Me gustan las mujeres, para fotografiarlas sin que se den cuenta, pero también algunos hombres me llaman la atención.
En este viaje tengo por primera vez a mi disposición un teléfono para fotografiar, y como todo el mundo está mirando y manipulando constantemente estos cacharros para cien cosas, esta mujer no pudo saber que yo "robaba" esta foto tan bonita.Estaba yo en la escalinata de la fachada sur cuando localicé a esta esbelta ciclista.
A ella se sumó otra con la que seguramente había quedado.
Y como un cazador, conseguí reunirlos en la misma foto.
La más bonita ha sido la niña "de anuncio" de la primera foto.
En el interior de la catedral tampoco dejé de fotografiar a este grupo, creo que de católicos japoneses, que miraban hacia la entrada oeste.










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