Y en alguno de los que preguntamos miraron en su ordenador y nos dijeron que no había habitación en todo Blois. Era viernes por la tarde. Ya era mucho pasarse de cronopios dormir por tercera vez en el coche en una semana. Porque además si seguía lloviendo fuerte nos molestaría la percusión de la lluvia en la chapa del coche.
Entramos en un hotel de cuatro estrellas de marca Novotel. Y tuvimos suerte porque acababan de dejar una habitación libre, a las seis de la tarde. Ciento treinta y cinco euros, pero bueno, nos los habíamos ahorrado las otras dos noches. La habitación era así:
Había una segunda cama. Era una habitación triple.
Esta es la foto que mandamos a mi madre. En ella no sale la espectacular televisión que había ocupando media pared, puse un partido de fútbol y los futbolistas que llegaban a la línea de fondo parecía que podían venir a centrar desde mis pies. Tuve esa sensación de que yo podía pegar al balón también, creo que también llegué a centrar: nunca he visto una televisión así de grande (quizá en el Mediamarkt), pero no habíamos venido a eso a Blois.
Decoración del recibidor del hotel. No me gustan cosas tan lujosas, no son para mí. Soy "mu" de pueblo. Me parece que yo debería tener más clase y vestir mejor para andar por aquí, como que mi presencia lo desluce.
Pero voy a contaros más: En la puerta de la habitación, por fuera en el suelo, había lo que no he visto nunca: Una bandeja con una botella de champán vacía y unas copas tumbadas y además unas medias usadas, un panty, creo. Caras, estoy seguro. Supongo que estarían estropeadas. Mucho lujo. Si ligaron, o si era una prostituta cara ( a un hotel así no se entra con una puta barata de las del "barrio chino"), el hombre no tuvo cuidado o le apetecía desgarrarlas impetuosamente, me pega más lo segundo. Concuerda con el derroche: ciento treinta y cinco euros, el champán en la habitación, no creo que menos de treinta euros y las medias; media hora, una hora como mucho.
Hay gente con "otro nivel", que para mí es escandaloso. Seguro que no encendieron la televisión, si lo hicieron no les impresionaría como a mí.
Debería haber fotografiado la bandeja.
Gracias a que ese polvo fue furtivo y a ciento treinta y cinco euros no dormimos otra vez en el coche.


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