martes, 26 de mayo de 2026

Más chocolate visual

 Ayer escribía eso de que me compraría las tabletas de chocolate de cien en cien. El audiovisual de Chartres es como una caja de bombones que puedes tomar, sin que te llamen "lechuzo", ni te suba la glucemia, ni te engorde la tripa. Uno lo digiere en el teléfono y piensa que después llegará al hotel y que recargará la batería por la noche. Podría haber hecho cien más, porque a veces dejaba de fotografiar para verlo con mis propios ojos. Es una orgía para la vista, me pellizco respiro hondo, hiperconsciente, para absorber el regalo, y lo que más desearía es que estuviera a mi lado mi hija pequeña, o mi madre viejecita, que me lo agradecerían abrazándome ilusionadas. Pero mi hija voló del nido y mi madre ya no se mueve más que con andador y no podría seguir nuestro ritmo.



























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