Un sitio muy agradable, donde hemos repetido en dos años. Quizá por ello la avidez de fotografiar más, de agotarlo, porque parece que en bastante tiempo no deberíamos tripitir, habiendo tanta Francia inédita para que nuestros ojos sigan descubriendo.
por supuesto que en estas casas no hay ascensor.
Hemos visto muchos pasajes cubiertos, y los imbornales están muy limpios, debe llover de lo lindo. Ya vimos las bárbaras crecidas del río que están marcadas.
la torre del enorme colegio de los Jesuitas
el atraso cívico de los dueños de perros franceses hace que en las calles haya expendedores gratuitos de bolas para la caca perruna, no obstante lo cual se ven demasiadas.
Yo soy el peatón encapuchado que pasa por un mar de grafitis. Los muchachos franceses se cuidan bastante de no atentar contra el antiguo patrimonio, pero se desfogan en los entornos "urbanos"
gracias por tu amparo, precioso Pont de Valentré, aunque la luz no te acompañara gozosamente en la despedida, eres un monumento de cuento.













No hay comentarios:
Publicar un comentario