Lo siento por la hostelería. Siempre me dan pena los comerciantes que se preparan y adornan para vender, y el público no les responde. Unos días atrás habíamos y era miércoles y jueves habíamos visto el gran ambiente callejero-nocturno de Tours, pero la lluvia, que hermosea los adoquines, también limpia las calles de gente. A nosotros no nos arredra: hemos ido a vivir y nuestra manera es vivir viendo. Agotándonos, mojándonos los pies, apurando todo lo experimentable. Hoy 17 de marzo llevo cinco meses aletargado. Solo he ido cuatro o cinco veces a Ávila (y una de ellas porque se cayó mi madre) no gasto gasolina así que me duele menos está última guerra que a otros que la están pagando cara.
Vivo en los recuerdos, en las fotos, en las evocaciones, haciendo memoria. Ahora leo Eugenia Grandet de Balzac, y salen Blois, y Tours, y Angers y el Loira, aunque la novela está situada en un lugar con recuadro que no hemos visto, llamado Saumur.
Este fue el frío paseo que rebañamos nuestra primera cara noche en Blois. Estaba prevista y calculada la lluvia en las informaciones metereológicas.
















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