Uno, el último día, quiere terminar pero también aprovechar. En las fiestas mayores de mi juventud pasaba lo mismo, ¿mejor guardar fuerzas para mañana o seguir intentando por si sucedía algo a ultimísima hora?. Supongo que al final de la vida pasará también así, sacaremos fuerzas de flaqueza a ver si cristaliza alguna ilusión (mi madre lo hace; aunque diga tantas veces eso de "señor, llévame pronto"). Pues en un viaje como éste, de tantos kilómetros, había que seguir aprovechando las bellezas y curiosidades que pudieran surgir. No desperdiciar la distancia. Seguir vivos.
Sé que también viajo para vosotros, para contarlo. No quiero riesgos para mí, pero tampoco puedo dejar de puntuar, para ganar a los puntos, como los boxeadores; como los que discuten de política, colocar una sensación, un argumento; nadando y guardando la ropa.
Creo que ya puse este monumento al soldado "bleu" de la primera guerra mundial
No sé si hemos entrado ya en la Gascuña, que en Los Tres Mosqueteros y en la persona de D'Artagnan representa lo rústico, lo sólidamente rural, lo "paleto"; sin la clase de los parisinos que son los mosqueteros. Sirva esta arquitectura como expresión de esa idea.











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