martes, 7 de diciembre de 2010

Sobre el cambio climático y alguna idea positiva.

Hoy es día 7 de diciembre. Esta mañana, a las 7, al abrir la puerta del portal de mi casa en Béjar, desde la calle, recibí una impropia bofetada de calor. Ayer, los cristales de esa misma puerta tenían vaho -por fuera- y gotitas condensadas; llovía a gritos una lluvia cálida y la mayor parte de la nieve de la estación de esquí se fundió. En Béjar se prometían hacer el agosto en esta semana de turismo blanco y nos hemos encontrado temperaturas de tormenta de agosto que nos han robado la nieve.
Esta mañana. a las 7 y poco, el comentario del tiempo con el gasolinero que me puso la gasolina, era el calor,
"fíjate que estamos a 12 grados; hace tres días a estas horas, cinco bajo cero".
Ya sé que tenemos poca memoria climatológica y que toda la vida se ha hablado del tiempo con sorpresa. Pero yo después he recorrido la cara norte de Gredos desde Barco de Ávila hasta el puerto de El Pico. Todo lavado, no había ni una mancha blanca. El Circo de Gredos no he podido verlo, había nubes. Espero que no se haya derretido, aunque el Tormes a su paso por Barco de Avila, presentaba una avenida para pararse a hacer fotos. Ahí estaba gran parte de la nieve.

Yo soy de pueblo, y durante mis primeros 13 años la mayor parte de la carne que comí se preparaba en "la matanza". Por "La Purísima", que es mañana, se mataba, porque ya se aprovechaba el frío natural para destazar, embutir y curar. Un día como hoy hubiera debido aplazarse la matanza. Con este clima se podría estropear el marrano. Alguna vez habrá pasado, tampoco voy a negarlo.
Pero no es la impresión de un impresionable ciudadano, son estadísticas: la temperatura está subiendo, la gente que lo mide lo está denunciando.
En Inglaterra se atreven a plantar vides para hacer vino. Puede que sean variedades adaptadas, pero lo que sucede es que el clima se calienta y se animan a hacer esa inversión agrícola.
Desde la revolución industrial generalizada se emite mucho más CO 2 a la atmósfera, la Amazonía se esta deforestando por la acción del hombre, también en Indonesia y en África. Hablando de África el lago Chad se ha reducido muchísimo. Creo que algunos pueblos pescadores están ahora a decenas de kilómetros del lago.
Nosotros ya no percibimos el peligro. La industria mas escandalosa está en China. En Pekin el aire es irrespirable.

Producimos demasiadas cosas inútiles y dañinas, no tenemos más que ver lo que ocupan las bolsas de reciclaje frente a la basura orgánica. Yo pueblerino, iba a por la leche con una lechera, a por la gaseosa en un envase retornable. En las tiendas no daban bolsas, sí había papel de estraza. Pero la fruta te la solían echar desde el plato del peso hacia la bolsa de la compra que tú llevabas.

IDEAS POSITIVAS
Aparte de reciclar, separar, montar en coche lo estrictamente imprescindible, invito seguir algunas prácticas menos aireadas.
No soy comodón comprando carnes envasadas en propileno, acudo al carnicero que me las envuelva en papel, creo que el propileno y el plástico han necesitado contaminar más. Además, las carnes están más frescas.
Otra cosa que hago cuando voy a los hoteles es llevarme el jaboncito que he usado, para terminar de gastarlo en mi casa. Sé que si lo dejo ahí, lo tirarán. Yo lo aprovecho, pero no me dedico a "mangar" en los hoteles. Los que no he usado se quedan ahí.
Otra cosa que hago en los supermercados es, si sé donde se han fabricado, procurar comprar las cosas que hayan viajado menos. El transporte es contaminante.
También es más ecológica una frutería de toda la vida, además de que son más baratas que las de los hiper. Es cierto que los fruteros tradicionales te "cuelan"  la fruta tocada, que así tú aprovechas. La fruta que se vende el los supermercados y está un poco estropeada, se tira, porque nadie la escoge. Además, en la frutería tradicional a veces se venden frutas de la zona, mientras que los hiper hacen grandes compras a grandes oferentes que normalmente están lejos. Con lo que habrán contaminado más en el transporte.

Os dejo una foto del viernes 3 a las 2 y 20 en el Puerto de el Pico. Hoy 7, todo esta "lavado" y el agua camino de Lisboa.

jueves, 2 de diciembre de 2010

ya termino de presentarme

Sé que es bastante penoso oirme, lo mismo que verme. Creo que he adelgazado dos kilos desde entonces, pero, de todas maneras, que sepáis que es cierto: la cámara de video engorda.
Nunca he sobrepasado -conscientemente- los 100 kilos.
Este es mi video de despedida hasta después del puente. Sé que contradice todo, la guerra civil en el barranco de las cinco villas, lo de envejecer con dignidad, la antigua imagen que quienes me conociérais y me hayáis encontrado, la deseada reencarnación en el segundo hijo de mercedezzz... Pero es lo que hay.
Se comprende que debo dedicarme a la literatura.

un video del barranco


Ya que he aprendido a subir videos, os presento uno del Barranco que hice desde 2000 metros de altura. Mi cámara es bastante mala y no he conseguido reflejar la inmensidad que estaba viendo.
Dura 36 segundos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Una marcha guerrera




Gabé a Valentín González Blázquez cantando esta marcha guerrera:


Hombro con hombro
¡camarada!, más firme el paso
para libertar a tu hermano
!con el puño en alto¡.

Ya las jarcas* retroceden
¡muera Alemania sangrando!
¡rueda por tierra el fascismo!
¡¡¡muera!!!
al pie del proletariado.

*Las jarcas son las unidades marroquíes.

Licinio Prieto, de los que más perdió en la guerra.

Licinio Prieto guarda dentro de sí a un muchacho de catorce años que hubiera preferido morir; morir matando, si hubiera sido posible. Algunos días después de presenciar cómo los rojos se llevaban en una camioneta a su padre, a su tío, a su abuelo, -y también al que, andando el tiempo, sería su suegro- a fusilar el 19 de agosto de 1936, los milicianos de su pueblo quisieron  reírse de su rabia: le citaron al Ayuntamiento, edificio donde se asentaba el Comité y le ofrecieron una pistola. La tomó y la sopesó: le pareció que no tenía balas. Tampoco estaba seguro de si sabría manejarla o si estaría averiada. Licinio es listo, dejó la pistola en la mesa. Apostó por su vida, y la ganó. A sus ochenta y ocho años es el alcalde más viejo de España y con más tiempo de servicio a su pueblo; tiene hijos, nietos, biznietos, y, aunque no creo que le importe, es la persona del Barranco de la que hay más entradas en Internet. Hace poco han venido el presidente de Castilla y León y el del Partido Popular, a homenajearle.
Aunque siempre me ha repetido que si hubiera sabido que aquella pistola estaba cargada, se habría llevado alguno de los del Comité por delante, a sabiendas de que él habría ido detrás.

Le tocó fraguarse de hombre, el único hombre de la casa a tan temprana edad. Y su odio se extendió también a los otros guerreros, estos de su bando, que volvieron a saquear su casa, al encontrarla sin gente. Todo el pueblo de Cuevas del Valle estaba aterrorizado y no quedó nadie. Hasta las víctimas huyeron hacia Arenas de San Pedro o se refugiaron en las casillas de campo. Se había corrido la voz de que venían moros. Pero, aunque los saqueadores nacionales se llevaron lo que quisieron, (los incautadores rojos también lo habían hecho, pero no les estropearon nada; además, les dieron un vale),  no repararon que en la pocilga de la casa abandonada quedaban cerdos. La familia de Licinio, al regresar a la casa, encontró a aquellos animales muertos por inanición.
Una pequeña tragedia estúpida más, dentro de la gran tragedia de 1936.
Después vio, no sin espanto, cómo se llevaban a los más inocentes del otro bando, o de ningún bando, a mataderos improvisados como en  el que acabaron  los suyos. Varios regaron con su sangre la misma hectárea donde aún no habían sido desenterrados los cadáveres de su familia.
Licinio ganó la vida al no empuñar aquella pistola, y en el franquismo le hicieron alcalde. Después lo fue democráticamente  por la UCD y ahora lo es por el PP. Tengo la impresión de que si se presentara a los 89 años, le volverían a elegir. Ha sido buen amigo de Suárez, a quien se refiere sencillamente como "Adolfo". Pero es ante todo, -desde los catorce años- un tipo responsable; seguro que no le importan los records. Este hombre marcado con  la dura lección del odio, tampoco pierde la ocasión de contarme que siempre quiso acoger a los de familia republicana en los trabajos que ofrecía el Ayuntamiento: cortas, resinas, limpiezas de montes..., y dar buenos informes a los muchos covacheros que emigraron a Guipúzcoa.
Así se lo dijo en los años 50 al Gobernador Civil al aceptar el puesto, que sería el alcalde de todos, que no quería alimentar más odios,  porque los odios llevan a las guerras, y nunca más quiere que nadie viva lo que el vivió.

SUPERJUANMA

Conocí antes a su mujer, Mar, que es tan atractiva como mercedeszzz, y da clase de iniciación a la música en la Escuela Municipal "José Lidón" de Béjar. Juanma García no es guapo, lleva gafas, es calvo, no tiene la voz bonita... etc.
Eso por la calle, porque cuando se pone una trompeta en los labios y sopla es como cuando Superman salía de la cabina de teléfonos.
No voy a escribir nada de trompetistas, recomiendo la lectura de "Louis, enormísmo cronopio" de Julio Cortázar, que agotó el género.
Dirán lo que quieran del Barça de Guardiola, pero Superjuanma ha organizado en la escuela municipal una big band que se llama A-66. Miren este fragmento que grabé.
Esto si que es espectáculo


Se llama Valentín González.

Nada que ver con "El Campesino" que fue un famoso líder con perilla, que tuvo el ejército popular republicano. Valentín, aunque en la guerra estuvo de cartero, es mucho más valiente.
Nuestro Valentín González nació el día de San Valentín de 1912 ó 1913 en San Esteban del Valle. Espero que esté vivo. Hasta hace 2 años sembraba su huerto. Cuando le conocí sólo tenía un defecto: estaba casi completamente sordo.
En 1936 trabajaba de peón caminero en la carretera de Serranillos.
La guerra había comenzado. Primero, el golpe secundado por la Guardia Civil de Arenas de San Pedro, que cambió el ayuntamiento democrático de San Esteban el 22 de julio. Después, la llegada de los rojos desde Madrid que reocuparon el Valle y prepararon un frente en el Puerto de el Pico. Eso fue a primeros de agosto. Ya nadie pagaba a los camineros. Empezaron las incautaciones de los comercios y los primeros asesinatos. El 19 de agosto, un grupo de rojos de Santa Cruz del Valle mató a dos hermanos de San Esteban, jóvenes, y a otro hombre más mayor, Avelino, por error, y porque trató de huir.
El 22 de agosto, sus compañeros camineros, sabiendo que no iban a cobrar, le sugerían que fueran todos a luchar "al Puerto". Allí, al menos, se comía. Estaban sacrificando las vacas de los prados de montaña que pastaban en aquellos altos. Él se negó por dos veces, pero luego se unió a sus compañeros. Seguramente pesó el saber que en el pueblo habían matado gente. "Eso no está bien". Si al final se veían metidos en la guerra, por lo menos, que fuera de frente. Mientras se dirigían al puerto del Pico, Valentín miró hacia una piedra y se dijo: "no vamos a un baile". Aquella noche hizo su primera guardia junto a unos compañeros de Cuevas del Valle. Días después, participó en una escaramuza; entonces montó en coche por primera vez.
El día cuatro de setiembre de madrugada vio que los nacionales se acercaban. Tiró entero un cargador de cinco balas hacia los atacantes, pero las fuerzas del coronel Monasterio seguían avanzando. Viéndose copados, con varios compañeros decidió retirarse directamente hacia Arenas de San Pedro. Bajaron por "el Pellejo". Uno no podía seguir y se quedó por el camino. No tengo muy claro si murió de un tiro o despeñado.
No quiso ir a San Esteban del Valle. "Al pueblo no se podía ir a na bueno". Algunos de los que sí fueron aprovecharon para matar a cuatro personas.
Luego, de derrota en derrota, con balazo en la Casa de Campo incluído, una operación y vuelta al frente ahora en Levante, hasta la derrota final. Cuando volvió al pueblo estuvo algún día en el calabozo, por un detalle que me guardo para el libro, pero no se metieron más con él.
"Con mi vida se haría una novela cojonudísima" Me cantó canciones y me contó más detalles de una vida, larga, ancha y dura. Estoy de acuerdo. Tengo más de una hora de conversación, y en mi libro tendrá, al menos, un par de folios. He querido seguir hablando con él. La última vez que llamé a su puerta, su yerno me dijo: "no está". Pero me mintió; antes de llamar yo había oido la bandurria de Valentín. Este hombre, a sus 96 años, todavía se entretenía rascando las cuerdas. Pero, al estar sordo, no puede afinarlas y suena fatal.
Me contó que cuando se despierta por la noche se pone a contar los muertos de la guerra. Va de arriba a abajo, de barrio en barrio, de casa en casa..., y así, a veces, se duerme.