Conseguido el trámite de dormir y descansar bastante aceptablemente a la vera del Loira decidimos ver generosamente la ciudad acompañando la intención de encontrar un alojamiento para ducharnos y recargar las baterías. Tenemos un cargador para hacerlo en el coche pero, por poner a cargarlo cuando no estaba en marcha la dinamo del motor, se fundió un fusible del coche, impidiendo más cargas y nos quedamos también sin radio para el resto del viaje. Al volver a Béjar revisé los fusibles encontrando el fundido, y fui a una tienda de repuestos y lo sustituí, comprando un par de fusibles de repuesto de diferente clase, por si acaso otra vez...
Todo lo que sea saber es sabroso.
Fuimos mirando nuevos hoteles y los que habíamos sondeado la tarde anterior. Haciéndolo desde las 9 de la mañana teníamos que conseguirlo porque, de no haberlo logrado, nos habríamos marchado a otro lugar: es mucho repetir dos noches seguidas. Encontramos un hotel enfrente del teatro de la Ópera, que se llama el Hotel du Theatre, con escaleras de madera muy empinadas, que tiene además la historia de que Balzac fue a la escuela en este edificio. El hostelero nos advirtió, antes de vendernos la habitación, que es posible que hubiera ruido por un restaurante que hay al lado, pero que cesaría a partir de las 23 horas. Conseguir un hotel en un sitio céntrico hace que si a uno le apetece ir al servicio ducharse o echarse una siesta lo tenga a mano, además con buen precio: 81 euros con la ecotasa. Yo ni me enteré del ruido aunque nos acostamos sobre las 22 horas.
Aquí tenemos el teatro de la ÓperaEn la Francia ocupada hubo razzias contra los judíos, y también gente que los amparó salvando su vida. Este memorial creo que se refiere a éstos, aunque no descarto que también se refiriera a las víctimas.
Aquí nos piden para restaurar esta fuente.







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