arco de descarga

                       Un claustro conventual de lo que ahora es un instituto, donde nos colamos.

Una de las puertas monumentales. Algo me recordó a la también vinícola ciudad de Burdeos

                                       La torre del reloj, que es otra puerta
                            Otra puerta más, "icónica" está en la denominación de origen del vino de Toro.

Habiendo traspasado la puerta del reloj. No recuerdo quién es el santo o el cristo que nos bendice a los que estamos dentro.


Otra vista con soportales que me recuerda a Llanes, a Burgo de Osma, a Baeza, a La Rochelle, a ...


 Es imprescindible conocer y reconocer esta ciudad. Se me quedan muchas fotos por mostrar.


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