Creo que de no tener fotos creería que es un sueño haber estado allí. Pienso muchas veces en mi abuelo que fue movilizado en la guerra y se enamoró de Barcelona el el año 1939 que seguía siendo hermosa a pesar de las vilezas en forma de bombardeos de la aviación italiana y española, de los saqueos anarquistas y comunistas, y del estrangulamiento final. Pero es como un sueño que se le quedó a mi antepasado, un sueño resoñado e improbable. Yo puedo mirarme y reconocerme y soñar con bases más tangibles de muchos sitios de los que me he enamorado. Existieron esa luz y esos espacios y yo lo pateé y recopilé cien fotos con mi estrenada smartphone a sabiendas de que lo hacía para este blog, para presumir de mi clase y sensibilidad (a ver si se me pega ese arte y ese trabajo como un espejo donde me miro y también me veis).
Mi abuelo dejó dichas dos frases que mi madre me ha contado varias veces. La primera negativa, porque vio saqueos y quemar muebles preciosos que se hicieron astillas solo para calentarse los soldados, lo que le produjo mucha tristeza y rabia. "Pase lo que pase defendedla: nunca abandonéis la casa".
La otra, más bonita y típica. "Si me pierdo alguna vez, buscadme en Barcelona".
A mí no me busquéis en Chambord si me pierdo. Fue un sueño prestado a nosotros por 42 euros más los cinco de parking, siempre me sentí ajeno, dentro del sueño, pero gocémoslo. Esto existe y se mantiene para gozadores de prestado como nosotros.
He pisado estas piedrecitas, he escuchado el crepitar que producían mis zapatillas al hacerlo.
Se podía navegar por los canales, también ver un espectáculo hípico, pero llevábamos tres entradas de palacios en dos días.
















No hay comentarios:
Publicar un comentario