Íbamos a Toulouse, por recordar esa magnífica ciudad y su ribera del Garona donde vimos las primeras exhibiciones populares de bailes por parejas. Seguramente ese espectáculo lo inició una academia de baile -nosotros lo descubrimos en 2018- y los participantes de otras academias se lucen los veranos, al año siguiente ya se nos apareció en Burdeos y en Vannes.
Pero al final no fuimos a Toulouse. Al acercarnos a Montauban observamos que había muchas empresas de automóviles de segunda mano: una desmesura, o una casualidad concentrada al norte de la ciudad. En el Sur de esta localidad hay muchas hectáreas de manzanos, cubiertas la mayoría de plástico para que no piquen la fruta los pájaros.
Ya os he contado que los recuadros verdes de nuestro Mapa Michelín, cuya edición es de 2017, nos condicionan; pero esa misma mañana habíamos visto de su injusticia con Brive La Gaillarde, y decidimos darle una oportunidad a Montauban que tampoco tiene recuadro de antología. La oportunidad sería entrar con el coche hasta el centro, tomar un tique (HE DESCUBIERTO AHORA QUE TIKET NO PUEDE ESCRIBIRSE PORQUE ME LO SUBRAYA EL CORRECTOR, PERO TIQUE SÍ) de una hora de aparcamiento y a ver corriendo.
Entonces nos enamoró y tuvimos que volver corriendo más todavía antes de que venciera la hora para cambiar el coche de sitio y que nos multaran. Habíamos decidido hacer noche para disfrutar de esta preciosidad.
Al igual que su vecina Toulouse, es una ciudad roja, -de ladrillo-Un viaducto macizo de ladrillo
Ladrillo sobre ladrillo a plomada.
En la catedral invirtieron en piedra caliza. A la izquierda hay un palacete, que hoy es un hotel Mercure (la gama alta de los Ibis) donde murió Manuel Azaña.








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