Instrucciones para dormir en el coche.
1.- No ponerse nervioso, hacer tiempo, y cansarse por precaución. La ansiedad por dormir no es buena compañera. Tengo 61 años y he pasado muchas malas noches, podría decir que lo mejor: el sueño, solo viene cuando uno se relaja y se olvida de que tiene que dormirse. Aunque es muy fácil decir esto.
2.- Nosotros tenemos una manta para estos casos en el maletero. Sábanas no, a tanto no llegamos. También ropa cómoda, los dos solemos llevar un pantalón de chándal, yo además llevaba sandalias, porque todas las noches desde que cumplí ¿40? ¿50? ya no lo recuerdo, tengo que salir a mear. Aquella noche lo hice lo más cerca posible del río. Bueno, el chorro ya no me llega tanto.
3.- Hay que huir de la luz, además ponemos el parasol porque algo quita. Si hace calor es necesario dejar un poco abierta la ventana, porque dos cuerpos echando aliento calientan el habitáculo de un coche. Mi experiencia (muy larga ya) lo puede afirmar, además soporto mucho peor el calor que mi mujer. Afortunadamente Francia es más fresca que España, y con un centímetro basta.
4.-Tener la hora a mano. Sí, porque si en un momento te despiertas y ya son las dos, por ejemplo, piensas triunfalmente: "ya he dormido dos horas y media, porque me parece que a las once y media creo que más o menos nos pusimos a dormir". Esa satisfacción conforta y relaja, otro par de horas más y ya habremos conseguido una cifra aceptable. Lo malo sería despertarse y ver que solo has dormido media hora, entonces puede que sí te empieces a desesperar. Pero en Francia hay algo muy bueno, la gente no es trasnochadora, y tampoco son ruidosos. Nadie nos importunó, ni acelerones de coches, ni verbenas, ni gente hablando alto por la calle. Ojalá pudiera decir lo mismo cuando duermo en mi casa de Béjar o en la de mi madre, en Ávila.
5.- Mirar al hermoso Pont de Valentré y decir ¡qué suerte tengo! ¡Qué bonito es!
En este césped fue donde mee de noche y de madrugada. No desde el césped me llega el chorro hasta el río, pero lo intenté.
Vamos a rodear el meandro por fuera de la ciudad hasta otro puente. Es domingo y los cafés tardarán en abrir.
Ya casi lo hemos cruzado y está a punto de salir el sol, esta luz es un regalo que no solemos disfrutar a esas horas.
















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