miércoles, 5 de noviembre de 2025

Una actriz, creo que sin trabajo

UNA ACTRIZ, CREO QUE SIN TRABAJO

probablemente aburrida, (que seguramente sale corriendo cada vez que suena el teléfono pensando que es un papel aunque sepa mientras se acerca al aparato que con toda seguridad son compañías molestonas de esas que dijo el Gobierno que iba a erradicar y que a mi madre y a mi mujer las tienen fritas), miró en los mensajes no leídos, (esos que el Facebook no te avisa, porque no son de "amigos" tuyos) y encontró una crítica teatral mía de 2014, que releí un día de 2017 y que como me gustara se me ocurrió buscar por la red a alguien de la compañía que lo representó; como era una buena crítica a alguien serviría de solaz y congratulación, y también el recordar que estuvo viva, y fue aplaudida, y pagada en una bella ciudad como Salamanca.

https://guerracivilenlas5villasdeavila.blogspot.com/2014/11/el-magico-prodigioso-de-calderon.html

(Mi intención era altruista pero también egoísta: deseo que me lean, que me lea cualquiera, y mejor si es artista y se lo cuenta a otras compañeras de reparto, o quizá ella misma se engancha a mi blog, que tanto quiero).

Muchas veces creemos que no somos nadie, que no hemos hecho nada, tan solo intentar y fracasar, o mediotriunfar para llegar al fracaso final, pero hicimos algo. Tiene que haber cien mil artistas, músicos, pintores, escritores... -cien mil es poco- mucho mejores que yo. Seguro que hay un millón de personas en España que decidieron ilusionarse en vivir del arte, de la creación, porque se enamoraron de ello; incluso que rozaron el cielo de la fama o del triunfo, hasta el punto de ver algunos como gente igual que ellos que logró salir a flote de la popularidad por un papel en una serie o en una película, y cobraron un dinero grande, y así lo supieron sus tías, que se vieron obligadas a felicitar a sus madres, que es el mayor orgullo que puede recibir ser humano alguno, lo malo es que al final se mueren las tías y hasta la madre, entonces ¿p'a qué triunfar?

Quizá esta actriz se habrá solazado íntimamente unos minutos con esta desconocida crítica de un desconocido sobre un trabajo que hizo hace 11 años cuando pensaba que a lo mejor, todavía llegaba a ser tan grande.

Esa actriz, que tiene ya más de cuarenta años y que, por lo que he espiado en la red, ha estado en un montón de elencos, y de escenarios (en el teatro romano de Mérida también) supongo que en el presente (porque no hay nada del presente en su "perfil") se encontrará en un impasse, que es una palabra francesa que significa calle sin salida, y así lo pone en los letreros de los callejones que lo son (hasta este año no me he enterado de lo que era verdaderamente un impasse, que suele entenderse en España como un parón inesperado en algo que funcionaba, y que puede volver a arrancar). Pero para salir de un impasse no basta con avanzar, hay que retroceder y volver a encontrar el camino, un camino como todos los que llevan a Roma.

Bueno, pues esa actriz hoy me ha saludado, y le agradezco el saludo porque yo también recuerdo, gracias a este saludo, que vi aquella obra -he vuelto a releerme- y me impactó: aproveché bien aquellas dos horas de vida, (incluyo prolegómenos y salida impresionada comentando) aprendí, me hice grande, sabio y comprendí mejor el mundo que escribió Calderón de la Barca, el dramaturgo preferido de mi hija y, por extensión, de mi casa.

Pero he mirado en mis estadísticas y ella no ha tenido curiosidad por seguir leyendo lo de al lado, o lo que escribo ahora mismo en este blog. No soy nadie, y ella sí, hay diferencia; yo he curioseado a quién me ha regalado una visita y he ensanchado mi mundo recorriendo unos cuántos espectáculos y compañeros, con los parabienes y ánimos que ha recibido su perfil de Facebook en los últimos años.

¡Cuánta gente hay como ella, y como yo, que quisiéramos tener ahora mismo la fama que ha adquirido sin haberla buscado Alberto González Amador, el novio de Ayuso, quien ayer habló por primera vez para el público de este país y hoy resuena más que lo que nunca ha resonado mi voz ni mis escritos, ni siquiera los de esta actriz entre dos aguas, con muchos reconocimientos y poco numerario en la cartilla, a la edad en la que empiezan a ofrecerte papeles de abuela solo si eres Carmen Maura o Carmen Machi, o Ema Suárez. Hace poco se quejó de eso Ana Torrent, de que ni siquiera la ven como abuela para darle trabajo.

Si quiere seguir hablando este novio, seguirán siendo escuchadas sus palabras, con calibrador, y si pretendiera dejar sembrado el pensamiento más inteligente de su vida, podría quedar como frase del acervo, porque se repetiría sin cesar los próximos días. Yo, y esta actriz, que también es escritora y de un libro que gustaría en mi casa porque trata de La vida es sueño, obra favorita de mi hija, y por ende de mi familia, podemos haber pensado y escrito maravillas filosóficas, descripciones certeras o la más elevada poesía, pero nunca llegaremos a eso que se llama popularidad cuya atención proporciona más atención, dinero grande e influencia en muchos seres humanos.

Ayer mismo surgieron nuevas palabras de un pícaro de más de ciento veinte kilos, Koldo García, que hasta parecen ingeniosas. Seguro que hay ya muchas personas que, odiando su catadura moral, tienen simpatías por este gañán. El pícaro, si tiene gracia, es personaje fundamental en nuestra literatura, en nuestro acervo, en nuestra mentalidad.

Los artistas en general que se conformen con el milagro de vivir hasta el mes que viene, aunque complementando sus intermitentes ingresos con labores hosteleras, o quizá llamando por teléfono a horas intempestivas a ver si pescan un cliente para su compañía de gas. (Hace tiempo que no contesto, pero parece que últimamente son robots, los que molestan primero, después si picas, ya se pone una persona, generalmente sudamericana).

 

    

No hay comentarios:

Publicar un comentario