El pasado domingo vi, trasteando con el mando de la televisión, un poco de la película Indiana Jones en el Templo Maldito. Todo está articulado para que la narración vaya encadenando una acción espectacular con otra, y surge el cambio o la oportunidad de escapar cuando es más necesario para que no muera la historia. Modestamente así nos sucedió al terminar de ver exhaustivamente el contenido museístico del castillo palacio de Blois, un milagro espectacular justo cuando teníamos que terminar la visita. Poco a poco dejó de llover y entre el escote de las nubes se fue desnudando, con una ovación, LA LUZ.
Aparecía el azul, el color preferido de los franceses.
Y de pronto podíamos andar por el patio. Lo tomamos.
La magnífica escalera se mostraba contundentemente bella.
y ver los colores de los escudos, la salamandra
La iglesia de San Nicolás, donde volveremos a entrar.
Una escampada en toda regla
Habíamos acertado, desde una terraza del palacio, contemplábamos el ave fénix de la luz
Y también nos animaba el calorcillo que traía, que no sale en las fotos.


























No hay comentarios:
Publicar un comentario