Me compré este libro de 1.200 páginas por un euro. Aparte de enorme, es interesantísimo. Arranca con un relevante estudio científico de las propiedades de refinado de petróleo en 1855 que fue hecho, por supuesto, en Estados Unidos. Entonces no se sabía muy bien para qué querer ese aceite que manaba de algunos lugares del planeta. En Azerbaiyán había fuegos eternos producto del incendio del inacabable gas natural que brota; fuera de eso el petróleo se usaba como betún, como asfalto y hasta como medicina. Los americanos lo querían aprovechar para iluminarse, para sustituir el gas extraído del carbón, y sobre todo reemplazar el aceite de ballena que era lo que se mas usaba para iluminarse por allí en el siglo XIX, y se estaban acabando esos cetáceos. (Por cierto, aún no he leído Moby Dick).
Mucho más tarde, a finales del XX, se descubrió en qué usar la nafta, o gasolina, que salía en el refino y no servía para iluminar por lo peligrosa que era.
De ahí todo fue correr, y volar, porque el primer vuelo del hombre fue en 1903 con un motor de gasolina, y de ahí todo se aceleró con fines bélicos, y para conseguir más petróleo se hicieron más guerras, todos querían tenerlo para matar más deprisa en tierra, mar y aire. La segunda guerra mundial del Pacífico la montan los japoneses para obtener el petróleo del sudeste asiático ya que querían ser independientes del petróleo norteamericano, que además no querían vendérselo. El libro viene a contar eso del círculo vicioso de que se hacen guerras para conseguir petróleo suficiente para mantener las guerras.
La suicida invasión de la URSS por Alemania no tenía otro objeto que llegar a los yacimientos del mar Caspio. Los alemanes estaban haciendo carísima gasolina sintética con el carbón, pero los bombardeaban las instalaciones. En muchas de las batallas de esa guerra mundial se quedan sin combustible y tienen que frenar los avances. Lo dicen en galones, pero un tanque consumía muchísimos por kilómetro avanzado.
En la Batalla de Inglaterra que ganaron los cazas Spirfire británicos frente a los Messermitch alemanes, parece que no es despreciable el dato de que los británicos tenían gasolina de 100 octanos y los alemanes de solo 87,
Después las dos guerras del Golfo y ahora la del estrecho de Ormuz, que va a perjudicar sobre todo a China y a Japón, aparte de todos los demás.
El cambio climático se ha precipitado por el petróleo y las guerras del petróleo. Ahora mismo abril del 2026 arden nosecuántas instalaciones, aparte de algún petrolero que han bombardeado, pero en la primera guerra mundial quemaron los campos petrolíferos rumanos, y antes en 1905 se quemaron los campos petrolíferos de Bakú en un ensayo revolucionario, en la segunda les quemaron campos petrolíferos en el sudeste asiático a los japoneses, que iban a por ellos.
El libro es larguísimo y también cuenta muchas historias empresariales del los Rockefeler, Gulbelkian, Rotschild, J.Paul Getty etc., porque el petróleo es dinero, opulencia, mientras dure. Me he saltado algunos politiqueos y movimientos de estrategia ajedrecística. (Agobia esas historias empresariales con tanto libro por delante)
El mundo será más pacífico el día que se consigan "implementar" las energías limpias: eólica, solar, hidroeléctrica..., incluso los pellets de la madera como calefacción. Nadie entonces podrá "acumular" estas energías que se podrán producir en gran parte del mundo desconcentradamente. El bienestar energético estará al alcance de la mano y no habrá tanta desesperación, ni avaricia.
Por cierto, desde hace 20 años tengo mi casa y mi huerto (12 años) a cincuenta km. en línea recta con la central nuclear de Almaraz (Cáceres) y no tengo nada en contra de que siga funcionando si es conveniente.
Además, me gustaría saber qué está pasando ahora en la petrolífera Venezuela, que parece ya no importar nada.

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