Inicio este artículo a las 20.42 del jueves 2 de agosto. Mucha gente que conozco estará escuchando o viendo la "previa" al partido de fútbol de España contra Austria que comenzará dentro de 18 minutos. Hacen previas más largas por la radio que por la tele. Me siento bien desocupándome de eso, ahora mismo estoy por irme a comprar al Mercadona para que se note por la gente que hay por ahí y por la que me encuentre por el camino, que no soy furbolero. Aunque sí: me enteraré del resultado, es imposible que no te dé de frente o de lado la buena noticia que España, que ha ganado todo en clubes y selecciones, consiga eliminar a Austria que no ha ganado nada en ninguna competición y solo nos apabulla en orquestas, y en músicos con Haydn, Mozart, Schubert, Mahler, Karajan...
Y llegué al Mercadona sobre las nueve y cinco, había poquísima gente, tampoco hubo casi tráfico de coches y poquísimos peatones paseando por las calles. En el supermercado estaban recogiendo los carros y compraban muy pocos clientes a pesar de que quedaban mas de tres cuartos de hora. A la vuelta pasé por delante de varios bares que tenían la televisión puesta con todos girando hacia ella, y otra pantalla sacada para los que estaban en la terraza. Entretanto oí el bramido de como un gol, pero debieron anularlo o salir fuera por poco, porque en la siguiente terraza vi que llevaban 27 minutos y aún iban cero a cero, y me volví a decir: he ganado veintisiete minutos de vida, más la hora de la "previa". Luego oí cantar un gol y en la siguiente pantalla vi que ya tenía en el casillero el uno antes de entrar en mi casa.
Hoy, a las 9,40 me han quitado el programa Horizonte de la tele: no han querido competir, o no han querido perderse el partido. El juez Pedraz ha procesado a la directora de la Guardia Civil y a su Director Adjunto Operativo; serán para otro día los comentarios; el fúrbol va con el poder, si va bien; es el opio de este pueblo, mucha gente anda estos días con camisetas de la selección, en las publicidades de muchos productos están los seleccionados, -enorme la que hay en mi farmacia de una crema solar-.
No sé si hemos ganado tres o cuatro cero, cuanto más dure España en el mundial más se sostendrá el falso bienestar de que España vaya bien. Todos los anunciantes recuperarán en dinero de su inversión publicitaria, y todos los bares con pantalla venderán más cerveza, de buena gana.
Ayer, de nueve a once, nadie escuchaba a Schubert, ni a Mahler en toda España y las purulentas corrupciones del PSOE se taparon con las camisetas rojas del circo contemporáneo.
Me he enterado ahora mismo a las 8, 30 del día 3, que por fin tendremos un rival de nuestra medida: Portugal, que son más furboleros que nosotros, especialmente los camareros con los que hemos tratado en nuestros viajes.
A pesar de ser un país de buenísimas corales, casi nadie sería capaz de decir un músico clásico portugués. Yo sí, pero no cuento en esta historia.
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