Badajoz tiene un puente de 32 ojos. En su margen izquierda está la puerta de las Palmas, que cuenta con dos torreones almenados para defender la ciudad una vez cruzado el puente, pero en el otro extremo del puente también hay una fortificación para impedir que los enemigos tomaran el puente, es decir defenderlo desde la margen izquierda, y eso es el hornabeque. Por supuesto esa palabra se nos quedó resonando dentro de la cabeza mientras lo recorríamos y leíamos los paneles informativos, pero hoy he tenido que rebuscar en la "red" para que pudiera rebrotar la palabreja en este cerebro vacilante que se acerca peligrosa o naturalmente a los 62 años.
Caminando por el puente (que ya es peatonal) miramos hacia la ciudad
Al otro lado, que han construido modernos barrios nuevos, observamos el agrandamiento o hipertrofia de la estructura del puente.
Durante todo el viaje veremos multitud de fotografías que reflejan la gran desconfianza que hubo entre Portugal y España, y los dineros y afanes que emplearon en los siglos pasados en defenderse de invasiones y contraataques. A este lado de la frontera, además de Badajoz, conocemos bien Ciudad Rodrigo y el Fuerte de la Asunción en Salamanca.
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