Leo la novela César o Nada de Pío Baroja, que tengo en un mismo volumen, junto a "El mundo es ansí" y "La Sensualidad Pervertida" que se llama "Las ciudades".
En su primera parte el protagonista transita por Roma de un sitio a otro, es hace un siglo. Afortunadamente Roma no ha cambiado, ni tampoco han cambiado los nombres de sus calles, por lo que ando con él, que es un gusto.
Nuestro primer gran viaje fue allí en el año 14, después de que aquel loco piloto alemán estrellara un avión con todos sus pasajeros contra una montaña de los Alpes. Yo tenía miedo de que en nuestro primer vuelo muriéramos toda la familia por ese capricho de visitar una semana Roma, por eso cuando el avión comenzaba a descender me entró un sudor frío que me lo hizo pasar muy mal hasta que el avión tocó tierra y fue rodando (se sienten mucho las discontinuidades de los aeropuertos en estas operaciones) hasta la terminal de Fiumicino. Teníamos seis o siete noches en un modesto hotel cerca de la estación Termini. Desde nuestra morada llegábamos al centro pasando por la pequeña iglesia de Santa María de la Victoria donde está, a la izquierda del altar, el "Éxtasis de Santa Teresa" de Bernini. Menos mal que estuvimos una semana y, después de ver las cosas fundamentalísimas, porque íbamos tachando todos los otros monumentos que teníamos que ver, averiguamos que se nos quedaba la famosísima estatua al borde de nuestro camino más pasajero.
Relativo al viaje, había gente que nos decía ¿Y no habéis visto más que Roma? porque muchos empleaban una semana en hacer un circuito de por ejemplo Turín, Milán, Venecia, Pisa, Florencia y Roma. Seguro que se pueden hacer cincuenta combinaciones con ciudades de Italia para una semana, con final en Roma, pero yo creo que no se puede ver Roma en menos de cinco días, sobre todo si se entra a museos. Y por supuesto que hay que rentabilizar el susto y el coste del avión como hicimos.
Pío Baroja no debió de entrar en el Panteón, el lugar más impresionante que vieran mis ojos el primer día de haber aterrizado, y muchos más porque siempre que pasábamos por allí volvíamos a entrar, aprovechando que era gratis, pero nunca nada fue como aquella vez primera.
Otra tarde, que es la que me motiva hoy a escribir, anduvimos exactamente por los mismos lugares que Baroja, aunque él no se hizo andando sino en coche toda la vía Appia hasta el mausoleo de Cecilia Metela. Pero, César Moncada, el protagonista de su novela vio esa tarde las Termas de Caracalla con la misma luz que nosotros, y después de las impresionantes ruinas, se presentó en las Catacumbas de San Sebastián donde se sumergió en esa historia imprescindible del paleocristianismo y le contaron y dedujo exactamente las mismas cosas que vivimos nosotros. Le he prestado el libro unos minutos a mi mujer y lo recuerda exactamente igual, porque igual lo vivimos hace once años y medio. Y lo vivimos con nuestra hija, que ya no nos acompaña en los viajes, y entonces era protagonista de todo. Que aquella tarde fue inolvidable ya lo sabíamos, pero no está mal sino todo lo contrario, que otros ojos que se hicieron palabras escritas nos lo recuerden.
Muchas veces piensa uno que no le ha cundido tanto la vida como a los famosos contemporáneos, actores, músicos, deportistas, pero aquella tarde Caracalla, Appia, Catacumbas, Iglesia de San Sebastián y Mausoleo de Cecilia Metela, es imposible hacerla de otra manera plenamente, como la hizo Baroja y como la hicimos mi familia con dulce hija de catorce años, y si quieren hacerlo Madonna o Micael Jordan o Armand Duplantis, tendrán que hacerlo y vivirlo igual que nosotros, que solo somos ojos y piernas mirando dibujos simbólicos y huecos mientras un guía nos lo muestra empleando ese mismo número de horas. Por cierto, no muy lejos de ese lugar los nazis ejecutaron a un montón de gente, aunque eso solo lo leímos de pasada según íbamos (puede que se llamaran las Fosas Aventinas).
Bueno, seguro que si vosotros habéis visto con tiempo la Vía Appia, recordaréis aquella lección como inolvidable y si no repasadlo en el libro "César o Nada" que es muy barojiano y fácil de leer.
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