domingo, 1 de febrero de 2026

Alcaraz-Djokovich

 Hoy se celebra este encuentro. El tenista de mayor palmarés contra el que en los próximos años podría superarle. Un serbio contra un español. No voy a verlo porque no pago televisiones de pago, además serán dos horas de espectáculo y tampoco aguanto tanto. 

No sé por qué motivo Rafa Nadal se ha ido hasta Australia a verlo "in situ": imagino que no solo le invitarán, sino que ganará algo en promoción propia, porque darse semejante "palizón de avión" para ver un partido de tenis, con la cantidad de ellos que ha visto y ha vivido en su vida, (y la cantidad de palizones de avión) es algo inconcebible para mí, supongo que aprovechará para hacer algo de turismo por las antípodas, que eso es lo que yo haría, más con el tiempo tan borrascoso que padecemos este invierno por aquí.

Pienso en los espectadores que pagarán su entrada para ver este partido. Todos quieren ver un buen tenis, pero seguro que cada uno quiere que gane uno de ellos, porque todos tomamos partido. (Bueno, yo no he visto ninguno en directo, a lo mejor viéndolo cerca aprecio el mejor juego de Jokovic y cambiaría de deseos de quien gane).

La idea que me mueve a escribir es que muchos espectadores, in situ o televisivo, desean que gane Alcaraz o Jokovic , y que gane todos los puntos que ve jugar, incluso que los gane fácilmente para que no sufra, que todos fueran 40 a  cero y todos los set 6 a 0. Aunque eso sería histórico, sería catastrófico, un abuso, algo antideportivo.

No creo que eso suceda, ni nadie debe quererlo. Solo una persona como Donald Trump que cree tener derecho a todo y que los demás no tienen derecho a nada solo porque ha heredado más portaaviones que nadie, etc.

El tenis, que podría ser como la vida, es equilibrio, un "toma y daca": se hace lo que se puede y todo el mundo puede hacerlo, sobre todo los superespecialistas que viven para competir contra superespecialistas. Creo que todos los tenistas de alto nivel se respetan y se admiran, porque se temen y saben que los demás también le dan fuerte a la bola para que entre en su campo. El público también sabe eso y por ese motivo, aunque uno desee que le meta cada punto Alcaraz a Jokovic, también debe desear que Jokovic meta los suficientes puntos como para que el triunfo valga la pena para todos incluido el ganador. Que no exista nada de esa palabra que se escribe tantas veces en las redes que alguien "humilla" a otro, o un "paseo militar". Las alternativas engrandecen ese arte que es el tenis, que logra que dos seres humanos con casi iguales capacidades desarrollen un montón de intercambios de pelota envenenados que son capaces de devolver con la premura necesaria. Hubo un tiempo, hacia los 80, que Mike Tyson, salía y pegaba cuatro hostias y tumbaba a otro negro tan musculado como él en quince segundos, y además la gente pagaba miles por ver aquellos no combates. Afortunadamente eso no pasa en el tenis.

Pero también es una barbaridad, dos gladiadores al límite de sus músculos y de su concentración nerviosa, hasta la extenuación de los interminables taibreg (no sé como se escribe en inglés) porque tiene que ser un gran sufrimiento, un gran tesón, un gran desgaste anímico cuando haces una elección equivocada y pierdes, es lógico que se respeten y hasta que aborrezcan un poco al público que va a verles desgastándose cuando al final todo se va a decidir por unos cuantos tiros, y la suerte de que a veces peguen en la cinta de la red y pase, o se quede.

Un recuerdo para los dos semifinalistas que dudo que, allá donde estén, sean capaces de tragarse el partido por placer

¡Que lo disfrutéis los que lo veáis! Sádicos o masoquistas.