El pasado 26 publiqué mi agradecimiento a los inventores de la fotografía digital y luego consulté la Wikipedia.https://es.wikipedia.org/wiki/Fotograf%C3%ADa_digital
Antes, en cualquier viaje por el mundo, había cientos de lugares donde se anunciaba un rectángulo amarillo con la palabra Kodak y un recuadro en rojo dentro. Recuerdo haber comprado un carrete en una tienda de Berlanga de Duero (Soria)en el año 92, por cierto estaba medio caducado y me salieron raros colorines y poco color.
Es que a uno se le acababa el carrete y quería seguir fotografiando, y eso ocurría en los lugares más recónditos del mundo. Hasta todos lugares llegó la multinacional amarilla de la fotografía, -aunque yo reconozco haber preferido la marca Agfa-, pero Kodak nunca fallaba, estaba en cualquier parte.
Pues fue precisamente la casa Kodak la que en 1975 encargó a un tal Sasson que investigara sobre una máquina sin carrete y en menos de cincuenta años llegamos a lo que tenemos en los teléfonos móviles y a mandar yo fotos a mi madre desde cualquier país que visitamos y a no vender ellos ninguna película.
Lo bonito, la carta a los Reyes Magos, que era hacer un carrete, llevarlo a revelar e ir a recogerlo y mirar las fotos, que siempre había alguna que salía mal, y luego ir con el sobre y enseñarlas era otro mundo más romántico. Hoy lo veremos como limitadísimo pero era ya una gran evolución comparado con los retratos de las infantas o de los infantes, que se mandaban entre las cortes europeas para que se aprobaran los casamientos, o los otros dibujos panorámicos que se encargaban en el siglo XVI y XVII para que los privilegiados pudieran ver cómo eran sus ciudades con todos sus monumentos.
Es curioso que la Kodak fuera la que acabara con su mejor negocio, porque debió serlo. Hoy la gente de la edad de mi hija no sabe qué fue aquello. Aunque esto ha pasado varias veces en la historia, no creo que la música actual sea un negocio parecido a lo que llegó a ser con los discos, las tiendas de discos, las casas discográficas.
El mundo es así, en estos días se habla con temor de la Inteligencia Artificial que pueda llegar a escapar del control humano como el ordenador Hall, como el monstruo de Frankenstein, como el cambio climático, como la proliferación de los plásticos, como los drones en la guerra...
Creo que la vida se simplifica a la vez que se complica, lo que está claro es que lo romántico, que tanto nos gustó, sería insoportable para las actuales generaciones
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