En España tenemos ríos pequeñitos aunque sí tengamos puentes muy grandes como el de la Pepa en Cádiz, alguno también enorme en Vigo, pero sobrevuelan mares o rías. El puente de Badajoz es de río, tiene 32 ojos y a mí me recordó, al andarlo, a los puentes del Loira, aunque el río francés sea 10 veces más caudaloso que el Guadiana. Pasearlo, un placer que ya se nos dio hace cinco años, es imprescindible en la visita a esta ciudad: esta vez lo hicimos al atardecer y en un tiempo en que las aves migrantes (creo que utilizo la palabra, tan usada ahora en los medios, con más propiedad que nadie) aunque antes eran migratorias, están muy presentes en esta masa de agua.








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