lunes, 19 de enero de 2026

Último repaso a Poitiers

 

Los franceses exhiben muchas pasiones: el vino, los libros, la jardinería, la primera guerra mundial... en esta foto están, unidas, otras dos: el café en pequeñas tacitas y las bicicletas que circulan por todas partes.

A mí no me disgustan los talleres de bicicletas: igual que las tiendas, huele como un poquito a goma, y otro poquito a grasa de cadena, de piñones..., pero no estoy seguro de que eso "maride" bien con el olor a café, solo o con leche, aunque para gustos hay establecimientos y esta que veis es la única prueba que han podido recoger mis ojos en 61 años.

El establecimiento cafetero más típico es el café librería o el café pastelería, que hay unos cuantos.

una gata perdida un par de días antes de llegar nosotros por allí.

Un arco que debió de dar problemas y lo tapiaron, pero hicieron una ventana dentro de la tapia para aprovechar la luz de la calle.

Este tipo de cultivos en las aceras que vimos hace mucho tiempo en Burdeos, y hemos seguido viendo en otras ciudades.
Yo no sé que decir, las aceras especialmente si son estrechas deberían ser para que los peatones anduviéramos seguros. No sé qué filosofía concreta representa esta propuesta, o tolerancia. Lo que tengo claro, conociendo lo trabajadores que son los franceses, es que no es desidia.

De lo que más representa a los franceses es esta arquitectura neoclásica, para rodar películas de mosqueteros, -que digo yo-.

Otra cosa que quería escribir aprovechando la libertad igualdad y fraternidad, es que la inmensa mayoría de las limpiadoras de hotel que hemos encontrado eran de la raza de esta señora.



creo que los patos son prueba de que los ríos están limpios. (cuando vayamos a Vendôme veremos cisnes, que seguro que son todavía más exquisitos en cuanto a limpieza para nadar)


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