sábado, 24 de enero de 2026

Rodeemos la catedral de Tours

 No encontrábamos en internet habitación para esa noche en Tours, pero hacía cuatro días que habíamos dormido en Cahors, y no nos había ido tan mal. El coche estaba en el aparcamiento gratuito de nombre Mirabeau; teníamos que seguir intentando encontrar alojamiento antes de que cayera la noche oscura pero tampoco podíamos desperdiciar la magnífica luz que rodeaba la catedral así que disfrutamos sin agobio de sus alrededores. Una catedral enterita, aunque, como muchas de ellas, en obras de mantenimiento. Los franceses son muy serios en ese sentido: invierten en conservar su patrimonio, lo vamos a ver en Chartres dentro de unas semanas. Con tantos "interventores" no es extraño que nadie se extrañe de que aparquen una grúa al lado del Louvre y suban por ella unos sujetos con mono blanco con unas herramientas, aunque resulte que estaban para robar joyas expuestas en el museo. Ahora, con la reciente tragedia ferroviaria, se recuerda constantemente que Francia invierte cuatro veces más que España en mantener las vías de tren. Pues en conservar catedrales la proporción debe ser muy superior, por lo que nosotros vemos.

Aquí en sombra se observa la caseta de obras, algunos andamios, y la chapa de la empresa que lo ejecuta.



Puerta Sur
Sólidos arbotantes.


La única vez que subí (hacia 1980) al tejado de una catedral que fue en Ávila, el amigo que me lo enseñó me señaló un arbotante torcido, y añadió que estaba así desde el terremoto de Lisboa 1755. No sé si lo habrán enderezado en estos 45 años adicionales. En Francia lo tienen todo "mu derechito".

El imponente ábside está como nuevo, y no le falta una piedra. Sin duda hubo presupuesto para terminarlo en su día, y para mantenerlo.

Parte de la luz crepuscular se colaba por las vidrieras


la luz engatusa los sentimientos 
Más arbotantes y en el cielo se ve también el brazo de una grúa mantenedora

La catedral se ve sólida, no necesitada; en nuestro país no se arreglan hasta que están a punto de caerse, o cuando ya se han caído, como pasó hace un mes con una iglesia románico-mudéjar en Valladolid, que estaba declarada como bien de interés cultural.
fachada norte un poco escondida, lo que aprovecharon los incívicos grafiteros para dejar huellas de ese arte urbano tan "original" y "creativo".


No hay comentarios:

Publicar un comentario