domingo, 15 de marzo de 2026

Érase una noche lluviosa en Blois

 Empezaré por el final. Teníamos que ir a por cosas, mudas, vituallas, cepillos de dientes y cargadores, que los teníamos al otro lado del Loira, donde habíamos dejado el coche aparcado después de comer.

Llovía más y hasta que no pasamos el puente no pudimos encontrar un lugar solitario donde mear. La lluvia motiva mucho a necesitar ejercer esa función. Aquí fluye mucho. 
En el centro del puente podéis ver una iglesia. Es la de San Nicolás, que estaba en obras pero la tenían abierta, incluso iluminada de noche. Dentro de un par de fotos os la muestro.
El color rosa de las luces es porque estamos en la época de los cánceres femeninos, vaginales y de pecho, que nos acompañan todos los otoños.

Volvamos a la iglesia de San Nicolás. Estaba así de oscura al principio. No había nadie, tampoco en los alrededores. Mi mujer no se atrevió a entrar.

Yo soy un entrometido.


Mi mujer estaba sola, fuera, y yo me encontré solo en este escenario, pero no podía dejar de fotografiarlo. Hay películas en las que aparece un cadáver y eso se me pasó por la cabeza, pero yo soy mucho más miedoso en las películas que en la realidad, donde escasamente lo soy.

Luzco mi valentía por vosotros, porque pienso demasiado en este blog de mis desahogos.
y mi presunción, porque soy un presumido de mi valor, de mi intrepidez.

Silencio, afuera llovía, y alguien había dejado la luz encendida, ¿o había un detector de movimientos y se iban encendiendo unas luces y se apagaban otras? cinco meses y medio después no lo recuerdo, pero sería más cinematográfico eso de que fueran encendiéndose luces y apagándoseme por detrás.

De verdad que un espacio así de enorme para mí solo impresiona pero me regodeo también de estar. Es un sentimiento de voracidad turística el que me embarga.


Porque sí:  tenía prisa, mi mujer estaba a la puerta con el paraguas, maldiciendo mi osadía.

Se hace largo el tiempo, seguramente no llegué a estar cinco minutos. Por cierto, el templo estaba en obras, con grandes andamios. Ya os los mostraré otro día porque a la mañana volvimos a entrar, esta vez los dos, y más gente también.

Y no aparecía ningún cadáver colgado de las alturas.

sí un cadáver resucitado, que asustó a los soldados que custodiaban el sepulcro (Según algunas versiones)


No hay comentarios:

Publicar un comentario