No voy a buscar que me la expliquen, no quiero entenderla: no voy a construir ninguna en mi huerto. Me quedo con la maravilla. Dicen que era para que el rey, o el mandón que correspondiera, no se tropezara de cara con los sirvientes, ni viceversa. Siendo turista es un juguete divertido. Por supuesto que hubiéramos jugado mi niña y yo hace ocho o diez años al "cucú, tras-tras". Una lástima que se haya hecho grande y ya no viaje con nosotros.
No soy aficionado a la magia, pero cuando la he visto he preferido ser engañado que preocuparme por cómo lo han hecho. Seguro que hay treinta o cuarenta vídeos explicándola. Pero paso.
Cada día soy más acientífico. Vivimos rodeados de ordenadores y de software de ordenadores. En los años 90 yo sabía hacer macros y cosas así de semiprogramación, ahora nada de nada. Hace mucho tiempo que cuando llega a mí algo electrónico no lo agoto; no he probado ni la mitad de las teclas raras del portátil donde escribo, y eso que si lo hiciera, pues son intuitivas, puede que me ahorrara algo. Me siento desbordado.
La escalera central de Chambord es maravillosa y yo un ignorante. ¿Y qué?
Obviamente estamos a la misma altura mi mujer y yo cuando nos hemos hecho las fotos, pero no nos encontramos: Magia.






No hay comentarios:
Publicar un comentario