En nuestras expediciones otoñales de 15 días a Francia llevamos varias cajas de tomates y manzanas del huerto. En España solemos, antes de pasar la frontera abastecernos de chorizos y tortilla de patata, que son más variados y baratos, aparte de que resisten en el maletero dos o tres días, pues no hace mucho calor. Los tomates y las manzanas aguantan todo el viaje.
En casi todos los pueblos grandes hay supermercados que tienen de todo. Muchos de ellos abren los domingos hasta las doce de la mañana, aunque no llegan a cerrar tan tarde como los españoles, que en verano cierran a las 10 de la noche.
No nos falta de nada, nos equipamos con suficientes calcetines y ropa interior, aparte de la manta para las dormidas inesperadas en el coche. Yo llevo unas sandalias para que, si no hace frio, los pies respiren. También llevo un par de pares de zapatillas, (usadas previamente, que una vez cometí el error de estrenar unas: tuve que comprarme otras livianas en Sarlat, pues las nuevas me habían rozado). Llevamos tarjeta y dinero. Siempre desayunamos café con leche grande y bollería. Aparte de que yo suelo investigar en los apartados "anti gaspri" anti desperdicio, donde ponen productos próximos a caducar. Todo es muy sencillo, no tiene ningún mérito. También podríamos probar en restaurantes., a veces lo hacemos para comer, pero no nos sentimos seguros. Por falta de valor o de práctica tampoco aprendemos a sentirnos seguros.
Pero ahora veamos las cifras con las que Aníbal desembarcó en España con intención de conquistarla, cruzar los Pirineos y atacar Roma previo paso por la Provenza, los Alpes y todo el norte de Italia:
120.000 hombres de infantería 16.000 caballos, por lo tanto 16.000 jinetes, que no son pocos a comer, 58 elefantes les pondré una dotación de 4 elefanteros, conductor y arqueros, 232 hombres más, 38 galeras armadas y 18 no armadas. (Aquí no puedo calcular, creo que las galeras tienen remeros, y soldados y tripulantes, vamos a suponer que se puedan sacar).
También llevaban un número no indeterminado de burros, pues son más dóciles y resistentes para cargar.
Pongamos que son solo 140.000 hombres más los caballos y los elefantes, todos avanzando por la península Ibérica, pensemos que lo hacen en primavera y los 16.000 caballos y 58 elefantes tienen mucho verde que comer, no creo que tuvieran que llevar pienso o cereales en previsión de que no encuentren pastos, o que se los hayan comido los ganados de la península ibérica.
¿Cómo alimentar un ejército así?, que andaría por la península treinta días comiendo y durmiendo al raso, algo abrigados supongo, por rudos y duros que fueran: El avance de un grupo como este sería demoledor, constantes saqueos y violaciones, pero pueden no encontrar vituallas almacenadas, por supuesto que un ejército se queda con todo a su paso, -además de aprender nuevas técnicas y soluciones que hayan descubierto los lugareños- se llevarían todos los burros y caballos, y ovejas y vacas y gallinas, y todas las legumbres secas y cecinas que almacenaran.
Se entiende que lo normal es que las poblaciones estuvieran fortificadas, eran "castros". Pero después de maltratarlos no es posible encontrar aliados entre la gente a la que vas a desplumar y violar a sus mujeres, así que siempre habrá bajas en el ejército ocupante. Esto en todas las tribus de España, Francia e Italia hasta llegar a la Ciudad Eterna.
Pensemos en el calzado que se puede desgastar, en las herraduras de los caballos y burros, en las ropas de abrigo. Lo que más me cuesta comprender es el calzado, las ampollas, el desgaste, el barro, el hielo, las piedras cuando hubiera que escalar... ¿Cómo tendrían los pies los soldados de aquellos tiempos?
Está escrito que hubo grandes problemas para cruzar los elefantes por el Ródano y otros ríos, y luego también al pasar los puertos de los Alpes.
Os anticipo que el año próximo con esta experiencia viajera y avituallera podemos atrevernos a emular a Aníbal y entrar en Italia.
Aunque mañana volvamos a la exposición del viaje al Loira de octubre de 2025.
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