Yo no soy un triunfador: no soy ni la mitad de hombre que me hubiera gustado ser, en ese sentido soy un fracasado.
De niño quería ser futbolista, pero no era ni de los mejores de mi edad en las eras de mi pueblo. Hubiera querido ser guitarrista, pero era muy malo con los nervios, y sin los nervios también. Claro que hubiera querido ser escritor de libros y contestador de entrevistas, pero me quedé en mantenedor de este blog. Me hubiera gustado dar envidia con un considerable "historial" de conquistas femeninas. Tampoco lo conseguí. Rompo un secreto para confesar que me hubiera gustado dar muchos puñetazos y partir los morros a mucha gente y pienso que en esto me ha influido la oración de persignarse
por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos líbranos hoy
en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo
amén.
Al ser tan fracasado, no puedo entender a Donald Trump, él es un triunfador, supongo que consiguió muchas chicas y mujeres, y tiene varios hijos y nietos. Además a su nombre está un rascacielos en Nueva York, y decenas de empresas y campos de golf y mansiones en Florida mil veces mas extensas que mi huerto. Lo último que consiguió fue ganar la elección a presidente de Estados Unidos, por segunda vez y lo hizo claramente, no como en la primera. No se puede conseguir más poder en el mundo democrático, aunque seguramente tiene más poder que él Ji Yin Pin, porque es indiscutido (en su país y en el mundo) y lleva muchos años y se ignora cuántos le quedan, su poder en su país además es prácticamente ilimitado.
Pero yo hoy quiero escribir de Trump, el soberbio, el anciano arrogante el que es capaz de querer anexionarse Canadá y Groenlandia, rebautizar el Golfo de México echar a millones de emigrantes que han entrado ilegalmente en su país y revitalizar la otrora imponente industria automovilística de Detroit. Menos mal que ya se le olvidó hacer un muro de miles de kilómetros con México, ahora parece que se conforma con una no modesta sala de baile en la Casa Blanca, (no creo que mucho mayor que tres veces mi huerto).
Pero es un viejo, a su edad tomará un montón de pastillas y dormirá fatal; el cuerpo solo le da para hacer bailes estúpidos con los puños cerrados. Además actualmente está desbordado, este año se vino arriba con la captura de Nicolás Maduro y se ha metido de cabeza en un laberinto del que no sabe salir sin reconocer que ha fracasado. Nadie lleva la cuenta de cuántas veces ha dicho que ha ganado la guerra, aproximadamente las mismas que ha amenazado con derruir, mandar a la edad de piedra, arrasar Irán.
Es incapaz de reconocer su impotencia y que solo los enanitos que le rodean le dan la razón como a los locos porque quieren heredar su sillón.
No sé de quién es esta frase pero me gusta mucho y viene de molde: llegados a un precipicio el único paso adelante es un paso atrás.
Aunque seguramente es que yo no le entiendo bien, porque soy un mediocre; un perdedor, como él ha llamado a alguna gente.
Pero él está perdiendo una guerra.
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