domingo, 1 de marzo de 2026

La emoción de un siglo en mis manos



Encontré este junto con otros en un contenedor de obra. Por libros yo me zambullo y no me importa que me vean hacer eso de hurgar en los deshechos si salvo libros para mí.

La novela no me entusiasma, pero se deja leer, me alegro de hacerlo. En su enrojecido papel, en su vetusta tipografía y acartonada encuadernación, hay ciento dos años en mis manos, y no dejo de pensar que cuando se imprimió vivía Lorca, tenía 26 años y aún no había triunfado con su Romancero Gitano. Miguel Hernández andaba por Orihuela leyendo libros por los montes mientras apacentaba cabras a sus catorce años, quizá Unamuno estaba a punto de ser desterrado a Fuerteventura, Manuel de Falla andaba en plena efervescencia compositiva y Andrés Segovia montaba en aviones con su guitarra prodigándose en las salas de concierto internacionales.



Después vino la República, el acceso de Hitler al poder en Alemania. La sublevación de Asturias, la Guerra Civil.

He olvidado escribiros que este libro pertenecía a una biblioteca pública del Casino de los "ricos" de Béjar,. Aún sobrevive aunque languidece, el Casino Obrero, como una tradición que mantiene un puñado de viejos cada vez mas exiguo. 

¿Quién tomaría prestado este libro del casino de los ricos cuando comenzó la guerra y la represión? Aquí se quemaron varias iglesias en febrero de 1936 cuando ganó el Frente Popular. En mi primera actuación con la Coral de Béjar, que era la primera vez que mi hija y yo cantamos en público lo hicimos en el altar de una iglesia sin retablo a nuestras espaldas porque lo quemaron por entonces y no se ha repuesto a pesar de ser la iglesia de la plaza mayor de esta localidad. Béjar cayó a partir del 18 de julio del lado nacional y represaliaron a mucha gente, algunos permanecen todavía desaparecidos y dudo que los aparezcan noventa años después.

Al quedar la industria textil bejarana en el bando nacional aumentó su producción gracias a la guerra, ya que no se podía comprar textil catalán ni valenciano, y la ciudad creció y dio mucho trabajo a la comarca hasta los años 70, que comenzó un declive, emigración, cierres y crisis. El casino propietario de este libro quizá haya llegado hasta 2003 porque yo recuerdo haber ido a escuchar un cuarteto de cuerda en su salón, pero fue su canto del cisne. 



El libro está en mis manos y acabaré la novela premiada hace 102 años y olvidada, muy olvidada actualmente. Me informé güiquipedicamente de que su autor murió en Salamanca en 1983, curiosamente cuando yo estudiaba primero de derecho allí. Nunca se me ocurrió mirar las esquelas de ninguna parte hasta hace unos pocos años, los muertos no concernían a mi juventud. Ahora suelo cambiarme de acera para consultarlas. No soy tan viejo como el libro, ni tan caduco, pero siento una solidaridad secular con tanto que ha permanecido hasta que yo he vuelto a leerlo, dándole vida.

No sé qué sucederá con este blog dentro de 102 años. Me haría ilusión que alguien lo leyera por entonces. No imagino cómo será el mundo, como creo que era inimaginable hace no tantos años la cantidad de "adelantos" que existen hoy. Espero que la gente que haya entonces tenga curiosidad por leer e imaginar lo que escribimos los desconocidos ahora.


PD os copiaré lo que me ha motivado a escribir 

 mientras el galán venía a hacer un sacrificio cruel en holocausto de la ilusión lejana, la niña devoraba en silencio su lucha.

La palabra holocausto está escrita, fijada, ahí en mi ejemplar desde 1924 sin sospecharse que en la segunda guerra mundial acabaría teniendo un sentido inimaginable, con el que puede que se quede por los siglos de los siglos y ha permanecido impresa para que ahora mismo me hiciera interrumpir su lectura para escribiros estas sensaciones.


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