No sé si a todos los españoles les pasa. Pero yo muchas veces voy como de puntillas, para no pisar nada, para no estropearlo, para no dejar huella. Me parece que aún pago poco por los hoteles, las gasolinas, los desayunos, las entradas a castillos, y las compras en los supermercados, como para que me dejen estar en sitios tan bonitos y bien mantenidos. Pero nos vamos acostumbrando.













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