miércoles, 10 de abril de 2024

Jabón cerebral

 La grasa es uno de los materiales que más ensucia, pero si se le somete a un procedimiento químico: mi madre hacía jabón casero con sosa cáustica y grasas, creo que el industrial es parecido, resulta que es lo que mejor limpia el cuerpo, la ropa, el suelo.

Yo soy un poco soberbio y desprecio los programas de cotilleo, incluso últimamente huyo de los programas de discusión política. Habitualmente me ensucian la cabeza con tonterías o con faltas de educación, crispación, iras. Sin embargo admito que me gustan los programas de viajes, de arte, las buenas entrevistas o biografías de gente interesante. Pero estos programas no son convenientes en determinadas situaciones mentales.

Hoy tuve un serio disgusto jurídico-económico. Una agarrada, quizá además la culpa la tuve yo por ir de "sobrao" por la vida. Me escuecen los pensamientos, quiero relajarme y lavar mi cerebro para que no se retuerza y se golpee contra las paredes del cráneo. Lo mejor es esto. Cotilleos, o lo que he utilizado yo: la sesión de control parlamentario del Senado, me ha encrespado, me ha llenado de espuma como el jabón, pero he salido más limpio, más distraído del enjambre personal que me ocupaba.

Cada uno utiliza el jabón mental que le interesa para sobrevivir, algunos ven películas de terror, o de acción, otros se ocupan de la vida y miserias de los famosos, otros sufren-gozan con su equipo preferido.

No todo va a ser leer a Luis Landero o escuchar a Bach. Ahora mismo hasta que supere este episodio no puedo leer porque cualquier razonamiento me podría empujar a esa situación en carne viva que quiero aislar y preservar.

martes, 9 de abril de 2024

Otro Landero "El huerto de Emerson"

 Luis Landero es un cuentista, que diría mi madre; un mentiroso, que decía la suya; un mago que digo yo, pero nunca un cantamañanas: es alguien que te engaña con arte: te lleva suavemente por donde él quiere, te seduce. Lo siento, pero es una seducción masculina, yo ante él soy lector femenino y, como John Malkovich en las Amistades Peligrosas, Landero hará conmigo lo que quiera. Es un fabuloso.

El libro, del que llevo cincuenta páginas justas, es como el soneto de Lope de Vega 

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando:
contad si son catorce y está hecho.


El mago Landero se presenta desnudo ante nosotros, desnudo pero con un bonito cuaderno en la mano y decide que va a llenarlo ante nosotros con lo que se vaya ocurriendo, y aquí estoy, como siempre, embaucado. Pero como no quiero desperdiciar esa sensación de embeleco me levanté a apuntarlo, que para eso sirve el don de escribir: para que no se te olviden las cosas que andan por la cabeza.
(CONTINUACIÓN)
El capítulo predilecto se llama "Plegaria", y son todos deseos de un escritor cuando escribe, me llega  más diferencialmente que a todos los demás porque me siento interpelado por este artista que parece que lo hace sin trabajo y te cuenta su secreto: es como si Nadal te dijera: es muy sencillo; llegar a la pelota y pegar un raquetazo que entre en las líneas del campo. No hay más.
En la página 129 brota el capítulo titulado Hombres y Mujeres. No creo que ningún hombre haya escrito nada más laudatorio para la generación de nuestras madres.
Pero me ha alcanzado un poco adentro: solo he oído la palabra "aldabón" a mi padre, nunca hasta la noche pasada la había visto escrita, por lo que podría haber sido con "v"; aunque siempre sospeché que, de ser, sería con "b". Así que me he levantado para escribírsela a los de mi pueblo a ver si a alguien más le despierta un recuerdo y se atreve a añadírmelo en forma de comentario.https://www.facebook.com/groups/502708073172010/posts/7119236418185776 

domingo, 7 de abril de 2024

El sentido de mi existencia.

Si yo  nací como vi nacer a mi hija el primer sentido de mi vida fue alimentarme, trepar a la teta de mi madre para sobrevivir, o para degustar. A lo mejor. Encuentro mucho placer en la alimentación, sería estúpido ponerme a escribir ahora aquí todas las frutas y comidas que me gustan. Para todos la vida es comer y dormir, -de otra manera no funciona-; creo que, aunque no he probado el caviar, ni la langosta ni otros alimentos extravagantes por poco asequibles, he gozado, gozo mucho cada día; no es solo la obligación de nutrirme.

A medida que crecía me fueron surgiendo ejemplos, imitar a Jesucristo siempre fue mucho pedir, nunca lo he pretendido, ni tampoco lo he entendido, porque ahí estaba el ejemplo supremo, el del inalcanzable Dios. Aunque a  su lado estaban los santos, y a mí me pusieron el nombre de un santo poeta, pero la poesía tardó en interesarme; he escrito muy pocas poesías; mis ejemplos fueron el Jabato y el Capitán Trueno, que iban por el mundo librando a la gente de sus opresores, y para ello se mantenían fuertes, sabían luchar: por eso siempre he sido deportista.

Lo primero que quise ser es futbolista, desde las eras de mi pueblo hacia la selección nacional. Un día comprendí que no lo conseguiría: se cruzaba ya la literatura, las vidas de los escritores que tan interesantes me hacía el profesor Jacinto Pérez Moreta. Eso siempre podré serlo ¿no?

 A los quince me enamoré de la guitarra, y de la música que estudié sin método y sin maestro. No valgo, no aprendí bien y además me pongo muy nervioso ante cualquier público: aunque esté solo, cuando pienso que toco para otros, fallo.

También quise ser político, de izquierdas como lo eran Trueno y Jabato: defender a los oprimidos contra los tiranos, más tarde comprendí que hay muchas clases de tiranos y explotadores: político-escritor- filósofo, por consiguiente; pero también debía cumplir en aquellos entonces lo que se esperaba de mí: conseguir novia para darle besos de película y tener hijos, aunque antes se presentaba otra tarea que se hacía más urgente, ya que no conseguía novia enamorada necesitaba la convalidación sexual, el triunfo para poder contar que yo también había alcanzado esta meta, no necesariamente contarlo, sino que se supiera, o al menos que lo supiera yo.

Con veinte años encontré la mujer de mi vida  y el sentido a partir de entonces fue terminar la carrera independizarnos y lo que viniera. Tardamos mucho en conseguirlo, apareció el carnet de conducir, la primera interinidad con su primer dinero, el coche,  los viajes, la fotografía, vivir y ampliar horizontes, descubrir mares, sin aplazar el objetivo principal, que era ser funcionario libre de preocupaciones monetarias, pero viajar también. Tuve mala suerte con mis primeras interinidades. En un momento de desesperación escapé de Ávila para trabajar en una fábrica. Allí descubrí que los obreros se lanzaban a tener hijos, y yo temía morir en la furgoneta que me trasladaba a mi fábrica por las calles desiertas de Zaragoza en la madrugada. 

Pero volvieron a llamarme para una interinidad de justicia. Me determiné a ser padre. Nació mi hija y el amor cobró su sentido más pleno. También hice a mis padres abuelos. Me tocó otra interinidad de un año. 

Nunca lo conseguí, pero mi mujer aprobó una oposición y ello nos bastó compramos una casa. Se me cruzó poco después la guerra civil en las cinco villas de Ávila, pero me da miedo publicar el libro con todos sus nombres.

Creo que nunca triunfaré como escritor, pero modestamente considero que estoy triunfando como bloguero, me gusto y no me mido con nadie, os tomo la temperatura y aprecio que todos los días alguien mire lo que se me ha ocurrido poner aquí. Ya sembré el semillero de tomates y pimientos, tengo cavada la tierra donde irán trocitos de patata esta semana entrante, después las plantitas de tomates y pimientos y las pipas de calabacines y calabazas. Tendré fresas y frambuesas, cerezas y ciruelas, grosellas, melocotones y peras, manzanas y nueces, y peligrosos higos para un diabético. 

No espero mucho más de la vida, aunque acepto regalos.

sábado, 6 de abril de 2024

Comunismo

 Cuando se murió Franco yo tenía once años recién cumplidos. Probablemente entonces comunista era un peligroso insulto político en España, pero ya mucho menos: había curas con barba "curas obreros" se hacían llamar, a mí me dio clase uno que luego se salió (creo) era muy amigo de un primo de mi padre también con barba que tuvo hijos y se salió, como tantos. El comunismo se relacionaba con lo evangélico "Jesucristo: el primer comunista" decía una canción de Sabina, como recogiendo frases muy repetidas.

Según fui haciéndome adolescente se publicaban libros prohibidos, los de la editorial "Ruedo Ibérico" que antes estaba en Francia y muchos eran de la Guerra Civil: dejábamos lo viejo. Se permitió el juego, los bingos y los casinos brotaron, Franco solo dejaba la Lotería Nacional y las quinielas futbolísticas (a las que dicen le gustaba jugar). 

A su muerte los quioscos y librerías se llenaban de periódicos efímeros: el Socialista, el Mundo Obrero, y revistas políticas: Triunfo, Cambio 16, Cuadernos para el diálogo..., pero sobre todo de revistas pornográficas LIB, LUI, el Playboy, y el cine no digamos, mucha producción pornográfica en aquellos tiempos, en Ávila donde yo viví desde 1978 las proyecciones las capitalizaba el "Real Cinema" un tercer cine, aunque no estrenó Emanuelle una de las películas más recaudadoras de la transición. 

Un amigo y yo fuimos a ver nuestra primer película al Real Cinema: era alemana, de historietas cortas todas con desnudos femeninos picantes. Teníamos miedo en nuestra primera vez de que no nos dejaran pasar, porque era para mayores de 18 y andaríamos por los 15, aunque en esa sesión de las 8 de la tarde la mayoría éramos menores de esa edad, varones, por supuesto. La sesión de las 10 estaba llena de mozos más mayores que nos encontramos a la salida.

Todo lo nuevo nos gustaba y legalizaron el partido comunista. En tiempos de Franco cualquiera que era de algo, era del "partido", que se confundía con las ansias de libertad y con el levantamiento de todo lo prohibido. 

Los españolitos de la transición teníamos mucho complejo y lo bueno era de importación, lo español era malo, barato, cutre, hortera... nacional-católico.

En las olimpiadas mandaba la URSS y cuando le sobrepasaban los americanos. El telón de acero podía alegar que Checoslovaquia Polonia Bulgaria y Rumanía eran unas grandes potencias pero sobre todo la DDR o la RDA república "democrática" alemana que le daba un par de vueltas (salvo en fútbol) a la República Federal.

Caído el telón se descubrió el pastel del dopaje. Creo que la actual Rusia ya estaba bloqueada por el comité olímpico antes de la invasión de Crimea, pero era por tramposos y por esconder a sus atletas de los controles (que han seguido haciéndolo). 

Me encantaba el himno soviético, y el de la RDA. Los veranos me ponían muchas olimpiadas, en las de Montreal 76 un hombre "llamado caballo" el cubano Alberto Juantorena derrotó a los negros americanos en 400 y 800. En aquellos años atreverse a ser comunista era de lo mejor, los más timoratos nos conformábamos con ser socialistas, que era una especie de café con leche. Mucha leche. Recuerdo que en el año 1.982 un amigo me dijo que iba a votar a los comunistas, pero para que llevaran adelante por lo menos el programa electoral del PSOE, que siempre sería recortado por los poderes fácticos.


Luego cayó el muro de Berlín y Ávila se llenó de polacos, el comunismo europeo se desplomó como un castillo de naipes. Europa hoy llega hasta el Dnieper, que ahora sabemos que se llama Dnipro.

Sin prole no hay proletarios y en la vieja Europa de 2024 no quedan proles, la generación en edad de generar busca la parejita, pero tiene uno o ninguno. Las parejas se rompen, se fabrican hermanastros y no hermanos. Los niños consentidos nacen sin sentido comunitario ¿con quién? Leo ahora en un libro argentino de la época de los "montoneros" que trataban de resistir una huelga con ollas populares, para que la comida diaria fuera casi gratis mientras no se cobraba salario por ser huelguista. ¿Quién comería hoy en cualquier ciudad europea bajando a la calle con un plato para que se lo llenaran, ¿qué familia, o hijo de los nacidos a finales de siglo XX soportaría eso? Antes la muerte y no exagero. Los parias de la tierra son paridos en África, y la mayoría son musulmanes, que llegan en cayucos a revender bolsos y camisetas de fútbol de imitación. 

Hoy un derecho fundamental es la calefacción, el WiFI, el teléfono móvil con tarifa plana y suscrito a Netflix para ver las últimas series. La historia ha acabado: una huelga se soluciona con subcontratas. Los alimentos pueden llegar de cualquier continente, la mayoría de los pagos en supermercados se hacen con tarjeta y las tarjetas son un oligopolio. Hasta resultas sospechoso si pagas con billetes.

Pero en China, el país poscomunista maneja más tarjetas y pagos por móvil que nadie, en su afán por controlar a su gente es lo mejor. Un sueño orweliano, que es de los primeros anticomunistas científicos,

jueves, 4 de abril de 2024

Otro Landero ha iluminado mi vida

 El padre de Luis Landero murió el mes que yo nací. Acabo de leerlo en el libro El balcón en invierno.




Por fin un deliberado libro de memorias, delicioso, digno de él, con su voz que lee desde mis adentros o sus afueras: repasos para mí de algunas anécdotas conocidas después de haberle escuchado tantas entrevistas: es el mejor escritor, cada vez que le leo me doy cuenta de que lo sé ya desde hace treinta años, cuando leí Los juegos de la edad tardía. ¡Cómo pasa el tiempo!, treinta años y he procurado aprehender toda su obra en lomo, y también recuerdo haber fotocopiado artículos suyos en El País, aparte de entrevistas televisivas o radiofónicas. Esta última landeriana ha sido en menos de un día, saboreándola con envidia porque cuenta mi vida o una muy parecida: los dos somos de pueblo -porque somos de pueblo- y fuimos a vivir a una ciudad en la adolescencia y me frustra un poco que yo no la puedo narrar igual porque se me ha adelantado el maestro magistralmente. En 2014, cuando escribe estas historias, Landero aún tenía madre que se allegaba a la centenariedad; mi madre hoy se acerca a los 84 y me da tan pocas explicaciones como la suya, pero creo que la quiero igual y siento su viudez y mi orfandad como un tiempo irrecuperable, como le pasa a él.

El libro es pesimista en cuanto a lo que vaya a quedar de la variada y completa cultura de los pueblos que nos criaron, y también de lo que vaya a quedar de toda la escritura. Lo que dice es más cierto hoy en el 24, y él no debería llorar tanto porque he mirado en la ficha las fechas en las que mucha gente devoró este libro cuando lo trajeron a la biblioteca de Béjar recién comprado. No lo dejaban parar, tiene que haber por todas partes muchos lógicos devotos de su escritura. En el año 2017 dejaron de apuntarse a bolígrafo en esa ficha que se quedó pegada en la contraportada. ¡Cuánto ha acabado de existir en estos años! Ahora estas cosas de los préstamos y las devoluciones se registran "a ordenador". Alguien sabrá, incluso la sociedad de autores que cobre y que le pague a él un tanto por cada préstamo bibliotecario de su obra; eso que todavía se puede ver en la ficha arqueológica. Si yo fuera Luis Landero y tuviera esa posibilidad, probablemente me entretendría todos los días mirando cuánta gente se ha llevado hoy cada uno de sus libros en todas las bibliotecas españolas. 



La novela acaba con la frase un grano de alegría, un mar de olvido. 

Es injusto, pero la vida es así, aún el mejor de los escritores en nuestra lengua, y yo mismo, que solo tengo este blog con poquitos fieles y esporádicos infieles que no expanden su gusto. Lo bueno de la vida es vivirla, ese grano de alegría que supone escribir algo que alguien va a leer, aunque fuera yo mismo leyéndome dentro del cerebro, sintiendo la satisfacción que germinan las ideas en palabras, uno cree que crea, y esa es alegría suficiente; que quedar van a quedar poco unos pocos. Sería una lástima que tampocoo lo hiciera Luis Landero es de los que más lo merecen.

miércoles, 3 de abril de 2024

Llosismo póstumo



Ayer fui a buscar unos libros a una biblioteca pública y me encontré con éste a la mano. Una golosina. Lo he devorado pero no porque sea bueno. Está dedicado a su sufrida mujer, Patricia Llosa, es la carta de amor de un arrepentido, un ajuste de cuentas entre una vieja pareja terminal, con un despertar amargo a la muerte y la desilusión.

Recientemente a García Márquez le han publicado los hijos una novela que él decidió descartar; el público se quedó con ganas y la familia habrá hecho caja. Con Vargas Llosa esto no va a suceder, se encarga de matar a don Quijote trayéndolo a casa. Le escribe una carta de amor a Perú y a su música popular y otra carta subliminal a su mujer, la madre de sus hijos, que siempre le apoyó y que supo estar a cargo de la familia mientras el protagonista se creyó más de lo que era y rizó demasiados rizos.

Seguramente a mucho del público le parecerá un desacierto económico que no haya salido Isabel Preysler en esta novela, creo que hay que leerla muy entre líneas para hallar esto. Mi intención ha sido leerla con el conocimiento de que algo se dejaría caer de esa relación con la mujer espectacular y rutilante florero reina de las revistas del corazón. Y creo que lo he hallado quizá por cumplir mi intención.

Sí, pero el libro no es bueno; como de encargo, está relleno para que pese más, es un ensayo sobre los valses peruanos, un homenaje a esa música cantada, que no es tan famosa como los valses venezolanos para guitarra, y que nunca podrá ser el tango, ni las rancheras, ni los boleros. Resulta un empeño quijotesco el libro como literatura, pero evidentemente es una forma de hacer dineros. La editorial y los lectores quieren más de este árbol terminal Mario, y nos lo han vendido.

Yo no recomiendo este libro a nadie que no se haya leído por lo menos la mitad de Vargas Llosa y haya atesorado suficiente cariño como para perdonarle. Lo mejor para mí es que lo he ventilado en menos de diez horas.

Por cierto, se parece mucho a las tramas de Luis Landero, que suelen ser siempre la misma. Por más cierto, yo leí el primer Landero por una recomendación que hizo Vargas por la radio. 

Luis Landero escribe ahora mucho mejor que este último Llosa.

martes, 2 de abril de 2024

Detalles lamentables sobre Machado

Hace unos días indignado por la aparición de Pedro Sánchez en un documental sobre la vida de Antonio Machado escribí este artículo en el facebook de "españoles contra la amnistía"

<< NADIE menos MACHADIANO que Sánchez.

Ayer pusieron en Imprescindibles un programa de los domingos en la 2, que a veces está muy bien, y otras bastante mal, pero con Antonio Machado no se podía fallar así que se lo recomendé a mi amigo Aguilera, que es un poeta colombiano.
Resultó que yo ya lo había visto, es de hace unos cuantos años; son bonitos los recitados, y los dibujos animados que se habían creado para la ocasión, también: con muy buen gusto. El programa estaba lleno de la socialistasfera de entonces, (que incluía como no, a Alfonso Guerra, machadiano de pro, pero Puigdemoniano de contra ahora) buscando todas las luces, lo que no me parece mal porque yo a Machado le quiero mucho, aunque escribiera eso de "si mi pluma valiera tu pistola ¡oh Líster!, contento moriría" Por cierto la pistola de Líster como la de cualquier oficial no sirve para matar <<fascistas>>, salvo el tiro de gracia que pudiera darse en un fusilamiento, sino para poner disciplina entre los rojos: no obedeces=te mato.

Pero a D. Antonio le trataron muy bien los republicanos poniéndole en un bonito chalet incautado en Valencia, y coche para ir a la frontera al final cuando no había nada para nadie y con algo tenía que pagar.

Su hermano Manuel, (con quien se llevaba muy bien: escribieron mucho teatro a medias, incluso Manuel le pasaba a limpio los poemas para llevarlos a la imprenta porque tenía mejor letra), hizo otro poema a Franco guerrero, tan conveniente para sus intereses y tan impresentable en la actualidad, como el que hizo Antonio al comunista Líster.
El precioso documental culmina con unos minutos del "trepa" de Pedro Sánchez chupando cámara colocando una corona en la tumba de Coillure. Me pareció muy indecente, muy antimachadiano, muy sinvergüenza: como es él.>>


Pero POCO DESPUÉS, BUSCANDO SOBRE BAROJA ME ENCONTRÉ ESTA FOTO EN EL LIBRO DE UMBRAL "LAS PALABRAS DE LA TRIBU". Para los que no conozcáis a los de la foto os diré que el de la izquierda era Antonio Machado el bueno, a continuación está el dictador golpista de 1923, entonces en ejercicio, Miguel Primo de Rivera, después está Manuel Machado el hermanísimo de Antonio, y a continuación José Antonio Primo de Rivera y Saénz de Heredia el fundador y líder de la falange que lo haría en el año 1933 fusilado en Alicante en 1936 aunque no tenga consideración de víctima de la guerra.


-La foto debe ser de la segunda mitad de la década de 1920-
Una foto "histórica" que revela que el bueno de Machado también era un "trepa" que peloteaba con los poderosos, como después haría con Enrique Líster Fontán y su hermano con Franco.

no es que sea triste la verdad, lo que no tiene es remedio
JM Serrat, otro machadiano de pro.

Amo casi todo lo que escribió Machado, entiendo esa religión laica que es ser machadiano, hasta puedo entender que un poeta no pueda rechazar una foto del dictador y su hijo que acudieran a un estreno teatral de las obras andaluzas que estos Machado escribían al alimón.
Los tejemanejes viperinos de Sánchez son algo que me estomaga, el mezclarse con lo machadiano me parece una vileza más.
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