martes, 12 de mayo de 2026

La Historia

 Los que me seguís veis que lamento las destrucciones culturales que se han producido a lo largo de la historia. Me parece una tremenda falta de respeto ya desde que se tachara en Egipto la obra escultórica relativa a Akenatón a todo lo que siguió después. Me duelen más, y las busco en mis viajes por España, las destrucciones que hicieron los descontrolados del bando republicano  en 1936 en las iglesias y celebro efusivamente todo lo que se salvó y a quienes arriesgaron su vida por hacerlo.

Hoy estoy leyendo "La historia de la Revolución Francesa" de Norman Hampson y aparecen muchos incendios y destrucciones de palacios  e iglesias que se hicieron a finales del siglo XVIII. Por ejemplo, el Ayuntamiento de París, que es precioso como está hoy, lo quemaron, así que la historia también regenera y reedifica, en el caso de Francia, con muy buen gusto.

Aquí tenemos un "tatuaje" o una "pintada" hecho por la revolución francesa en la catedral de Chartres. Me gusta haberlo encontrado porque es expresivo de aquel momento histórico. La revolución demolió totalmente la Abadía de Cluny, la más influyente de Europa e inspiradora del Románico, pero hoy hay en París (y no lo vimos en 2015) un museo exclusivamente dedicado a Cluny. Los franceses, tan republicanos ellos, tienen las catedrales, las iglesias y los palacios con tal mimo y atención, que parece que se sintieran avergonzados de esa parte de la historia iconoclasta. Es una cultura que comenzó en el siglo XIX con la figura destacada del arquitecto Violet le Duc, y muchísima gente desconocida que le pagó sus restauraciones y arquitecturas, porque hacen falta muchas voluntades y muchas artesanías para recuperar lo que ellos han recuperado en estos dos últimos siglos.


Nosotros viajamos para ver lo que está ahí; alabamos, como parte de la humanidad, que nos lo cuiden y también que nos cuenten su historia, por triste que sea. Los cristianos españoles del siglo XIV  construyeron una catedral dentro de la Mezquita de Córdoba y, gracias a ello, conservamos lo uno y lo parte de lo otro. En Granada demolieron la mezquita para hacer sobre ella la catedral, y en Carmona y en Ronda y en muchos sitos más. Por volver a Francia, los bombardeos de la segunda guerra mundial acabaron y mutilaron mucho arte y barrios populares franceses. También se arrasó Coventry en Inglaterra, y muchos lugares de Alemania, con toda la saña vengativa posible. (Creo que nunca iremos a Alemania, porque además de ser ya viejos, no sabemos el idioma y porque será triste pensar todo lo que se perdió en los años cuarenta y que ya no podemos ver)

Aprender y disfrutar, sumergirse, hasta dejarse engañar. El arte, el trabajo humano nos motiva.

¡Qué ganas tengo de seguir descubriendo, aunque aún no hemos acabado Chartres que fue el punto más al norte de nuestro viaje de otoño de 2025, pronto comenzaremos a bajar en el mapa, y después aparecerán viajes que hicimos por España y que tengo guardados, o dormidos por aquí.

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