Los agricultores somos de derechas. Los que más de derechas seremos somos los que tenemos árboles frutales.
Yo compré una tierra que conocéis bien. La pagué cara porque estaba ahí a la vista de mi casa. Levanté muchas paredes. Tomo las hierbas que el ayuntamiento siega del camino y las esparzo por la tierra para que se enriquezcan, eso se llama abono verde. También todos los restos orgánicos, mondas, cáscaras, sobras, huesos, incluso los pelos de cuando me afeito la cara, los echo al huerto, y él se los traga, también le ofrezco toda la madera que soy capaz de hacer pudrir.
He tenido poco éxito con los árboles de vivero, así que decidí tomar las semillas de las manzanas reineta que más me gustaban, cortando un poco la piel por el pico para que saliera el rabito germinador con más facilidad. Las he envuelto en papel húmedo y han estado en el frigorífico varios meses. Una vez germinadas las semillas las entierro en una jardinera con tierra escogida.
Cuando aparece el arbolito lo dejo crecer un poco y luego lo trasplanto al lugar del huerto donde habré cavado un hueco de cuarenta por cuarenta y echado buena tierra, allí las iré regando para que en cinco o seis años me empiecen a dar manzanas, mientras tanto las protegeré y podaré.
Quiero decir que cuando nazcan las manzanas son mías, esta propiedad es sagrada; me fastidiará que me la la violen parcialmente los pájaros y los gusanos, pero lo que consideraré un grave atentado es que lo hagan los hombres, porque ellos saben que alguien es propietario de esta tierra y también que algo (no sabrán cuánto) habrá trabajado para que esa fruta esté allí. No me valen los postulados de Rouseau o de Marx de que la propiedad privada es un robo, robo sería después de todo lo que he trabajado e invertido, que las manzanas dentro de seis años se las llevara otro.
El ejemplo que os pongo hoy, que es de ayer, no remonta tan largo: Cavé la tierra hace tiempo, troceé las patatas en su momento adecuado y las deposité a buena distancia en los surcos que perfilé finalmente. Habían nacido bien. Se pueden ver en el video algunas plantas, pero han venido unos ladrones jabalíes reclamando su "espacio vital" a robarme el futuro, para agosto cada planta sembrada me daría dos o tres kilos de patatas. Al verlos hemos gritado para asustarlos. Si tuviera un arma de fuego y puntería, los mataría para que enriquecieran mi tierra con su sangre, además de que no volvieran a estropearme nada sembrado o plantado y, sobre todo, me dejaran dormir tranquilo. Mis desvelos por el huerto han de transformarse en frutas y verduras, si no malditos desvelos.
Estoy desarmado de armas ofensivas, pero los próximos días trataré de seguir defendiendo mi propiedad con obstáculos para que no puedan entrar.
https://www.youtube.com/watch?v=I0Ofv1nBvW4
el tres de marzo pasado había sucedido la siguiente primera incursión y estuve acumulando obstáculos: somieres, palés de madera, alambres, piedras, que evitaron que salieran por el sito que lo hicieron el 3 de marzo en este otro video. Pero han salido por arriba. Seguiré trabajando. Tratando de poner puertas al campo. A mi campo.
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