miércoles, 6 de mayo de 2026

José Luis Ávalos, el feminista.

 Un exministro de Transportes (el ministerio del gobierno español que más presupuesto tiene) y secretario general del PSOE, que un día dijo: 

        "ser socialista es ser feminista".

Este hombre, juzgado ahora con petición de 24 años de cárcel, que declaró el lunes pasado en el Tribunal Supremo, es un gran orador, maneja muy bien las palabras, los gestos, los silencios, pero como nosotros ya sabemos, por los hechos y por sus contradicciones, que miente, que lo que es es un camelador, nos parece que sobreactúa hasta el ridículo. A lo mejor si no supiéramos nada de él nos convencería, porque ciertamente posee una panoplia de registros expresivos y vocabulario suficientes para hacerlo. De cualquier modo, venimos todos ya muy toreados.

José Luis Ávalos es un goloso de las mujeres y, teniendo actualmente 65 años, las prefiere jóvenes y esbeltas. Imagino que ha sido un gordito toda su vida y probablemente en sus tiempos no ha ligado todo lo que consideraba que debía, y llegado al ministerio con sus coimas, y sus corrupciones, ha querido sacarse esa asignatura pendiente consumiendo jovencitas, que lucen más que las sesentonas que serían acordes con su edad. En el caso de corrupción por venta de mascarillas en pandemia, no se le encuentra dinero, tan solo ha aparecido el que percibían las mujeres con las que tuvo relación en los años de su mandato, es decir mucho se lo cobró "en carne".

En su patética declaración del lunes pasado se quejaba de que un antiguo "amor", una treintañera que le cobraba 1.500 euros diarios por acompañarle a los viajes ministeriales aparte de otras remuneraciones en especie y sueldos públicos por trabajos que no realizaba, ha sido innecesariamente dura con él en su declaración ante el tribunal: y recalca que esas palabras no han podido salir naturalmente de ella, que ha sido presionada, engañada o coaccionada. 

Pues con esto ha terminado de embarrar su feminismo de boquilla:  en su última actuación pública es capaz de seguir haciendo de "papaíto" de su "sobrina" y negarle a esta mujer la capacidad de decir la verdad por sí misma, con su propia personalidad; parece que ahora, como no se le "abre de patas", ni le susurra dóciles cariñitos, ni le cuenta historias sumisas que le agraden, tienen que ser otros y nunca ella misma la que dirija su vida, o su declaración judicial.

Según él una mujer guapa, joven, sensible, femenina y tontuela (que a lo mejor así le excitaba más), debe ser manejable por cualquier hombre.

Tengo entendido que es una creencia común en los puteros, el que las mujeres gozan con ellos y que "se lo harían gratis" a pesar de lo que les cobran. Están tan obnubilados que se creen dominadores cuando realmente son dominados.

Seguramente el puterismo es la quintaesencia del machismo.


 

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