viernes, 3 de abril de 2026

La mágica escalera.

No voy a buscar que me la expliquen, no quiero entenderla: no voy a construir ninguna en mi huerto. Me quedo con la maravilla. Dicen que era para que el rey, o el mandón que correspondiera, no se tropezara de cara con los sirvientes, ni viceversa. Siendo turista es un juguete divertido. Por supuesto que hubiéramos jugado mi niña y yo hace ocho o diez años al "cucú, tras-tras". Una lástima que se haya hecho grande y ya no viaje con nosotros. 

No soy aficionado a la magia, pero cuando la he visto he preferido ser engañado que preocuparme por cómo lo han hecho. Seguro que hay treinta o cuarenta vídeos explicándola. Pero paso.

Cada día soy más acientífico. Vivimos rodeados de ordenadores y de software de ordenadores. En los años 90 yo sabía hacer macros y cosas así de semiprogramación, ahora nada de nada. Hace mucho tiempo que cuando llega a mí algo electrónico no lo agoto; no he probado ni la mitad de las teclas raras del portátil donde escribo, y eso que si lo hiciera, pues son intuitivas, puede que me ahorrara algo. Me siento desbordado.

La escalera central de Chambord es maravillosa y yo un ignorante. ¿Y qué?





 




Obviamente estamos a la misma altura mi mujer y yo cuando nos hemos hecho las fotos, pero no nos encontramos: Magia.
Había mucha gente haciéndose esto mismo, creo que la mayoría no comprendíamos el porqué.

Por supuesto que alguien dice que también la diseñó Leonardo da Vinci. Que podría ser conocido como Leonardo del Loira.

No hay comentarios:

Publicar un comentario